Medida de Zara


Medina Azahara

Cargado originalmente por gornabanja

Te entiendo si acepto dos conceptos de la vida
uno, que a ti te gusta la ropa y ponerte guapa
y dos, que me despreocupo totalmente de esa cuestión.
Eres muy guapa y vas muy guapa, aunque suene torpe.
Yo no voy como un pordiosero ni lo parezco
pero no me esfuerzo tanto como tú.
Podría poner comentarios sobre el amor:
Me emociono mucho más cuando te miro y veo que estás triste
y eres tan guapa y tan bella que me gustaría hacer un esfuerzo
solo para que no te preocuparas por cómo me visto.
No he conocido a nadie como tú, aunque por supuesto
todos somos parecidos en lo bueno y lo malo.
Ya sé que para ti lo importante es que me dé cuenta
de que el aspecto es importante porque influye en cómo te ve la gente,
y tú no tienes ganas de que me vaya
comportando como un excéntrico.
Dentro de unos meses lo nuestro habrá acabado,
ya no me importará nada qué compres o no en H M
y si tiene Mango la medida de Zara.
Me importará mucho más recordar qué canciones
servirán para que recuerde en el futuro este presente
y en el futuro el pasado ya de ahora.
Qué excursiones y qué películas,
qué libros y qué poemas, cada vez menos poemas,
porque si dos no escriben uno no quiere.
Me importa ya demasiado todo eso
y está precipitando que lo nuestro acabe
pero es una constatación sin ninguna fuerza
para servir de algo ni remediar ya nada.
La decisión será tuya, y yo la asimilaré,
admirando lo fundamental que eres y serás
y la poca importancia que le dí a estas cosas.

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3 comentarios

Archivado bajo Poetry, Urban Culture

3 Respuestas a “Medida de Zara

  1. Dejarse llevar por la relatividad o imponerse por las buenas. Consentir, Laissez faire o no ceder. No intervenir, dejarla volar libre o agarrarla por el pescuezo y decirle “tú eres pa mí, y yo soy pa tí”.

    Recuerdo hace tiempo, en Morón, una seniora recién salida del manicomio me explicaba con grandes gestos “yo estoy loca, pero por sentir tanto”. Algo parecido.

    Los escaparates son otra cosa.

    Y, si es cierto que “é móbile / cual piuma al vento” y que “el campo no tiene vallas”, habrá que pacer sin descando la ubre alegórica de los días de invierno. Lo del corazón se llama sístole – diástole, poco más.

    Cuántos abrazos, Abenyusuf!

  2. Ya no volverá el misterio de saber quién eres,
    ya no te disolverás como azúcar en café
    como humo en aire no estarás y, a cambio,
    fantasmas debajo de la cama, como cuando ninio,
    dibujos en la espalda con los dedos del frío.

    Tan miserables que ni siquiera ha habido guerra,
    tan civilizados tan profesionales hemos sido,
    que todos los humos saben a ceniza, tan comprensivos
    como una lista de números ordenados.

    La Matemática salva.

    Ahora funciono perfectamente.

  3. Búfalo, el primer verso tiene algo de Béquer y la primera estrofa es enteramente suave como la última palabra. La segunda estrofa y la salida se adentran en una crisis de muchos valores, tan civilizados precisamente, como los fundamentos del poema en el siglo XXI.

    No seas robot, pero vale.

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