lecturas y ritmos (VIII)

He retomado en los momentos liminares la novela The Bonfire of the Vanities, de Tom Wolfe, que comencé en un otoño ginebrino en que compartí piso con esa chica americana de origen chino, que tan delicadamente me dio a entender lo que era ser americano hoy en día. Otra cosa es que acabara mal su relación con H., y que se marchara peor aún en las formas.

La genialidad de una época necesita el arrojo y la pasión por ciertos territorios urbanos. En el caso de Nueva York, todo aquel que haya visto más de diez horas de tele conoce sus calles más famosas, y lo mismo sucede con París o Roma. En Sevilla, la parte más teatral de sus fachadas se ha concentrado en un barrio, el de Santa Cruz, dejando a la gente vivir tranquilamente en el resto. Es probable que cuando se convierta en una metrópolis del comercio con África, todo el casco antiguo se poetice aún más, y de forma más exacerbada, el mito de Don Juan se contagie en los libros y las pantallas de cine. En ese registro, también los poetas son arquetipos: uno de Don Juan, otro de Baudelaire, otro de Rimbaud, finalmente un Allen Ginsberg.

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Archivado bajo anteUtopia, books, Gazal, Literature's Theory, mobility, Poetry, Urban Culture, USA

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