Hizb Al-lâh como garantía o como crisis
Me voy a atrever a escribir algo sobre la incipiente escalada violenta en Beirut. Se está hablando ahora mismo de una docena de muertos en tiroteos y decenas de heridos. Las imágenes muestran cortes de carretera, barricadas, asaltos de edificios y tiendas particulares. Es en cierto modo un caos organizado para la cobertura mediática, pero la población debe estar viviendo estos días momentos de auténtico terror.
La prensa y la televisión está lanzadas en una dinámica muy clara, que consiste en presentar a Hizb Al-lâh como fuerza que desafía al Estado de Derecho. Los terroristas contra el gobierno democrático, extrapolado al caso libanés. Como dí mi apoyo a Hizb Al-lâh hace dos veranos en el foro de webislam, y sería muy feo callarme o sumarme a la voz imperante, voy a tratar de defender una salida para Hizb Al-lâh que suponga la garantía de su propia legitimidad: el control directo sobre lo que hacen y cometen sus milicianos. En la medida en que su comportamiento responda a una jerarquía, puedo confiar en que los combates se limiten a luchar contra objetivos armados del campo del Estado, o directamente contra milicianos ligados a las fracciones enemigas y rivales entre sí: al-Harîrî, Junblât, al-Qaeda en los campos de refugiados.
Lo peor que puede pasar es también lo peor para el propio Hizb Al-lâh, que la violencia se convierta en guerra religiosa y de comunidades, y que en ese escenario los soldados de la ONU, entre ellos los españoles, acaben siendo parte en el conflicto, porque se pondrán sin lugar a dudas del lado del gobierno. La crisis dentro de Hizb Al-lâh desembocará en divisiones dentro de sus rangos y con la población shií, que se dividirá entre los partidarios de la rendición ante Israel o el Estado libanés y las fracciones más duras embarcadas en una guerra de pura supervivencia costosísima en vidas humanas.
Hasan Nasrallah es un dirigente suficientemente inteligente para tener en cuenta esta disyuntiva, y no dudo de su capacidad para elegir la buena opción. Que así sea, in shâ’ Al-lâh.
El terrorista explicado como “héroe” de novela
Hubo el Libro de Manuel de Julio Cortázar, que ya describía un secuestro político en voz de uno de los organizadores, y que acaba mal, pero el terrorista-narrador tras el 11-S se ha convertido en un género en sí. Cierto es que cuando Yasmina Khadra escribió sus novelas negras de Argel, ya diseccionó exhaustivamente el sujeto terrorista en su vertiente islamista, y no menos impactantes en esa temática fueron sus novelas El Atentado y Las sirenas de Bagdad, pero tanto la novela de Slimane Benaïssa Le dernier jour d’un damné, como las recientes de varios escritores anglosajones, cuyo nombre no recuerdo aunque sean famosos (¿Martin Amis, Philip Roth, por ejemplo?) y que no he leído, hacen del momento terrorista la tragedia filosófica del hombre, con mayor o menor acierto. Por supuesto, cabe seguir citando antecedentes: Los Justos de Albert Camus, los relatos urbanos de Hanif Kureishi, y probablemente estoy obviando la referencia más importante, Dostoievski, que no he leído. En La Statue de Condillac retouchée, de Yves Velan, el paso a la acción terrorista se enlaza con el desmantelamiento del Saber positivista de la izquierda marxista de la Guerra Fría. En Vies et mort d’un terroriste américain, el segundo volumen de la Tetralogía Artificial de Camille de Toledo, la biografía de Unabomber es sólo uno de los hilos argumentales, que enlaza con la biografía ficticia de Eugene Green, un terrorista de nuevo cuño -no diré más-, y con la iluminación sentimentalista de los fetiches domesticados del horror a gran escala. Si alguien tiene más ejemplos, le invito a añadirlos en comentarios. Gracias.
Ecos jolipunks del Archimundano en Slavoj Zizek
Leo en El País el artículo del prolífico y veterano filósofo Slavoj Zizek, Mayo del 68 visto con ojos de hoy, traducido por la muy profesional María Luisa Rodríguez Tapia. No es que el artículo sea lo mejor de Zizek, pero está bien escrito y sobre todo me ha recordado pasajes, frases enteras y citas de Punks de boutique, de Camille de Toledo. Entre las más evidentes señalo las siguientes, comenzando por el esloveno:
Existen buenos motivos para mantener una opinión tan escéptica. Como dicen Luc Boltanski y Eve Chiapello en The New Spirit of Capitalism, a partir de 1970 apareció gradualmente una nueva forma de capitalismo, que abandonó la estructura jerárquica del proceso de producción al estilo de Ford y desarrolló una organización en red, basada en la iniciativa de los empleados y la autonomía en el lugar de trabajo. En vez de una cadena de mando centralizada y jerárquica, tenemos redes con una multitud de participantes que organizan el trabajo en equipos o proyectos, buscan la satisfacción del cliente y el bienestar público, se preocupan por la ecología, etcétera. Es decir, el capitalismo usurpó la retórica izquierdista de la autogestión de los trabajadores, hizo que dejara de ser un lema anticapitalista para convertirse en capitalista. El socialismo, empezó a decirse,no valía porque era conservador, jerárquico, administrativo, y la verdadera revolución era la del capitalismo digital.
Así dice el Archimundano (p. 82):
Sean subversivos, peligrosos, visionarios, hostiles, anarquistas, punks, yonquis. “Destruction is cool”, enseñaba Tom Peters, el gurú del management americano, en su libro The Circle of Innovation. Esa era la retórica de la economía de la revolución permanente. Ni siquiera hacía falta leer El Nuevo espíritu del capitalismo, de Luc Boltanski y Eve Chiapello. No había más que abrir los ojos: Estados Unidos, 1996. Londres, 1997. París, primavera del 2000. Llega la nueva economía. Bienvenidos al ciberespacio. Muera la jerarquía. Parecía una reedición mercantil de otra primavera en la que los lemas, a falta de espacios publicitarios, se escribían directamente en las paredes. Llamaban a cambiar el mundo, a recrearlo según los deseos, a gozar sin trabas.
Por supuesto, la mención del final dialéctico:
Muchos elementos indican que las cosas no son tan sencillas. Si observamos nuestra situación desde la perspectiva del 68, debemos recordar su verdadero legado: el 68 fue, en esencia, un rechazo al sistema liberal-capitalista, un no a todo él. Es fácil reírse de la idea del fin de la historia de Fukuyama, pero la mayoría, hoy día, es fukuyamaísta: se acepta que el capitalismo liberal-democrático es la fórmula definitiva para la mejor sociedad posible y que lo único que se puede hacer es lograr que sea más justa y tolerante.
Que el francés desarrolla por ejemplo aquí (p. 38):
Dejo a los filósofos zanjar si Fukuyama tiene o no razón. Prefiero concentrarme en el empleo vulgar y repetido de la expresión “Es el fin de la Historia”. Hay que entenderla como lo hace un niño, por la noche, cuando se cierra el libro, la voz se calla, se apaga la luz, y desaparece la sombra de quien nos acompaña en el sueño, dejando tras ella una frase dulce y amarga: “Duerman tranquilos”. Nos adormecieron con esta frase. Somos los hijos de este elogio fúnebre.
Y por supuesto, el incidir en el simbolismo de la conciencia del hundimiento:
El 11 de septiembre de 2001, cayeron las Torres Gemelas; 12 años antes, el 9 de noviembre de 1989, cayó el Muro de Berlín.
Y así lo escribió C. de Toledo (p. 31):
9/11 por 9 de noviembre de 1989, y el 11/9 por 11 de septiembre de 2001. La caída de un muro y la caída de las torres. Búm por detrás. Badabúm por delante. Dos veces 9, dos veces 11, y dos derrumbes. Entre estos dos hitos, aprendí a llamar capitalismo a lo que desde siempre se llamó crecer.
Cabe añadir que pueden parecer coincidencias naturales. Sin embargo, como la reflexión de ambos se adentra en la obligatoriedad del deseo, y en las posibilidades de lo no-concebido dentro del marco, me atrevo a pensar que quizás Zizek haya podido hojear o leer en los últimos meses el ensayo, quizás en la traducción italiana, donde se comenta en el prólogo la época abierta por la lucha contra el terrorismo. Yo reprochaba a El País que trabajase en el Babelia con automatismos, delegando en el trío de UPyD el desarrollo de los enfoques sobre Mayo del 68. Me alegro de que con la publicación de este artículo El País acepte que ha merecido la pena seguir diagnosticando nuestra época sellada con el romanticismo de los ojos abiertos. Zizek enlaza al capitalismo de los nuevos muros -Israel y Palestina, USA y México, España y Marruecos- con el espejismo de la alienación en los tres niveles del hombre y la privatización de lo común. No puedo sino darle la razón, pero tengo mis reservas a la hora de sistematizar como un mismo fenómeno el colonialismo bélico israelí y las políticas contra la inmigración, que por supuesto son criticables, pero no vulneran el Derecho Internacional. El Muro del Apartheid en Cisjordania mantiene toda su excepcionalidad en términos de injusticia, y no tiene sentido orientalizarlo más de lo que ya está, despojándolo de su terrible realidad exacta.
Cartas unidas
Era un licenciado con muchas ganas pero poca preparación en lengua árabe y literatura cuando me lancé en 2002. Ginebra. Expectativas altas y en realidad flexibilidad a todo. Me agarré a Ibn Sahl como eje para una tesis. Enseguida empezó la cuesta arriba de la poesía árabe, sus poemas, sus orígenes preislámicos. En paralelo, una emulación conductiva de los pasos de los referentes de esos años: Tariq Ramadan, Abdennur Prado. Leer pero sin escribir suficiente. Presión del ritmo: lecturas y trabajos poco provechosos: clases de español, limpieza, camarero. También trabajo intelectual de lecturas de fondo y contadas amistades. En 2004 apruebo la memoria, que eran como unas sesenta páginas, a regañadientes del director arabista, Ch. Genequand, y con el aún entusiasmo voluntarista de Carlos Alvar, experto en lírica y literaturas medievales. El texto que acabé presentando en septiembre de 2006 para una tesis no tuvo ni el aspecto de una tesis ni su solvencia. Planteé cinco cortos capítulos de subgéneros del gazal, y a continuación un repertorio temático de citas representativas en líricas, desde la andalusí, hasta las contemporáneas, pasando por la siciliana, la francesa, la occitana, la castellana, la gallega, la neolatina y la alemana. Sólo en febrero del 2007 los directores me convocaron, en una cita en la que no había nada que discutir por su parte.
Aguanté en Ginebra hasta finales de abril de 2007. Entretanto había traducido un ensayo del francés con mi hermano. Contacté con Rafael Valencia. Estuve en Almería para optar por una beca de la Fundación Ibn Tufayl, que edita la Enciclopedia de Al-Andalus. En verano tuve los últimos contactos con Carlos Alvar. Me inscribí en el programa de doctorado de Santiago, con la recomendación de Don R. Valencia, y al mismo tiempo empecé también a escribir el blog. Había estado dedicando tiempo a seguir los foros del curso de “Experto profesional en cultura , civilización y religión islámicas” de la UNED y de webislam. Me sentía con ganas de escribir más y mejor, sin ningún limite, y creo que el blog me lo está permitiendo. Escribo muy poca poesía. Los últimos meses en Santiago he asistido con mucho placer a las clases, con historiadores del Arte y filólogos de latín o románicas. Y he intentado aprovechar para leer bastante. Me explico bastante con el entusiasmo que me está produciendo la lectura del libro de Cynthia Robinson In Praise of Song. The Making of courtly culture in Al-Andalus and Provence 1005- 1134 A. D., Brill, 2002. (419 págs.) Más allá de asumir la investigación de Boase y Menocal sobre el origen de la cortesía y la tesis árabe (con Nykl y pese a él, idem con Abu-Haidar, Corriente, Zwartjes), y de incidir profusamente en Al-Fath Ibn Xâqân, y sus Qalâ’id, y el Matmah, para desbrozar exhaustivamente toda la dimensión espacial y cultural del zarf en las taifas, el programa de temas que Robinson trata se adentra de lleno en la cortesía de Aquitania y en Guillermo IX, con una capacidad para enmarcar toda la trasposición o traslación de la cortesía andalusí en la provenzal sencillamente impresionante. Cuesta pensar que haya podido leer y entender tan bien todo el siglo XI en los dos lados de los Pirineos, pero es que además escribe con la mirada puesta en los espacios corteses en tanto que historiadora del Arte, y construye toda una interpretación de ciertos salones de la Aljafería como espacio ritual de amor homófilo y ennoblecedor, basado en la aproximación metafórica a lo más sublime.Lamento por falta de tiempo no estar realizando estos días más que una lectura apresurada y saltando lo que adivino menos importante.
Se ha insistido siempre en el periodo de las taifas y en la corte de Sevilla como una época fundamental para la literatura y la poesía andalusí, de forma tal que quizás no sorprenda que se ponga en relieve de nuevo ese siglo XI. Creo sin embargo que Robinson ha acertado estudiando también a fondo la taifa de Zaragoza y de Rueda. Nunca he apreciado con tanta seguridad las equivalencias entre la cortesía andalusí y la primera cortesía provenzal. Llegados a este punto, el interés de la poesía de Ibn Sahl está más justificado que nunca. Mientras que durara la nebulosa sobre las condiciones de traslación de la cortesía andalusí, la comprensión de la poesía andalusí posterior seguiría sometida a cierta incentidumbre. Si ahora la homofilia y la homosocialidad son los fundamentos y el eje de la cortesía del siglo XI, la doble vía que emprende en el siglo XII -heterosexual y casta en Occitania, tendencias taqlidíes y sufíes, sublimadoras de los aspectos homófilos, en Al-Andalus- nos conduce de lleno al amor oscuro de Ibn Sahl por el joven Mûsà frente a los sonetos sicilianos de Giacomo de Lentini, más unívocos, en el XIII. Buena razón para quedarse con Ibn Sahl.
Apuntes sobre el concepto de Al-Andalus
Abdennur Prado me señala el interés de la obra publicada por el profesor Anouar Majid. Su reflexión gira en torno a la cultura, las respuestas a la hegemonía imperial americana, y los retos del islam contemporáneo. Aborda por ejemplo los fenómenos contemporáneos islamistas, el feminismo islámico y los estudios sobre postcolonialismo. Su postura se configura como doble crítica a Occidente y al Islam, y no duda en apropiarse el término herético, que ya discutí en el blog, cargándolo como reivindicación expresa de la disensión siempre necesaria.
Otro de los conceptos que ha empleado es el de Edad Post-Andalusí, el mundo tras el año 1492. Según él, desde entonces la visión global occidental se desarrolla contra mundos particulares -entre ellos el islámico - que tienden a encerrarse en la orotodoxia como comportamiento defensivo. Espero no malinterpretar lo que entenderíamos por postandalusismo: el conjunto de fenómenos culturales derivados de la desaparición de Al-Andalus como referente del mundo islámico, y la incidencia en el mundo árabe contemporáneo. Al no haber leído nada de primera mano, no sé si el autor lo pone el postandalusismo en relación con el otomanismo, el desarrollo del sistema otomano en Anatolia, paralelo a la Conquista de Granada, y la hegemonía de ese modelo en buena parte del mundo árabe. A mí sí me parece oportuno pensar los dos procesos -al Oeste y al Este del Mediterráneo- en paralelo, ya que así se comprueba que son evoluciones casi biológicas de las extesiones demográficas en las cartografías de la diacronía, y se relativiza el énfasis en los factores históricos del proceso señalado.
Realmente, el concepto de Al-Andalus merece ser interpretado como la expresión ambigua de dos realidades: un mundo medieval que estimula todos los elementos de la modernidad universalista, y una evolución histórica sometida a todos los condicionantes geográficos y civilizatorios. Libera pero está encerrado. El amor andalusí explica la cortesía, y al mismo tiempo se resiste a encarnarlo en su forma más exitosa, la pasión heterosexual. El siglo XI nos sirve para plasmar su riqueza, pero al tiempo se evita así ver cómo siguió evolucionando hasta el XIII. Las Taifas esconden a los Almohades. Granada nazarí, a su vez, se superpone sobre Córdoba omeya: el destino ya escrito. Los siglos se confunden en un todo imposible. Al-Andalus además es expresión de un islam futuro, en la hoguera de un mundo global donde la pregunta es respuesta: otro mundo es posible.
Teniendo en cuenta las circunstancias
Leo esta misma tarde en webislam un artículo de fondo de los que me gustan, escrito por Taliba, amiga que me regala a menudo comentarios como “smallbluething”, y que escribe el blog La grieta en el cristal. Me gusta porque incide en la cadena de manipulaciones informativas, repeticiones, “compromiso”, “denuncia” y culpabilidad nuestra como espectadores cotidianos de todo tipo de masacres. Pero lo bueno es que se centra en el caso más complejo de la actualidad, el de China. Así , se suceden las informaciones, contrainformaciones y “opiniones alternativas” sobre “conspiraciones informativas”.
Propongo un planteamiento de tesis- antítesis - síntesis de la cuestión:
a) China es una dictadura sin información libre. No obstante, la población no es ni inculta, ni está absolutamente engañada, ni es incapaz de pensar por sí misma. Parece mentira que haga falta recordarlo. Así pues, hay parte de la población que está realmente indignada con la información occidental sobre lo que sucede en China en general, y que no acepta que su país sea señalado con el dedo como el malo de todas las películas. También hay actos de propaganda del gobierno que se expresan en los mismos términos, pero esta vez con la clara intención de esconder y minimizar los abusos que se cometen en el país y que tienen como responsable en primera instancia al gobierno “comunista”.
b) En los EE.UU. gobierna una administración obsesionada con su hegemonia en el mundo, que no tolera que nadie, ni Europa ni Rusia ni China, le haga sombra en sus zonas de influencia. No obstante, el uso de medidas directas para ejercer su hegemonía sólo se produce cuando no entraña riesgos, como sucede en Irak. En el resto de los casos, las estrategias de “contención” se tramitan por sectores aliados pero independientes: corporaciones. Las corporaciones mediáticas trabajan por su cuenta, teniendo en cuenta también los intereses hegemónicos. En el caso de China, la denuncia de los atropellos antes mencionados está permitida en la medida en que China estorba bastante y puede aguantar una buena paliza mediática sin riesgo de que se desmorone el régimen. Como señala Taliba, la CNN está al mismo tiempo preparando con los grupos mediáticos chinos la cobertura de los JJ. OO.; la campaña de “contrainformación” no prosperará pues más allá de la fecha de inauguración, al menos que se produzca una sorpresa no descartable.
c) Los musulmanes (término abierto : las “personas de buena voluntad”) tenemos que denunciar los atropellos en China como demócratas, y podemos incidir especialmente en la represión general en el Tíbet, y en las estructuras sociales de la espiritualidad budista tibetana. Nuestra postura puede evolucionar, pero se debe basar en un fondo de coherencia intrínseco al islam. Webislam está en su derecho recogiendo la información, propaganda o no, de “Xinhua”, pero puede también publicarla con un comentario propio que contextualice. En todo caso, lo importante es que al recibirla reaccionemos con comentarios que pongan en perspectiva las múltiples versiones. Mientras que en su momento el foro era ese espacio de comentarios, ahora quizás está en nuestros blogs, pero también, como ha hecho Taliba, como artículo en sí de portada. Webislam es una fuente de noticias que señala con razón noticias que no saldrán en las corporaciones mediáticas, pero eso nunca será suficiente para tener voz propia y voz justa. Nada podrá ahorrarnos el deber de aclararnos las ideas, y seguir el ritmo a nuestro ritmo de las informaciones verdaderas y la falsedad de las verdades informadas.
Wa Al-lâhu A’lam.
P. S. : 24 de abril: Webislam tiene la amabilidad de aceptar la publicación de este texto en la portada, y me alegro de que así sea. La fórmula “Yo, periodista” es en realida un sistema cómodo para debatir, y el marco exige más rigor que el simple foro. Gracias pues a Taliba y a webislam.
Post-adolescencia tardía de un crítico literario
Hablo de mí, por supuesto. Ni he conseguido nunca ganar suficiente como para mantener más de un día el espejismo de una emancipación, ni tan siquiera he roto con los comportamientos propios de la adolescencia. No tiene nada de síndrome de “Peter Pan”, sino de aspirante a mileurista con ganas de ser Oscar Wilde. La verdad es que casi ninguno de mis amigos “históricos” lucha por hacerse un nombre, salvo la contada excepción de Enrique Rivas Vañó, o Kike, o duckieboy, que al menos ha publicado relatos y poemas. Abdennur Prado es de una generación mayor, y lo conocí cuando ya se había forjado a sí mismo. Pedro, que podría ser una gran pluma, deja caer con cuentagotas sus bufaladas, pero no construye una red desde el blog.
Más en general, veo que el uso de las herramientas de las redes sociales cibernéticas para publicar, comentar y leer está en realidad bajo mínimos. Apenas se comenta literatura, salvo en blogs monográficos, como El lamento de Portnoy. Los posts son demasiado a menudo soliloquios, y se comenta muy poco lo que opinan los demás, ya sea porque parece obvio o porque la desidia así lo manda. Las entradas de escritores en la Wikipedia son reseñas editoriales pegadas sin tan siquiera una actualización. Hay más promoción de títulos de libros en venta en librerías a través de servicios on-line, que comentarios, tan siquiera mínimos, de lectores o lectoras de las novelas.
El periódico Público, que podía haber encarnado una variopinta y ancha generación de “hijos de la democracia”, se afianza en una postura cómoda de BOE digerible, y el resto de la prensa cada vez merece menos atención. Los blogs no consiguen despegar en audiencia, influencia y percepción social. Los informáticos se han montado un enorme entramado de funciones que el común de los mortales ignora. La renuncia ya no es sólo al poder, sino a cualquier forma de representación. Parece que el espíritu de los tiempos ya no es tanto ser líquido como el ser transparente. Mientras tanto, lo más vacuo, lo más vulgar, lo más estúpido triunfa todos los días en los despachos de los que llenan de contenido las cadenas de televisión. Nuestra adolescencia sin límites es teleadolescencia, la adolescencia ante la tele y a distancia de su propia personalidad. Cuando sea mayor, seré crítico literario. Post-adolescencia de un mundo que quiere ser joven sin saber para qué, y de jóvenes que quieren ser adultos sin saber cómo.
Herbalife: necrocapitalismo puro
En el telediario se comenta que se está investigando a la empresa-secta-abastecedora Herbalife, que consigue unir todos los cables: lucha contra la obesidad mórbida con un régimen espeluznantemente pobre de alimentación que anula cualquier sensibilidad y que perjudica seriamente el organismo, cotizaciones en Wall Street, un ejército de clientes que son también agentes de promoción y distribución, una gran metáfora del capitalismo más depredador y más anulador de cualquier cultura, atacando la raíz, la alimentación.
Aparentemente, se han servido del resquicio legal que ampara a los productos dietéticos -cajón de sastre para todo tipo de cosas, hasta guarradas con pegatinas de hierbas- para no tener que someterse al control establecido para los medicamentos: pruebas antes de la comercialización. En realidad, su actual mal rato con la justicia española es sólo fruto de su avaricia, ya que si se hubieran quedado en sus zonas de predilección -USA, Brasil, y discretamente en todo el mundo- no hubieran asociado los diferentes casos de intoxicación en España, y seguirían podiendo desarrollar sus actividades en nuevos y prometedores mercados: el Magreb, los países del Este, Rusia, etc.
Herbalife, sweet death. Your body is the mirror of the chemical economy.
Ya podrá el empresario que fundó el tinglado retirarse y dedicarse a la filantropía. The game is over.
Que Al-lâh se apiade de las víctimas de estas estafas y castigue duramente a los estafadores.
OPA de UPyD al ‘68 en el Babelia
No digo nada que no sea la repetición para España del análisis que dedica Camille de Toledo (Punks de boutique, en la edición de Almadía) al fenómeno del Nuevo Encierro, la absorción por el espíritu del capitalismo de lo que supone una mínima huella de actitud contestataria. Los pesos pesados de UPyD, la derecha liberal, españolista y centralista, estoy nombrando a Antonio Muñoz Molina, Antonio Elorza y Fernando Savater, se las ingenian para apropiarse debidamente todo el concepto cultural ligado aún al “Mayo del 68″, en un suplemento del Babelia muy en blanco y negro y absolutamente hortera. Seguro que El País no ha tenido que hacer mucho encandilamiento para conseguir sus colaboraciones: habrían participado gratis en esta enésima trituración intimista de cada uno de los aspectos de lo que pasó en ese año, ya no solamente en París, sino en el largo desfile de capitales agitadas por estudiantes, obreros y revoluciones políticas. No hay manera de cogerlo con un mínimo de ecuanimidad. Los tres autores citan todo, por delante y por detrás, a favor y en contra, como si hubieran estado allí y también porque no estuvieron. Doble celofán, falacias de la docilidad.
Lo peor es que sacan a Edgar Morin, pensador respetable, pero ya machacado intelectual y debidamente por Debord en su momento, lo peor es que Josep Ramoneda nos cite un polvo de Dani el Rojo, con fecha y lugar, lo peor es la galería de testigos en directo (entre ellos un Juan Goytisolo que ya ni se abstiene de caer en la más ramplona melancolía), lo peor es, digo y repito, las enormes fotos en blanco y negro, siempre las mismas , las de siempre, los mismos efectos de maquetación, un “otra vez esta” pudriendo los ojos y embruteciendo a los jóvenes. El suplemento necesitaría para actualizarse fotos de coches, publicidad, ¿Por qué no en estas páginas culturales? Daría lo mismo. Pero no. los anuncios para Corporación Dermoestética (-¡condenada por fraude masivo en tetas postizas!-) y para el mundo de la libertad pagable con muchos plazos los reservan, por un pudor acomplejado, para el periodico en sí, ese que no es para la memoria (no como el suplemento del Babelia, cuyo destino está en las mejores hemerotecas del mundo mundial) y que cada vez más no vale ni más ni menos que una mierda (pinchada en un palo, como se dice por allí).
La UPyD está dispuesta a pilotar con El Mundo de Esperanza Aguirre, una campaña de cuatro años venideros de toma de la Granada progresista, retomando una reconquista que por motivos armamentísticos se interrumpió en 1939. Esta apropiación de la referencia al Mayo del 68 es una invitación a los que nos negamos a ceder a que abandonemos ya las armas. No hay nada que hacer, nos vienen a decir. Yo lo dudo mucho. Ahora, con el blog, los links y el e-mail, estamos inventando lo que ellos más temen: la organización social de los dispuestos a luchar por un mundo más justo. Que empiece el torneo.
Gadafi y los príncipes saudíes: la dialéctica de los necios
Al-hamdu li-l-lâh, la publicación en webislam del discurso de Gadafi en Kampala no ha quedado sin respuesta y Abdennur Prado ha tomado cartas en el asunto para arremeter contra la estupidez e irresponsabilidad de lo que enuncia el tirano libio. Así concluye Abdennur:
El discurso de Kampala no es sino una muestra más de la profunda decadencia política en que viven los países árabes. Produce en primer lugar vergüenza ajena. Le sigue la rabia ante el hecho de que hoy en día cualquier tirano puede presentarse como líder religioso sin generar la protesta clara y contundente de los musulmanes, especialmente de aquellos que desde hace años vienen hablándonos de “democracia”. Y finalmente produce tristeza por la situación política del mundo árabe. Una vez más, vemos como la religión es utilizada de forma incendiaria, para legitimar nuevos enfrentamientos que sin duda derivarían en nuevas opresiones.
Él mismo señala cómo a quienes van dirigidas las excentricidades no es ni más ni menos que a los dirigentes saudíes, que compiten con él en despotismo, arbitrariedad, manipulación del islam y riqueza desviada. En realidad, Gadafi y los saudíes llevan años escenificando sus batallitas de insultos, y lo peor es que la falsedad absoluta de la supuesta valentía de Gadafi sigue calando en jóvenes y menos jóvenes, como pude comprobar en Ginebra. Lo insoportable de los saudíes es su wahhabismo, cerrado e intolerante, aunque al menos sí tengo esperanzas en la sociedad civil de un país que se ha apropiado una tribu hace 70 años y que no suelta lo más mínimo. Lo malo de Libia es que la represión ha anulado toda disidencia en uno de los países más cerrados al exterior. Gadafi compite por influir en África, no sólo con Arabia Saudí, sino también con China, que poco se preocupa de fomentar un desarrollo sostenible y democrático en África.
¿Por qué Gadafi levanta simpatías? Porque los saudíes financian el imperialismo estadounidense en Medio Oriente. Ser el (falso) enemigo de EEUU, aún con payasadas, rinde más que cualquier iniciativa sincera para el Magreb o su propio país, Libia. In shâ’ Al-lâh los jóvenes árabes - en Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Siria y demás- se organicen políticamente para derrocar con métodos innovadores de resistencia civil a todos los sátrapas en el poder. Mi blog será un eco más de su activismo, si Al-lâh lo quiere.