Al-Andalus y América precolombina
A quien le gusten las teorías históricas límites, le recomiendo que haga una búsqueda en webislam, donde se puede consultar la obra de la Duquesa de Medina Sidonia editada por Junta Islámica sobre Al-Andalus, África y América. Cuando hace bastantes años leí un libro sobre la historia de la navegación, se explicaba con bastantes detalles que los vikingos se habían instalado en puertos de América del Norte, y se abría la puerta a la posibilidad de que pescadores vascos hubieran llegado también a las costas septentrionales, siguiendo las corrientes marítimas, en busca del bacalao.
Por un lado, me parece interesante plantear la ruta desde las islas Canarias mucho antes de Colón, y el siglo XIII me parece verosímil. Por otro lado, recelo mucho de toda conclusión precipitada que se pueda utilizar en aras de una relectura simplista de la historia. Es quizás más importante la importación de oro de América por parte de la Corona Española que la preexistencia de tal ruta de oro. Claro que ilumina la continuidad entre las estructuras de transacciones económicas desde la Edad Media, pero poco afecta a nuestra historia del arte, nuestra filología, incluso a nuestra historia política. Cuando digo nuestra, hablo de la mediterránea, ya que no se puede desplazar tan fácilmente el peso de ese espacio en lo que fue la creación del mundo moderno. Que Cristobal Colón fuera menos explorador de lo que nos han enseñado es, finalmente, un tema simplemente discutible. felicitaciones de todos modos a los que gusten con esta iluminación del pasado y sus reverberaciones en el presente.
Hizb Al-lâh como garantía o como crisis
Me voy a atrever a escribir algo sobre la incipiente escalada violenta en Beirut. Se está hablando ahora mismo de una docena de muertos en tiroteos y decenas de heridos. Las imágenes muestran cortes de carretera, barricadas, asaltos de edificios y tiendas particulares. Es en cierto modo un caos organizado para la cobertura mediática, pero la población debe estar viviendo estos días momentos de auténtico terror.
La prensa y la televisión está lanzadas en una dinámica muy clara, que consiste en presentar a Hizb Al-lâh como fuerza que desafía al Estado de Derecho. Los terroristas contra el gobierno democrático, extrapolado al caso libanés. Como dí mi apoyo a Hizb Al-lâh hace dos veranos en el foro de webislam, y sería muy feo callarme o sumarme a la voz imperante, voy a tratar de defender una salida para Hizb Al-lâh que suponga la garantía de su propia legitimidad: el control directo sobre lo que hacen y cometen sus milicianos. En la medida en que su comportamiento responda a una jerarquía, puedo confiar en que los combates se limiten a luchar contra objetivos armados del campo del Estado, o directamente contra milicianos ligados a las fracciones enemigas y rivales entre sí: al-Harîrî, Junblât, al-Qaeda en los campos de refugiados.
Lo peor que puede pasar es también lo peor para el propio Hizb Al-lâh, que la violencia se convierta en guerra religiosa y de comunidades, y que en ese escenario los soldados de la ONU, entre ellos los españoles, acaben siendo parte en el conflicto, porque se pondrán sin lugar a dudas del lado del gobierno. La crisis dentro de Hizb Al-lâh desembocará en divisiones dentro de sus rangos y con la población shií, que se dividirá entre los partidarios de la rendición ante Israel o el Estado libanés y las fracciones más duras embarcadas en una guerra de pura supervivencia costosísima en vidas humanas.
Hasan Nasrallah es un dirigente suficientemente inteligente para tener en cuenta esta disyuntiva, y no dudo de su capacidad para elegir la buena opción. Que así sea, in shâ’ Al-lâh.
El terrorista explicado como “héroe” de novela (II)
Capítulo aparte en la temática actual del terrorista como voz narrativa merece la novela ultrasatírica Allah Superstar, en la que un joven se explaya hablando de todo en su recorrido artístico que se confunde progresivamente con el de un terrorista suicida al borde de la fama y la explosión. El autor, Y. B., ácido crítico de la violencia terrorista y del Estado en Argelia durante los noventa, publicó en Grasset en 2003 esta novela, publicada en España como Alá Superstar, por Anagrama, en 2006 , con traducción de María Teresa Gallego Urrutia, una excelente traductora del francés. Lo singular en esta novela, que comparte su explosión de ironía con el genial Ali le Magnifique (Alí el Magnífico) de Paul Smaïl, es que el terrorista principal es un ser absolutamente simpático y divertido, que suelta barbaridades como pianos, y mucho más inteligentes que las reflexiones sesudas de los analistas de los centros estratégicos. Vaya por delante un ejemplo:
Así que te prometo que vamos a aclarar las cosas
ahora mismo: ya de entrada no hay que confundir
musulmán con islamista porque no todos los integris-
tas son terroristas porque ésos no tienen nada que ver
con el islam porque Alá está en contra de los funda-
mentalistas. Resumo: el islam es la explotación del
hombre por Dios y el islamismo es lo contrario. Yo
por ejemplo soy musulmán, pero no importa, porque
no te voy a hacer nada. Y mi padre, cuando reza cin-
co veces al día, se pone enfrente de La Meca, no en-
frente de ti. ¿Pillas lo que quiero decir? Por ejemplo,
cuando Bin Laden dio por culo a las torres gemelas,
mi padre dijo tal cual, me acuerdo: «¡No sé quién será
el hijo de puta que lo ha hecho, pero cuando quiera
un cuscús que se pase por mi casa!» Para que veas que
el islam de mis antepasados es ser hermanos y com-
partir.
Además de la bocanada de aire fresco que supuso leer esta novela en el ambiente enrarecido de la protestante Ginebra, esta novela enterró en mí los restos de paternalismo con respecto al islam, que, como buen converso, alimentaba a mi pesar. También fue la puerta de entrada para muchos malentendidos con N., pero esa es ya otra historia, menos terrorista, más novelesca.
El terrorista explicado como “héroe” de novela
Hubo el Libro de Manuel de Julio Cortázar, que ya describía un secuestro político en voz de uno de los organizadores, y que acaba mal, pero el terrorista-narrador tras el 11-S se ha convertido en un género en sí. Cierto es que cuando Yasmina Khadra escribió sus novelas negras de Argel, ya diseccionó exhaustivamente el sujeto terrorista en su vertiente islamista, y no menos impactantes en esa temática fueron sus novelas El Atentado y Las sirenas de Bagdad, pero tanto la novela de Slimane Benaïssa Le dernier jour d’un damné, como las recientes de varios escritores anglosajones, cuyo nombre no recuerdo aunque sean famosos (¿Martin Amis, Philip Roth, por ejemplo?) y que no he leído, hacen del momento terrorista la tragedia filosófica del hombre, con mayor o menor acierto. Por supuesto, cabe seguir citando antecedentes: Los Justos de Albert Camus, los relatos urbanos de Hanif Kureishi, y probablemente estoy obviando la referencia más importante, Dostoievski, que no he leído. En La Statue de Condillac retouchée, de Yves Velan, el paso a la acción terrorista se enlaza con el desmantelamiento del Saber positivista de la izquierda marxista de la Guerra Fría. En Vies et mort d’un terroriste américain, el segundo volumen de la Tetralogía Artificial de Camille de Toledo, la biografía de Unabomber es sólo uno de los hilos argumentales, que enlaza con la biografía ficticia de Eugene Green, un terrorista de nuevo cuño -no diré más-, y con la iluminación sentimentalista de los fetiches domesticados del horror a gran escala. Si alguien tiene más ejemplos, le invito a añadirlos en comentarios. Gracias.
Ecos jolipunks del Archimundano en Slavoj Zizek
Leo en El País el artículo del prolífico y veterano filósofo Slavoj Zizek, Mayo del 68 visto con ojos de hoy, traducido por la muy profesional María Luisa Rodríguez Tapia. No es que el artículo sea lo mejor de Zizek, pero está bien escrito y sobre todo me ha recordado pasajes, frases enteras y citas de Punks de boutique, de Camille de Toledo. Entre las más evidentes señalo las siguientes, comenzando por el esloveno:
Existen buenos motivos para mantener una opinión tan escéptica. Como dicen Luc Boltanski y Eve Chiapello en The New Spirit of Capitalism, a partir de 1970 apareció gradualmente una nueva forma de capitalismo, que abandonó la estructura jerárquica del proceso de producción al estilo de Ford y desarrolló una organización en red, basada en la iniciativa de los empleados y la autonomía en el lugar de trabajo. En vez de una cadena de mando centralizada y jerárquica, tenemos redes con una multitud de participantes que organizan el trabajo en equipos o proyectos, buscan la satisfacción del cliente y el bienestar público, se preocupan por la ecología, etcétera. Es decir, el capitalismo usurpó la retórica izquierdista de la autogestión de los trabajadores, hizo que dejara de ser un lema anticapitalista para convertirse en capitalista. El socialismo, empezó a decirse,no valía porque era conservador, jerárquico, administrativo, y la verdadera revolución era la del capitalismo digital.
Así dice el Archimundano (p. 82):
Sean subversivos, peligrosos, visionarios, hostiles, anarquistas, punks, yonquis. “Destruction is cool”, enseñaba Tom Peters, el gurú del management americano, en su libro The Circle of Innovation. Esa era la retórica de la economía de la revolución permanente. Ni siquiera hacía falta leer El Nuevo espíritu del capitalismo, de Luc Boltanski y Eve Chiapello. No había más que abrir los ojos: Estados Unidos, 1996. Londres, 1997. París, primavera del 2000. Llega la nueva economía. Bienvenidos al ciberespacio. Muera la jerarquía. Parecía una reedición mercantil de otra primavera en la que los lemas, a falta de espacios publicitarios, se escribían directamente en las paredes. Llamaban a cambiar el mundo, a recrearlo según los deseos, a gozar sin trabas.
Por supuesto, la mención del final dialéctico:
Muchos elementos indican que las cosas no son tan sencillas. Si observamos nuestra situación desde la perspectiva del 68, debemos recordar su verdadero legado: el 68 fue, en esencia, un rechazo al sistema liberal-capitalista, un no a todo él. Es fácil reírse de la idea del fin de la historia de Fukuyama, pero la mayoría, hoy día, es fukuyamaísta: se acepta que el capitalismo liberal-democrático es la fórmula definitiva para la mejor sociedad posible y que lo único que se puede hacer es lograr que sea más justa y tolerante.
Que el francés desarrolla por ejemplo aquí (p. 38):
Dejo a los filósofos zanjar si Fukuyama tiene o no razón. Prefiero concentrarme en el empleo vulgar y repetido de la expresión “Es el fin de la Historia”. Hay que entenderla como lo hace un niño, por la noche, cuando se cierra el libro, la voz se calla, se apaga la luz, y desaparece la sombra de quien nos acompaña en el sueño, dejando tras ella una frase dulce y amarga: “Duerman tranquilos”. Nos adormecieron con esta frase. Somos los hijos de este elogio fúnebre.
Y por supuesto, el incidir en el simbolismo de la conciencia del hundimiento:
El 11 de septiembre de 2001, cayeron las Torres Gemelas; 12 años antes, el 9 de noviembre de 1989, cayó el Muro de Berlín.
Y así lo escribió C. de Toledo (p. 31):
9/11 por 9 de noviembre de 1989, y el 11/9 por 11 de septiembre de 2001. La caída de un muro y la caída de las torres. Búm por detrás. Badabúm por delante. Dos veces 9, dos veces 11, y dos derrumbes. Entre estos dos hitos, aprendí a llamar capitalismo a lo que desde siempre se llamó crecer.
Cabe añadir que pueden parecer coincidencias naturales. Sin embargo, como la reflexión de ambos se adentra en la obligatoriedad del deseo, y en las posibilidades de lo no-concebido dentro del marco, me atrevo a pensar que quizás Zizek haya podido hojear o leer en los últimos meses el ensayo, quizás en la traducción italiana, donde se comenta en el prólogo la época abierta por la lucha contra el terrorismo. Yo reprochaba a El País que trabajase en el Babelia con automatismos, delegando en el trío de UPyD el desarrollo de los enfoques sobre Mayo del 68. Me alegro de que con la publicación de este artículo El País acepte que ha merecido la pena seguir diagnosticando nuestra época sellada con el romanticismo de los ojos abiertos. Zizek enlaza al capitalismo de los nuevos muros -Israel y Palestina, USA y México, España y Marruecos- con el espejismo de la alienación en los tres niveles del hombre y la privatización de lo común. No puedo sino darle la razón, pero tengo mis reservas a la hora de sistematizar como un mismo fenómeno el colonialismo bélico israelí y las políticas contra la inmigración, que por supuesto son criticables, pero no vulneran el Derecho Internacional. El Muro del Apartheid en Cisjordania mantiene toda su excepcionalidad en términos de injusticia, y no tiene sentido orientalizarlo más de lo que ya está, despojándolo de su terrible realidad exacta.
Las raíces del humanismo: una cita de Avempace
Ibn Bâjja, ponúnciese Bach-cha, o Avempace, nace en Zaragoza entre 1085 y 1090, y se convierte por mérito propio en uno de los pensadores y personajes más relevantes del saber y la cultura en Zaragoza y en el territorio almorávide. Muere asesinado -que Al-lâh lo acoja en su rahma-, por el encargo de uno de sus muchos enemigos, dentro del contexto de las rivalidades en la élite andalusí, en Fez, en 1139. Cito estos datos de la excelente y detallada introducción de Joaquín Lomba a su traducción de El régimen del solitario, publicada en Trotta en 1997. Al final del texto que se atribuje sin discusión a Avempace, justo antes de la conclusión que el traductor hebreo del siglo XIV añade para completar la obra, y que procede según Lomba de Al-Fârâbî -nacido en Fârâb, Uzbekistán, y filósofo en las cortes sirias de Sayf-al Dawlà, muere en 950-, que es autor del célebre Tratado acerca de las opiniones de la gente de la ciudad ideal, se expone la esencia racional del hombre, y en un tono que claramente elogia al hombre por sí mismo (p. 176, con ligeras modificaciones):
Lo que debemos pensar de todo esto es que el hombre es de las cosas más maravillosas de la naturaleza, gracias a la cual existe. Decimos, pues, que en el hombre hay muchas cosas, pero que únicamente es hombre por el conjunto de todas ellas. En efecto, en él existe la potencia nutritiva, pero ésta no recibe la forma. También posee la potencia sensitiva, imaginativa y memorativa, pero éstas tampoco reciben su esencia ni la acompañan necesariamente. Tiene la potencia racional y con ésta se caracteriza.
Hay un amor al saber que se puede poner en relación con el elitismo que comenté presente en Ibn Hazm, pero ¡qué lejos estamos de la misantropía del moralista! Si el cordobés destacó por su inteligencia y valor, quizás un poco de la alegría vitalista de Avempace hubiera embellecido más su pensamiento. La herencia de Avempace pasará a Ibn Tufayl, Averroes y el largo camino de la escolástica latina y la filosofía humanista del Renacimiento.
Cartas unidas
Era un licenciado con muchas ganas pero poca preparación en lengua árabe y literatura cuando me lancé en 2002. Ginebra. Expectativas altas y en realidad flexibilidad a todo. Me agarré a Ibn Sahl como eje para una tesis. Enseguida empezó la cuesta arriba de la poesía árabe, sus poemas, sus orígenes preislámicos. En paralelo, una emulación conductiva de los pasos de los referentes de esos años: Tariq Ramadan, Abdennur Prado. Leer pero sin escribir suficiente. Presión del ritmo: lecturas y trabajos poco provechosos: clases de español, limpieza, camarero. También trabajo intelectual de lecturas de fondo y contadas amistades. En 2004 apruebo la memoria, que eran como unas sesenta páginas, a regañadientes del director arabista, Ch. Genequand, y con el aún entusiasmo voluntarista de Carlos Alvar, experto en lírica y literaturas medievales. El texto que acabé presentando en septiembre de 2006 para una tesis no tuvo ni el aspecto de una tesis ni su solvencia. Planteé cinco cortos capítulos de subgéneros del gazal, y a continuación un repertorio temático de citas representativas en líricas, desde la andalusí, hasta las contemporáneas, pasando por la siciliana, la francesa, la occitana, la castellana, la gallega, la neolatina y la alemana. Sólo en febrero del 2007 los directores me convocaron, en una cita en la que no había nada que discutir por su parte.
Aguanté en Ginebra hasta finales de abril de 2007. Entretanto había traducido un ensayo del francés con mi hermano. Contacté con Rafael Valencia. Estuve en Almería para optar por una beca de la Fundación Ibn Tufayl, que edita la Enciclopedia de Al-Andalus. En verano tuve los últimos contactos con Carlos Alvar. Me inscribí en el programa de doctorado de Santiago, con la recomendación de Don R. Valencia, y al mismo tiempo empecé también a escribir el blog. Había estado dedicando tiempo a seguir los foros del curso de “Experto profesional en cultura , civilización y religión islámicas” de la UNED y de webislam. Me sentía con ganas de escribir más y mejor, sin ningún limite, y creo que el blog me lo está permitiendo. Escribo muy poca poesía. Los últimos meses en Santiago he asistido con mucho placer a las clases, con historiadores del Arte y filólogos de latín o románicas. Y he intentado aprovechar para leer bastante. Me explico bastante con el entusiasmo que me está produciendo la lectura del libro de Cynthia Robinson In Praise of Song. The Making of courtly culture in Al-Andalus and Provence 1005- 1134 A. D., Brill, 2002. (419 págs.) Más allá de asumir la investigación de Boase y Menocal sobre el origen de la cortesía y la tesis árabe (con Nykl y pese a él, idem con Abu-Haidar, Corriente, Zwartjes), y de incidir profusamente en Al-Fath Ibn Xâqân, y sus Qalâ’id, y el Matmah, para desbrozar exhaustivamente toda la dimensión espacial y cultural del zarf en las taifas, el programa de temas que Robinson trata se adentra de lleno en la cortesía de Aquitania y en Guillermo IX, con una capacidad para enmarcar toda la trasposición o traslación de la cortesía andalusí en la provenzal sencillamente impresionante. Cuesta pensar que haya podido leer y entender tan bien todo el siglo XI en los dos lados de los Pirineos, pero es que además escribe con la mirada puesta en los espacios corteses en tanto que historiadora del Arte, y construye toda una interpretación de ciertos salones de la Aljafería como espacio ritual de amor homófilo y ennoblecedor, basado en la aproximación metafórica a lo más sublime.Lamento por falta de tiempo no estar realizando estos días más que una lectura apresurada y saltando lo que adivino menos importante.
Se ha insistido siempre en el periodo de las taifas y en la corte de Sevilla como una época fundamental para la literatura y la poesía andalusí, de forma tal que quizás no sorprenda que se ponga en relieve de nuevo ese siglo XI. Creo sin embargo que Robinson ha acertado estudiando también a fondo la taifa de Zaragoza y de Rueda. Nunca he apreciado con tanta seguridad las equivalencias entre la cortesía andalusí y la primera cortesía provenzal. Llegados a este punto, el interés de la poesía de Ibn Sahl está más justificado que nunca. Mientras que durara la nebulosa sobre las condiciones de traslación de la cortesía andalusí, la comprensión de la poesía andalusí posterior seguiría sometida a cierta incentidumbre. Si ahora la homofilia y la homosocialidad son los fundamentos y el eje de la cortesía del siglo XI, la doble vía que emprende en el siglo XII -heterosexual y casta en Occitania, tendencias taqlidíes y sufíes, sublimadoras de los aspectos homófilos, en Al-Andalus- nos conduce de lleno al amor oscuro de Ibn Sahl por el joven Mûsà frente a los sonetos sicilianos de Giacomo de Lentini, más unívocos, en el XIII. Buena razón para quedarse con Ibn Sahl.
Elitismo y hedonismo en Al-Andalus
La sociedad andalusí se diseña a sí misma en un crisol de valores bíblicos y coránicos, indo-persas por mediación de los árabes, y griegos de la Antigüedad. En lo que va desde el siglo VIII hasta el XI, la identidad cultural árabe oriental es asimilada, conforme llega, en sucesivas formas de densidad variable, y los intelectuales andalusíes van poco a poco especializando sus planteamientos, amoldándolos a un marco propio peninsular. En el siglo XI, las Taifas son la aplicación a nivel local de un sistema socioeconómico y político que regula en una jerarquía circunstancial el papel de los diferentes estratos y la subordinación de unos a otros. Así, la élite -xaSSa- se autodefine en los ámbitos del gobierno, la cultura y la religión. La población corriente -3amma- participa plenamente de la vida social, pero se somete en cualquier circunstancia a las reglas marcadas por los parámetros clasistas, dentro del espectro de mayor o menor aislamiento de las comunidades rurales. En cuanto a la imagen que la élite construye de sí misma, se puede apreciar que oscila entre dos polos, uno elitista que se esfuerza en la separación idealista de los sabios, y otro realista que, mediante el hedonismo, acerca el proceso de perfección del alma al conjunto de la sociedad, valorando en cambio un código del lujo, que Ibn Hazm -ejemplo paradigmático de nobleza cultural- descalifica sin miramientos, en el prólogo de su Libro sobre los caracteres y las conductas, como diletantismo pernicioso:
Y es que Dios me otorgó el favor de ser un hombre que siempre se ha preocupado de lo que son los vaivenes de la fortuna y sus inminentes versatilidades. Tanto, que en este género de meditaciones he consumido la mayor parte de mi vida, prefiriendo pasarla consagrada al examen y estudio de estas materias, mejor que entregado al deleite de los goces sensuales, á que la mayoría de los hombres se sienten atraídos, ó amontonar superfluas riquezas.
El moralista se sitúa conscientemente en varios registros: la división dictaminada en la naturaleza por Dios, la perspectiva histórica y de reconstrucción autobiográfica, -más: autoficcional-, de una narrativa edificante, y la censura sin miramientos de la élite que concoció y que se apresura de asimilar al resto de la población corriente por sus propios principios rectores en la vida. No cabe duda de que en esto hay también un convencionalismo propio de las letras andalusíes, muy refinadas en su “siglo de oro”, y sobre todo en una ubicación en el texto tan precisa como es el prólogo. Apréciese también la buena vigencia por su propio arcaismo de la traducción histórica de M. Asín Palacios.
La legitimidad de la postura elitista de Ibn Hazm quiere asentarse de modo significativo en la experiencia, concepto que remite a una visión particular de la historia eminentemente positivista. Ibn Hazm no es por tanto ningún elemento extraño dentro de la tendencia general del saber y la filosofía andalusí a conformar una universalidad que trabaja y moldea al incipiente Occidente en el siglo XII y desde entonces. La articulación de la universalidad por efectos vinculados al eltismo cultural invita a reflexionar de nuevo sobre el ataque a la cultura, camino político contemporáneo que tenemos ocasión de verificar tan a menudo.
Apuntes sobre el concepto de Al-Andalus
Abdennur Prado me señala el interés de la obra publicada por el profesor Anouar Majid. Su reflexión gira en torno a la cultura, las respuestas a la hegemonía imperial americana, y los retos del islam contemporáneo. Aborda por ejemplo los fenómenos contemporáneos islamistas, el feminismo islámico y los estudios sobre postcolonialismo. Su postura se configura como doble crítica a Occidente y al Islam, y no duda en apropiarse el término herético, que ya discutí en el blog, cargándolo como reivindicación expresa de la disensión siempre necesaria.
Otro de los conceptos que ha empleado es el de Edad Post-Andalusí, el mundo tras el año 1492. Según él, desde entonces la visión global occidental se desarrolla contra mundos particulares -entre ellos el islámico - que tienden a encerrarse en la orotodoxia como comportamiento defensivo. Espero no malinterpretar lo que entenderíamos por postandalusismo: el conjunto de fenómenos culturales derivados de la desaparición de Al-Andalus como referente del mundo islámico, y la incidencia en el mundo árabe contemporáneo. Al no haber leído nada de primera mano, no sé si el autor lo pone el postandalusismo en relación con el otomanismo, el desarrollo del sistema otomano en Anatolia, paralelo a la Conquista de Granada, y la hegemonía de ese modelo en buena parte del mundo árabe. A mí sí me parece oportuno pensar los dos procesos -al Oeste y al Este del Mediterráneo- en paralelo, ya que así se comprueba que son evoluciones casi biológicas de las extesiones demográficas en las cartografías de la diacronía, y se relativiza el énfasis en los factores históricos del proceso señalado.
Realmente, el concepto de Al-Andalus merece ser interpretado como la expresión ambigua de dos realidades: un mundo medieval que estimula todos los elementos de la modernidad universalista, y una evolución histórica sometida a todos los condicionantes geográficos y civilizatorios. Libera pero está encerrado. El amor andalusí explica la cortesía, y al mismo tiempo se resiste a encarnarlo en su forma más exitosa, la pasión heterosexual. El siglo XI nos sirve para plasmar su riqueza, pero al tiempo se evita así ver cómo siguió evolucionando hasta el XIII. Las Taifas esconden a los Almohades. Granada nazarí, a su vez, se superpone sobre Córdoba omeya: el destino ya escrito. Los siglos se confunden en un todo imposible. Al-Andalus además es expresión de un islam futuro, en la hoguera de un mundo global donde la pregunta es respuesta: otro mundo es posible.
Fábrica de exclusiones
Una empresa americana que ha trabajado en el pasado con Disney en las contrucciones de parques de atracciones ha elaborado un proyecto de construcción de un gran parque de atracciones en Bagdad, al lado de la Zona Verde, el recinto controlado por el Ejército de los EUA, y que incluye la Embajada y el Cuartel General de las fuerzas de ocupación. El proyecto cuenta con el benepácito estadounidense y el del Gobierno de Al-Maliki. Se presenta como un proyecto que será desarrollado por los propios iraquíes, y para los iraquíes. Se apela a la necesidad de diversión de los niños, pero por las declaraciones de un portavoz, se desprende que solo tendrán acceso los niños que vayan con escolta o acompañados de sus familias, dejando fuera a los miles de niños pobres que sí carecen de cualquier lugar para jugar en un espacio seguro:
Ali al-Dabbagh, un portavoz del Gobierno, también lo ve con optimismo: “Hay una falta de entretenimiento en la ciudad. Los cines no pueden abrir. Las áreas de juegos no pueden abrir. Se necesita dramáticamente un parque de atracciones en Bagdad. Los niños no tienen ninguna oprotunidad de disfrutar su infancia.” El Sr. Al-Dabbagh añadió que la entrada del parque estará estrictamente controlada.
Creo que se está presentando falazmente la cuestión, ya que el Gobierno tendría que preocuparse precisamente de los que se quedan fuera de los controles. La seguridad de los que pueden entrar es la exclusión de los niños pobres. La felicidad de unas horas de los niños dentro es una forma de olvido prematuro de lo que pasa en el resto del país. Es una fábrica de evasión de un presente terrible, que aumenta el estrago del presente en los excluidos. Irak es el espejo de nuestra cultura.