Cáceres (I)

Ya estoy en Cáceres, bellísima ciudad, para el Congreso Internacional llamado Iridiscencias sobre países asíaticos e islámicos, que tendrá lugar en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Extremadura. Mañana vendrá Antoni Segura, que he leído a menudo en las páginas de El País. Otros ponentes serán la profesora Gema Martín Muñoz y la periodista Ángeles Espinosa, que hoy publica una entrevista de Mohammed Jatamí en El País. Se hablará de Irán, de derechos humanos e islam, de la blogosfera y la democracia en países musulmanes. También se hablará de las mujeres en Irán, incidiendo en los aspectos sociales y jurídicos.

Parece que este congreso se organiza en paralelo al Foro de la Alianza de las Civilizaciones, que tendrá lugar en Madrid esta semana. Desde el primer momento he apoyado la iniciativa del presidente del gobierno Rodríguez Zapatero, por lo que no puedo estar más que de acuerdo con que se organicen estos eventos en España.

Compruebo la cantidad de casas de protección oficial que ha construido la Junta de Extremadura, y también aplaudo todo el Campus Universitario, un poco lejos yendo a pie, pero con unas instalaciones impresionantes. La Facultad de Filosofía y Letras tiene unas dimensiones momumentales, pero en ningún modo se parece a una mole insípida. Es más bien ambiciosa, elegante, propia de una Comunidad Autónoma, Extremadura, que mira decididamente hacia el progreso científico y el desarrollo sostenible.

Espero poder escribir los próximos días sendos textos sobre las diferentes ponencias.

En cuanto a Cáceres, aplaudo sus museos, el arqueológico y el etnográfico. Ojalá pudiera vestirme con la ropa tradicional extremeña. Ciertos trajes de mujer recuerdan la elegancia beréber de ciertas regiones de Marruecos, y los trajes de hombre serían hoy el colmo de la elegancia. Las camisas de hombre, muy bordadas, eran especialmente bellas. Hermoso también es el Aljibe del palacio que alberga el museo, de época almohade. Y también recomiendo la exposición sobre poesía visual, en el mismo recinto.

Cáceres es una joya de la historia, que merece ser vista por cualquier amante de la historia.  Tiene un pie en el pasado, otro en el presente, y mira decididamente al futuro.

Y la gastronomía  extremeña es otro gran momento para cualquier visitante: las migas, el jamón cortado muy fino, el vino del Ribera del Guadiana. Todo un mundo de sensaciones, de intensidades y olores.

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