El terrorista explicado como “héroe” de novela (II)

Capítulo aparte en la temática actual del terrorista como voz narrativa merece la novela ultrasatírica Allah Superstar, en la que un joven se explaya hablando de todo en su recorrido artístico que se confunde progresivamente con el de un terrorista suicida al borde de la fama y la explosión. El autor, Y. B., ácido crítico de la violencia terrorista y del Estado en Argelia durante los noventa, publicó en Grasset en 2003 esta novela, publicada en España como Alá Superstar, por Anagrama, en 2006 , con traducción de María Teresa Gallego Urrutia, una excelente traductora del francés. Lo singular en esta novela, que comparte su explosión de ironía con el genial Ali le Magnifique (Alí el Magnífico) de Paul Smaïl, es que el terrorista principal es un ser absolutamente simpático y divertido, que suelta barbaridades como pianos, y mucho más inteligentes que las reflexiones sesudas de los analistas de los centros estratégicos. Vaya por delante un ejemplo:

Así que te prometo que vamos a aclarar las cosas
ahora mismo: ya de entrada no hay que confundir
musulmán con islamista porque no todos los integris-
tas son terroristas porque ésos no tienen nada que ver
con el islam porque Alá está en contra de los funda-
mentalistas. Resumo: el islam es la explotación del
hombre por Dios y el islamismo es lo contrario. Yo
por ejemplo soy musulmán, pero no importa, porque
no te voy a hacer nada. Y mi padre, cuando reza cin-
co veces al día, se pone enfrente de La Meca, no en-
frente de ti. ¿Pillas lo que quiero decir? Por ejemplo,
cuando Bin Laden dio por culo a las torres gemelas,
mi padre dijo tal cual, me acuerdo: «¡No sé quién será
el hijo de puta que lo ha hecho, pero cuando quiera
un cuscús que se pase por mi casa!» Para que veas que
el islam de mis antepasados es ser hermanos y com-
partir.

Además de la bocanada de aire fresco que supuso leer esta novela en el ambiente enrarecido de la protestante Ginebra, esta novela enterró en mí los restos de paternalismo con respecto al islam, que, como buen converso, alimentaba a mi pesar. También fue la puerta de entrada para muchos malentendidos con N., pero esa es ya otra historia, menos terrorista, más novelesca.

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Archivado bajo books, criticism, France, islam, Jihâd, Le Coeur Un, Literature's Theory, orientalism, politics, quotes, scenes, Urban Culture

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