مواقفي *سيتياسيونيست *مبدعي الأوضاع

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Archive for the ‘books’ Category

Degradación del kitsch

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“Benjamin’s kitsch was the degraded form in which his generation had experienced that object world in childhood. Kitsch might be defined as that peculiar mixture of bad taste and bad design produced by embelleshing with a decorative form inappropiate to its function. He stressed this ornamental face of kitsch, the tangled of “most inward entwinements” into which it led. By extension, kitsch  reared its head in any modern phenomenon that betrayed an ornamental face, from the overstuffed bourgeois interior where it held sway to the sentimentality and verbosity of the conversations that filled out the little remaining space. For Benjamin, these things offered “the most matter-of-fact picture of our way of feeling” (II 621).”

John McCole, “Benjamin and Surrealism: Awakening”, en Walter Benjamin and the Antinomies of Tradition, Cornell University Press, 1993,  p. 215.

Written by abenyusuf

September 23, 2009 at 02:42

Antisemitismo(s)

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“Is antisemitism a single phenomenon? Can a term coined in the 1870s be applied retrospectively to the hostility to Jews found in the Roman Empire, in Europe in the High Middle Ages and in Europe since the Enlightenment , without imposing a spurious unity upon diverse phenomena? Recalling Lovejoy’s famous paper ‘On the Discrimination of Romanticisms’, one may be tempted to propose a discrimination of antisemitisms that would dissolve the unity of the concept. Under the impasse of the Holocaust, however, and feeling that such an immense catastrophe must have correspondingly tenacious historical roots, attempts have been made to write a continuous history of anti-Semitism from the ancient world till the twentieth century.” (Robertson p. 151)

Ritchie Robertson (1999): The ‘Jewish question’ in German literature, 1749-1939: emancipation and its discontents, Oxford University Press, 1999.

Written by abenyusuf

September 11, 2009 at 12:27

Huellas de Kristeva

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“The traces that map the contours of Kristeva’s life are most easily reconstituted by examining the terrain of her immense written production, from the linguistic study Séméiotikè: Recherches pour une sémanalyse (Studies in Semanalysis) in 1969, to her latest work, a novel whose title, Les Samouraïs (The Samourais),  echoes Simone de Beauvoir’s Les Mandarins of a generation earlier. Perhaps Kristeva’s most famous and influential work is her doctoral thesis, published in 1974 as La Révolution du langage poétique (The Revolution in Poetic Language), where she first introduces the notion of le sémiotique (“the semiotic,” to be distinguished from la sémiotique ["semiotics"], the science of signs). That year also marks the publication by Des Femmes of Kristeva’s observations on Chinese women, Des Chinoises (About Chinese Women), a book that reflects the Maoist obsession of the Tel Quel group during that period [...]“,

citado del artículo de Lynne Huffer en French Women Writers, Eva Martin Sartori, Dorothy Wynne Zimmerman (eds), University of Nebraska Press, 1994, p. 244.

Written by abenyusuf

September 7, 2009 at 02:48

¿Se caerá el gato por el precipicio? Slavoj Zizek sobre Irán

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[Bismillah al rahmán y rahim,

ofrezco a continuación mi traducción del siguiente artículo de Slavoj Zizek. Agradeceré la cita en posibles reproduccionesEste artículo ha sido publicado en inglés en este sitio y fue remitido al editor por Ali Alizadeh. Tuve conocimiento de su existencia gracias al blog The Angry Arab, que lo recibió con indignación por no señalar la resistencia de Bil'in como ejemplo delante de los ojos de buen islam; As'ad Abu Khalil tiene razón, pero Zizek en este artículo acierta en todo lo demás, desde mi punto de vista.]

Slavoj Zizek

Cuando un régimen autoritario se acerca a su crisis final, su disolución, por regla general, sigue dos pasos. Antes de su colapso real, se produce una misteriosa ruptura; de repente, la gente sabe que el juego se ha acabado y, simplemente, ya no tiene miedo. No es sólo que el régimen pierde su legitimidad; hasta su propio ejercicio del poder es percibido como una reacción de pánico impotente. Todos conocemos la clásica escena de los dibujos animados: el gato llega a un precipicio, pero sigue caminando, ignorando el hecho de que no hay suelo bajo sus pies, así que sólo comienza a caer cuando mira hacia abajo y se da cuenta de que hay un abismo. Cuando pierde su autoridad, el régimen es como un gato por encima del precipicio: para que se caiga, sólo hace falta recordarle que mire hacia abajo …

En Shah de Shahs, un testimonio clásico sobre la revolución de Jomeini, Ryszard Kapuscinski encontró el momento preciso de esta ruptura. En un cruce de Teherán, un manifestante solo se negó a moverse cuando un policía le gritó que se fuera, y al final el policía, avergonzado, simplemente se retiró; en un par de horas, todo Teherán se enteró de este incidente, y aunque hubo luchas callejeras durante semanas, todo el mundo sabía que, en cierta medida, el juego ya se había acabado. ¿Sucede algo parecido ahora?

Hay muchas versiones sobre lo que está sucediendo en Teherán. Algunos ven en las protestas la culminación del “movimiento reformista” de los pro-occidentales, en la línea de las revoluciones “naranja” en Ucrania, Georgia, etc., -una reacción secularizada a la revolución de Jomeini-.Apoyan las protestas como el primer paso hacia un nuevo Irán liberal-democrático secularizado y liberado del fundamentalismo musulmán. Estos se ven contrarrestados por los escépticos, que piensan que Ahmadineyad ganó de verdad: es la voz de la mayoría, mientras que el apoyo a Musavi proviene de las clases medias y de su juventud dorada. En resumen: saquémonos las ilusiones de la cabeza y afrontemos el hecho de que Ahmadineyad es el presidente que Irán se merece. Luego están los que desprecian a Musavi como miembro de la casta del clero, con apenas diferencias cosméticas que le separen de Ahmadineyad: Musavi también quiere continuar con el programa de energía atómica, está en contra de reconocer a Israel, y además, contó con todo el apoyo de Jomeini en tanto que primer ministro durante los años de la guerra contra Irak.

Por último, los más tristes de todos ellos son los izquierdistas partidarios de Ahmadineyad: lo que para ellos está realmente en juego es la independencia de Irán.Ahmadineyad ganó porque se mantuvo firme en pro de la independencia del país, desenmascaró la corrupción de la élite y utilizó la riqueza petrolera para reforzar los ingresos de la mayoría pobre: ése es, nos dicen, el verdadero Ahmadineyad más acá de la imagen que nos dan los medios de comunicación occidentales de un fanático negacionista del Holocausto. Según este punto de vista, lo que realmente está pasando en Irán ahora no es sino una repetición de la deposición de Mossadegh en 1953: un golpe de Estado financiado por Occidente contra el presidente legítimo. Esta opinión no sólo hace caso omiso de los hechos: la elevada participación electoral, -del 55% habitual hasta el 85%-, sólo puede explicarse como un voto de protesta. También muestra su ceguera ante una verdadera demostración de la voluntad popular, bajo el supuesto paternalista de que, para los atrasados iraníes, Ahmadineyad es lo suficientemente bueno: no son todavía lo bastante maduros como para ser gobernados por una izquierda secular.

Por muy opuestas que sean, todas estas versiones leen las protestas iraníes según un eje de la línea dura islámica frente a los reformistas liberales pro-occidentales, motivo por el cual les resulta tan difícil localizar a Musavi: ¿es un reformista respaldado por Occidente, que quiere más libertad personal y economía de mercado, o un miembro del clero, cuya hipotética victoria no afectaría en cualquier caso a la naturaleza del régimen? Tales oscilaciones extremas demuestran que todos ellos se están perdiendo la comprensión de la verdadera naturaleza de las protestas.

El color verde, adoptado por los seguidores de Musavi, o los gritos de “¡Alá akbar!” que resuenan desde los techos de Teherán en la oscuridad de la noche, indican claramente que ven su activismo como la repetición de la revolución de Jomeini de 1979, como el regreso a sus raíces, la deconstrucción de la corrupción de la revolución tardía. Este regreso a las raíces no es sólo programático; se aprecia aún más en el modus operandi de la multitud: el énfasis en la unidad del pueblo, la solidaridad que todo lo abarca, la auto-organización creativa, la improvisación de las maneras de articular la protesta, la mezcla única de espontaneidad y disciplina, como la escalofriante marcha de miles de personas en completo silencio. Asistimos a un verdadero levantamiento popular de los partidarios de la revolución de Jomeini insatisfechos.

Hay un par de consecuencias cruciales que se pueden extraer de esta idea. En primer lugar, Ahmadineyad no es el héroe de los islamistas pobres, sino un verdadero corrupto islamofascista populista, una especie de Berlusconi iraní cuya mezcla de payasadas y de poder político despiadado está causando malestar incluso entre la mayoría de los ayatolás. Su demagógica distribución de migajas a los pobres no debe llevarnos a engaño: detrás de él no están sólo los órganos de la represión policial y un aparato propagandístico muy occidentalizado, sino también una clase de nuevos ricos fuerte, el resultado de la corrupción del régimen (la Guardia Revolucionaria de Irán no es una milicia de la clase obrera, sino un mega-empresa, el centro de riqueza más fuerte en el país).

En segundo lugar, se debe establecer una clara diferencia entre los dos principales candidatos enfrente de Ahmadineyad, Mehdi Karrubi y Musavi. Karrubi es efectivamente un reformista, que propone, básicamente, la versión iraní de la política identitaria, prometiendo favores a todos los grupos particulares. Musavi es algo totalmente diferente: su nombre significa la reanimación del verdadero sueño popular que sostuvo a la revolución de Jomeini.Incluso si este sueño fuera una utopía, debemos reconocer en él la verdadera utopía de la revolución misma. Lo que esto significa es que la revolución de Jomeini de 1979 no puede reducirse a una toma del poder por parte de islamistas de línea dura: fue mucho más que eso. Ahora es el momento de recordar la increíble efervescencia del primer año después de la revolución, una explosión de creatividad política y social estremecedora, de organización de experimentos y debates entre los estudiantes y la gente común. El hecho mismo de que esa explosión tuvo que ser sofocada demuestra que la revolución de Jomeini fue un auténtico acontecimiento político, una apertura momentánea que desató, de forma inaudita, las fuerzas de transformación social, un momento en el que “todo parecía posible.” Lo que siguió fue un cierre progresivo a través de la toma de control político por la nomenclatura del Islam. Para decirlo en términos freudianos, el actual movimiento de protesta es el “retorno de lo reprimido” de la revolución de Jomeini.

Y, por último pero no menos importante, lo que esto significa es que existe un verdadero potencial liberador en el Islam; para encontrar un “buen” Islam, no hace flata volver al siglo X, lo tenemos aquí, delante de nuestros ojos.

El futuro es incierto. Con toda probabilidad, los que detentan el poder contendrán la explosión popular, y el gato no se caerá por el precipicio, y volverá a pisar el suelo firme. Sin embargo, ya no será el mismo régimen, sino sólo un gobierno autoritario corrupto del montón. Sea cual sea el resultado, es de vital importancia tener en cuenta que estamos siendo testigos de un gran acontecimiento emancipador que no encaja en el marco de la lucha entre los liberales pro-occidentales y anti-occidentales fundamentalistas. Como nuestro pragmatismo cínico nos haga perder la capacidad de reconocer esta dimensión emancipatoria, seremos nosotros en Occidente los que entraremos efectivamente en una era posdemocrática, preparándonos para nuestros propios Ahmadineyads. Los italianos ya saben cuál es su nombre: Berlusconi. Otros están haciendo cola.

Written by abenyusuf

June 25, 2009 at 21:48

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La palabra inquisidora

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titian63

Habla Carlos V:

“Je suis l’Empereur Charles Quint, j’ai trente-cinq ans. / La nouvelle m’arrive à l’instant que Pizarre, mon général-en-chef / dans ce nouveau continent que nous venons de découvrir / au delà des mers, a pris la ville de Cuzco / La nouvelle a mis deux ans pour me parvenir / Et je ne sais toujours pas où se trouve en fait ce Cuzco. / …

Friedrich Dürrenmatt, Les Anabaptistes, Seconde partie.

Noche italiana

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The moon is up, but she is hidden behind heavy masses of clouds -welcome clouds that shelter lovers’s secrets.”

An Italian Nigt. en Joseph II and his court.

Written by abenyusuf

June 23, 2009 at 19:42

La leyenda mozárabe

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kabul1959

“Experimentaba entre tanto la Península Ibérica un cambio trascendental, que debía reflejarse naturalmente en las esferas de la lengua. Ya hemos visto el universal trastorno que produjo la invasión sarracena, y cómo las antiguas razas de visigodos y romanos, a quienes habían separado leyes opresoras y arbitrarias, ora obligadas del común peligro y unidas por una sola creencia, constituían un solo pueblo bajo las enseñas de don Pelayo, ora sojuzgadas por la fuerza, conservaban en el centro del Islamismo la religión de sus mayores. No otra fué la suerte de los cristianos libres y de los cristianos mozárabes. Apelando los primeros al juicio de las armas, y negándose, en aquellos dias, a todo comercio con los sarracenos, robustecieron en el centro de las montañas, con el amor de la patria sojuzgada, el cariño a las costumbres y a la lengua hablada y escrita por sus padres; único resto de su anterior grandeza, que halagaba los orígenes de la raza hispano-latina, no desplaciendo ni contrariando ya las tradiciones de la raza visigoda. Reducidos a un estrecho círculo, ni comprendieron siquiera la necesidad de reconocer la lengua de los invasores, rechazando, como cosa contaminada y peligrosa, cuanto provenía de los enemigos de su Dios y de su patria. Sobrevivía de esta manera la lengua del Lacio, aun en medio de su corrupción, a la ruina del Imperio visigodo; y destinada a perpetuar las veneradas tradiciones de la Iglesia, continuaba siendo cultivada por los eruditos en la forma que hemos probado con irrecusables documentos.”

José Amador de los Ríos, Historia crítica de la literatura española, 1862, p. 384.

Feria virtual del libro todo el año

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titian63

Queer (Re)Readings in the French Renaissance

A la luz de la modernidad, los libros son decenas de galaxias

reververando en las expresiones más corteses de la humanidad.

Written by abenyusuf

May 31, 2009 at 02:06

La apropiación socialista del arte: la convivencia revolucionaria

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books

“Art belong to us, philosophers. Speculation, synthesis and experiment also belong to us: yet of all arts, undoubtedly the first is the one that deals with ordering men among one another, on a level most favorable to all.”

“L’art est à nous; la spéculation, la combinaison et l’opération nous y appartiennent également; or, de tous les arts, le premier sans doute est celui qui s’occupe de disposer les hommes entre eux, sur le plan le plus favorable à tous.”

“El arte es para nosotros; la especulación, la combinación y la operación nos pertenece igualmente; además de todas las artes, el primero, sin duda, es aquel que se ocupa de disponer para la convivencia humana del plan más favorable para todos.”

Sieyès. Versiones en castellano aquí y aquí.

Cfr. “Sieyès, Doctor of the Body Politic: The Metaphor of the Great Body of Citizens”, en The Body Politic:  Metaphor in Revolutionary France, 1770-1800, Antoine de Baecque,  trad. ing. de Charlotte Mandell,  Stanford University Press, 1997, p. 78.

Falsas indulgencias con el capitalismo

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«¿Cómo hubiera vivido una república indulgente, rodeada de enemigos furiosos? Hemos opuesto cuchilla contra cuchilla, y la República está fundada. Ha nacido del seno de las tempestades, como el mundo salió del seno del caos, como el hombre que nace llorando!»

Saint Just

deseos armados del queerote, o las armas de la queertesía

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[...] porque no hay otra cosa en la tierra más honrada ni de más provecho que servir a Dios, primeramente, y luego a su rey y señor natural, especialmente en el ejercicio de las armas, por las cuales se alcanzan, si no más riquezas, a lo menos más honra que por las letras, como yo tengo dicho muchas veces [31]; que puesto que han fundado más mayorazgos las letras que las armas, todavía llevan un no sé qué los de las armas a los de las letras, con un sí sé qué de esplendor que se halla en ellos [32], que los aventaja a todos.

Segunda parte del ingenioso caballero
don Quijote de la Mancha
Capítulo XXIIII

El queerote es el extranjero en el mundo de los hombres. De ese modo representa su exclusión del mundo excluyendo al mundo de su representación, para en lo sucesivo encerrarlo en un código ya de por sí cerrado, el de los vectores espectaculares y  caballerescos de la guerra y la cultura. De ahí su respeto por las letras, pero su decantamiento manifiesto por las armas, rompiendo subversivamente con el aburguesamiento incipiente de la clase hegemónica, la nobleza terrateniente. La violencia de las armas es hermosa, nos dice, en su servidumbre a algo superior, en una escenificación que deslegitima el ansia individualista del comerciante que aspira a medrar, y que su fortuna pecunaria crezca por ende tanto como su deshumanización a corto plazo. El héroe hiperqueer se apunta a la fuerza, en contra de la fuerza de los apuntes. Prescinde de la civilización si es necesario, contra la necesidad de prescindir. El queertés desea las armas no tanto por su capacidad de matar como por lo que implican de muerte de las capacidades utilizadas para el deseo de poder. Cerrando la discusión que separa la esquizofrenia del resistente, alabando la sumisión real/teatral al rey/teatro, el quejote finaliza el reino de lo real y realiza el fin del reino.

quijoteymoros

Madrasa Editorial hace apología de la violencia de género

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nawawi

Bismilah al rahmán y rahim

Algunos me van tal vez a criticar por soltar un secreto vergonzoso que saben cientos de personas, y es que en España una editorial legal está haciendo apología de la violencia de género. Se trata de la editorial Madrasa Editorial, que se presenta como una editorial islámica especializada en ofrecer libros clásicos. Tuve contacto hace unos años -a través de un curso de webislam y la UNED- con los responsables que pusieron en mis manos un ejemplar del volumen apologista que denuncio. En su momento exigí la dimisión y denuncia del responsable, el traductor/editor, que tiene nombre y apellidos. Como no sucedió nada consistente, y ahora el volumen vuelve a estar a la venta, de nuevo, -supongo y me temo-, sin ningún tipo de enmienda que mencione explícitamente que se trata de una traducción de un texto jurídico clásico pero que se repudia sin paliativos su contenido, entiendo que es la editorial Madrasa Editorial y no solo el traductor/editor quienes deben responder de lo que entiendo que constituye un delito, una justificación de la ideología machista que se cobra víctimas (mujeres) todos los meses, llegando muchas veces al grado de asesinato.  Me parece absolutamente irresponsable que webislam anuncie la promoción de la editorial Madrasa Editorial sin preguntarse hasta qué grado participan en la defensa de los maltratadores. Y para que no se me acuse de hablar o escribir en el aire, cito un ejemplo en su totalidad, para que tampoco se me acuse manipular el texto original, de entre varios con contenido apologético, repudiando expresamente el contenido de la cita, sacada de la versión editada en 2005 en Granada de Lo más granado de los Jardines de los Justos, de An-Nawawi, Traducción de Zakariya Maza, p. 120 [sacado de El Libro (capítulo) de las Cualidades, sección 34.- Del buen consejo y el mejor trato hacia las mujeres]:

“183. De Amrin ibn Al-Ahwas (*[abreviatura tipográfica árabe: la paz y las bendiciones de Allah sobre él]) se transmitió que: “Oyó al Profeta (*[idem]) en la peregrinación de Despedida, pedir alabanzas y exaltaciones para Allah y también dar exhortaciones a la gente diciendo:

-Os aconsejo en el buen trato a las mujeres. Pues [sic],  ellas no son sino como si fueran vuestras cautivas. No poseéis nada  de ellas excepto el goce y la preservación del honor y de la riqueza. Y si han incurrido claramente en falta grave, separaos de ellas en los lechos y pegadlas, pero sin brusquedad. Y si se mantienen rectamente no las molestéis ni las dañéis. ¿Acaso no tenéis derechos sobre vuestras mujeres? ¿Acaso no tienen vuestras mujeres derechos sobre vosotros? En cuanto a vuestros derechos sobre ellas están el de no dejarlas a solas con quien no deseáis y el de no permitir la entrada a vuestras casas a quien no deseáis. Y en cuanto a sus derechos sobre vosotros, está el de gastar en vestidos para ellas y alimentos-.” (Lo relató At Tirmidi: hadiz hasan sahih)

Nota última adicional para quien aún no haya comprendido mi denuncia: lo que más me alucina es que recoge la mención de categoría de aceptabilidad del hadiz, basada en la cadena de transmisión y en el propio contenido, pero no se da lo más mínimamente por aludido con el contenido. Tan fácil hubiera sido repudiar su literalidad y contextualizar el por qué de dicho hadiz, que no hacerlo adquiere todo el sentido de pasividad activa que es necesario denunciar en lo que respecta a la lucha contra la violencia de género.

Wa Allahu Akbar.

seduciones de la novela y novela de seducciones

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Ceux-ci éblouissaient leurs lecteurs par le faste hyperbolique de ces expressions qui cachent le vide des idées ; ceux-là les séduisaient par l’apprêt métaphysique de ces pensées dont la fausseté échappe à la faveur de la subtilité. Ce fut alors qu’on vit naître ces énormes romans où les personnages les plus graves de l’antiquité agitaient des questions d’amour dans un jargon emphatique et quintessencié; ces romans où l’histoire était sans vérité, la fiction sans vraisemblance, la peinture du cœur humain et celle des mœurs sans fidélité.

[Estos deslumbraban a sus lectores mediante el fasto hiperbólico de tales expresiones que esconden  el vacío de ideas; aquellos los seducían con la afectación metafísica de tales pensamientos cuya falsedad escapa en beneficio de la sutileza. Fue entonces cuando se vieron nacer esas novelas enormes en las cuales los personajes más graves de la Antigüedad agitaban cuestiones de amor en una jerga enfática y quintaesenciada; esas novelas  con historia  que no tenía verdad, ficción que no tenía verosimilitud,  y donde el retrato del ser humano y de su comportar  se pintaba sin fidelidad.]

Charles Augustin Henry, Histoire de la poésie [en la segunda mitad del sglo XVII], 1856,  p. 2.

Contemplaciones filobibliófagas

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profanis-eruditionibus

“Pero no era posible seguir cultivando la imagen per se, que se traduce en orgía de los sentimientos espirituales, si vale la expresión.  Y como la atracción del mundo simbólico -reino intermedio entre el de los conceptos y el de los cuerpos físicos- seguía frente a nosotros, decidimos abordar una sistemática exploración de la materia simbólica, hasta que ésta, rendida en lo factible, nos entregara algún oro de su caverna, a riesgo de percibir a veces los mítico de la empresa. De este modo nos pusimos al trabajo, consultando libros y libros, obras al parecer tan alejadas entre sí como el Mundus Symbolicus in Emblematum… cuam Profanis  Eruditionibus ac Sententiis illustratus… del reverendísimo Domino Philippo Picinello; y los más recientes tratados de antropología y psicología profunda, sin descuidar -hypocrite lecteur, mon semblable, mon frère- obras ocultistas como las de Piobb y Shoral, guiado en esto por la esclarecedora actitud de Carl Gustav Jung, en sus análisis sobre alquimia, que atestiguan hasta la saciedad su espíritu de humanista tan preclaro y abierto como riguroso en su sentido científico; avanzamos hacia el laberinto luminoso de los símbolos, buscando en ellos menos su interpretación que su comprensión; menos su comprensión -casi- que su contemplación, su vida a través de tiempos distintos y de enfoques culturales diversos, que ejemplarizan aproximadamente los nombres de Marius Schneider, René Guenon y Mircea Eliade, entre otros.”

Juan-Eduardo Cirlot, prólogo de la primera edición (1958) de Diccionario de símbolos, Siruela, Madrid,  1958 y 1997 (2006),  p. 13.

La verdad sea dicha sobre cierta poesía española

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paisaje

Hay poetas y poetas, hay poetas de verdad y poetas que luchan por ser poetas, y también poetas que pretenden ser poetas y nunca logran más que un intento perezoso. Hay poetas que se salvan no por su poesía sino por ser de izquierdas y valientes, mientras que los poetas de derechas, cuando además son malos poetas, no tienen remedio. Hay poetas de derechas buenos, y muchos poetas de izquierdas muy buenos, y unos cuantos poetas de izquierdas malos. Hay poetas cristianos, musulmanes, ateos y protestantes, judíos y/o cosmopolitas, y autóctonos y/o localistas. Modernistas y académicos, bohemios y enrabiados. Hoy voy a hablar de un gran poeta que ha sido insultado por un poeta regular, que además lo ha hecho para vender un libro (probablemente más que prescindible) sobre otro poeta. Una historia de poetas.

La historia comienza con una muerte, la muerte de un excelente poeta, Mario Benedetti. El gran poeta Antonio Gamoneda, molestado por algún ignorante periodista que no había leído a Benedetti ni a Gamoneda, porque si no, uno no se explica a cuento de qué le pregunta al segundo sobre el difunto primero, tuvo la osadía y sinceridad de decir que Benedetti llevaba tiempo alejado de la esencia de la poesía.

Y ahí comienza la historia. Empecemos por esa declaración: me emocionan muchos poemas de Benedetti, no comparto la crítica feroz que le han dedicado algunos amigos también poetas, pero Gamoneda tiene todo el derecho y además con razón para declarar lo que ha declarado. Basta con repasar las muchas publicaciones de Benedetti para tener que admitir que no todo vale lo mismo, y que, en general, la falta de imagen poética labrada en el duro momento de intensidad áspera se suple con simpatía, arte en el que Benedetti, por ser tan profunda y auténticamente de izquierdas, superaba con creces a todos los demás.

Pero la sinceridad de Gamoneda molestó. Y molestó a una serie de personajes que se retratan a sí mismos en su indignación: Chus Visor, editor y mercantilista, Benjamín Prado, arribista profesional, y Luis García Montero. Me quedaré con el tercero.

Admitía hasta hace poco que García Montero criticara espontánemente a Gamoneda por su declaración, que siendo poeta de la nueva sensibilidad, u otra sensibilidad, o incluso de la experiencia, ni más ni menos, o sea, de los de la palabra que te llega directamente, defiendera la poética de Benedetti. Todo entra dentro de lo razonable. Pero sale de lo razonable cuando hoy en una entrevista en directo para un canal tan comercial como CNN+, en horario de gran audiencia, repite los insultos a Gamoneda, esta vez con mala fe, puesto que se permite sugerir que si premiaron a Gamoneda fue por razones políticas, y que es un “Cervantes sin lector”, literalmente. Y ahí es donde salto yo, defiendo a Gamoneda y me enfrento a García Montero.

Porque Luis García Montero está insultando a un poeta que durante años fue castigado por la censura de Franco, por escribir una poesía dura y sin concesiones. Y cuando escribió poesía pura, pasó por una travesía del desierto que se explica básicamente por la falta de cultura del público. Cuando el reconocimiento general le llegó, a través de tan grandes e importantes premios como el Nacional de poesía o el propio Cervantes, Gamoneda se comportó con toda la elegancia y dignidad requeridas. Antonio Gamoneda se ganó su público lector por mérito propio. Con gobiernos de derechas (PP) y con el PSOE (derechas e izquierdas, no nos engañemos mucho).  Yo llegué a Gamoneda por recomendación y así es como crecen y se dan a conocer los buenos poetas.

Luis García Montero, en cambio, tiene su puesto de profesor, cosa que está muy bien en abstracto, pero que en lo concreto le pierde, le hace comportarse como un sabelotodo de izquierdas que se pasa el día dando lecciones, para vender libros casi siempre, como la biografía de Ángel González que  ha perpetrado y que está promocionando esta temporada. Mala debe ser dicha biografía para que tenga que ensalzar la figura del poeta biografiado achicando la de Antonio Gamoneda.  Y malo será como profesor cuando se repite en sus clases extra-muros. La segunda crítica a Gamoneda en televisión y con alevosía ha sido un acto vil de resentimiento, despecho, ignorancia y mala fe. Luis García Montero será muy de Izquierda Unida, pero se comporta cada vez más como los burros de UPyD, Antonio Muñoz Molina, Fernando Savater y Jon Juaristi (no sé si este ya es directamente del PP). En realidad, y aunque se comportó decentemente en época de Aznar, defendiendo en solitario a los estudiantes andaluces contra la LOU, Luis García Montero se ha encasillado él solito en un puesto cómodo de gerifalte de los  literatos advenedizos de las letras españolas, con más presencia mediática que poética. Otor día in shâ’ Allah atacaré a otros de su pandilla…

Pero basta de palabras, y comparemos en frío dos fragmentos de dos poemas, uno del insultado y otro del insultante insultador, adivinen de quién es cada uno. No merece la pena decir mucho más, basta con leerlos:

“[...]

Yo me bajo en la próxima, murmuras.
Me conmueve el recuerdo
de tu piel blanca y triste
y la hermandad humilde de tu noche,
la mano que dejaste
olvidada en mi mano,
al venir de la ducha,
hace sólo un momento,
mientras yo me negaba a levantarme.

[...]“

Luis García Montero, del poema “Mujeres”, en Poesía urbana, Renacimiento, Sevilla, 2002 y 2007, p. 176 sq.

“[...]

Callada tempestad. La vibratoria
existencia del sol, la que tortura
lívidas lomas, parameras turbias
en la tierra exterior, aquí sostiene
un lienzo musical: nervios de sombra,
como un árbol delante del crepúsculo,
no imponen pausa sino negro impulso
en la arbolada vidriería.
Es
un mundo. No músculos, cabellos;
no túnicas redondas, accidentes;
sólo estaturas, transparencias, fuegos.
No libros, atributos, gestos, lomos
hirvientes de corcel, águilas, cetros,
ballesteros y muerte; sólo una
cegadora, bruñida altanería.

[...]“

Antonio Gamoneda, de un poema sin título del poemario “Pasión de la mirada” [1963-1970].

Hay poetas y poetas, hay poetas de verdad y poetas que luchan por ser poetas, y también poetas que pretenden ser poetas y nunca logran más que un intento perezoso. Hay poetas que se salvan no por su poesía sino por ser de izquierdas y valientes, mientras que los poetas de derechas, cuando además son malos poetas, no tienen remedio. Hay poetas de derechas buenos, y muchos poetas de izquierdas muy buenos, y unos cuantos poetas de izquierdas …

Construcciones narrativas de la islamofobia mediante la figura del moro traidor en la crónica de Diego Hurtado de Mendoza

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titian63

Salió el marqués de Vélez de Terque por estorbar el socorro que los moros de Berbería continuamente traían de gente, armas y vitualla, y los de la Alpujarra recibían por la parte de Almería. Vino a Berja (que antiguamente tenía el mismo nombre) , donde quiso esperar la gente pagada y la que daban los lugares de la Andalucía. Mas Aben Humeya, entendiendo que estaba el Marqués con poca gente y descuidado,  resolvió combatirle antes que juntase el campo.  Dicen los moros haber tenido plática con algunos esclavos, que escondiesen los frenos de los caballos; pero esto no se entendió entre nosotros : y porque los moros como gente  de pie y sin picas recelaban la caballería, quiso combatirle dentro del lugar antes del día. Llamó la gente del río de Almería , la del Boloduí, la de la Alpujarra , los que quisieron venir del río de Almanzora , cuatrocientos turcos y berberíes : eran por todos cuasi tres mil arcabuceros y ballesteros, y dos mil con armas enhastadas. Echó delante un capitán que le servía de secretario, llamado Mojajar,  que con trescientos arcabuceros entrase derecho a las casas donde el Marqués posaba, diese en la centinela ( lo que ahora llamamos centinela, amigos de vocablos extranjeros, llamaban nuestros españoles en la noche, escucha, en el día, atalaya; nombres harto más propios para su oficio), llegando con ella a un tiempo el arma y ellos, en el cuerpo de guardia: siguióle otra gente, y él quedó en la retaguardia sobre un macho, y vestido de grana.

Diego Hurtado de Mendoza, Guerra de Granada, edición de Bernardo Blanco-González, Clásicos Castalia, Madrid, 1970, p. 253 sq.

Texto base en Internet Archive.

Construcciones narrativas de la alienación femenina/castrada islamizada en Pushkin

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Bakhtchissarai

Non, les femmes pusillanimes de Girey ne rêvent et ne désirent rien; elles n’oseraient aspirer au bonheur; elles fleurissent dans un morne repos ; sous une garde vigilante et froide, sous le poids d’un accablant ennui, elles méconnaissent la trahison. Leurs appas se dérobent à l’ombre d’un cachot bien gardé. Ainsi se cachent les fleurs de l’Arabie derrière les vitres d’une serre. Pour elles, les jours, les mois, les années, se passent dans le même ordre monotone, emportant insensiblement la jeunesse et l’amour avec eux. Un jour ressemble à l’autre, et le cours des heures est lent et long. La paresse gouverne la vie du harem; la volupté y pénètre rarement. Les odalisques qui veulent étourdir un moment la rêverie de leur cœur, changent leurs pompeuses toilettes, causent, jouent, ou bien, au bruit des cascades jaillissantes, elles se promènent par troupes légères près des ondes transparentes, à la fraîcheur des platanes  touffus. Un méchant eunuque les suit partout; elles ne peuvent se soustraire à sa vue; son oreille et son regard jaloux les persécutent à chaque instant. Un ordre éternel règne par sa volonté; celle du khan est sa loi unique; il n’observe pas la loi sainte du Coran avec plus de rigidité. Son âme n’invoque jamais l’amour; il supporte, comme une statue, la malice, la haine, le blâme, l’offense d’une espièglerie indiscrète, le mépris, les prières, le timide regard, et le soupir léger, et le faible murmure. Il connaît à fond le caractère des femmes; il en connaît la ruse lorsqu’il est libre et lorsqu’il est en captivité. Un tendre regard, un reproche muet, les larmes ne produisent rien sur son âme; il est sourd à tout.

[No, las mujeres pusilánimes de Girey no sueñan ni desean nada; no se atreverían a aspirar a la felicidad; florecen en un triste descanso; bajo una custodia vigilante y fría, bajo el peso de un aburrimiento abrumador, desconocen la traición. Sus atractivos se escapan en la sombra de una celda bien guardada. Así se esconden las flores de Arabia detrás de los cristales de un invernadero. Para ellas, los días, los meses, los años, se suceden en el mismo orden monótono, llevándose imperceptiblemente la juventud y el amor consigo. Un día se asemeja a otro, y el curso de las horas es lento y alargado. La pereza gobierna la vida del harén. Allí entra raramente la voluptuosidad. Las odaliscas que desean aturdir durante un rato la monotonía de sus corazones,  se cambian sus pomposos trajes, charlan,  juegan, o, si no, al ritmo ruidoso de las cascadas emergentes, se pasean por pequeñas tropas ligeras cerca de las aguas transparentes, al fresco de los plátanos frondosos. Un eunuco malo las sigue por doquier; no pueden sustraerse a su vista; su oído y su mirada celosa las persiguen en todo momento. Un orden eterno reina mediante su voluntad; la del Ján es su única ley; no suscribe con mayor rigor la ley santa del Corán. Su alma no invoca nunca el amor; soporta, como una estatua,  la malicia, el odio, la crítica, la ofensa de una travesura indiscreta, el desprecio, las súplicas, la mirada tímida, y el leve suspiro, y la débil labia. Conoce hasta el fondo el carácter de las mujeres; conoce su astucia cuando está en libertad o en cautiverio. Una mirada tierna, un reproche mudo, las lágrimas, nada producen en su alma; está de todo sordo.]


Aleksandr S. Pushkin, Oeuvres choisies, T. I,  La Fontaine de Bakhtchissarai, trad. fr. de H. Dupont, París y San Petersburgo, 1847,  p. 308 sq.

Izquierda Anticapitalista, con el derecho, frente al Estado de excepción

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Bismillah al rahmán y rahim,

17 de Mayo, día das Letras Galegas. Comida en familia en Santiago de Compostela, discusión agradable e interesante sobre el libro de Saviano, Gomorra, que se ha leído recientemente mi hermano pequeño, que estudia Ciencias Políticas. Y un espectro, todo el día, pesando sobre mis impresiones, el sol, la tarde, los cuadros antropófagos y los versos selvavirxenistas de Andrade. El espectro, no de Marx, sino del Estado de excepción. El espectro, más allá del capitalismo funeral (gracias Vicente Verdú por clavarlo en la fórmula), el espectro, digo, del Estado de excepción, de la autocensura, el miedo, las libertades cívicas pisoteadas. Nos queda de aquí al sábado una semana de limbo, una semana para que en un milagro, la sociedad española se movilice, no para pedir un amparo bobo para los proetarras, que los hay, sino para defender las garantías mínimas del Estado de Derecho. Está muy bien alegrarse con las causas abiertas de los jueces Andreu y Garzón, está muy bien la ley del aborto de Bibana Aído, Fernández de la Vega y Zapatero, están bien muchas cosas en España y en su gobierno actual, pero está pasando algo de una gravedad inaúdita a nivel de democracia pura. La ley de partidos se ha envenenado a sí misma y envenena al conjunto de las fuerzas políticas, con notables excepciones, de entre las cuales solo me interesa realmente la de Izquierda Anticapitalista. Copio y pego su comunicado de hace apenas unas horas.

ANTE LA ILEGALIZACIÓN DE “INICIATIVA INTERNACIONALISTA-LA SOLIDARIDAD ENTRE LOS PUEBLOS” POR EL TRIBUNAL SUPREMO

UN GOLPE MORTAL AL ESTADO DE DERECHO
Comunicado de Izquierda Anticapitalista

La decisión de la Sala del 61 del Tribunal Supremo de ilegalizar la candidatura “Iniciativa Internacionalista-La Solidaridad entre los Pueblos” confirma los peores temores que ya habíamos expresado ante las peticiones del Gobierno y de la Fiscalía del Estado. Con esa sentencia se demuestra que con la excusa de la lucha contra el “terrorismo” se pretende extender cada vez más la aberrante teoría jurídica del “entorno de ETA-Batasuna” hasta incluir a todos aquellos partidos y personas que puedan dar “indicios” de un “potencial contaminante” o una “aparente y simple proximidad ideológica” con esas organizaciones por el mero hecho de haber tenido relación con algunas de sus actividades pasadas, por haber sido avalados por determinados cargos electos –que, sin embargo, siguen actuando legalmente- o por el “silencio de la candidatura sobre la condena a ETA”.

Apoyándose en la antidemocrática Ley de Partidos, esta sentencia del Tribunal Supremo supone un gravísimo paso adelante hacia la transformación del Estado de derecho en Estado penal, ya que a partir de ahora conduce a la amenaza permanente de dejar en suspenso el derecho a la participación, asociación y representación política de todas aquellas organizaciones y personas que puedan compartir los objetivos que la candidatura ilegalizada defiende.

Izquierda Anticapitalista quiere expresar su solidaridad con “Iniciativa Internacionalista-La Solidaridad entre los Pueblos”, apoyará las iniciativas que contribuyan a la recuperación de todos sus derechos ahora vulnerados ante el Tribunal Constitucional y se compromete a denunciar, en caso de que éste confirme la sentencia, la ilegalización de esta candidatura y la Ley de Partidos durante la campaña electoral.

17 de mayo de 2009

Wa Allahu Akbar.

Written by abenyusuf

May 17, 2009 at 22:26

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Exclusión y explotación, cara y cruz del capitalismo

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A white car and young boys

“Exclusion does not replace exploitation; rather, it is the necessary consequence and reverse side. Relegation from the productive process in fact deprives the ‘excluded’ of any possible reappropiation of the means and ends of production. Their disarray then finds expression in sporadic explosions against the mirages of consumption, which are simultaneously symbols of their frustrated ambitions and the reigning scale of values. This rebellion is rooted in the depths of the relations of exploitation, which make social labour-time the measure of all wealth, and periodically eject the ‘losers’.”

[La exclusión no sustituye a la explotación; más bien, es la consecuencia necesaria y su reverso. El apartamiento del proceso productivo en realidad arrebata a los "excluidos" culaquier posibilidad de reapropiación de los medios y fines de la producción. Su desarraigo entonces encuentra su expresión en esporádicas explosiones contra los espejismos del consumo, que son simultáneamente símbolos de sus ambiciones frustradas y de la escala de valores imperante. Esta rebelión está enraizada en los arcanos de las relaciones de explotación, que hacen del tiempo de trabajo socializado la medida de todo bien, y que periódicamente expulsa a los "perdedores".]

Daniel Bensaïd (1995), Marx l’intempestif : trad. ingl. de Gregory Elliott, Marx for Our Times: Adventures and Misadventures of a Critique,  Verso, Londres, 2002, p. 163.

La escritura de Dostoievski según Nathalie Sarraute

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Ce sont, chez lui, on s’en souvient, les mêmes bonds furtifs, les mêmes passes savantes, les mêmes feintes, les mêmes fausses ruptures (…), le même jeu subtil, mystérieux, où la haine se mêle à la tendresse, la révolte et la fureur à une docilité d’enfant, l’abjection à la plus authentique fierté, la ruse à l’ingénuité, l’extrême délicatesse à l’extrême grossièreté, la familiarité à la déférence…

[Los movimientos] son, con él, nos acordamos, los mismos saltos furtivos, los mismos avances sabios, las mismas tretas, las mismas falsas rupturas (…), el mismo juego sutil, misterioso, donde el odio se une a la ternura, la insurrección y el furor a una docilidad infantil, la abyección al más auténtico orgullo, la astucia a la ingenuidad, la extrema delicadeza a la extrema chabacanería, la familiaridad a la cortesía…

Nathalie Sarraute, L’ère du soupçon, Gallimard, Paris, 1956, p. 35. Citado en la definición de sutil (subtil, -e) del Centre National de Ressources Textuelles et Lexicales. Como comentario marginal, merece la pena anotar que Gonzalo Torrente Ballester ya tradujo este ensayo con el sugerente título La era del recelo en 1967, para las Ediciones Guadarrama  (Madrid), aunque yo me quedaría con la idea de sospecha, pero no necesariamente de suspicacia.

Queertesía: la cortesía en clave queer

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Queertesía: la cortesía en clave queer

Juan Asís

La cortesía, tal y como se ha estudiado y enseñado en las universidades y otras estructuras académicas, ha sido un bastión antiestructuralista de romanistas, medievalistas y arabistas que pretendían, y siguen pretendiendo aún en parte sus élites dentro de sus redes de influencia y poder, mantener firmemente dentro de las premisas intactas del romanticismo tardío y las fronteras de su interpretación decimonónica y veladamente puritana. Pero, por su misma centralidad en la cultura, la cortesía es más que susceptible de verse asaltada por una revisión y relectura radicalmente alternativas y socialmente exigidas por la propia revolución postmodernista de las ciencias humanas: el anticapitalismo.

El Quijote queer: del Quejote al Queerote

Tanto por su centralidad en la cultura hispanoamericana como por su universalidad, la gran obra de Cervantes El Quijote sentencia su inevitable colusión con la revisión y relectura queer de la cortesía, la queertesía, en detrimento por supuesto de la interpretación capitalista hegemónica. Lo queer está en el centro del Quijote como el Quijote en el centro de la cortesía y la cortesía en el centro de la cultura. Y sin embargo el ente queer es el margen sistemático de cada uno de dichos círculos epistemológicos, autoritarios, normativos, defensivos del capitalismo. Dentro y fuera de la cortesía, el hombre queer más concreto e irreductible es, a su vez, el archiexcluido y autoexcluido de la norma y la cultura, sin dejar de ser él mismo la encarnación más libre y más determinada de la cultura y la norma. La singularidad del Quijote resiste ante cualquier comparación con otro personaje cultural, y ni siquiera su pareja Sancho Panza se explica a sí mismo y a todo personaje con la misma rotundidad. El Quijote es diferente de cualquier otro personaje y contiene parcialmente lo universal de todos los demás. Más allá de su virtualidad literaria, lo queer del Quijote es lo queer de todos y cada uno de los seres humanos. El Quijote resume ontológicamente lo queer del ser humano. El Quijote es por tanto la ontología del queer.

El Quijote, o la antología del queer.

El Quijote, la antología del queer

Las multitudes que recorren las páginas del Quijote siguen las aventuras del hidalgo como los lectores múltiples construyen su cultura en el espejo de las palabras que formula Cervantes. Cervantes no supo crear tantos personajes perfectos como Shakespeare, pero sí consiguió sintetizar un maestro queer susceptible de guiar a las multitudes hacia su liberación introspectiva y emocional. Cervantes se parece más a Avicena, cuando el médico compone un canon para la salud integral de todo el ser humano en cuerpo y alma, que a Shakespeare, a pesar de las confluencias históricas entre los dos genios contemporáneos de la modernidad. La violencia de los personajes de Shakespeare no alcanza en Cervantes la misma intensidad, porque la violencia de Quijote no es más que una: la resistencia. La ira, el ímpetu, el arrojo y la inconsciencia del Quijote no son sino variantes menores de su resistencia a morir sin la dignidad salvaguardada de su ontología incondicional. La resistencia es el camino, y las retóricas de la queja y el goce las rosas de bordes. El Quijote es el que se queja como un quejica que resiste las cien, mil humillaciones de sus prójimos y de su superyo, en aras de alcanzar la felicidad para él y para quien le siga. Sus aventuras, sus pasos, sus quejas, son las enumeraciones fantásticas de las mil y una velas del camino nocturno del alma. Pero como el Quijote no es un profeta, su cuerpo no responde del impulso purificador, sino que se obstina más que el alma: no llega al orgasmo, a la meta, al resultado. En ese sentido, su queja es nuestro goce, y el Quijote es el creador de su propia condición de hiperquejica, el Quejote.

Quijote hiperquejica: El Quejote

De la queja al goce hay menos distancia gracias a la cultura. La terrorífica anulación de la mujer en lo que algunas han calificado como el ginocidio contemporáneo no debe en ningún caso autorizar a nadie para culpabilizar al hombre en tanto que ser de sexo masculino. Lo único justo es luchar contra el género masculino capitalista en todas sus formas, concentradas o difusas, fundamentalistas o ligeramente románticas. La violencia de género es la violencia del capitalismo a lo humano. Solamente una revolución anticapitalista pondrá en pie los nuevos templos de lo sagrado, el cuerpo que goza y se queja a voluntad. Revolución económica para la multitud y revolución cultural para el cuerpo. Economía del goce y cultura de la queja, queja de la economía y goce de la cultura. El Quijote anuncia en sus aventuras la posibilidad de ese mundo que vislumbramos en el anticapitalismo radical, asambleario, cibernético, postmoderno, vividor. El cura a Dorotea (Q. I.28): “Lo que vuestro traje, señora, nos niega, vuestros cabellos nos descubren, señales claras que no deben de ser de poco momento las causas que han disfrazado vuestra belleza en hábito tan indigno, [...]”. Poco esconde la mujer disfrazada de mozo, de joven, que no sea su sexualidad expansiva, ya que su dolor y su extrema belleza son otros trajes de los motores pasionales de su personaje que irán desvelándose solamente en su debido momento. La teatralidad de su aparición combina la queja de sus palabras y la voluptuosidad de sus rasgos presentados ante los furtivos voyeuri. Queja y goce, aunque sea para los demás (el cura, el barbero y Cardenio, y nosotros lectores), aunque el goce sea lo único que compartamos realmente y a su pesar. Sus quejas son nuestro goce, el goce nos viene con sus quejas, nuestro disfrute se cumple con la exhibición seductora de su dolor.

La exhibición del dolor o queja, tópico seductor involuntario

Temáticamente, los amores de los personajes secundarios del Quijote poco contienen ya de los modelos arcaicos del amor antropológico sin endulzarlos con sentimentalismo oriental, piénsese en Bollywood, desfigurados además por su secuenciación en episodios más o menos amenos. No son sin duda lo más valioso del Quijote. En casi cada una de las intervenciones del propio Quijote, las reglas del amor cortés son más nítidas, quizás por la fuerte personalidad de Cervantes. En esto mismo nos recuerda Cervantes el tono decidido del tratado sobre el amor y los amantes de Ibn Ḥazm, el Tawq al-Ḥamāma. “Cuando Ibn Ḥazm emprende la redacción del Collar de la Paloma,” escriben Brigitte Foulon y Emmanuelle Tixier du Mesnil, “la cultura árabe ya ha producido varias obras centradas en este tema. Entre estas, tres tratados son cosiderados fundamentales. El más antiguo es la epístola de al-Ŷāḥiẓ llamada Sobre el amor y las mujeres (Al-Risāla fī l-cišq wa l-nisāʾ). Está a continuación el Libro de la Flor (o Libro de Venus: Kitāb al-Zahra) de Ibn Dāwūd al-Iṣfahānī, jurista bagdadí muerto en 907, fundador de la doctrina ẓāhirí profesada por nuestro autor. El tercero de estos tratados, por fin, es más tardío, puesto que se trata del Libro de los secretos protegidos del amor [sic] (al-Maṣūn fī sirr al-hawā al-maknūn), de Ibrāhīm al-Ḥuṣrī, autor de Ifrīqiya muerto en 1012 [sic; Ibn Jalliqān ofrece la fecha de 413 /1022, pero también señala que Ibn Bassām fechó su muerte en el año 453/1064, vid. IBN JALLIKĀN : Wafayāt al-acyān, trad. inglesa de Slane, vol.1, p. 34]. Indudablemente, Ibn Ḥazm se sitúa en una relación de continuidad con sus predecesores, a pesar de que la única alusión explícita concedida a dichas obras sea aquella en la que declara estar retomando los postulados platónicos del Libro de la Flor, cuya paternidad atribuye en cambio a Ibn Dāwūd. Cabe sin embargo perfectamente pensar que el autor cordobés se inspiró todavía más en el tratado de Ibrāhīm al-Ḥuṣrī, cuya superación debió imponerse a sí mismo, dado el clima de emulación reinante entre los letrados andaluces [sic] y los de Ifrīqiyaii.”

Emulación y humillación: el palomo en el collar

El Collar de la Paloma organiza e impone las reglas del bien amar a la belleza con el collar de la sumisión, somete a ley de Dios la juventud dominada y bella en los cuerpos amordazados, doloridos, excitados. El cuerpo del joven es como una flor escogida, cortada, paseada, lucida, manoseada, apretada, y finalmente tirada con el agua de lavarse. Esta misma semántica del ceñimiento está explícita en las moaxajas, las muwaššaḥāt, composiciones estróficas en árabe clásico, sustantivo formado de la raíz wašaḥa que indica ceñir el cuerpo con un cinturón, o adornarlo. La plasticidad del cuero se une a la canción en una fórmula desarrollada con especial profusión en al-Andalus. Literalmente, el estribillo ciñe las estrofas, los órganos son situaciones engarzadas por una misma contricción no exenta de placer y deseo. El cuerpo perseguido, ese oscuro y luminoso “objeto del deseo”, se vistirá pues de cielo y estrellas, de piedras, agua, manzanas y vino, para recitar mansamente los gemidos agenciados por una música propiamente de nómadas deslumbrados en palacios ajenos ganados con sangre y rezos. Su encadenamiento es sensiblemente multiforme, tortuoso, escurridizo también. El cuerpo del poema estrófico no se nos ofrece con la unanimidad y la domesticidad del cuerpo admirado e imitado por ambos sexos, como al contrario se aprecia claramente en el primer retrato del Duque de Nemours, al comienzo de la novela de Madama de La Fayette (1672) La princesa de Clèves (La Princesse de Clèves), que retrotrae la época de la acción un siglo antes, durante los últimos años del reinado de Enrique II de Francia:

«[...] ce Prince estoit un chef-d’œuvre de la nature ; ce [ 15 ]qu’il avoit de moins admirable, estoit d’estre l’homme du monde le mieux fait et le plus beau. Ce qui le mettoit au-dessus des autres, estoit une valeur incomparable, et un agréement dans son esprit, dans son visage et dans ses actions, que l’on n’a jamais vû qu’à luy seul ; il avoit un enjouëment qui plaisoit également aux hommes et aux femmes, une adresse extraordinaire dans tous ses exercices, une maniere de [ 16 ]s’habiller qui estoit toûjours suivie de tout le monde, sans pouvoir estre imitée, et enfin, un air dans toute sa personne, qui faisoit qu’on ne pouvoit regarder que luy dans tous les lieux où il paroissoit.

Ce prince était le chef d’œuvre de la nature; ce qu’il avait de moins admirable, c’était d’être l’homme du monde le mieux fait et le plus beau. Ce qui le mettait au-dessus des autres était une valeur incomparable, et un agrément dans son esprit, dans son visage et dans ses actions, qu’on n’a jamais vu qu’à lui seul; il avait un enjouement qui plaisait également aux hommes et aux femmes, une adresse extraordinaire dans tous ses exercices, une manière de s’habiller qui était toujours suivie de tout le monde, sans pouvoir être imitée, et enfin un air dans toute sa personne qui faisait qu’on ne pouvait regarder que lui dans tous les lieux où il paraissait

(Este príncipe era una obra maestra de la Naturaleza; lo que tenía de menos admirable era el ser el hombre mejor hecho y más bello del mundo. Lo que lo ponía por sobre los demás era un valor incomparable y tenía un encanto en el espíritu, el rostro y las acciones que jamás se vieron sino en él. Tenía una amenidad que gustaba igualmente a los hombres y a las mujeres, una destreza extraordinaria en todos los ejercicios, un modo de vestir que en seguida era copiado por todos, pero que resultaba inimitable, y en fin, un aire en toda su persona que hacía que sólo se lo mirara a él en los sitios en que se presentaba.)

(trad. de Vicente Clavel)

El Duque de Nemours encarna un claro prototipo de personaje unívoco, calificado sabiamente como un “espléndido tête à claques” por Philippe Lançoniii. Un cuerpo confirmado y azotado por la mirada de sus admiradores como una cara herida por las tortas: un guaperas repelente cuya chabacanería exteriormente elegante bien se merecería a veces una bofetada. El consenso crea una pareja donde el cuerpo homosocial solo convoca la disposición de la armonía, de la simetría sexual, de los géneros simbióticos, cerrados y entregados, como se aprecia en la escena de la expectación general del primer encuentro del Duque de Nemours con Madame de Clèves, descrita por Mitchell Greenberg como un claro ejemplo de subjetividad absolutista (“absolutist subjectivity”)iv:

«Lorsqu’elle arriva, l’on admira sa beauté & sa parure ; le bal commença, & comme elle dansoit avec Monsieur de Guise, il se fit un assez grand bruit vers la porte de la Salle, comme de quelqu’un qui entroit, & à qui on faisoit place. Madame de Cleves acheva de danser, & pendant qu’elle cherchoit des yeux quelqu’un qu’elle avoit dessein de prendre, le Roi lui cria de prendre celui qui arrivoit. Elle se tourna, & vit un homme qu’elle crut d’abord ne pouvoir être que Monsieur de Nemours, qui passoit pardessus quelque siege, pour arriver où l’on dansoit. Ce Prince étoit fait d’une forte, qu’il étoit difficile de n’être pas surprise de le voir quand on ne l’avoit jamais vû, sur tout ce soir-là , où le soin qu’il avoit pris de se parer , augmentoit encore l’air brillant qui étoit dans sa personne ; mais il étoit difficile aussi de voir Madame de Cleves pour la premiere fois, sans avoir un grand étonnement. Monsieur de Nemours fut tellement surpris de sa beauté, que lorsqu’il fut proche d’elle, & qu’elle lui fit la reverence, il ne put s’empêcher de donner des marques de son admiration. Quand ils commencerent à danser, il s’éleva dans la Salle un murmure de louanges. Le Roi & les Reines se souvinrent qu’ils ne s’étoient jamais vûs, & trouverent quelque chose de singulier de les voir danser ensemble sans se connoïtre.

Lorsqu’elle arriva, l’on admira sa beauté et sa parure ; le bal commença, et comme elle dansait avec monsieur de Guise, il se fit un assez grand bruit vers la porte de la salle, comme de quelqu’un qui entrait, et à qui on faisait place. Madame de Clèves acheva de danser et pendant qu’elle cherchait des yeux quelqu’un qu’elle avait dessein de prendre, le roi lui cria de prendre celui qui arrivait. Elle se tourna, et vit un homme qu’elle crut d’abord ne pouvoir être que monsieur de Nemours, qui passait par-dessus quelques sièges [sic] pour arriver où l’on dansait. Ce prince était fait d’une sorte, qu’il était difficile de n’être pas surprise de le voir quand on ne l’avait jamais vu, surtout ce soir-là, où le soin qu’il avait pris de se parer augmentait encore l’air brillant qui était dans sa personne ; mais il était difficile aussi de voir madame de Clèves pour la première fois, sans avoir un grand étonnement. Monsieur de Nemours fut tellement surpris de sa beauté, que, lorsqu’il fut proche d’elle, et qu’elle lui fit la révérence, il ne put s’empêcher de donner des marques de son admiration. Quand ils commencèrent à danser, il s’éleva dans la salle un murmure de louanges. Le roi et les reines se souvinrent qu’ils ne s’étaient jamais vus, et trouvèrent quelque chose de singulier de les voir danser ensemble sans se connaître.»

(Cuando llegó causaron admiración su belleza y su tocado. Comenzó el baile, y como ella debía bailar con el señor de Guisa, se produjo bastante ruido hacia la puerta de la sala, como si entrara alguien a quien se hiciera lugar. La señora de Cleves acabó de bailar, y, mientras que buscaba con los ojos a alguien para tomarle de compañero, el rey le gritó que eligiera al que acababa de llegar. Se volvió, y vio a un hombre, que creyó desde un principio que debía ser el duque de Nemours, caminando por encima de unas sillas para llegar al sitio en que se bailaba. Aquel príncipe estaba de tal suerte hecho, que era difícil que una mujer no se sorprendiera al verle, por vez primera, sobre todo aquella noche, en que el cuidado con que se había vestido aumentaba el brillo de su persona. Pero era también difícil ver a la señora de Cleves por primera vez sin sentir gran admiración. El señor de Nemours quedó tan sorprendido de su belleza que, cuando estuvo cerca de ella y le hizo la reverencia, no pudo dejar de dar muestras de su admiración. Cuando comenzaron a bailar se produjo en la sala un murmullo de ponderaciones. El rey y las reinas recordaron que ambos no se conocían y les pareció cosa singular verlos bailar juntos sin conocerse.)

(trad. de Vicente Clavel)

Los dos cuerpos que bailan son dos epifanías de la juventud archiafirmada en un instante mágico, pero también dos cuerpos anulados por su extrema definición. La trabazón semántica de la sorpresa, el extrañamiento y la singularidad no debe llevarnos a engaño, ya que, en su astucia sutil, no nos repite nada más que la inevitable previsibilidad de los sentimientos y la banalidad de su belleza. El baile sella los movimientos nulos de la aproximación frontal al otro sexo, derrota pasional mucho más ordenada por la Naturaleza que encendida por la posibilidad de seducción. Significativamente, es el propio Rey quien dicta, ordena, “grita” a la recién casada Madama de Clèves que “elija” y que tome fatalmente al distinguido guaperas en sus inocentes brazos de princesa. “Lo que resulta llamativo y emblemático de esta escena”, prosigue Mitchell Greenberg, “es que pueda servir como la “Urszene” del deseo clásico, un deseo basado en la “visión” de una estricta separación entre sexos dentro de una simetría “naturalizada”.v” El orden hegemónico se disfraza de Naturaleza para imponer su forma despótica de concebir y narrar la belleza de los cuerpos de ambos sexos, con la ayuda inestimable del antiqueer, el guaperas. Aún así, y parafraseando libremente a Raymond Tallis, como todo intento de “falsificación consciente o deliberada de la realidad”, la ficción del cuerpo antiqueer danzando arrastra con las mangas su condición artificial (“artefactual status”), fracasando de esta forma como tal baile de salón en su sola finalidad de engaño, de falsificación hegemónica de un cuerpo coherente y apaciaguado, sin las contradicciones somáticas que solo se superan con la emancipación queertés del cuerpovi.

El antiqueer: el guaperas repelente

La belleza exultante e insultante, inmediata y evidente del guaperas carece de la queja en los gestos, giros y vueltas que señalan al cuerpo queer. La seducción de la queja y con la queja es improbable, equilibrada por su excepcionalidad. La multiplicación de metáforas y metonimias, de comparaciones y enumeraciones, apenas garantiza un mínimo resquicio de la atención del ser amado. Y sin embargo, ese resquicio es todo la esperanza que no podemos abandonar.

Notas:

i Cfr. SALVADOR J. FAJARDO: “Unveiling Dorotea Or the Reader as Voyeur”, Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America 4.2 (1984): 89-108.

ii FOULON, B, Y TIXIER DU MESNIL, E., (2009): Al-Andalus, Anthologie, antología de textos, traducción y presentación de __ , Flammarion, París, p. 156: “Lorsque Ibn Ḥazm entreprend la rédaction du Collier de la colombe, la culture arabe a déjà produit plusieurs ouvrages centrés sur ce thème. Parmi ceux-ci, trois traités sont considérés comme fondamentaux. Le plus ancien est l’épître d’Al-Djâhiẓ intitulée De l’amour et des femmes (Al-Risâla fî-l-cišq wa l-nisāʾ). Vient ensuite le Livre de la Fleur (ou Livre de Vénus : Kitâb al-Zahra) d’Ibn Dâwûd al-Iṣfahânî, juriste bagdadien mort en 907, fondateur de la doctrine zâhirite professée par notre auteur. Le troisième de ces traités, enfin, est plus tardif, puisqu’il s’agit du Livre des secrets préservés de l’amour (al-Maṣûn fî-sirr al-hawâ al-maknûn), d’Ibrâhîm al-Ḥuṣrî, auteur d’Ifrîqiya mort en 1012. Ibn Ḥazm se situe indéniablement dans un rapport de continuité avec ses prédécesseurs, même si la seule allusion explicite concédée à leurs ouvrages est celle où il déclare reprendre les postulats platoniciens du Livre de la Fleur, dont il attribue toutefois la paternité à Ibn Dâwûd. Il y a néanmoins tout lieu de penser que l’auteur cordouan s’inspira plus encore du traité d’Ibrâhîm al-Ḥuṣrî, qu’il se devait de chercher à dépasser, vu le climat d’émulation régnant entre les lettrés andalous et ceux d’Ifrîqiya.”

iii Philippe Lançon, Sarkozy et la Princesse de Clèves (1): quand la galanterie régnait en France, en el suplemento blog de filosofía del periodico francés Libération, 6 de Mayo de 2009. http://philosophie.blogs.liberation.fr . Texto en francés antiguo de una edición de 1678. Para la traducción española, véase La princesa de Clèves de Madame de la Fayette, prólogo de Daniel Sueiro, traducción de Vicente Clavel, Estella (Navarra), Círculo de Amigos de la Historia, Salvat, 1973, y La princesa de Clèves de Marie-Madelaine Pioche de la Vergue La Fayette, introducción de Caridad Martínez, traducción de Ricardo Permanyer, Barcelona, Clásicos universales Planeta, Planeta, 1983.

iv MITCHELL GREENBERG (2001): Baroque bodies: psychoanalysis and the culture of French absolutism, Cornell University, Ithaca (Nueva York), 2001, p. 116. Texto en francés antiguo de una edición parisina de 1752.

v Mitchell Greenberg (2001 : 116): “What is strikingly emblematic about this scene is that it could serve as the “Urszene” of Classical desire, a desire predicated on the “vision” of a strict separation of the sexes into a “naturalized” symmetry.”

vi RAYMOND TALLIS (1998): In defence of realism, University of Nebraska Press, Nebraska, 1998, p. 73 :”The various arguments against realism examined [...] are centred on a common thesis: that realism overlooks the constructed nature of reality, presenting it, by implication, as objectively given rather than as the product of historical conflict and as coherent rather than riddled with contradiction. Conscious or deliberate falsification of reality, as in fantastical or romantic fiction, is comparatively harmless because the texts in question – and the worlds portrayed in them – wear their artefactual status on their sleeves. The distorted reality of realism, however, is potentially more dangerous.”.

Xenofobia y cosmopolitismo en competición

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london-thamesis“Popular xenophobia was undoubtedly present in the period, and while the state realized the benefits that could accrue from the skills and expertise of alien workers and merchants, it indirectly fueled anxiety about strangers by supporting a mercantilist ideology that stressed the importance of accumulating wealth within the nation and not allowing bullion to “bleed out” to foreign countries, especially through alien merchants. However, if there was a xenophobic impulse in English culture during the period, it was countered, especially in London, by a competing cosmopolitanism  more tolerant of difference and more inclined to look  beyond the boundaries of the nation-state with something other than contempt and fear.”

Jean E. Howard, Theater of a City: The Places of London Comedy, 1598-1642, University of Pennsylvania Press, 2007, p. 9.

Arqueologías del sionismo cristiano: señales sospechosas …

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american_progress… del supremacismo norteamericano del siglo XIX restaurado en el siglo XXI (Bush y Obama) en O’Sullivan*, en “The Great Nation of Futurity” (1839):

“The far-reaching, the boundless future will be the era of the American greatness. In its magnificent domain of space and time, the nation of many nations is destined to manifest to mankind the excellence of divine principles; to establish on earth the noblest temple ever dedicated to the worship of the most high – the Sacred and the True. Its floor should be a hemisphere – its roof the firmament of the star-studded heavens, and its congregation an Union of many Republics, comprising hundreds of happy millions, calling, owning no man master, but governed by God’s natural and moral law of equality.”

citado por Amy Kaplan, “Manifest domesticity”, in American Studies: An Anthology, Janice A. Radway, Kevin K. Gaines, Barry Shank & Penny Von Eschen (eds.),  Wiley-Blackwell, 2009, p. 18.

*John Louis O’Sullivan (November 15, 1813 – March 24, 1895)

Nosotros los jóvenes hemos envejecido

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manchester50s

Poema de Dylan Thomas, copiado de healingheel, lectura revisada con la edición de Daniel Jones, The poems of Dylan Thomas, New Directions Publ., 2003, p. 44 sq. . Foto no relacionada.

We Who Are Young Are Old

‘We who are young are old. It is the oldest cry.
Age sours before youth’s tasted in the mouth
And any sweetness that it has
Is sucked away.’

We who are still young are old. It is a dead cry,
The squeal of the damned out of the old pit.
We have grown weak before we could grow strong,
For us there is no shooting and no riding,
The Western man has lost one lung
And cannot mount a clotheshorse without bleeding.

Until the whisper of the last trump louden
We shall play Chopin in our summer garden,
With half-averted heads, as if to listen,
Play Patience in the parlour after dark.
For us there is no riding and no shooting,
No frosty gallops through the winter park.
We who are young sit holding yellow hands.

No faith to fix the teeth on carries
Men old before their time into dark valleys
Where death lies dead asleep, one bright eye open,
No faith to sharpen the old wits leaves us
Lost in the shades, no course, no use
To fight through the invisible weeds,
No faith to follow is the world’s curse
That falls on chaos.

There is but one message for the earth,
Young men with fallen chests and old men’s breath,
Women with cancer at their sides
And cancerous speaking dripping from their mouths,
And lovers turning on the gas,
Ex-soldiers with horrors for a face,
A pig’s snout for a nose,
The lost in doubt, the nearly mad, the young
Who, undeserving, have suffered the earth’s wrong,
The living dead left over from the war,
The living after, the filled with fear,
The caught in the cage, the broken winged,
The flying loose, albino eyed, wing singed,
The white, the black, the yellow and mulatto
From Harlem, Bedlam, Babel, and the Ghetto,
The Picadilly men, the back street drunks,
The grafters of cat’s head on chickens’ trunks
The whole, the crippled, the weak and strong,
The Western man with one lung gone—
Faith fixed beyond the spinning stars,
Fixed faith, believing and worshipping together
In god or gods, Christ or his father,
Mary, virgin, or any other.
Faith. Faith. Firm faith in many or one,
Faith fixed like a star beyond the stars,
And the skysigns and the night lights,
And the shores of the last sun.

We who are young are old, and unbelieving,
Sit at our hearths from morning until evening,
Warming dry hands and listening to the wind.
We have no faith to set between our teeth.
Believe, believe and be saved, we cry, who have no faith.

[...] la resistencia del mundo orgánico a los iconos, formas y convenciones culturales …

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“The grotesque style brings together (without resolution) the categories that our minds and our culture like to keep apart but that constantly converge in nature and experience. Gender is by no means the unique example in which Bishop finds experience and nature resisting convention, but it becomes, in many poems, the angle of vision by which she reveals our ambivalence about the body. Her effort is to connect deviance and organicism, hence to reimagine what is “natural.” Bishop herself expresses mixed feelings of attraction and revulsion toward the organic world’s resistance to icons, form, and cultural convention and to her own emotional deviance and iconoclasm.”

Bonnie Costello, “Attractive Mortality”, en Elizabeth Bishop: The Geography of Gender, M. M. Lombardi (ed.), University Press of Virginia, 1993, p. 127.

Written by abenyusuf

May 1, 2009 at 02:43