Tensiones y posibilidades del ayuno (siyâm)

Bismil·lâh al rahmán y rahim

El papel central en el islam del ayuno durante el mes de Ramadán no es muy discutible. O se sabe, y se acepta, o se pretende ignorar, o se explica uno porqué decide libremente no ayunar. La raíz árabe de siyâm o sawm indica también la idea de calmarse, de amainar. El ejemplo de Sittna Mariam (a.s.) nos indica la importancia del silencio en el ayuno, dimensión que asienta más la idea de un ejercicio de desposesión muy radical.

En los países tradicionalmente musulmanes, el ayuno durante el mes de Ramadán forma parte del corazón mismo del calendario social y festivo. Hasta tal punto que la primera persona musulmana a la que le leí que no observaba el ayuno, fue Abdennour Bidar, francés y educado en Francia desde pequeño. En un artículo publicado en el periodico Libération, hará prácticamente un año, Abdennour explicaba porqué había dejado de ayunar, tras haber escrito una suscinta y clara reflexión sobre el sentido del ayuno. No retomaré los argumentos que dio él ni los que he dado yo hace unos días, ni tampoco comentaré comportamientos ligados al ayuno que puedan ser polémicos. Sólo entraré en las tensiones y posibilidades que a mi juicio puede ofrecer el ayuno como potencialidad de un musulmán, independientemente del contexto en el que se encuentre, es decir, en cualquier punto habitado del planeta.

Las tensiones son autocontrol/libertad, solidaridad/discreción, orgullo/valentía, humildad/sufrimiento. En cualquiera de estos casos, podemos apreciar como se trata de comportamientos que implican una forma de entenderse, de mirarse a uno mismo. Estimarse capaz de un esfuerzo. Dudar de uno mismo. Trabajar el cuerpo y la mente. No entraré en la cuestión de la duda, pero sí conviene señalar que esa duda desaparecerá en la medida en que uno esté convencido de su fuerza, aunque ciertamente el sentimiento de taqwà pueda más que la seguridad en la autodisciplina inculcada.

Las posibilidades del ayuno se transforman según la propia práctica: afectarán inmediatamente al practicante, más abstractamente a la comunidad y en última y esencial instancia a Al·lâh (s.t.). Así, el sentirse indigente, por su rotundidad, es quizás una de las primeras concreciones. Permite sancionar, sin duda, durante un tiempo prudente y definido ( un mes lunar), la propia condición de consumidor-espectador, como me señaló aquí Abdennur, rechazando la lógica cerrada de la aceptación pasiva de las tradiciones, leyes humanas, tabús del Estado y de las instituciones. En este sentido, la profundidad de esta posibilidad relativiza otras posibilidades: dietéticas, ascéticosensoriales, hasta simplemente folclóricas o afectivas, o como se quiera definir el peso de la práctica colectiva, a menudo en familia, de la ruptura del ayuno. En efecto, de todas estas posibilidades, la que concentra el mayor número de tensiones, y por lo tanto la más propicia a una dimensión auténticamente transformadora, y que en su tranformación, afecte a lo esencial señalado, no puede ser más que la autoimposición de la indigencia.

Cuando esta presión se ejerce en el rostro del practicante, no cabe figurarse una, -invocada a veces-, beatitud, sino solo una gravedad insoportable como la desgracia colectiva de los pobres. Quién acepte llevar ese rostro aguantará las tensiones, y tendrá en el sabîl de Al·lâh una fe ciega. In shâ’ Al·lâh muchos musulmanes entiendan así su ayuno (siyâm).

Wa Al·lâhu A3lam.

13 comentarios

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13 Respuestas a “Tensiones y posibilidades del ayuno (siyâm)

  1. La mendicidad, el hambre… ¿Has leído Kim, de Kippling?

    Guardando las distancias entre la India y Arabia, diríase que vives en las mil y una noches.

    No sé, ya me conoces, no me cuadran esas demostraciones irracionales de potencialidades que sustentan la injusticia (la inusticia del hambre). ¿No sería mejor no tener que comprender un fenómeno porque éste no se diera?

    Me gustas más en comunista, a pesar de su religiosidad…

  2. maite

    «In shâ’ Al·lâh muchos musulmanes entiendan así su ayuno (siyâm).»

    Insha Allah, ya que, de otro modo, no se trata de ayuno sino de una simple alteración de los horarios.

    Mi experiencia con la abstinencia (que por mi condición de madre de tres fieras, además de comida, bebida y sexo, incluye el sueño) me lleva a pensar que se trata de la vía más contundente para la evolución fisica, mental y espiritual. Después de todo, de eso trata el Islam. ¿o no?

  3. Hola Duckieboy,

    No he leído Kim de Kipling. parece ser que es para niños. Supongo que lo dices porque se plantearán descripciones escalofriantes de la miseria en la India, en el XIX, pero no lo sé. El caso es que tu última frase es interesante: Muhammad Yunus, el Premio Nobel que ha puesto en marcha todo un sistema de microcréditos para mujeres en Bangladesh y otros países, comenta que su objetivo es que la pobreza esté en los museos. Muchos somos los que compartimos ese objetivo, y es un hecho que desde el islam se nos dice: «Pónte en la piel de un pobre, durante un tiempo». Aparentemente , la idea misma te parece obscena, agresiva, estúpida y fantasiosa (La Mil y Una Noches). Bueno, yo no lo veo tan claro, aunque cada uno, que vea las cosas a su manera. Y todo el mundo contento, happy y viva Dios.

    Salam maite,
    sí se trata de eso, lo que quizás me da miedo es que parezca que digo a los demás musulmanes porqué tienen que ayunar, cuando yo no lo hago. Por tanto, es sólo cómo me gustaría que ayunaran, y cómo me gustaría a mí plantearme el ayuno, algún día. El islam trata de empujarnos de nuestro sitio cómodo. Si nos quedamos inmóviles, ni el islam ni nada nos cambiará. Es cuando se seca el espíritu, y uno ya no está más que ciego, y sordo. Gracias por incidir en la misma idea de evolución.
    Ma’a assalâma

  4. assalamu aleikum
    mi experiencia con el ayuno… pues mira llevo 6 años en el islam..
    el primer año.. ni me plantee hacer el ayuno de ramadan… no tenia el chip incorporado…tampoco rezaba ni nada por estilo… estaba buscando..
    el segundo año me anime pero el primer dia a las 12 del medio dia esta medio muerta… asi ke ahi kedo la cosa…
    el tercer año… y gracias a dios me dije a mi misma venga vamos a intentarlo.. los dias ke sean… aver que pasa… pues a partir de ahi.. hasta hoy complete todos los ramadanes…… se pasa mal por la sed.. pero al acabar el dia uno se siente agusto…

    paz.
    maite donde te metes.. te tengo perdidisima..

  5. Wa ‘alaikum assalâm. Gracias, Ayat.

    Me alegro de que consigas observar el siyâm, al·hamdu lil·lâh. Como además sabes lo difícil que es, y llevas más o menos el mismo tiempo que yo en el islam, y tenemos la misma edad probablemente, entenderás bien las cuestiones de tensiones que he intentado plantear.

  6. maite

    Cuando yo pasé de decir: me gusta el Islam o, si fuera una persona religiosa, (en el sentido de dogmática- que era cómo yo entendía el ser religiosa_) sería musulmana, a reconocerme entre los musulmanes; viví mucho tiempo sin la práctica.
    No había ningún musulman en mi entorno y me resultaba imposible seguir una sunna que no era mi sunna y que me resultaba extraña.
    Tanto el salat como el ayuno son actos rituales, con su origen en el Corán, pero llevados a cabo bajo el prisma de la tradición. Yo no conocía esa tradición más que de manera teórica y me resultaba una impostura.
    Ahora que conozco la sunna no le doy tanta importancia. Si mi salat es es compañía me adapto a la sunna imperante. Si es a solas, yo me entiendo con el Rabb, únicamente con el Corán como guía. Me sigue pareciendo más sincero. (La sunna de los hiyabs y las menstruaciones me es ajena).
    Con el ayuno lo mismo: disfruto de los banquetes de las noches de Ramadan cuando celebramos con nuestra gente, pero en mi casa no hay banquetes en Ramadan. Para mí no tienen ningún sentido.
    El ayuno es duro… sobre todo la sed, como dice la amiga vasca (eres Naia?), pero la recompensa es grande en términos de evolución.
    Y si no puedes…Ahí está las ustitución del ayuno. Alimentar a un necesitado, cada uno de acuerdo a su capacidad. Anda que no es grande el Islam!

  7. Salam maite
    me resulta llamativo cómo tus palabras rebosan familiaridad con lo que estamos hablando, como si sunna no fuera un concepto, sino un objeto, como un cacharro de la cocina, si me permites la comparación. Creo que es una de las cosas que más me seguirán escapando de por vida, la cercanía a lo sencillo de islam.
    Al·lâh te dé baraka.

  8. maite

    Yo no veo la sunna como un concepto y mucho menos un concepto sagrado. Fijate en como el Corán nos invita, una y otra vez a romper con ella.
    Tal vez no como un cacharro de cocina pero sí como el conjunto de ellos, lo que llamamos menage. Harramientas; útiles a veces, supérfluas otras. Sin duda, lo importante es el alimento, no lo que empleamos en su elaboración.
    De esta manera el islam es algo sencillo y natural; fácil, como también nos dice el Corán. La prácitica de los actos de ibada no ha de ser algo que nos estrese sino todo lo contrario.

    Me voy corriendo al hospital que tengo a mi madre malita.

  9. Gracias, maite, y que tu madre se mejore.

  10. Abdennur

    Salam

    A mi el mes de ramadán me fascina, me parece un regalo de Al-lâh. Y me parece algo revolucionario, un auténtico desafío al sistema que llevamos dentro. Pues no nos engañemos: nosotros somos el sistema.

    Llevo ocho años haciendo el ramadán, y cada año lo espero con inpaciencia. Y eso que no soy nada ritualista. El ramadán es para mi puramente sensitivo. ¿Es duro? Sé que hay gente que lo pasa fatal, pero a mi no me lo parece. Hasta ahora me ha resultado fácil superar la sed y el hambre. Sí, es cierto que se pasa sed y a ratos te comerías los zapatos… pero los estados a los que conduce el ayuno voluntario compensan de sobras. Por lo menos a mi me compensan, por lomenos hasta ahora. Hablo aquí de mi experiencia, no elaboro teoría.

    Claro que he tenido la suerte de poder hacerlo con cierta comodidad, con facilidad de horarios. He vivido con gente que recogía fruta por la mañana en Andalucía haciendo ramadán, y eso es otra cosa, me imagino.

    La clave: vivo todo el año atolondrado, rodeado de tensiones. Y en el ramadán hago lo mismo, pero de forma sueve, superadas las tensiones, con la mente transparente y el cuerpo ligero, ligero, ligero…

    Mi ramadán es el de un musulmán europeo de ciudad. Me encanta pasear por la ciudad por la tarde con el estómago vacío, viendo la irrealidad de lo que me rodea. Los coches, las prisas, los semáforos. La desesperación rondando las placentas, el santo graal en todos los escaparates.

    Para mi ocupa el lugar que debe ocupar para un ejecutivo el mes de agosto. El único tiempo del año en el cual uno se libera.

    Y además, como soy escritor, me va perfecto: el ayuno es muy bueno para la escritura. Las palabras caen como moscas.

    Es un tiempo en el cual saboreo algunas posibilidades latentes en mi, que el resto del año soy incapaz de poner en potencia. Por eso me maravilla, por lo que me revela de mi mismo. De los cinco pilares, el mío es el ramadán. El mes de ayuno me dá más que todos los salats del año. Y los salats del ramadán son los mejores.

    Un abrazo a todos,

    Abdennur

  11. Salam
    Estoy pensando mucho en ti, a raíz de lo que sabes que estoy traduciendo sobre sufismo, y me he metido un poco en la cuestión de las doctrinas de Gurdjieff. Además, aproveché webislam para ver las película Encuentros con hombres notables. El caso es que el trabajo sobre uno mismo está muy presente, en los movimientos de Gurdjieff y Madame de Salzmann. Hay detalles (anécdotas) que me fascinan, como saber que Madame de salzmann estuvo aprendiendo con Jacques Dalcroze, cuya escuela de música estaba en el camino que recorría cuando vivía en Ginebra.
    El ayuno en la ciudad, como dices, es una posibilidad para un adulto, que puede decidir su horario de comidas. En ese sentido, seguro que puede abrir más perspectivas que la «autoridad del pobre», sino que también perspectivas sensoriales y emocionales, como sutilmente describes.
    Cuántas cosas me viene esta noche a la cabeza con la muerte de Mahmud Darwish. Su poesía me fascinó desde el principio. Amé a Palestina con sus imágenes. sus cantos a Rita fueron fuente de valor para amar a quien amé. Verle en Ginebra, y entregarle el Romancero Gitano en español, tras haberle dado las gracias por todo lo que me había dado, fue uno de los momentos más curiosos de mi vida, y un recuerdo amargo de las tensiones que se habían generado durante esa misma velada entre yo y mi pareja de entonces.
    Me he enterado tan rápido de su muerte…
    Podría haberme enterado mañana, pero Al·lâh quiso que fuera esta misma tarde.
    He leído Mural, he vuelto a leer poemas claśicos en adab. Pensaba en lo absurdo de leer un poeta que habla en presente, cuando se ha muerto. Y después pensaba en lo absurdo de la poesía. ¿Por qué escribió todo lo que escribió, todo lo que era suyo y lo seguirá siendo? ¿Por qué leer un poeta que dice la verdad de la tierra y de la habitación? ¿Por qué ser un poeta palestino cuando palestina no existe? ¿Cómo existe la nada eterna?
    ¿Qué te pertenece, viajero y enfermo?
    ¿Qué tierra prohibida, qué exilio estúpido, qué viaje sin billete de vuelta?

    Un abrazo muy fuerte, Abdennur.
    Ma’a assalâma

  12. Abdennur

    Un abrazo inmenso, querido Abenyusuf

    Ma’a salaama

  13. Wa Salam

    En toda mi vida, he visto pocas cosas más racionales que Ramadan. En fin…

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