Gadafi y los príncipes saudíes: la dialéctica de los necios

Al-hamdu li-l-lâh, la publicación en webislam del discurso de Gadafi en Kampala no ha quedado sin respuesta y Abdennur Prado ha tomado cartas en el asunto para arremeter contra la estupidez e irresponsabilidad de lo que enuncia el tirano libio. Así concluye Abdennur:

El discurso de Kampala no es sino una muestra más de la profunda decadencia política en que viven los países árabes. Produce en primer lugar vergüenza ajena. Le sigue la rabia ante el hecho de que hoy en día cualquier tirano puede presentarse como líder religioso sin generar la protesta clara y contundente de los musulmanes, especialmente de aquellos que desde hace años vienen hablándonos de “democracia”. Y finalmente produce tristeza por la situación política del mundo árabe. Una vez más, vemos como la religión es utilizada de forma incendiaria, para legitimar nuevos enfrentamientos que sin duda derivarían en nuevas opresiones.

Él mismo señala cómo a quienes van dirigidas las excentricidades no es ni más ni menos que a los dirigentes saudíes, que compiten con él en despotismo, arbitrariedad, manipulación del islam y riqueza desviada. En realidad, Gadafi y los saudíes llevan años escenificando sus batallitas de insultos, y lo peor es que la falsedad absoluta de la supuesta valentía de Gadafi sigue calando en jóvenes y menos jóvenes, como pude comprobar en Ginebra. Lo insoportable de los saudíes es su wahhabismo, cerrado e intolerante, aunque al menos sí tengo esperanzas en la sociedad civil  de un país que se ha apropiado una tribu hace 70 años y que no suelta lo más mínimo. Lo malo de Libia es que la represión ha anulado toda disidencia en uno de los países más cerrados al exterior. Gadafi compite por influir en África, no sólo con Arabia Saudí, sino también con China, que poco se preocupa de fomentar un desarrollo sostenible y democrático en África.

¿Por qué Gadafi levanta simpatías? Porque los saudíes financian el imperialismo estadounidense en Medio Oriente. Ser el (falso) enemigo de EEUU, aún con payasadas, rinde más que cualquier iniciativa sincera para el Magreb o su propio país, Libia. In shâ’ Al-lâh los jóvenes árabes – en Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Siria y demás- se organicen políticamente para derrocar con métodos innovadores de resistencia civil a todos los sátrapas en el poder. Mi blog será un eco más de su activismo, si Al-lâh lo quiere.

3 comentarios

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3 Respuestas a “Gadafi y los príncipes saudíes: la dialéctica de los necios

  1. Salam

    Yo te puedo decir por qué despierta las mías. Creo que todas las dictaduras son malas, pero no que todas sean iguales; y los progresos de Libia han sido mayores que en ningún otro de los países árabes.

  2. abdennurprado

    Wa salam

    Sin duda el discurso anti-capitalista de Gaddafi sobre el socialismo, la justicia social, la democracia directa y el gobierno de las masas es mucho mejor que el de los príncipes saudíes, que no tienen otro discurso que el de la obediencia ciega dictada por los ulemas reaccionarios.

    Pero eso no le disculpa el prolongarse en el poder durante no sé cuantos años, ni el erigirse en «líder religioso» y utilizar el islam a su capricho, ni el decir todas las necedades que le vienen en gana.

    Menos mal que nosotros no tenemos nada que ver con estas disputas. No se trata pues de escoger, sino más bien de trazar nuestro propio camino en el islam de las luces, con el permiso de Al-lâh.

    Un saludo,

    Abdennur

  3. Salam,

    Ia Taliba: sería absurdo que me erigiera en autoridad para emitir certificados de buena o mala dictadura. Sólo quiero comentar contigo y Abdennur que me parece muy positivo que los musulmanes en España condenemos por principio la dictadura en Libia. Y a nivel un poco más general, creo que hay una falacia intrínseca en considerar el gobierno de un país por sus postulados ideológicos y no por lo que los informes de Organizaciones de Derechos Humanos nos puedan transmitir. En la práctica esto supone valorar hasta qué punto pese a todo lo que repudiamos de Arabia Saudí, la sociedad de este país está llevando a cabo cambios sociales a pesar de la familia real y sus huestes que suponen un ejercicio de libertad mucho más difícil que le que puedan vivir hoy en Libia, país mucho más controlado y maniatado. Basta con considerar debates de opinión que emergen en Arabia saudí, hecho inconcebible en Libia, donde no hay prácticamente ningún acceso a información no-oficial, salvo a la que peligrosamente puedan buscar los ciudadanos en la Red. La oposición en Libia no existe sino exiliada o en la más absoluta clandestinidad, a la merced de un aparato policial absolutamente opaco y totalitarista. Y Al-lâh es más sabio.

    Ia Abdennur: no tenemos nada que ver con estas dispustas de manera objetiva, pero no subjetiva. Como musulmanes, independientemente de la modalidad con la que entendamos esta adscripción, es parte de nuestra fe aliviar el sufrimiento de nuestros hermanos en la medida de lo posible, y como ciudadanos de un Estado de Derecho, tenemos la responsabilidad de denunciar lo que para otros puede suponer un riesgo que tiene visos de martirio. Y Al-lâh reconoce a los justos.

    Muchas gracias, hermanos, por vuestras intervenciones, y espero que más gente lea esto que escribimos, y se anime a dar su opinión, in shâ’ Al-lâh.

    Con la paz del Altísimo, enaltecido sea,

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