Kâmila al-‘Attâr, una historia anónima del genocidio de Gaza

Bismillah al rahmán y rahim

Los socorros médicos de Gaza han encontrado los cadáveres de dos mujeres entre los escombros de las casas destruidas por Israel en Gaza. Una de las dos mujeres asesinadas, Kâmila al-‘Attar, tenía 90 años.  Nació entonces en 1918, cuando Alemania perdió la Primera Guerra Mundial. Con treinta años, en 1948, quizás ya casada y con hijos, no lo sé, asistió a la guerra y la deportación de  los árabes hacia los territorios de Gaza, que pasaron a estar bajo control egipcio, que a su vez era un protectorado inglés. No sé si era de Gaza o si llegó con la masa de deportados, que se convertirían en los refugiados. Quizás era ella una refugiada más. Quizás vivió de cerca las siguientes guerras, y sobre todo la ocupación israelí a partir de 1967, con casi cincuenta años. Quizás,  no lo sé, fue una empleada, con más de cincuenta o sesenta años, en los hogares israelíes, cuando contrataban en Gaza a sus empleados domésticos, aunque quizás preferían chicas más jóvenes. Quizás hablaba hebreo desde esa época agridulce de clasismo y racismo vivido en la propia carne, pero de calma y seguridad relativa. No sé si era de Hamás o de al-Fatah, o si no tenía ningún sentimiento político o nacionalista; tampoco sé si fue feminista en su juventud, o si estudió biología. A lo mejor era analfabeta, pero  la educación  fue una institución en Gaza y en Cisjordania muy sólida,  de forma tal  que el analfabetismo femenino en Palestina no era tan alto como en otros países árabes, sin ir más lejos Egipto, aunque por ser de una generación tan mayor, quizás no recibió esa educación, sino la tradicional para las mujeres, basada en el mantenimiento del hogar y las tareas agrícolas. Quizás amaba el mar, o los naranjos, o la luz del alba. Tenía 90 años, y probablemente su vida en los últimos veinte años se había deteriorado progresivamente por la edad, el empobrecimiento colectivo, la violencia de la ocupación y la colonización, y sobre todo el asedio y la desilusión de la injusticia interminable. Los medios atlantistas no contarán sus historias ni sus muertes, aplastadas por el derrumbe de sus casas por alguna bomba israelí, ni dirán tampoco que han muerto tres heridos de Gaza, que no han sobrevivido a pesar de los esfuerzos de los médicos. Son mártires y su recuerdo está con nosotros. Que Allah les abra los jardines del paraíso, donde beberán de ríos puros un néctar delicioso.

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Archivado bajo Boicot a Israel, Christian Zionism, colonialism, feminism, Human Rights, Jewish Zionism, loci a persona, orientalism, Palestine, press, quotes, rhetorics, scenes, situjihadism, المقاومة المسلحة في فلسطين, انتفاضة غيتو غزّة, صلاة, صبر

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