Para un debate de los socialistas europeos sobre la guerra en Afganistán

Bismil·lâh al rahmán y rahim

La verdad es que parece absurdo, pero los socialistas parece que solo piensan cuando están en la oposición. Bueno, o más bien solo piensan en voz alta, o solo escriben, cuando no tienen responsabilidades serias. La prueba más concreta es este artículo escrito por el Sr. Quilès, Afghanistan, la guerre en questions, que aunque no sea ninguna genialidad, plantea las cosas en términos mucho más concretos y precisos que lo que pueda hacerlo el Sr. Moratinos o nuestro Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero. Propongo aquí mi traducción y luego una breve reflexión:

Afganistán, la guerra con preguntas
Rebonds, Libération, jueves 28 de agosto de 2008.
Paul Quilès,  antiguo ministro de Defensa francés, responsable a nivel nacional del Partido Socialista Francés en asuntos de defensa.

La muerte de diez soldados franceses caídos en Afganistán suscitó una emoción que revela las inquietudes de nuestros conciudadanos con respecto a un conflicto que dura desde hace casi siete años.

Se trata efectivamente de una guerra y, aunque el componente terrorista existe entre aquellos que se llaman talibanes, está claro que una parte de la población afgana participa en un combate contra lo que considera como un “ejército de ocupación”. El reciente bombardeo americano en el oeste de Afganistán, que mató a 90 civiles (y que conmovió menos a la opinión francesa que la muerte de nuestros soldados, probablemente debido a una más escasa mediatización), no va a arreglar las cosas.
A finales de 2001, la guerra contra el régimen de los talibanes, reconocida como una operación de “legítima defensa” por el Consejo de Seguridad de la ONU en reacción al atentado del 11 de septiembre, fue emprendida por los americanos, con un apoyo internacional, dentro del cual también el de Francia. Desde entonces, la misión evolucionó, puesto que se expulsó a los talibanes del poder y que se trató “de reconstruir” Afganistán. Al mismo tiempo, los americanos prosiguieron una operación de contra guerrilla (“Enduring Freedom”) contra las bolsas de resistencia de talibanes asociados a la red Al-Qaeda.

Pero la misión de las fuerzas francesas no se precisó nunca claramente (véase por ejemplo el envío de “fuerzas especiales” junto con los Americanos en 2003, luego retirada a finales de 2006, ¡sin ninguna explicación!). Más recientemente, la decisión por Nicolas Sarkozy de enviar a 700 hombres suplementarios, sin razón aparente, debía ser acompañada de una demanda por parte de Francia de redefinición de la estrategia en Afganistán. ¡No se produjo nada hasta ahora y el Ministro de Asuntos Exteriores anuncia el 24 de agosto que “ es necesario cambiar de estrategia en Afganistán”! Nicolas Sarkozy debe explicarse sobre estas vacilaciones y decirnos porqué las afirmaciones del candidato Sarkozy (“la presencia a largo plazo de Francia en Afganistán no me parece decisiva”; “Ningún ejército extranjero triunfó en un país que no es el suyo”) se contradicen hoy con los discursos oficiales.

Consideraciones de táctica política no deben impedir tratar este expediente con seriedad y transparencia. Según el nuevo artículo 35 de la Constitución, “el Gobierno debe precisar los objetivos perseguidos” por la intervención militar en la que se comprometió. Esta es la razón por la que deseo que el Gobierno indique los objetivos de la participación de Francia en las operaciones llevadas a cabo en Afganistán, respondiendo, en particular, a las siguientes cuestiones:

1. ¿Francia está en guerra en Afganistán? ¿En caso afirmativo, contra quién y en el marco de qué operación?

2. ¿Cuáles son los objetivos de nuestra intervención militar?

3. ¿Quién decide la estrategia general respecto a Afganistán?

4. ¿Quién decide la estrategia militar?

5. ¿Cuál es el papel de Estados Unidos en la definición y la aplicación de estas estrategias?

6. ¿Cuáles son los medios militares y civiles desplegados y cuál es su coste?

7. ¿Cuál es el calendario y cuáles son las etapas de las acciones futuras?

Así, informados, los franceses juzgarán y el Parlamento podrá discutir. Francia no podrá seguir participando en esta guerra si el Presidente y el Gobierno no clarifican sus objetivos, precisando el sentido de una presencia militar en este país, que, para mí, no puede concebirse sino integrada en una operación de la ONU, con un mandato global de reconstrucción de Afganistán.

Pero el caso es que el debate que este admirable señor levanta en Francia, dirigido allí a un gobierno de derechas, se aplica casi en términos exactos al que tendría, por obligación ética y política, que haber, no ya entre las fuerzas políticas españolas, sino en el seno del PSOE y en el Partido Socialista Europeo.

Como la guerra de Afganistán se va convertir en el centro del debate bélico en EEUU, puesto que Obama, tal y como dijo ayer, está dispuesto a meterse de lleno en esa guerra, lo único y mejor que podemos hacer en Europa, musulmanes o no, es forzar a nuestros políticos para que discutan qué estamos haciendo en ese país castigado por sucesivas guerras desde al menos 120 años: coloniales contra los ingleses, imperialistas contra los soviéticos, civiles tras la derrota de los comunistas, y de nuevo imperialistas contra el ISAF, el engendro sospechoso de la OTAN, de los EEUU y de la UE.

La guerra de Afganistán es una herida abierta para todos los musulmanes y todos los ciudadanos del mundo entero. Estamos castigando a unos pueblos que apenas forman una nación con guerras alimentadas por el petróleo y el tráfico de opio y armas. La reconstrucción, por muy meritoria que sea, no puede justificar una ocupación que alimenta a la resistencia, en la que confluyen los elementos nacionalistas con una ideología antimoderna y oscurantista, pero que Occidente debe saber contrarrestar de otra forma que con más oscurantismo y traición a los valores modernos, que son emancipadores, y no represores, como pretenden por naturaleza los ejércitos ricos de nuestros países.

Que Al·lâh propicie la paz y la libertad de sus fieles y de los justos, aquí y allí, y combata la injusticia de los tiranos y los violentos que animan a la guerra y al asesinato de sus criaturas. Y Él es el más sabio, y el más clemente con sus criaturas. Wa lâ quwwata il·lâ bi-l·lâh.

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6 comentarios

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6 Respuestas a “Para un debate de los socialistas europeos sobre la guerra en Afganistán

  1. Meridiano Claro

    Si vamos a esperar un debate como éste en el seno del PSOE es que todavía no nos hemos enterado -o no nos queremos enterar- que el PSOE es meramente un (P) partido del poder y para el poder, y punto.
    Ni socialista, ni obrero, y si me apuran, ni español.

  2. Ya, pero ¿qué te parece el análisis de principios del socialista francés?

  3. Siempre pensé que la invasión de Afganistán era tan ilegítima como la de Iraq y un acto de venganza ciega (ni siquiera se ha logrado golpear decisivamente a al-Qaeda) después del 11-S, independientemente de que contará con la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU y por muy brutales que fueran los talibanes (en realidad, los señores de la guerra de la Alianza del Norte, los “nuestros”, tampoco eran ningunos humanistas precisamente).

    El texto del señor Quilès quizá hubiera sido valiente de haber sido publicado hace 7 años, cuando muy pocos pusieron en duda la guerra. Ahora, con 10 franceses muertos recientemente en una guerra que Occidente está perdiendo, podría parecer un intento de iniciar un debate para retirarse de allí poniendo la coartada humanitaria como excusa. (Digo podría parecer porque desconozco la postura exacta anterior de este hombre sobre la guerra; en todo caso, cuando en 2001 una Francia gobernada por su partido decidió apoyar la invasión, él ocupaba el cargo de presidente de la Comisión de la Defensa Nacional y de las Fuerzas Armadas de la Asamblea Nacional)

    Y es que en Afganistán no sólo se está fracasando militarmente, sino también en las tareas de reconstrucción. Y este último fracaso no sólo es consecuencia de aquél, tiene sus causas propias, sobre todo la corrupción e incompetencia de la agencias internacionales y organizaciones no gubernamentales para llevar a cabo la tarea que les ha sido asignada. De hecho, su presencia está causando unos daños que quizá no estén compensados por sus supuestos beneficios: por ejemplo, la presencia de los cooperantes extranjeros, dispuestos a pagar precios elevados por la vivienda en Kabul, ha elevado los precios en el mercado inmobiliario en la capital de tal modo que muchos afganos que antes tenían techo ya no pueden permitírselo. La reconstrucción, mientras tanto, es escasa, muy escasa.

    La incapacidad de las fuerzas de ocupación para llevar cualquier tipo de beneficio tangible a la inmensa mayoría de los afganos y su tendencia a asesinar civiles en masa son tales que muchos de ellos están acudiendo a los talibanes, aunque sólo sea en busca de una cierta seguridad. http://www.guardian.co.uk/world/2008/aug/24/afghanistan

    Sobre la situación en Afganistán, recomiendo el demoledor artículo de Tariq Ali “Afghanistan: The Mirage of the Good War”, publicado en marzo en New Left Review.
    http://newleftreview.org/?page=article&view=2713

    Un saludo cordial

  4. Salam Carlos,
    Tu contribución ha sido impresionante. Pienso aprovechar los enlaces que nos has señalado y darte una respuesta consecuente, pero voy a salir en defensa del artículo del Sr. Quilès. Necesitamos un debate pragmático, que se realice con los socialsitas, no para demostrarles que se equivocaron y se siguen equivocando con Afganistán, sino para que rectifiquen. Y es en ese sentido cómo entiendo su artículo, que básicamente es una postura gaulista: las fuerzas francesas deben responder ante los políticos franceses, y como mucho integrarse en una operación de la ONU. Si las fuerzas norteamericanas están dispuestas a entrar en combate, dice él, no es razón para que las francesas sigan ese camino.
    Yo añado que las fuerzas españolas también han estado marcando su distancia con la actividad de los norteamericanos y británicos, cosa que evidentemente aplaudo. Basta ver el mapa para darse cuenta que la frontera con Irán exige otras actividades que la frontera con Pakistán. El problema, realmente, y que es el que quiero que vayamos comenzando a tratar, es que esa voluntad de marcar su forma de entender su misión en Afganistán de españoles, canadienses, franceses, alemanes y británicos-norteamericanos, va a verse mermada a partir del año que viene con la victoria de Obama, que va a exigir a todos que se metan de lleno en la guerra. Y como me temo que los socialistas europeos van a ser los primeros que quieran complacer al futuro presidente, van a aceptar su petición sin tan siquiera debatirlo.
    Eso era básicamente lo que me parecía valioso de la intervención del Sr. Quilès en Rebonds, teniendo en cuenta que el periodico Libération publicó dos editoriales infumables de su director Laurent Joffrin (traduje y publiqué aquí el primero) pidiendo guerra, y peor aún, exigiendo a los países musulmanes, no se sabe en nombre de qué, que aporten sus soldados como carne de cañón. El artículo del Sr. Quilès debe ser leído como una corrección implícita de los socialistas franceses, que deben estar asustados de que alguien pueda pensar que la opinión del “sarkozista de izquierdas” Joffrin pretenda convertirse en la postura oficial de los socialistas franceses. Por eso aplaudí su redacción y publicación.

    Hasta dentro de unas horas, in shâ’ Al·lâh.
    Gracias por tu paciencia y esfuerzos, ma’a assalâma,

  5. Estimado Abenyusuf

    Creo que tienes razón en que es necesario un debate entre los socialistas europeos (y en Europa en general, así como en Estados Unidos, aunque me temo que allí es imposible) sobre nuestra presencia en Afganistán, pero también creo que para que ese debate tenga sentido de verdad ha de ser más valiente e ir a la raiz del asunto, es deci, cuestionar la misma razón de ser de esta guerra.

    Por otro lado, veo difícil que las tropas españolas o francesas puedan limitarse a misiones de reconstrucción o humanitarias con los talibanes recuperando terreno y cada vez más fuertes (como de hecho demuestran los recientes combates entre nuestras tropas y fuerzas de los talibanes, en los que murieron cinco de éstos).

    Sospecho que ahi esta la clave (junto a la escalada militar proyectada por Obama si obtiene la presidencia) de que se produzca ahora este debate, puesto que los gobiernos francés y español se encuentran entre la espada y la pared: la opinión pública en estos países cree firmemente que nuestra labor allí es casi exclusivamente humanitaria, pero dada la escalada bélica de los últimos meses un escenario en el que las tropas estaodunidenses y británicas acepten cargar con todo el peso de los combates es cada vez más improbable.

    Soy yo el que te da las gracias por tu atención. Es un placer leerte y debatir contigo.

    Saludos

  6. Estimado Carlos,
    Sí escribí mi respuesta esta mañana antes de leer que “nuestras” tropas españolas habían matado a cinco talibanes, en una emboscada de por sí confusa y más aún según la crónica de EFE. Como lo único que importa es si no hay muertos o heridos nacionales, pues esta vez no tendrán los políticos ni que hacer declaraciones.
    Acabo de acabar la traducción del artículo de The Guardian. la edito, y sigo con más temes relacionados, como el aviso hoy en AlJazeera de que este invierno próximo puede haber una grave crisis de hambruna entre la población afgana.

    Hasta ahora mismo,

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