Abenyusuf’s Weblog

Apuntes de léxico del amor en Ibn Hazm

En la literatura árabe se codifica pronto una tendencia lexicográfica que consiste en hacer taxonomías de sinónimos y términos asociados para tratar de ciertos temas especiales. Así, los eruditos más elegantes acumulan los nombres de vientos, de vinos o del amor. Presento ahora cinco grados de amor según el Kitâb al-Axlâq de Ibn Hazm:

istiĥsân : ﺇﺴﺘﺣﺴﺎﻦ : estima, aprecio, simpatía

⇨ ➁ ijâb : ﺇﻋﺠﺎ ﺐ : cariño, afecto o afición

⇨➂ ilfa : ﺇﻠﻔﺔ : enamoramiento

⇨➃ kalaf : ﻜﻠﻒ : obsesión amorosa

⇨➄ šagà : ﺷﻐﻰ : delirio amoroso

Es una lista bastante sobria, en la medida en que otros autores acumulan y enumeran más de cuarenta nombres diferentes para referirse al amor. El segundo grado de esta lista es un vocablo de la raíz- 3a-ja-ba, que expresa el comcepto de lo asombroso. El tercero es un término clave para Ibn Hazm, proveniente de la misma raíz que “alif”, la primera letra del alfabeto árabe, asociada a la belleza y la perfección. Por supuesto, estos términos pueden glosarse hasta extremos mucho más sofisticados, pero creo que por el momento basta con tomarlos en consideración.

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El hastío mata al amor: reflexión de Ibn Hazm

Me agrada descubrir en el Kitâb al-Axlâq que Ibn Hazm habla del amor, tras hablar largo y tendido sobre la amistad, de forma tal que este libro puede servir para enriquecer las muchas reflexiones que se han escrito sobre el amor según El Collar de la paloma. Son muchos los pasajes interesantes, de forma tal que hoy sólo resaltaré la oposición que Ibn Hazm plantea entre el hastío y el amor. A continuación, en la misma reflexión, niega la posibilidad del amor en esta vida, pero creo que es una “sincera” exageración, ya que sus propias palabras delatan hasta qué punto ha experimentado en sus propias carnes el amor:

Afortunado será en el amor el que se enamore de persona cuyo cariño le sea posible conquistar y a cuya unión constante le sea posible aspirar sin temer incurrir en la ira de Dios y en las censuras de los hombres. El éxito estribará en que los dos se guarden mutua fidelidad en el amor. Pero de ello no podrán estar seguros, si no procuran evitar el hastío, mala pasión, causa del mutuo aborrecimiento. Su felicidad será completa, si los días de su unión se deslizan tranquilos como dulce sueño, ayudándose el uno al otro cónyuge en cuanto les sea recíprocamente útil. Pero ¡ah! que todo esto junto sólo en el cielo cabe; al menos, con la segura confianza que da la certeza, porque el cielo es mansión de estable reposo, sin miedo a turbaciones y quebrantos. Si así no fuera, si acá abajo en el mundo cupiese reunida tanta felicidad, libre, además del temor de perderla por cualquier contratiempo, la vida entera se acabaría, antes de haber agotado el deleite del amor.

Quién esté un poco familiarizado con Ibn Hazm no se verá sorprendido por el énfasis con el que destaca el valor de la fidelidad, que enlaza en su moral la amistad con el amor. En cuanto al hastío, es oportuno pensar como el siglo XX ha dado poetas del la felicidad del amor en el hastío. Pienso en Gamoneda, Darwish, Cortázar. Desde que Baudelaire indagó con tanta profundidad en el hastío, el “ennui”, ya no sabe igual, sabe a exceso de existencia, lo más cercano a la felicidadde esta anteutopía… Por otro lado, la unión que plantea está fundamentada en la reciprocidad y, más importante aún, la doble voluntad libre. El adjetivo “útil” es problemático en nuestra sensibilidad, que aborrece del amor útil, pero aquí sirve para incidir en la sinceridad de las partes. Finalmente, anhelando el desliz o suave correr de los días de amor, como si de un sueño se tratase, expone la dimensión aristótelica de toda la cortesía medieval que establece el orden como perfección. El amor aquí es equilibrio, justo lo contrario del sentido de aventura que tanto excita hoy en día. Bonita sensación que se escapa como una palabra.

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Desmayosensentayochista

Hoy en El País, de nuevo Fernando Savater sobre Mayo. Nostalgia, oportunismo, ceguera. Se equivoca atacando a Badiou porque vincule a Sarkozy con Vichy. Sarkozy es la restauración, y en Francia eso es Vichy, como en Italia es Mussolini y en España Franco. Nos está contando cuentos para dormirnos, pero no me creo sus trolas. Estoy harto de jugar a las canicas. Se acabó la hora del recreo. Niños, a clase.

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El terrorista explicado como “héroe” de novela (II)

Capítulo aparte en la temática actual del terrorista como voz narrativa merece la novela ultrasatírica Allah Superstar, en la que un joven se explaya hablando de todo en su recorrido artístico que se confunde progresivamente con el de un terrorista suicida al borde de la fama y la explosión. El autor, Y. B., ácido crítico de la violencia terrorista y del Estado en Argelia durante los noventa, publicó en Grasset en 2003 esta novela, publicada en España como Alá Superstar, por Anagrama, en 2006 , con traducción de María Teresa Gallego Urrutia, una excelente traductora del francés. Lo singular en esta novela, que comparte su explosión de ironía con el genial Ali le Magnifique (Alí el Magnífico) de Paul Smaïl, es que el terrorista principal es un ser absolutamente simpático y divertido, que suelta barbaridades como pianos, y mucho más inteligentes que las reflexiones sesudas de los analistas de los centros estratégicos. Vaya por delante un ejemplo:

Así que te prometo que vamos a aclarar las cosas
ahora mismo: ya de entrada no hay que confundir
musulmán con islamista porque no todos los integris-
tas son terroristas porque ésos no tienen nada que ver
con el islam porque Alá está en contra de los funda-
mentalistas. Resumo: el islam es la explotación del
hombre por Dios y el islamismo es lo contrario. Yo
por ejemplo soy musulmán, pero no importa, porque
no te voy a hacer nada. Y mi padre, cuando reza cin-
co veces al día, se pone enfrente de La Meca, no en-
frente de ti. ¿Pillas lo que quiero decir? Por ejemplo,
cuando Bin Laden dio por culo a las torres gemelas,
mi padre dijo tal cual, me acuerdo: «¡No sé quién será
el hijo de puta que lo ha hecho, pero cuando quiera
un cuscús que se pase por mi casa!» Para que veas que
el islam de mis antepasados es ser hermanos y com-
partir.

Además de la bocanada de aire fresco que supuso leer esta novela en el ambiente enrarecido de la protestante Ginebra, esta novela enterró en mí los restos de paternalismo con respecto al islam, que, como buen converso, alimentaba a mi pesar. También fue la puerta de entrada para muchos malentendidos con N., pero esa es ya otra historia, menos terrorista, más novelesca.

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El terrorista explicado como “héroe” de novela

Hubo el Libro de Manuel de Julio Cortázar, que ya describía un secuestro político en voz de uno de los organizadores, y que acaba mal, pero el terrorista-narrador tras el 11-S se ha convertido en un género en sí. Cierto es que cuando Yasmina Khadra escribió sus novelas negras de Argel, ya diseccionó exhaustivamente el sujeto terrorista en su vertiente islamista, y no menos impactantes en esa temática fueron sus novelas El Atentado y Las sirenas de Bagdad, pero tanto la novela de Slimane Benaïssa Le dernier jour d’un damné, como las recientes de varios escritores anglosajones, cuyo nombre no recuerdo aunque sean famosos (¿Martin Amis, Philip Roth, por ejemplo?) y que no he leído, hacen del momento terrorista la tragedia filosófica del hombre, con mayor o menor acierto. Por supuesto, cabe seguir citando antecedentes: Los Justos de Albert Camus, los relatos urbanos de Hanif Kureishi, y probablemente estoy obviando la referencia más importante, Dostoievski, que no he leído. En La Statue de Condillac retouchée, de Yves Velan, el paso a la acción terrorista  se enlaza con el desmantelamiento del Saber positivista de la izquierda marxista de la Guerra Fría. En Vies et mort d’un terroriste américain, el segundo volumen de la Tetralogía Artificial de Camille de Toledo, la biografía de Unabomber es sólo uno de los hilos argumentales, que enlaza con la biografía ficticia de Eugene Green, un terrorista de nuevo cuño -no diré más-, y con la iluminación sentimentalista de los fetiches domesticados del horror a gran escala. Si alguien tiene más ejemplos, le invito a añadirlos en comentarios. Gracias.

Ecos jolipunks del Archimundano en Slavoj Zizek

Leo en El País el artículo del prolífico y veterano filósofo Slavoj Zizek, Mayo del 68 visto con ojos de hoy, traducido por la muy profesional María Luisa Rodríguez Tapia. No es que el artículo sea lo mejor de Zizek, pero está bien escrito y sobre todo me ha recordado pasajes, frases enteras y citas de Punks de boutique, de Camille de Toledo. Entre las más evidentes señalo las siguientes, comenzando por el esloveno:

Existen buenos motivos para mantener una opinión tan escéptica. Como dicen Luc Boltanski y Eve Chiapello en The New Spirit of Capitalism, a partir de 1970 apareció gradualmente una nueva forma de capitalismo, que abandonó la estructura jerárquica del proceso de producción al estilo de Ford y desarrolló una organización en red, basada en la iniciativa de los empleados y la autonomía en el lugar de trabajo. En vez de una cadena de mando centralizada y jerárquica, tenemos redes con una multitud de participantes que organizan el trabajo en equipos o proyectos, buscan la satisfacción del cliente y el bienestar público, se preocupan por la ecología, etcétera. Es decir, el capitalismo usurpó la retórica izquierdista de la autogestión de los trabajadores, hizo que dejara de ser un lema anticapitalista para convertirse en capitalista. El socialismo, empezó a decirse,no valía porque era conservador, jerárquico, administrativo, y la verdadera revolución era la del capitalismo digital.

Así dice el Archimundano (p. 82):

Sean subversivos, peligrosos, visionarios, hostiles, anarquistas, punks, yonquis. “Destruction is cool”, enseñaba Tom Peters, el gurú del management americano, en su libro The Circle of Innovation. Esa era la retórica de la economía de la revolución permanente. Ni siquiera hacía falta leer El Nuevo espíritu del capitalismo, de Luc Boltanski y Eve Chiapello. No había más que abrir los ojos: Estados Unidos, 1996. Londres, 1997. París, primavera del 2000. Llega la nueva economía. Bienvenidos al ciberespacio. Muera la jerarquía. Parecía una reedición mercantil de otra primavera en la que los lemas, a falta de espacios publicitarios, se escribían directamente en las paredes. Llamaban a cambiar el mundo, a recrearlo según los deseos, a gozar sin trabas.

Por supuesto, la mención del final dialéctico:

Muchos elementos indican que las cosas no son tan sencillas. Si observamos nuestra situación desde la perspectiva del 68, debemos recordar su verdadero legado: el 68 fue, en esencia, un rechazo al sistema liberal-capitalista, un no a todo él. Es fácil reírse de la idea del fin de la historia de Fukuyama, pero la mayoría, hoy día, es fukuyamaísta: se acepta que el capitalismo liberal-democrático es la fórmula definitiva para la mejor sociedad posible y que lo único que se puede hacer es lograr que sea más justa y tolerante.

Que el francés desarrolla por ejemplo aquí (p. 38):

Dejo a los filósofos zanjar si Fukuyama tiene o no razón. Prefiero concentrarme en el empleo vulgar y repetido de la expresión “Es el fin de la Historia”. Hay que entenderla como lo hace un niño, por la noche, cuando se cierra el libro, la voz se calla, se apaga la luz, y desaparece la sombra de quien nos acompaña en el sueño, dejando tras ella una frase dulce y amarga: “Duerman tranquilos”. Nos adormecieron con esta frase. Somos los hijos de este elogio fúnebre.

Y por supuesto, el incidir en el simbolismo de la conciencia del hundimiento:

El 11 de septiembre de 2001, cayeron las Torres Gemelas; 12 años antes, el 9 de noviembre de 1989, cayó el Muro de Berlín.

Y así lo escribió C. de Toledo (p. 31):

9/11 por 9 de noviembre de 1989, y el 11/9 por 11 de septiembre de 2001. La caída de un muro y la caída de las torres. Búm por detrás. Badabúm por delante. Dos veces 9, dos veces 11, y dos derrumbes. Entre estos dos hitos, aprendí a llamar capitalismo a lo que desde siempre se llamó crecer.

Cabe añadir que pueden parecer coincidencias naturales. Sin embargo, como la reflexión de ambos se adentra en la obligatoriedad del deseo, y en las posibilidades de lo no-concebido dentro del marco, me atrevo a pensar que quizás Zizek haya podido hojear o leer en los últimos meses el ensayo, quizás en la traducción italiana, donde se comenta en el prólogo la época abierta por la lucha contra el terrorismo. Yo reprochaba a El País que trabajase en el Babelia con automatismos, delegando en el trío de UPyD el desarrollo de los enfoques sobre Mayo del 68. Me alegro de que con la publicación de este artículo El País acepte que ha merecido la pena seguir diagnosticando nuestra época sellada con el romanticismo de los ojos abiertos. Zizek enlaza al capitalismo de los nuevos muros -Israel y Palestina, USA y México, España y Marruecos- con el espejismo de la alienación en los tres niveles del hombre y la privatización de lo común. No puedo sino darle la razón, pero tengo mis reservas a la hora de sistematizar como un mismo fenómeno el colonialismo bélico israelí y las políticas contra la inmigración, que por supuesto son criticables, pero no vulneran el Derecho Internacional. El Muro del Apartheid en Cisjordania mantiene toda su excepcionalidad en términos de injusticia, y no tiene sentido orientalizarlo más de lo que ya está, despojándolo de su terrible realidad exacta.

Elitismo, cinismo y genio: del ritmo aforístico de Ibn Hazm

En el Kitâb al-Axlâq, el pensador Ibn Hazm evoluciona con observaciones certeras hacia consideraciones más variopintas. Con la traducción de M. Asín Palacios sin los incisos de los filólogos de ediciones críticas, parece a veces una obra de la generación del 98. Excepcionalmente, el ilustre arabista sí incluye una nota, como la extensa que dedica a las “sombras chinescas“.  Este “juego escénico” que tendremos que imaginarnos en el contexto urbano de la sofisticada Córdoba, sirve de precedente al “teatro del mundo” de Calderón, al concepto del cine de Orson Welles, a todas las metonimias de la virtualidad del mundo, ya sea la Sociedad del Espectáculo de Debord o el simulacro de Baudrillard. Así dice Ibn Hazm:

No he visto cosa más parecida a este mundo, que las sombras chinescas de la linterna mágica; son unas figuras montadas sobre una rueda de madera, la cual da vueltas con rapidez: un grupo de figuras desaparece, cuando otro grupo asoma.

Sin embargo. Hay una distancia tan fría en la forma de cerrar la imagen. ¿se puede catalogar como misántropo, cínico, esa distancia trabajada? El genio de una pluma está en la capacidad de exasperar y suscitar admiración, o en encantar sin que se comparta el punto de vista.

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Cartas unidas

Era un licenciado con muchas ganas pero poca preparación en lengua árabe y literatura cuando me lancé en 2002. Ginebra. Expectativas altas y en realidad flexibilidad a todo. Me agarré a Ibn Sahl como eje para una tesis. Enseguida empezó la cuesta arriba de la poesía árabe, sus poemas, sus orígenes preislámicos. En paralelo, una emulación conductiva de los pasos de los referentes de esos años: Tariq Ramadan, Abdennur Prado. Leer pero sin escribir suficiente. Presión del ritmo: lecturas y trabajos poco provechosos: clases de español, limpieza, camarero. También trabajo intelectual de lecturas de fondo y contadas amistades. En 2004 apruebo la memoria, que eran como unas sesenta páginas, a regañadientes del director arabista, Ch. Genequand, y con el aún entusiasmo voluntarista de Carlos Alvar, experto en lírica y literaturas medievales. El texto que acabé presentando en septiembre de 2006 para una tesis no tuvo ni el aspecto de una tesis ni su solvencia. Planteé cinco cortos capítulos de subgéneros del gazal, y a continuación un repertorio temático de citas representativas en líricas, desde la andalusí, hasta las contemporáneas, pasando por la siciliana, la francesa, la occitana, la castellana, la gallega, la neolatina y la alemana. Sólo en febrero del 2007 los directores me convocaron, en una cita en la que no había nada que discutir por su parte.

Aguanté en Ginebra hasta finales de abril de 2007. Entretanto había traducido un ensayo del francés con mi hermano. Contacté con Rafael Valencia. Estuve en Almería para optar por una beca de la Fundación Ibn Tufayl, que edita la Enciclopedia de Al-Andalus. En verano tuve los últimos contactos con Carlos Alvar. Me inscribí en el programa de doctorado de Santiago, con la recomendación de Don R. Valencia, y al mismo tiempo empecé también a escribir el blog. Había estado dedicando tiempo a seguir los foros del curso de “Experto profesional en cultura , civilización y religión islámicas” de la UNED y de webislam. Me sentía con ganas de escribir más y mejor, sin ningún limite, y creo que el blog me lo está permitiendo. Escribo muy poca poesía. Los últimos meses en Santiago he asistido con mucho placer a las clases, con historiadores del Arte y filólogos de latín o románicas. Y he intentado aprovechar para leer bastante. Me explico bastante con el entusiasmo que me está produciendo la lectura del libro de Cynthia Robinson In Praise of Song. The Making of courtly culture in Al-Andalus and Provence 1005- 1134 A. D., Brill, 2002. (419 págs.) Más allá de asumir la investigación de Boase y Menocal sobre el origen de la cortesía y la tesis árabe (con Nykl y pese a él, idem con Abu-Haidar, Corriente, Zwartjes), y de incidir profusamente en Al-Fath Ibn Xâqân, y sus Qalâ’id, y el Matmah, para desbrozar exhaustivamente toda la dimensión espacial y cultural del zarf en las taifas, el programa de temas que Robinson trata se adentra de lleno en la cortesía de Aquitania y en Guillermo IX, con una capacidad para enmarcar toda la trasposición o traslación de la cortesía andalusí en la provenzal sencillamente impresionante. Cuesta pensar que haya podido leer y entender tan bien todo el siglo XI en los dos lados de los Pirineos, pero es que además escribe con la mirada puesta en los espacios corteses en tanto que historiadora del Arte, y construye toda una interpretación de ciertos salones de la Aljafería como espacio ritual de amor homófilo y ennoblecedor, basado en la aproximación metafórica a lo más sublime.Lamento por falta de tiempo no estar realizando estos días más que una lectura apresurada y saltando lo que adivino menos importante.

Se ha insistido siempre en el periodo de las taifas y en la corte de Sevilla como una época fundamental para la literatura y la poesía andalusí, de forma tal que quizás no sorprenda que se ponga en relieve de nuevo ese siglo XI. Creo sin embargo que Robinson ha acertado estudiando también a fondo la taifa de Zaragoza y de Rueda. Nunca he apreciado con tanta seguridad las equivalencias entre la cortesía andalusí y la primera cortesía provenzal. Llegados a este punto, el interés de la poesía de Ibn Sahl está más justificado que nunca. Mientras que durara la nebulosa sobre las condiciones de traslación de la cortesía andalusí, la comprensión de la poesía andalusí posterior seguiría sometida a cierta incentidumbre. Si ahora la homofilia y la homosocialidad son los fundamentos y el eje de la cortesía del siglo XI, la doble vía que emprende en el siglo XII -heterosexual y casta en Occitania, tendencias taqlidíes y sufíes, sublimadoras de los aspectos homófilos, en Al-Andalus- nos conduce de lleno al amor oscuro de Ibn Sahl por el joven Mûsà frente a los sonetos sicilianos de Giacomo de Lentini, más unívocos, en el XIII. Buena razón para quedarse con Ibn Sahl.

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Misantropía y autoestima en Al-Andalus

Posted in Jihâd, Market, Middle Age, Urban Culture, al-Andalus, books, criticism, islam, mobility, quotes, webislam by abenyusuf on April 28th, 2008

La sociedad andalusí destaca entre las sociedades europeas medievales por su alto grado de urbanización, que con el islam, son dos condicionantes importantes para el estímulo de la sociabilidad. Las costumbres, eventos socioreligiosos y espacios de encuentro se desarrollan a lo largo de los siglos, como bien ejemplifica el proceso de ampliación de la Mezquita de Córdoba durante tres siglos. La literatura de viajes, que incluye principios de geografía y etnografía, nos muestra una cierta popularización de peculiaridades, gustos y costumbres locales que dan buena cuenta de la parte más bella de de toda tradición, su arraigo y su difusión por canales informales. La riqueza folklórica de Al-Andalus conlleva una reafirmación de la élite que se va manifestando en las sucesivas centralizaciones políticas y culturales emprendidas por las grandes dinastías, y en buena medida, también por los reinos de Taifas. En Ibn Hazm (Kitâb al-Axlâq), esta reafirmación se expone como desprecio de la sociabilidad fácil, y adquiere tonos claramente misántropos:

El que hace vida social no podrá evitar cuidados que le atormenten, ni pecados de que se arrepentirá en la otra vida, ni movimientos de cólera que le quemarán las entrañas, ni humillaciones que echarán por tierra sus ilusiones. ¿En qué piensa, pues, el que vive entre los hombres y los trata a toda hora? La fuerza, la tranquilidad de espíritu, la alegría y la salvación están en la soledad. Trata a los hombres como tratas al fuego: te calientas con él, pero no te metes en medio de sus llamas.

Resulta llamativo que la soledad sea para el moralista una vía de salvación; todo el efecto colectivo de la práxis islámica se evacúa en beneficio de una ética individualista que podría resultarnos quizás inapropiada, pero que se articula desde las primeras páginas del tratado como leit-motiv sapiencial. Cierto es también que en el fondo todos podemos llegar a la misma conclusión, y que la construcción de la autoestima pasa y seguirá pasando por las estimas definidas por defecto ajeno e incorregible.

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Apuntes sobre el concepto de Al-Andalus

Abdennur Prado me señala el interés de la obra publicada por el profesor Anouar Majid. Su reflexión gira en torno a la cultura, las respuestas a la hegemonía imperial americana, y los retos del islam contemporáneo. Aborda por ejemplo los fenómenos contemporáneos islamistas, el feminismo islámico y los estudios sobre postcolonialismo. Su postura se configura como doble crítica a Occidente y al Islam, y no duda en apropiarse el término herético, que ya discutí en el blog, cargándolo como reivindicación expresa de la disensión siempre necesaria.

Otro de los conceptos que ha empleado es el de Edad Post-Andalusí, el mundo tras el año 1492. Según él, desde entonces la visión global occidental se desarrolla contra mundos particulares -entre ellos el islámico - que tienden a encerrarse en la orotodoxia como comportamiento defensivo. Espero no malinterpretar lo que entenderíamos por postandalusismo: el conjunto de fenómenos culturales derivados de la desaparición de Al-Andalus como referente del mundo islámico, y la incidencia en el mundo árabe contemporáneo. Al no haber leído nada de primera mano, no sé si el autor lo pone el postandalusismo en relación con el otomanismo, el desarrollo del sistema otomano en Anatolia, paralelo a la Conquista de Granada, y la hegemonía de ese modelo en buena parte del mundo árabe. A mí sí me parece oportuno pensar los dos procesos -al Oeste y al Este del Mediterráneo- en paralelo, ya que así se comprueba que son evoluciones casi biológicas de las extesiones demográficas en las cartografías de la diacronía, y se relativiza el énfasis en los factores históricos del proceso señalado.

Realmente, el concepto de Al-Andalus merece ser interpretado como la expresión ambigua de dos realidades: un mundo medieval que estimula todos los elementos de la modernidad universalista, y una evolución histórica sometida a todos los condicionantes geográficos y civilizatorios. Libera pero está encerrado. El amor andalusí explica la cortesía, y al mismo tiempo se resiste a encarnarlo en su forma más exitosa, la pasión heterosexual.  El siglo XI nos sirve para plasmar su riqueza, pero al tiempo se  evita así ver cómo siguió evolucionando hasta el XIII.  Las Taifas esconden a los Almohades.  Granada nazarí, a su vez, se superpone sobre Córdoba omeya: el destino ya escrito. Los siglos se confunden en un todo imposible. Al-Andalus además es expresión de un islam futuro, en la  hoguera de un mundo global donde la pregunta es respuesta: otro mundo es posible.