El otro lado de la neoguerra

But who is that on the other side of you?

Elizabeth Bishop

Repetir, repetir y repetir. Reiniciar sin contemplaciones irresponsables el combate dialéctico contra Occidentamericano. Devorar marxismo. Saber devorar el frescor de los sentidos atrapados en la red de filiaciones potenciales. Saber esquivar, como se esquivan las epidemias espectaculares o pornazipeperas, el militarismo enérgico de la mañana y el rigor presupuestario excesivo en las sonrisas virtuales, reunir los catálogos de una colección de ardores de antifascismo visceral. Ver en la mentalidad de los botequines de primeros auxilios un resumen de la biblia para niños lunáticos. Vernos en el desván de los proyectos desarrollistas ideando una conquista definitiva de la autogestión poética. Leer la serie de la conquista de la libertad de amar y de la libertad de remar. Anticipar el arte de la neoguerra en un blog de vanguardia y decidir por mí mismo si me enfrento al destino de los azares del armamento ideológico subproletario digital. Ecofeminizar en dos fracciones el erotismo del bolchevismo: tuyo y mío. Fragmentar en mil nombres el nombramiento de los generales de las próximas brigadas internacionales transpostchavoislamistas. Nombrar en un destello de bella lucidez el terreno de la neoguerra, susurrar un campo abierto entre digg y yahoo y Attac y RSF. Atacar con el faro roto y el espejo moralista el tráfico de botellas milimetradas y el mercadeo de faros para los cuerpos irrompibles de las máquinas históricas. Gastar la electricidad reciclada en programas de reeducación colectivista. Nivelar al pueblo por arriba. Hundir el barco del sistema bancario. Saber evadir el efecto denigrante de las responsabilidades con los relojes financieros. Huir definitivamente, urgentemente, sencillamente, del sol de las conclusiones paisajísticas. No entender de física militar ni los números de teléfono. Profundizar en los fracasos necesarios de la insurreción, de la intifada, del neozapatismo, del altermundialismo y de las cartografías de la resistencia global. Personalizar el perfil y los poderes mágicos de las nuevas insurgencias. Hay un Picasso escondido en cada experimento de abolición de la sociedad clasista. Hay una traición digna que se escribe día a día. Escribir. Volver para siempre al Tercer Mundo de las letras libres. No exiliarse. Ir sin maletas.

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