Archive for the ‘Gazal’ Category
Noche italiana

“The moon is up, but she is hidden behind heavy masses of clouds -welcome clouds that shelter lovers’s secrets.”
An Italian Nigt. en Joseph II and his court.
La ofensiva homófoba de Tariq Ramadan

Bismilah al rahmán y rahim
Lamento profundamente tener que reconocer que ciertas personas que he menospreciado y de las que me he burlado tenían razón, pero peor sería callarme. Se trata en primer lugar de la feminista francesa Caroline Fourest, del catedrático de Ciencias Políticas Antonio Elorza y de muchas otras más personas más o menos relevantes del mundo académico o de los medios de comunicación que han insistido durante los últimos años en denunciar la normalización de Tariq Ramadan como intelectual de referencia. Yo mismo en este blog he tomado en varias ocasiones la palabra para citarlo, defenderlo o incluso elogiarlo, por ejemplo aquí, aquí, aquí, aquí y aquí, y como no puedo corregir lo que he escrito en el pasado, lo mejor es desmarcarme cuanto antes de esa línea política y de pensamiento y distanciarme absolutamente de Tariq Ramadan, tanto como referencia personal islámica, como referencia pública política; la lucha contra la homofobia estaba en la base de mi Dogmática Situacionsita Islamista, sigue en mi situjihadismo y proseguirá en mis queertesías. La razón es, una vez más, no ya la ambigüedad, sino la reivindicación de una homofobia abierta, y formulada además (torpemente) en nombre del islam. Que a estas alturas se apoye en Freud ["Pour toutes ces traditions, comme c’était d’ailleurs le cas pour Freud (qui parle de « perversion »), l’homosexualité est considérée comme « contre nature », « l’expression d’un déséquilibre » dans l’évolution de la personne et l’homosexualité est moralement condamnée pour cela."] para defender su postura homófoba pone de manifiesto que no quiere saber nada (siguiendo las tan evidentes pasividades activas intrínsecamente conservadoras y reaccionarias) de lo mucho escrito con respecto a la homosexualidad desde entonces, y que se resume básicamente en que no se trata de una enfermedad, sino de una opción sexual. Para quienes quieran saber más sobre islam y homosexualidad, remito al blog de Abdennur Prado, donde se encontrarán algunos de sus aclarativos escritos, o leer directamente este muy claro, del año 2006, “Homosexualidad en el islam“. Apréciese la inclusión ya en el título, huyendo de la disyuntiva: homosexualidad en el islam.
Wa Allahu Akbar
deseos armados del queerote, o las armas de la queertesía

[...] porque no hay otra cosa en la tierra más honrada ni de más provecho que servir a Dios, primeramente, y luego a su rey y señor natural, especialmente en el ejercicio de las armas, por las cuales se alcanzan, si no más riquezas, a lo menos más honra que por las letras, como yo tengo dicho muchas veces [31]; que puesto que han fundado más mayorazgos las letras que las armas, todavía llevan un no sé qué los de las armas a los de las letras, con un sí sé qué de esplendor que se halla en ellos [32], que los aventaja a todos.
Segunda parte del ingenioso caballero
don Quijote de la Mancha
Capítulo XXIIII
El queerote es el extranjero en el mundo de los hombres. De ese modo representa su exclusión del mundo excluyendo al mundo de su representación, para en lo sucesivo encerrarlo en un código ya de por sí cerrado, el de los vectores espectaculares y caballerescos de la guerra y la cultura. De ahí su respeto por las letras, pero su decantamiento manifiesto por las armas, rompiendo subversivamente con el aburguesamiento incipiente de la clase hegemónica, la nobleza terrateniente. La violencia de las armas es hermosa, nos dice, en su servidumbre a algo superior, en una escenificación que deslegitima el ansia individualista del comerciante que aspira a medrar, y que su fortuna pecunaria crezca por ende tanto como su deshumanización a corto plazo. El héroe hiperqueer se apunta a la fuerza, en contra de la fuerza de los apuntes. Prescinde de la civilización si es necesario, contra la necesidad de prescindir. El queertés desea las armas no tanto por su capacidad de matar como por lo que implican de muerte de las capacidades utilizadas para el deseo de poder. Cerrando la discusión que separa la esquizofrenia del resistente, alabando la sumisión real/teatral al rey/teatro, el quejote finaliza el reino de lo real y realiza el fin del reino.

La verdad sea dicha sobre cierta poesía española

Hay poetas y poetas, hay poetas de verdad y poetas que luchan por ser poetas, y también poetas que pretenden ser poetas y nunca logran más que un intento perezoso. Hay poetas que se salvan no por su poesía sino por ser de izquierdas y valientes, mientras que los poetas de derechas, cuando además son malos poetas, no tienen remedio. Hay poetas de derechas buenos, y muchos poetas de izquierdas muy buenos, y unos cuantos poetas de izquierdas malos. Hay poetas cristianos, musulmanes, ateos y protestantes, judíos y/o cosmopolitas, y autóctonos y/o localistas. Modernistas y académicos, bohemios y enrabiados. Hoy voy a hablar de un gran poeta que ha sido insultado por un poeta regular, que además lo ha hecho para vender un libro (probablemente más que prescindible) sobre otro poeta. Una historia de poetas.
La historia comienza con una muerte, la muerte de un excelente poeta, Mario Benedetti. El gran poeta Antonio Gamoneda, molestado por algún ignorante periodista que no había leído a Benedetti ni a Gamoneda, porque si no, uno no se explica a cuento de qué le pregunta al segundo sobre el difunto primero, tuvo la osadía y sinceridad de decir que Benedetti llevaba tiempo alejado de la esencia de la poesía.
Y ahí comienza la historia. Empecemos por esa declaración: me emocionan muchos poemas de Benedetti, no comparto la crítica feroz que le han dedicado algunos amigos también poetas, pero Gamoneda tiene todo el derecho y además con razón para declarar lo que ha declarado. Basta con repasar las muchas publicaciones de Benedetti para tener que admitir que no todo vale lo mismo, y que, en general, la falta de imagen poética labrada en el duro momento de intensidad áspera se suple con simpatía, arte en el que Benedetti, por ser tan profunda y auténticamente de izquierdas, superaba con creces a todos los demás.
Pero la sinceridad de Gamoneda molestó. Y molestó a una serie de personajes que se retratan a sí mismos en su indignación: Chus Visor, editor y mercantilista, Benjamín Prado, arribista profesional, y Luis García Montero. Me quedaré con el tercero.
Admitía hasta hace poco que García Montero criticara espontánemente a Gamoneda por su declaración, que siendo poeta de la nueva sensibilidad, u otra sensibilidad, o incluso de la experiencia, ni más ni menos, o sea, de los de la palabra que te llega directamente, defiendera la poética de Benedetti. Todo entra dentro de lo razonable. Pero sale de lo razonable cuando hoy en una entrevista en directo para un canal tan comercial como CNN+, en horario de gran audiencia, repite los insultos a Gamoneda, esta vez con mala fe, puesto que se permite sugerir que si premiaron a Gamoneda fue por razones políticas, y que es un “Cervantes sin lector”, literalmente. Y ahí es donde salto yo, defiendo a Gamoneda y me enfrento a García Montero.
Porque Luis García Montero está insultando a un poeta que durante años fue castigado por la censura de Franco, por escribir una poesía dura y sin concesiones. Y cuando escribió poesía pura, pasó por una travesía del desierto que se explica básicamente por la falta de cultura del público. Cuando el reconocimiento general le llegó, a través de tan grandes e importantes premios como el Nacional de poesía o el propio Cervantes, Gamoneda se comportó con toda la elegancia y dignidad requeridas. Antonio Gamoneda se ganó su público lector por mérito propio. Con gobiernos de derechas (PP) y con el PSOE (derechas e izquierdas, no nos engañemos mucho). Yo llegué a Gamoneda por recomendación y así es como crecen y se dan a conocer los buenos poetas.
Luis García Montero, en cambio, tiene su puesto de profesor, cosa que está muy bien en abstracto, pero que en lo concreto le pierde, le hace comportarse como un sabelotodo de izquierdas que se pasa el día dando lecciones, para vender libros casi siempre, como la biografía de Ángel González que ha perpetrado y que está promocionando esta temporada. Mala debe ser dicha biografía para que tenga que ensalzar la figura del poeta biografiado achicando la de Antonio Gamoneda. Y malo será como profesor cuando se repite en sus clases extra-muros. La segunda crítica a Gamoneda en televisión y con alevosía ha sido un acto vil de resentimiento, despecho, ignorancia y mala fe. Luis García Montero será muy de Izquierda Unida, pero se comporta cada vez más como los burros de UPyD, Antonio Muñoz Molina, Fernando Savater y Jon Juaristi (no sé si este ya es directamente del PP). En realidad, y aunque se comportó decentemente en época de Aznar, defendiendo en solitario a los estudiantes andaluces contra la LOU, Luis García Montero se ha encasillado él solito en un puesto cómodo de gerifalte de los literatos advenedizos de las letras españolas, con más presencia mediática que poética. Otor día in shâ’ Allah atacaré a otros de su pandilla…
Pero basta de palabras, y comparemos en frío dos fragmentos de dos poemas, uno del insultado y otro del insultante insultador, adivinen de quién es cada uno. No merece la pena decir mucho más, basta con leerlos:
“[...]
Yo me bajo en la próxima, murmuras.
Me conmueve el recuerdo
de tu piel blanca y triste
y la hermandad humilde de tu noche,
la mano que dejaste
olvidada en mi mano,
al venir de la ducha,
hace sólo un momento,
mientras yo me negaba a levantarme.[...]“
Luis García Montero, del poema “Mujeres”, en Poesía urbana, Renacimiento, Sevilla, 2002 y 2007, p. 176 sq.
“[...]
Callada tempestad. La vibratoria
existencia del sol, la que tortura
lívidas lomas, parameras turbias
en la tierra exterior, aquí sostiene
un lienzo musical: nervios de sombra,
como un árbol delante del crepúsculo,
no imponen pausa sino negro impulso
en la arbolada vidriería.
Es
un mundo. No músculos, cabellos;
no túnicas redondas, accidentes;
sólo estaturas, transparencias, fuegos.
No libros, atributos, gestos, lomos
hirvientes de corcel, águilas, cetros,
ballesteros y muerte; sólo una
cegadora, bruñida altanería.[...]“
Antonio Gamoneda, de un poema sin título del poemario “Pasión de la mirada” [1963-1970].
Hay poetas y poetas, hay poetas de verdad y poetas que luchan por ser poetas, y también poetas que pretenden ser poetas y nunca logran más que un intento perezoso. Hay poetas que se salvan no por su poesía sino por ser de izquierdas y valientes, mientras que los poetas de derechas, cuando además son malos poetas, no tienen remedio. Hay poetas de derechas buenos, y muchos poetas de izquierdas muy buenos, y unos cuantos poetas de izquierdas …
Construcciones narrativas de la alienación femenina/castrada islamizada en Pushkin

Non, les femmes pusillanimes de Girey ne rêvent et ne désirent rien; elles n’oseraient aspirer au bonheur; elles fleurissent dans un morne repos ; sous une garde vigilante et froide, sous le poids d’un accablant ennui, elles méconnaissent la trahison. Leurs appas se dérobent à l’ombre d’un cachot bien gardé. Ainsi se cachent les fleurs de l’Arabie derrière les vitres d’une serre. Pour elles, les jours, les mois, les années, se passent dans le même ordre monotone, emportant insensiblement la jeunesse et l’amour avec eux. Un jour ressemble à l’autre, et le cours des heures est lent et long. La paresse gouverne la vie du harem; la volupté y pénètre rarement. Les odalisques qui veulent étourdir un moment la rêverie de leur cœur, changent leurs pompeuses toilettes, causent, jouent, ou bien, au bruit des cascades jaillissantes, elles se promènent par troupes légères près des ondes transparentes, à la fraîcheur des platanes touffus. Un méchant eunuque les suit partout; elles ne peuvent se soustraire à sa vue; son oreille et son regard jaloux les persécutent à chaque instant. Un ordre éternel règne par sa volonté; celle du khan est sa loi unique; il n’observe pas la loi sainte du Coran avec plus de rigidité. Son âme n’invoque jamais l’amour; il supporte, comme une statue, la malice, la haine, le blâme, l’offense d’une espièglerie indiscrète, le mépris, les prières, le timide regard, et le soupir léger, et le faible murmure. Il connaît à fond le caractère des femmes; il en connaît la ruse lorsqu’il est libre et lorsqu’il est en captivité. Un tendre regard, un reproche muet, les larmes ne produisent rien sur son âme; il est sourd à tout.
[No, las mujeres pusilánimes de Girey no sueñan ni desean nada; no se atreverían a aspirar a la felicidad; florecen en un triste descanso; bajo una custodia vigilante y fría, bajo el peso de un aburrimiento abrumador, desconocen la traición. Sus atractivos se escapan en la sombra de una celda bien guardada. Así se esconden las flores de Arabia detrás de los cristales de un invernadero. Para ellas, los días, los meses, los años, se suceden en el mismo orden monótono, llevándose imperceptiblemente la juventud y el amor consigo. Un día se asemeja a otro, y el curso de las horas es lento y alargado. La pereza gobierna la vida del harén. Allí entra raramente la voluptuosidad. Las odaliscas que desean aturdir durante un rato la monotonía de sus corazones, se cambian sus pomposos trajes, charlan, juegan, o, si no, al ritmo ruidoso de las cascadas emergentes, se pasean por pequeñas tropas ligeras cerca de las aguas transparentes, al fresco de los plátanos frondosos. Un eunuco malo las sigue por doquier; no pueden sustraerse a su vista; su oído y su mirada celosa las persiguen en todo momento. Un orden eterno reina mediante su voluntad; la del Ján es su única ley; no suscribe con mayor rigor la ley santa del Corán. Su alma no invoca nunca el amor; soporta, como una estatua, la malicia, el odio, la crítica, la ofensa de una travesura indiscreta, el desprecio, las súplicas, la mirada tímida, y el leve suspiro, y la débil labia. Conoce hasta el fondo el carácter de las mujeres; conoce su astucia cuando está en libertad o en cautiverio. Una mirada tierna, un reproche mudo, las lágrimas, nada producen en su alma; está de todo sordo.]
Aleksandr S. Pushkin, Oeuvres choisies, T. I, La Fontaine de Bakhtchissarai, trad. fr. de H. Dupont, París y San Petersburgo, 1847, p. 308 sq.
Mario Benedetti me quiso
TE QUIERO
Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Queertesía: la cortesía en clave queer
Queertesía: la cortesía en clave queer
Juan Asís
La cortesía, tal y como se ha estudiado y enseñado en las universidades y otras estructuras académicas, ha sido un bastión antiestructuralista de romanistas, medievalistas y arabistas que pretendían, y siguen pretendiendo aún en parte sus élites dentro de sus redes de influencia y poder, mantener firmemente dentro de las premisas intactas del romanticismo tardío y las fronteras de su interpretación decimonónica y veladamente puritana. Pero, por su misma centralidad en la cultura, la cortesía es más que susceptible de verse asaltada por una revisión y relectura radicalmente alternativas y socialmente exigidas por la propia revolución postmodernista de las ciencias humanas: el anticapitalismo.
El Quijote queer: del Quejote al Queerote
Tanto por su centralidad en la cultura hispanoamericana como por su universalidad, la gran obra de Cervantes El Quijote sentencia su inevitable colusión con la revisión y relectura queer de la cortesía, la queertesía, en detrimento por supuesto de la interpretación capitalista hegemónica. Lo queer está en el centro del Quijote como el Quijote en el centro de la cortesía y la cortesía en el centro de la cultura. Y sin embargo el ente queer es el margen sistemático de cada uno de dichos círculos epistemológicos, autoritarios, normativos, defensivos del capitalismo. Dentro y fuera de la cortesía, el hombre queer más concreto e irreductible es, a su vez, el archiexcluido y autoexcluido de la norma y la cultura, sin dejar de ser él mismo la encarnación más libre y más determinada de la cultura y la norma. La singularidad del Quijote resiste ante cualquier comparación con otro personaje cultural, y ni siquiera su pareja Sancho Panza se explica a sí mismo y a todo personaje con la misma rotundidad. El Quijote es diferente de cualquier otro personaje y contiene parcialmente lo universal de todos los demás. Más allá de su virtualidad literaria, lo queer del Quijote es lo queer de todos y cada uno de los seres humanos. El Quijote resume ontológicamente lo queer del ser humano. El Quijote es por tanto la ontología del queer.
El Quijote, o la antología del queer.
El Quijote, la antología del queer
Las multitudes que recorren las páginas del Quijote siguen las aventuras del hidalgo como los lectores múltiples construyen su cultura en el espejo de las palabras que formula Cervantes. Cervantes no supo crear tantos personajes perfectos como Shakespeare, pero sí consiguió sintetizar un maestro queer susceptible de guiar a las multitudes hacia su liberación introspectiva y emocional. Cervantes se parece más a Avicena, cuando el médico compone un canon para la salud integral de todo el ser humano en cuerpo y alma, que a Shakespeare, a pesar de las confluencias históricas entre los dos genios contemporáneos de la modernidad. La violencia de los personajes de Shakespeare no alcanza en Cervantes la misma intensidad, porque la violencia de Quijote no es más que una: la resistencia. La ira, el ímpetu, el arrojo y la inconsciencia del Quijote no son sino variantes menores de su resistencia a morir sin la dignidad salvaguardada de su ontología incondicional. La resistencia es el camino, y las retóricas de la queja y el goce las rosas de bordes. El Quijote es el que se queja como un quejica que resiste las cien, mil humillaciones de sus prójimos y de su superyo, en aras de alcanzar la felicidad para él y para quien le siga. Sus aventuras, sus pasos, sus quejas, son las enumeraciones fantásticas de las mil y una velas del camino nocturno del alma. Pero como el Quijote no es un profeta, su cuerpo no responde del impulso purificador, sino que se obstina más que el alma: no llega al orgasmo, a la meta, al resultado. En ese sentido, su queja es nuestro goce, y el Quijote es el creador de su propia condición de hiperquejica, el Quejote.
Quijote hiperquejica: El Quejote
De la queja al goce hay menos distancia gracias a la cultura. La terrorífica anulación de la mujer en lo que algunas han calificado como el ginocidio contemporáneo no debe en ningún caso autorizar a nadie para culpabilizar al hombre en tanto que ser de sexo masculino. Lo único justo es luchar contra el género masculino capitalista en todas sus formas, concentradas o difusas, fundamentalistas o ligeramente románticas. La violencia de género es la violencia del capitalismo a lo humano. Solamente una revolución anticapitalista pondrá en pie los nuevos templos de lo sagrado, el cuerpo que goza y se queja a voluntad. Revolución económica para la multitud y revolución cultural para el cuerpo. Economía del goce y cultura de la queja, queja de la economía y goce de la cultura. El Quijote anuncia en sus aventuras la posibilidad de ese mundo que vislumbramos en el anticapitalismo radical, asambleario, cibernético, postmoderno, vividor. El cura a Dorotea (Q. I.28): “Lo que vuestro traje, señora, nos niega, vuestros cabellos nos descubren, señales claras que no deben de ser de poco momento las causas que han disfrazado vuestra belleza en hábito tan indigno, [...]”. Poco esconde la mujer disfrazada de mozo, de joven, que no sea su sexualidad expansiva, ya que su dolor y su extrema belleza son otros trajes de los motores pasionales de su personaje que irán desvelándose solamente en su debido momento. La teatralidad de su aparición combina la queja de sus palabras y la voluptuosidad de sus rasgos presentados ante los furtivos voyeuri. Queja y goce, aunque sea para los demás (el cura, el barbero y Cardenio, y nosotros lectores), aunque el goce sea lo único que compartamos realmente y a su pesar. Sus quejas son nuestro goce, el goce nos viene con sus quejas, nuestro disfrute se cumple con la exhibición seductora de su dolor.
La exhibición del dolor o queja, tópico seductor involuntario
Temáticamente, los amores de los personajes secundarios del Quijote poco contienen ya de los modelos arcaicos del amor antropológico sin endulzarlos con sentimentalismo oriental, piénsese en Bollywood, desfigurados además por su secuenciación en episodios más o menos amenos. No son sin duda lo más valioso del Quijote. En casi cada una de las intervenciones del propio Quijote, las reglas del amor cortés son más nítidas, quizás por la fuerte personalidad de Cervantes. En esto mismo nos recuerda Cervantes el tono decidido del tratado sobre el amor y los amantes de Ibn Ḥazm, el Tawq al-Ḥamāma. “Cuando Ibn Ḥazm emprende la redacción del Collar de la Paloma,” escriben Brigitte Foulon y Emmanuelle Tixier du Mesnil, “la cultura árabe ya ha producido varias obras centradas en este tema. Entre estas, tres tratados son cosiderados fundamentales. El más antiguo es la epístola de al-Ŷāḥiẓ llamada Sobre el amor y las mujeres (Al-Risāla fī l-cišq wa l-nisāʾ). Está a continuación el Libro de la Flor (o Libro de Venus: Kitāb al-Zahra) de Ibn Dāwūd al-Iṣfahānī, jurista bagdadí muerto en 907, fundador de la doctrina ẓāhirí profesada por nuestro autor. El tercero de estos tratados, por fin, es más tardío, puesto que se trata del Libro de los secretos protegidos del amor [sic] (al-Maṣūn fī sirr al-hawā al-maknūn), de Ibrāhīm al-Ḥuṣrī, autor de Ifrīqiya muerto en 1012 [sic; Ibn Jalliqān ofrece la fecha de 413 /1022, pero también señala que Ibn Bassām fechó su muerte en el año 453/1064, vid. IBN JALLIKĀN : Wafayāt al-acyān, trad. inglesa de Slane, vol.1, p. 34]. Indudablemente, Ibn Ḥazm se sitúa en una relación de continuidad con sus predecesores, a pesar de que la única alusión explícita concedida a dichas obras sea aquella en la que declara estar retomando los postulados platónicos del Libro de la Flor, cuya paternidad atribuye en cambio a Ibn Dāwūd. Cabe sin embargo perfectamente pensar que el autor cordobés se inspiró todavía más en el tratado de Ibrāhīm al-Ḥuṣrī, cuya superación debió imponerse a sí mismo, dado el clima de emulación reinante entre los letrados andaluces [sic] y los de Ifrīqiyaii.”
Emulación y humillación: el palomo en el collar
El Collar de la Paloma organiza e impone las reglas del bien amar a la belleza con el collar de la sumisión, somete a ley de Dios la juventud dominada y bella en los cuerpos amordazados, doloridos, excitados. El cuerpo del joven es como una flor escogida, cortada, paseada, lucida, manoseada, apretada, y finalmente tirada con el agua de lavarse. Esta misma semántica del ceñimiento está explícita en las moaxajas, las muwaššaḥāt, composiciones estróficas en árabe clásico, sustantivo formado de la raíz wašaḥa que indica ceñir el cuerpo con un cinturón, o adornarlo. La plasticidad del cuero se une a la canción en una fórmula desarrollada con especial profusión en al-Andalus. Literalmente, el estribillo ciñe las estrofas, los órganos son situaciones engarzadas por una misma contricción no exenta de placer y deseo. El cuerpo perseguido, ese oscuro y luminoso “objeto del deseo”, se vistirá pues de cielo y estrellas, de piedras, agua, manzanas y vino, para recitar mansamente los gemidos agenciados por una música propiamente de nómadas deslumbrados en palacios ajenos ganados con sangre y rezos. Su encadenamiento es sensiblemente multiforme, tortuoso, escurridizo también. El cuerpo del poema estrófico no se nos ofrece con la unanimidad y la domesticidad del cuerpo admirado e imitado por ambos sexos, como al contrario se aprecia claramente en el primer retrato del Duque de Nemours, al comienzo de la novela de Madama de La Fayette (1672) La princesa de Clèves (La Princesse de Clèves), que retrotrae la época de la acción un siglo antes, durante los últimos años del reinado de Enrique II de Francia:
«[...] ce Prince estoit un chef-d’œuvre de la nature ; ce [ 15 ]qu’il avoit de moins admirable, estoit d’estre l’homme du monde le mieux fait et le plus beau. Ce qui le mettoit au-dessus des autres, estoit une valeur incomparable, et un agréement dans son esprit, dans son visage et dans ses actions, que l’on n’a jamais vû qu’à luy seul ; il avoit un enjouëment qui plaisoit également aux hommes et aux femmes, une adresse extraordinaire dans tous ses exercices, une maniere de [ 16 ]s’habiller qui estoit toûjours suivie de tout le monde, sans pouvoir estre imitée, et enfin, un air dans toute sa personne, qui faisoit qu’on ne pouvoit regarder que luy dans tous les lieux où il paroissoit.
Ce prince était le chef d’œuvre de la nature; ce qu’il avait de moins admirable, c’était d’être l’homme du monde le mieux fait et le plus beau. Ce qui le mettait au-dessus des autres était une valeur incomparable, et un agrément dans son esprit, dans son visage et dans ses actions, qu’on n’a jamais vu qu’à lui seul; il avait un enjouement qui plaisait également aux hommes et aux femmes, une adresse extraordinaire dans tous ses exercices, une manière de s’habiller qui était toujours suivie de tout le monde, sans pouvoir être imitée, et enfin un air dans toute sa personne qui faisait qu’on ne pouvait regarder que lui dans tous les lieux où il paraissait.»
(Este príncipe era una obra maestra de la Naturaleza; lo que tenía de menos admirable era el ser el hombre mejor hecho y más bello del mundo. Lo que lo ponía por sobre los demás era un valor incomparable y tenía un encanto en el espíritu, el rostro y las acciones que jamás se vieron sino en él. Tenía una amenidad que gustaba igualmente a los hombres y a las mujeres, una destreza extraordinaria en todos los ejercicios, un modo de vestir que en seguida era copiado por todos, pero que resultaba inimitable, y en fin, un aire en toda su persona que hacía que sólo se lo mirara a él en los sitios en que se presentaba.)
(trad. de Vicente Clavel)
El Duque de Nemours encarna un claro prototipo de personaje unívoco, calificado sabiamente como un “espléndido tête à claques” por Philippe Lançoniii. Un cuerpo confirmado y azotado por la mirada de sus admiradores como una cara herida por las tortas: un guaperas repelente cuya chabacanería exteriormente elegante bien se merecería a veces una bofetada. El consenso crea una pareja donde el cuerpo homosocial solo convoca la disposición de la armonía, de la simetría sexual, de los géneros simbióticos, cerrados y entregados, como se aprecia en la escena de la expectación general del primer encuentro del Duque de Nemours con Madame de Clèves, descrita por Mitchell Greenberg como un claro ejemplo de subjetividad absolutista (“absolutist subjectivity”)iv:
«Lorsqu’elle arriva, l’on admira sa beauté & sa parure ; le bal commença, & comme elle dansoit avec Monsieur de Guise, il se fit un assez grand bruit vers la porte de la Salle, comme de quelqu’un qui entroit, & à qui on faisoit place. Madame de Cleves acheva de danser, & pendant qu’elle cherchoit des yeux quelqu’un qu’elle avoit dessein de prendre, le Roi lui cria de prendre celui qui arrivoit. Elle se tourna, & vit un homme qu’elle crut d’abord ne pouvoir être que Monsieur de Nemours, qui passoit pardessus quelque siege, pour arriver où l’on dansoit. Ce Prince étoit fait d’une forte, qu’il étoit difficile de n’être pas surprise de le voir quand on ne l’avoit jamais vû, sur tout ce soir-là , où le soin qu’il avoit pris de se parer , augmentoit encore l’air brillant qui étoit dans sa personne ; mais il étoit difficile aussi de voir Madame de Cleves pour la premiere fois, sans avoir un grand étonnement. Monsieur de Nemours fut tellement surpris de sa beauté, que lorsqu’il fut proche d’elle, & qu’elle lui fit la reverence, il ne put s’empêcher de donner des marques de son admiration. Quand ils commencerent à danser, il s’éleva dans la Salle un murmure de louanges. Le Roi & les Reines se souvinrent qu’ils ne s’étoient jamais vûs, & trouverent quelque chose de singulier de les voir danser ensemble sans se connoïtre.
Lorsqu’elle arriva, l’on admira sa beauté et sa parure ; le bal commença, et comme elle dansait avec monsieur de Guise, il se fit un assez grand bruit vers la porte de la salle, comme de quelqu’un qui entrait, et à qui on faisait place. Madame de Clèves acheva de danser et pendant qu’elle cherchait des yeux quelqu’un qu’elle avait dessein de prendre, le roi lui cria de prendre celui qui arrivait. Elle se tourna, et vit un homme qu’elle crut d’abord ne pouvoir être que monsieur de Nemours, qui passait par-dessus quelques sièges [sic] pour arriver où l’on dansait. Ce prince était fait d’une sorte, qu’il était difficile de n’être pas surprise de le voir quand on ne l’avait jamais vu, surtout ce soir-là, où le soin qu’il avait pris de se parer augmentait encore l’air brillant qui était dans sa personne ; mais il était difficile aussi de voir madame de Clèves pour la première fois, sans avoir un grand étonnement. Monsieur de Nemours fut tellement surpris de sa beauté, que, lorsqu’il fut proche d’elle, et qu’elle lui fit la révérence, il ne put s’empêcher de donner des marques de son admiration. Quand ils commencèrent à danser, il s’éleva dans la salle un murmure de louanges. Le roi et les reines se souvinrent qu’ils ne s’étaient jamais vus, et trouvèrent quelque chose de singulier de les voir danser ensemble sans se connaître.»
(Cuando llegó causaron admiración su belleza y su tocado. Comenzó el baile, y como ella debía bailar con el señor de Guisa, se produjo bastante ruido hacia la puerta de la sala, como si entrara alguien a quien se hiciera lugar. La señora de Cleves acabó de bailar, y, mientras que buscaba con los ojos a alguien para tomarle de compañero, el rey le gritó que eligiera al que acababa de llegar. Se volvió, y vio a un hombre, que creyó desde un principio que debía ser el duque de Nemours, caminando por encima de unas sillas para llegar al sitio en que se bailaba. Aquel príncipe estaba de tal suerte hecho, que era difícil que una mujer no se sorprendiera al verle, por vez primera, sobre todo aquella noche, en que el cuidado con que se había vestido aumentaba el brillo de su persona. Pero era también difícil ver a la señora de Cleves por primera vez sin sentir gran admiración. El señor de Nemours quedó tan sorprendido de su belleza que, cuando estuvo cerca de ella y le hizo la reverencia, no pudo dejar de dar muestras de su admiración. Cuando comenzaron a bailar se produjo en la sala un murmullo de ponderaciones. El rey y las reinas recordaron que ambos no se conocían y les pareció cosa singular verlos bailar juntos sin conocerse.)
(trad. de Vicente Clavel)
Los dos cuerpos que bailan son dos epifanías de la juventud archiafirmada en un instante mágico, pero también dos cuerpos anulados por su extrema definición. La trabazón semántica de la sorpresa, el extrañamiento y la singularidad no debe llevarnos a engaño, ya que, en su astucia sutil, no nos repite nada más que la inevitable previsibilidad de los sentimientos y la banalidad de su belleza. El baile sella los movimientos nulos de la aproximación frontal al otro sexo, derrota pasional mucho más ordenada por la Naturaleza que encendida por la posibilidad de seducción. Significativamente, es el propio Rey quien dicta, ordena, “grita” a la recién casada Madama de Clèves que “elija” y que tome fatalmente al distinguido guaperas en sus inocentes brazos de princesa. “Lo que resulta llamativo y emblemático de esta escena”, prosigue Mitchell Greenberg, “es que pueda servir como la “Urszene” del deseo clásico, un deseo basado en la “visión” de una estricta separación entre sexos dentro de una simetría “naturalizada”.v” El orden hegemónico se disfraza de Naturaleza para imponer su forma despótica de concebir y narrar la belleza de los cuerpos de ambos sexos, con la ayuda inestimable del antiqueer, el guaperas. Aún así, y parafraseando libremente a Raymond Tallis, como todo intento de “falsificación consciente o deliberada de la realidad”, la ficción del cuerpo antiqueer danzando arrastra con las mangas su condición artificial (“artefactual status”), fracasando de esta forma como tal baile de salón en su sola finalidad de engaño, de falsificación hegemónica de un cuerpo coherente y apaciaguado, sin las contradicciones somáticas que solo se superan con la emancipación queertés del cuerpovi.
El antiqueer: el guaperas repelente
La belleza exultante e insultante, inmediata y evidente del guaperas carece de la queja en los gestos, giros y vueltas que señalan al cuerpo queer. La seducción de la queja y con la queja es improbable, equilibrada por su excepcionalidad. La multiplicación de metáforas y metonimias, de comparaciones y enumeraciones, apenas garantiza un mínimo resquicio de la atención del ser amado. Y sin embargo, ese resquicio es todo la esperanza que no podemos abandonar.
Notas:
i Cfr. SALVADOR J. FAJARDO: “Unveiling Dorotea Or the Reader as Voyeur”, Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America 4.2 (1984): 89-108.
ii FOULON, B, Y TIXIER DU MESNIL, E., (2009): Al-Andalus, Anthologie, antología de textos, traducción y presentación de __ , Flammarion, París, p. 156: “Lorsque Ibn Ḥazm entreprend la rédaction du Collier de la colombe, la culture arabe a déjà produit plusieurs ouvrages centrés sur ce thème. Parmi ceux-ci, trois traités sont considérés comme fondamentaux. Le plus ancien est l’épître d’Al-Djâhiẓ intitulée De l’amour et des femmes (Al-Risâla fî-l-cišq wa l-nisāʾ). Vient ensuite le Livre de la Fleur (ou Livre de Vénus : Kitâb al-Zahra) d’Ibn Dâwûd al-Iṣfahânî, juriste bagdadien mort en 907, fondateur de la doctrine zâhirite professée par notre auteur. Le troisième de ces traités, enfin, est plus tardif, puisqu’il s’agit du Livre des secrets préservés de l’amour (al-Maṣûn fî-sirr al-hawâ al-maknûn), d’Ibrâhîm al-Ḥuṣrî, auteur d’Ifrîqiya mort en 1012. Ibn Ḥazm se situe indéniablement dans un rapport de continuité avec ses prédécesseurs, même si la seule allusion explicite concédée à leurs ouvrages est celle où il déclare reprendre les postulats platoniciens du Livre de la Fleur, dont il attribue toutefois la paternité à Ibn Dâwûd. Il y a néanmoins tout lieu de penser que l’auteur cordouan s’inspira plus encore du traité d’Ibrâhîm al-Ḥuṣrî, qu’il se devait de chercher à dépasser, vu le climat d’émulation régnant entre les lettrés andalous et ceux d’Ifrîqiya.”
iii Philippe Lançon, Sarkozy et la Princesse de Clèves (1): quand la galanterie régnait en France, en el suplemento blog de filosofía del periodico francés Libération, 6 de Mayo de 2009. http://philosophie.blogs.liberation.fr . Texto en francés antiguo de una edición de 1678. Para la traducción española, véase La princesa de Clèves de Madame de la Fayette, prólogo de Daniel Sueiro, traducción de Vicente Clavel, Estella (Navarra), Círculo de Amigos de la Historia, Salvat, 1973, y La princesa de Clèves de Marie-Madelaine Pioche de la Vergue La Fayette, introducción de Caridad Martínez, traducción de Ricardo Permanyer, Barcelona, Clásicos universales Planeta, Planeta, 1983.
iv MITCHELL GREENBERG (2001): Baroque bodies: psychoanalysis and the culture of French absolutism, Cornell University, Ithaca (Nueva York), 2001, p. 116. Texto en francés antiguo de una edición parisina de 1752.
v Mitchell Greenberg (2001 : 116): “What is strikingly emblematic about this scene is that it could serve as the “Urszene” of Classical desire, a desire predicated on the “vision” of a strict separation of the sexes into a “naturalized” symmetry.”
vi RAYMOND TALLIS (1998): In defence of realism, University of Nebraska Press, Nebraska, 1998, p. 73 :”The various arguments against realism examined [...] are centred on a common thesis: that realism overlooks the constructed nature of reality, presenting it, by implication, as objectively given rather than as the product of historical conflict and as coherent rather than riddled with contradiction. Conscious or deliberate falsification of reality, as in fantastical or romantic fiction, is comparatively harmless because the texts in question – and the worlds portrayed in them – wear their artefactual status on their sleeves. The distorted reality of realism, however, is potentially more dangerous.”.
¡Así suena de bien el monedismo!
Yo no quise escuchar tu corazón
hasta escuchar el mío
y me sentí desesperado
como un niño perdido
Yo no quise escuchar tu corazón
hasta escuchar el mío
y una rosa blanca amaneció
cuando te habías ido.
De “Pollo” aka “Ojos Negros” aka Arthur Stone. Gracias al camarada accionista Oliver. Grandes fingidores monedistas de nuestros tiempos más poéticos.
El personaje Ibn Sahl (citándome por fin)
“Le personnage d’Ibn Sahl dépasse donc sa manifestation comme une des modalités ou topoï du discours antijuif ou judéophobe durant l’islam médiéval en al-Andalus, activé par certains biographes ou historiens pour décrire à chaque fois une situation où la présence de Juifs dans les sphères du pouvoir politique canalise dans un récit de la frustration la perception du danger pour l’islam en tant que religion, un royaume (p. ex. le Ziride de Grenade au V/XI s.), ou la société de façon plus abstraite (cf. Brann 2002: 117), et dépasse aussi, bien entendu, le cadre général négatif des périodes antérieures, de persécutions et d’hostilités, notamment des Almoravides et des Almohades, des massacres, spécialement à Grenade en 459 (= 1066) et durant le califat de Abd al-Mu’min, des discriminations ponctuelles et conversions forcées en masse, des exils en Egypte et Palestine et dans le Nord chrétien, à Tolède, Saragosse, et même jusqu’en Provence, du statut légal inférieur et, en somme, de la condition adverse des Juifs en terre d’islam (cf. Bernard Lewis, discuté par Aberbach 2007: 40-41 ; Roth 1994: 107 sqq. ; Schippers 1994: 70). Il ne s’agit pas pour Ibn Sahl d’un processus d’acculturation d’un Juif qui, suite à la politique almohade de désintégration culturelle des minorités religieuses, “oublie” le judaïsme et l’hébreu pour exceller dans la poésie arabe, une assimilation parallèle à sa conversion à l’islam (Drory 2000: 173-4, note 18 ; López y López 2007: 106), mais d’un poète qui, indépendamment de sa foi mais non de son origine et éducation juives, maîtrise parfaitement la composition poétique en hébreu et en arabe, suivant en réalité le modèle de tous les grands poètes juifs d’al-Andalus durant les trois siècles précédents, mais démontrant davantage une attitude plus courageuse, hétérodoxe, intéressée et créative pour cette double culture, au point que seule sa poésie arabe lui donna toute sa notoriété, [...].”
Texto completo en pdf descargable en (FRA.M.ESPA).
Lectura en Toulouse (actualización: anulada)
Anunciado en Calenda, con fuente en FRAMESPA:
Séminaire
Al-Andalus Hispaniae
13 mars 2009 (salle D31) de 9h30 à 12h00 :
Juan Palao (univ. Saint-Jacques de Compostelle) : Le parcours d’Ibn Sahl : exil et esprit de fin d’époque arabo-andalouse
Yann Dejugnat (Casa de Velazquez) : Les voyageurs andalous et Bagdad (XIe-XIIIe siècles)
Toulouse (31)
Maison de la recherche, Université Toulouse II-Le Mirail,
5 allée Antonio Machado
Salle D31
Copio el comunicado del presidente de la Universidad Toulouse II – Le Mirail :
Communiqué de la présidence
Suite aux événements du lundi 9 mars, l’université est fermée.
De graves incidents se sont déroulés dans le bâtiment de l’administration centrale ce lundi 9 mars après-midi.
Des étudiants ont envahi la salle du conseil et les locaux de la présidence, après en avoir défoncé portes et cloisons, choquant fortement les personnels présents.
En conséquence, le campus du Mirail dans sa totalité sera fermé, à compter de mardi 10 mars 8h30, et ce jusqu’à nouvel ordre.
Des informations vous seront communiquées dans le courant de la journée sur le site de l’université.
Le Président Daniel Filâtre
Versos de Blaise Pascal (traducidos)
De estos bellos lugares, joven y dulce ama
Su lápiz me trazó el dibujo:
Hubiera querido seguir en su mano
La gracia y la delicadeza
Pero ¿por qué no he podido, simulando dioses del cielo
Para hacer más brillante a la amable y divina
Darle sus rasgos y sus andares?
Traducción al acto monedista.
Gayangos en su introducción a la traducción parcial del Nafh l-Tîb de al-Maqqarî
The History of the Mohammedan Dynasties in Spain Extracted from the Nafhu-t-tíb Min Ghosni-l-Andalusi-r-rattíb Wa Táríkh Lisánu-d-Dín Ibni-l-Khattíb Escrito por Aḥmad ibn Muḥammad Maqqarī, Ibn al-Khaṭīb, traducción de Pascual de Gayangos, en 1840, se dice pronto, y qué claro justo después señalando, cómo no, directamente al Gobierno de España.
Más sobre “Locus amoenus”
En El País han escrito un artículo, más largo. El título del artículo es un poco fácil, y casi me parece frívolo sin venir a cuento, aunque será solo responsabilidad del periodista, Javier Rodríguez Marcos: “Apartheid” en el paraíso.” Intervienen los dos, Carlos Alvar y Jenaro Talens. Me reservo para cuando tenga el libro, visto el panorama de las preguntas y las respuestas:
“[...] ¿Qué hay entonces de aquel “lugar apacible”, por traducir el título de la antología, en el que supuestamente convivían cristianos, árabes y judíos? “Los que profesaban una religión en un territorio dominado por otra sólo eran tolerados en unos límites que hoy nos parecerían inaceptables”, explica el antólogo en su casa de Madrid. “Por ejemplo, tenían que vestir de forma distinta y no podían vivir en las mismas zonas. Hablamos de tolerancia porque, para lo que era la Edad Media, ya es bastante que no los mataran”. No obstante, al tiempo que describe un apartheid en toda regla, Alvar matiza: cuando le toca pintar la época con brocha gorda presenta medio lleno el vaso de las tres culturas. “No seré yo quien destruya el mito si eso contribuye a la paz en el mundo”, dice con ironía.”
Carlos Alvar y Jenaro Talens me han humillado
“[...] Jenaro Talens y Carlos Alvar
Locus amoenus, lugar de solaz, a la orilla de un riachuelo, escanciados los ánimos y el gaznate con algún caldo de la tierra y unos buenos versos. Locus amoenus, paraíso en la tierra, paraíso por horas y título también de un libro que transpira sosiego, que es una tentación: «Locus amoenus. Antología de la Lírica Medieval» (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores), cuya primorosa y exhaustiva edición ha corrido a cargo del poeta, traductor y catedrático de Literaturas Hispánicas Jenaro Talens, y de Carlos Alvar, catedrático de Literatura Española Medieval y destacado filólogo.«Con esta obra, hemos pretendido escapar de esa tópica visión de que en la lírica medieval sólo existe la lengua castellana, aunque más de la mitad del libro se dedique a ella. En aquellos siglos, España era aún una entelequia y queríamos ver y dar cuenta de la variedad y la diversidad enormes que existieron», explicó Talens. «Es cierto -apostilló Carlos Alvar-, como a la propia gente de entonces le gustaba decir, la época medieval era un crisol de culturas, un mezcla enriquecedora».Por eso, están representadas en la «Antología» todas las líricas que alimentaron la poesía peninsular. Por orden de aparición: poesía en latín, árabe, hebreo, mozárabe, provenzal, galaico-portugués, castellano y catalán, todas ellas en versión bilingüe. «Locus amoenus», ese lugar de paz, ese lugar apacible, ese territorio que tan cristalinamente surca el arroyuelo de la poesía.” (ABC)
Me siento humillado por Carlos Alvar y Jenaro Talens. No les voy a escribir personalmente porque llevan mucho tiempo sin responderme a otros mensajes, y no les voy a acusar formalmente de nada, pero me han humillado. Cuando acabé Filología Árabe en Sevilla en 2002, me fui a Ginebra a realizar una tesis sobre Ibn Sahl y la lírica europea. Mi director designado fue Charles Genequand, con quien acordé investigar las modalidades de la poesía amorosa árabe, el prólogo amoroso o nasîb y el gazal. Tras aprobar difícilmente una memoria sobre cuatro tendencias del gazal, el udrí, el ibahí, el taqlidí y el shaabí, y precisar cómo Ibn Sahl era un representante perfecto del gazal taqlidí, acordé con mi co-director de tesis Carlos Alvar trabajar todas las demás líricas peninsulares y corteses, y también se propuso y aceptó que Jenaro Talens fuese presidente de mi Jurado de tesis, motivo por el cual le tuve informado de mis avances. Cuando en 2006, mes de septiembre, presenté mi trabajo, éste incluía el mismo análisis apenas ampliado de los cuatro géneros del gazal, y sobre todo un repertorio de veintitantos tópicos, entre ellos por supuesto el “locus amoenus”, agrupados dentro de cada apartado por un criterio lingüístico-geográfico, pues no era político, sino con respecto a una lengua a nivel ya casi europeo. También incluía un esbozo de poética retórica común árabe y romance. Por supuesto, mi trabajo tenía muchas imprecisiones, errores, pero incorporaba en una misma visión la poesía árabe y las líricas romances, dando por superado implícitamente el planteamiento de la “tesis árabe”, no por no ser cierta, sino por quedarse en un paradigma de influencia cuando se trata sin duda de un traspaso, un traslado integral. El caso es que en febrero de 2007, mis directores rechazaron en bloque mi trabajo, y salvo la actitud educada de Carlos Alvar, solo constaté un desprecio por todos los planteamientos en la forma y en el fondo. Pequeño detalle: mi trabajo estaba redactado en francés. En la reunión Carlos Alvar bromeó con Jenaro Talens y Charles Genequand sobre mi enlace entre lírica árabe y Corán, dando a entender que “efectivamente todo proviene en última instancia de Dios”. Es decir, negando la conexión lingüística entre el Corán y la lírica árabe.
Mi humillación se produce esta mañana al leer en el periódico Público la noticia de la publicación de la antología “Locus amoenus“, realizada por Carlos Alvar y Jenaro Talens, que “recoge por primera vez la lírica producida en la Península Ibérica durante siete siglos“ Primero la sorpresa de que la antología incluye poesía árabe, se basa en criterios lingüístico-geográficos (eso sí, limitados a la Península Ibérica, lo cual es un error que el propio Carlos Alvar reconocerá si se le pregunta) y lleva implícito el planteamiento inclusivo de todas las líricas. Me parece estupendo, me parece oportuno, pero me humilla profundamente que hayan estado trabajando sin avisarme en un proyecto gemelo y pisando llanamente el terreno cuyo muro que lo encerraba en las salas frías de las bibliotecas universitarias tuve que derrumbar ante sus ojos, el de la visión eurocéntrica y separada de las vivencias líricas (cfr. la crítica de la separación de Guy Debord en “La société du spectacle“), de la que seguro que sigue pecando esta antología, y apuesto una mano, mi mano. Reconozco que mi trabajo carecía de toda la visión que he ido enriqueciendo sobre la poesía árabe y su relación con la poesía hebrea, pero seguro que esta antología tampoco lo plasma en ningún modo, más allá de citar a los cuatro grandes poetas hebreos de al-Andalus, sin conexión con la lírica árabe. Y por supuesto, seguro que no se han atrevido a hablar de queertesía. No se atreverán nunca.
Nada más por hoy, creo que Carlos Alvar y Jenaro Talens me confirman por periódicos interpuestos todo el interés que tenía mi trabajo, sin reconocérmelo ellos académicamente ni personalmente de ninguna manera. Estoy convencido de que no habrá ni un solo fragmento que coincida con los que propuse yo, y que todo lo que mi trabajo demostraba de inexperiencia, torpeza y falta de rigor histórico habrá sido compensado por sus altas capacidades filológicas.
Mais le panache…
Manifiesto Monedista para la poesía contemporánea
1) Los poetas tomamos la Red como soporte para la exposición de nuestros poemas y cesamos cualquier tendencia tendente a que renunciemos sin más a hacer de nuestras vidas algo que no nos conmueva por su belleza.
2) Los poetas son quienes escriben poesía y la comparten.
3) La poesía no es la revolución, ni este Manifiesto Monedista es revolucionario. Aún así, cualquier poema fascista será rechazado.
4) Los poetas monedistas han estado en la casa de la Moneda en Sevilla, cuando era un bar entre la Torre del Oro, la Giralda y la Fábrica de Tabacos. No reivindican la moneda como tal, pero no le hacen ascos. En realidad, no va de monedas. Se amplía el círculo monedista a cualquier poeta de cualquier sexo o nacionalidad que desee contactar con algún monedista, y la incidencia de todo lo que se genere en la poesía contemporánea será y es ya el contenido monedista.
5) Conozco a tres monedistas más yo mismo a quienes voy a contactar ahora mismo por e-mail para comunicarles este manifiesto,
Redactado y firmado por A. A. Juan de Asís N., situjihadista y monedista.
N. B. : He configurado el nuevo blog monedista Poesía Monedista.
Sobre unos versos “andaluces” de Ibn al-Jatîb

Bismilah al rahmán y rahim
Estoy leyendo y buscando referencias de Ibn Sahl, y acabo cayendo en ejes que ya voy perfilando, como la cristalización de una identidad andaluza idealizada, asociada al refinamiento, a la arabidad y a la nostalgia exacerbada. Ibn Sahl es un componente ambivalente en este proceso idealizador. Hoy lo he estado comprobando en cómo se refiere a él Ibn Jaldún, que por un lado lo pone como ejemplo de poeta reciente y por lo tanto de menor calidad que los grandes vates clásicos, y por otro lado recoge su jarcha famosa sobre la gacela de al-Himà que le quema el corazón, en un contexto que me resulta muy interesante porque sirve para introducir la generosa glosa de su continuador nazarí, absolutamente expresiva de la mencionada idealización. Veamos pues los primeros versos del poema (muwashshaha) de Lisân al-Dîn Ibn al-Jatîb (m. 776/1375), siguiendo parcialmente la traducción inglesa de Rosenthal, en Franz Rosenthal (trad., intr.) (1967): Ibn Khaldûn: The Muqaddimah: An Introduction to History, Pinceton University Press, p. 450:
Que la abundante lluvia, cuando vaya cayendo,
te beneficie a tí, ¡oh tiempo de la reunión en al-Andalus!
Mi encuentro contigo no es sino un sueño en (mi) sueño, o un truco de la ilusión.
Es tal la diversidad de deseos que el Tiempo reúne,
que avanzamos en el orden que ha prescrito, de uno en uno, o de dos en dos,
igual que los grupos de los peregrinos que el día de fiesta convoca (en Meca).
La lluvia prendió una chispa generosa en el jardín.
Por lo tanto, las flores brillantes sonríen en él.
Versión de Mahmud Sobh, Hist., p. 1296:
Que te riegue la lluvia cuando es abundante
¡oh, tiempo de la unión en al-Andalus perdido!;
Tu unión no ha sido sino un sueño furtivamente
en el sueño o un instante furtivo, ¡ay!, ya ido.
Entonces, la Fortuna conducía deseos reunidos,
paseando paso a paso sobre lo que señalaba;
Uno a uno o grupo tras grupo íbamos unidos,
como en la Feria, que a todos nos invitaba;
Y el rocío coronaba el jardín con sus nidos
en el esplendor, que toda flor sonreía y bailaba.
Texto árabe:
جادك الغيـث إذا الغيـث همـى ××× يـا زمـان الوصـل بالأنـدلـس
لـم يكـن وصـلـك إلا حلـمـا ××× في الكرى أو خلسـة المختلـس
إذ يقـود الدهـر أشتـات المنـى ××× ننقـل الخطـو علـى ماتـرسـم
زمـرا بـيـن فُــرادى وثـنـا ××× مثلمـا يدعـو الحجيـج الموسـم
والحيا قد جلـل الـروض سنـا ××× فثغـور الزهـر فـيـه تبـسـم
Los juegos son interesantes entre la facilidad de la mención al concepto idealizado, las alusiones a lo efímero y la falsedad de la experiencia, la excelencia de la sucesión de impresiones, que se comparan con algo tan bello como el peregrinaje, y la visita obligada a los tópicos de la lluvia y el jardín. Nótese la enorme libertad de la traducción de Mahmud Sobh, que realmente se esfuerza admirablemente por encontrar rimas.
Rasgos seductores del mozo en la queertesía (cita)
“[...] du mignon rassemble beaucoup à celui de la bien-aimée. Les parties du corps qui retiennent le plus l’attention sont toujours les yeux, la bouche, les joues et la taille. Les critères de la beauté masculine sont presque identiques à ceux de la beauté féminine. Qu’il s’agisse d’amour hétérosexuel ou d’amour homosexuel, les poètes usent, à peu de chose près, des mêmes [...]“
Afif Ben Abdesselem, La vie littéraire dans l’Espagne musulmane sous les mulūk al-ṭawāʼif: Ve/XIe siècle, Institut français d’études de Damas, 2001, p. 271.
Definiendo la queertesía
Me encantaría poder explicar ya bien que es la queertesía. Como concepto, me atrevo a pensar que lo he acuñado después de leer partes del libro colectivo de filólogos medievalistas Queer Iberia , editado por Josiah Blackmore y Gregory S. Hutcheson, libro que entra de lleno en la riqueza del periodo medieval para estudiar la creación y contestación cultural de los géneros, y más allá, de los encruzamientos identitarios. Pero dentro de esa gran perspectiva, yo me conformaría con conocer la articulación de la identidad sexualmente transgresora dentro del aparato espectacular de las artes de la corte, y en especial el arte del tiempo cortés, la poesía. Si, como dicen los filólogos decimonónicos y del siglo pasado, la cortesía se expresa con una poesía masculina y heterosexual, y el amor de mujeres se expresaría en todas las tradiciones poéticas orales no-corteses, es decir, no basadas en una idealización sino en un sentimiento vivido, hay que señalar la queertesía como aquello que expresan los poetas andalusíes, provenzales y otros que no comparten el fondo sino la forma de la cortesía: poesía tan brillante como la cortés, pero cuyo contenido es su subversión: travestismo, homosexualidad (y no sólo el velado homoerotismo de la homosociabilidad), hasta incluso espiritualización mística de la sexualidad homosexual.
Está todo por pensarse en este sentido. Espero que no resulte, sin los ejemplos concretos que apoyen lo que he escrito, confuso o contradictorio en demasía.
Paisaje politizado
Entre todas las separaciones imposibles te invoco
pastor de normalidades en las cuevas deambulas
rubia ceniza de toda tu desilusión en el asfalto
se escinde para siempre en el vuelo de tu dolor.
Risa fin de moléculas destrozó la brisa
eternamente giratorio está el esfuerzo extraordinario de tu cuerpo
hay días de sentimientos y días de tragedia
para suplantar más o menos un recuerdo por un nuevo dolor.
Un hombre ante un grito de la tierra me recuerda
la puerta que abría para llegar extraordinario hasta tu cuerpo
corazón de malheridas visiones para la poética del mérito.
Es la mentalidad de la flor y la mentalidad de la virginidad
tratan de conciliar el espíritu de la benevolencia
en el sorteo asimétrico de las más estudiadas confesiones.
Código de desapariciones
(variaciones eróticas sobre un poema cinegético de Abu Nuwas)
“-Di que te vas de caza, ocúltate en mis habitaciones…”
Antología de las mil y una noches, Julio Samsó, Alianza Editorial, 1976, p. 24.
¡Ah de la noche que juntos buscamos en la mañana!
Antes de su ocaso se hizo vieja de inmediato
como una espada hace un guiño cerca de las hojas;
Velocidad del viento coge la frase,
y el deseo en la mañana satura la boca,
y el pilar es la columna vertebral,
como el beso es el último invitado.
Los caminos de la espada, después de la parálisis,
la broma de la escucha entre los pliegues de la memoria,
la seducción de la garganta bañada en cuero negro,
la disolución de la ascendencia estratégica,
que impone sus valientes pintadas, saben mucho
de su gran resistencia ante cualquier tipo de fin.
La tristeza se ve en que, no obstante, el corazón
es tan corto como negro. Después, según lo que quede de la naturaleza
es posible que dentro del plazo los dos nos amemos.
El éxito de los tratados de felicidad realiza su caza
envenenada a costa de los poemas escritos antes de hoy
que en la tierra se esconden,
y se asigna luz en polvo a los forasteros,
y se acerca la hora de regresar.
Estrecho es el cuello que miente con disfraces
y la sedición de la lentitud profundamente se oculta
en el código de desapariciones.
Cuando, por último, el dispositivo de coqueteo
se desvela antes de cualquier noche con la tristeza,
se penetra, ya entonces, en otra forma de admirar;
amarga alternativa ante el desbordamiento de la sangre
y queda mucho de la necesidad de permanecer aquí
diciendo: “En la caza, con buen conocimiento“.
Bonificaciones particulares
Las llaves salpican de cobre
gris de acero como retina
caramelo como miel de pérdida
con todas las consecuencias
avatares de timidez que vela
arco de metafísica descriptiva
deficientemente compensado.
Las horas bajo la fugacidad
van en tubería de anís
fenece el espejo detrás
como su hermano globo
como su arpa de barro
para la mansedumbre o la frase.
El té de poliéster
ceremonia consistente en mantenerte
gelatina de roble
golosina de videoteatro
[te ataste con tus propias manos]
a las diademas finas
como un letrero para ciegos.
(-Ya puedes poner el disco
de Sibelius-).
Brazzaville heure de pointe
A menudo he llamado al número
he descubierto el collar nepalí
concerté las negociaciones con el cielo
y trato de musicalizar los tipos
los temas y las fórmulas de saludo
A menudo
he felicitado al alba
leo las noticias de tormentas en el corazón
buena suerte para los navegantes de alto amor
y el murmullo del agua como si nada
fuera una persona más
y todas las ilusiones de los universos
mentales, todas las vacilaciones entre pasado
de moda y presente de la historia
se decidieran en esta concesión
tan a menudo
he confundido
la molécula del despertador
y la molécula del telediario
que anuncia tu regreso a Madrid.
Cita de De Slane sobre la muwaxxah en al-Andalus
Sacada de su introducción a la traducción de la obra bibliográfica de Ibn Jallikân , Kitâb wafîyât al-a’yân, s. v. Ibn Khallikan’s Biographical Dictionary, Oriental translation fund of Great Britain and Ireland, 1843, p. xxxv:
“There exist also some compositions of an original form ; such are the dûbait or distich, and the mawâlia, both borrowed from the Persians, and the muwashshaha, invented in Spain by Ibn Abd Rabbih. Pieces of this kind became general favourites by the novelty of their form and matter : the mawâlia was adopted by the dervishes, and the muwashshaha was cultivated with passion and attained its perfection in Andalusia, whence it was transported to the East. It cannot be denied that the Moorish poets, with all their extravagance of thought and expression, were far superior in their perception of the beauties of nature and the delicacies of sentiment to their brethren of the East, and the European reader will often discover in their poems, with some surprise, the same ideas, metaphors, and systems of versification which characterise the works of the troubadours and the early Italian poets.”
La última frase es increíblemente espontánea. Toda la tesis árabe se considera como una obviedad que sirve más que nada para relanzar la próxima secuencia. Un ejemplo de prosa arabista muy fluida. Conviene anotar de todas formas que ya no se considera a Ibn Abd Rabbihi el creador de la muwaxxah. Se evoca más bien al Ciego de Cabra, llamado Muhammad b. Mahmûd por Ibn Bassâm y Muqaddam b. Mu’âfà por al-Hiÿârî (Corriente 1997: [Poesía dialectal...] : 81). La cita incluía una nota que he suprimido, por dar referencias obsoletas.
Unidades funcionales en la poesía árabe arcaica
Bismil·lâh al rahmán y rahim
El nasîb es la parte que abre la casida árabe clásica. Varios arabistas han estudiado con mucho detenimiento sus características dentro y como parte de la casida, destacando la investigadora Renate Jacobi, de la Universidad de Berlín. A continuación reproduzco in shâ’ Al·lâh mi traducción de un intento de sistematización como unidades funcionales de los tópicos tradicionales de persona y de cosa:
“La función aquí indica la intención/propósito que una sección específica tiene en el poema. Para dar algunos ejemplos de una unidad funcional, uno puede referirse a la descripción del pelo y de los dientes que se expone con frecuencia en la poesía árabe arcaica. Está claro que los versos en los cuales el pelo y los dientes del ser querido son descritos funcionan a veces para expresar el deseo del amante por su ser querido, o excusar la situación psicológica melancólica en la cual se encuentra el amante. Por lo tanto, tales versos pueden ser agrupados juntos como dos unidades funcionales diferentes, llamadas, por ejemplo, “el deseo del amante” y “la situación psicológica del amante”. Se puede apreciar otro ejemplo de una unidad funcional en los versos en los cuales se mencionan las ruinas del viejo acampamento del ser querido. Un examen de estos versos revela que la noción subyacente detrás de ellos es expresar, indirectamente, la relación actual entre los dos amantes: están separados y distantes el uno del otro. Tales versos, por lo tanto, se pueden agrupar como unidad funcional que se puede llamar “la relación actual” (distinguiéndose de otra unidad funcional en la cual se presenta la relación pretérita entre los amantes). Una tercera unidad funcional puede ser considerada en los versos en los cuales el amante compara el dulzor de la saliva de la persona querida con la miel. Versos de este tipo expresan, directamente o indirectamente, el deseo fuerte del amante por su amado. Así, pueden ser agrupados como unidad funcional similar a la mencionada anteriormente (“el deseo del amante”) (Hussein, 2005: 75)”.
Ali Hussein (2005): “An Analytical Division Of The Old Arabic Poem: A Suggestion for a New Method of Dividing and Analyzing the Old Arabic Poem with Application to a Text by Hassân b. Thâbit”, en Journal of Arabic Literature, XXXVI,1, Leiden, 2005, pp. 74-103.
cítara o κιθάρα presentada a un poeta
¿Qué era para mí Granada antes de Elsa, qué sino una nostalgia al fin y al cabo como cualquier otra? Para florecer, todo grano necesita suelo y sol. Así Granada se alzó de la tierra de mis sueños por la luz de la mujer, que había pronunciado su nombre . . . A los que dirán que es un artificio, y creerán que su entrada aquí en el poema, mediante la voz de un anciano y su locura, es una sencilla ficción de teatro, a los que no verrán más que retórica como eco en el viejo de Granada, cuya edad sólo en meses difiere de la mía, del poema de Madjnún Layla que Djami acabó de escribir en Herat unos ocho años antes de la caída de Granada, contando él sus setenta años, [...]
Louis Aragon, El Loco de Elsa.






