Mi labor crítica comienza aquí

Voy a ser ecuánime porque de eso se trata. Yo estaba en Ginebra cuando leí a Guillaume Dustan y a Nicolas Pages, información que tengo que poner por delante antes de decir cualquier cosa sobre la autoficción. La autoficción es el pulso de la escritura prosística actual occidental post-duda, es el yo desnudo para ir hasta lo más evidente, que en estos dos autores era una forma de cuirización de la realidad. Puede tener trampa, como ser un elemento dilatorio de lo que realmente queremos contar, sobre todo si tenemos algo que contar, y en un blog eso es bueno, porque puede ser la forma de incitar al desocupado lector a que lea hasta el final. La trampa no es menos seductora.

Voy a referirime a dos textos, bastante opuestos, pero significativos de lo que quiero ir demostrando. El primero es el texto de Búfalo En el desván, el segundo es el texto de Quacking-pingüino Un día cualquiera. El segundo es claramente de autoficción, no cabe duda, aunque su autor pueda querer llevarme estos dias la contraria y negar esta o cualquier otra etiqueta o denominación que le ponga a su texto. El texto de Búfalo es un poema, que no se puede llamar autofictivo, aunque si sabemos -y ahora es explícito hipertextualmente- que enlaza con el cuento Quitasueños, comprendemos mejor que ha borrado cualquier dispersión “cubista” para concentrarse en la voz del personaje, que además emplea vocativos. Por lo tanto, estamos también ante un yo, mucho menos omnipresente, eso sí, pero totalmente subjetivo, de hecho es casi el sueño de ese yo infantil, aunque en presente gramatical.

Claro que la rotunda disciplina de Un día cualquiera con respecto a las reglas de la autoficción no esconde ni siquiera los detalles que un buen escritor obviaría en cualquier caso, porque nadie se entretiene con falsas intimidades, pero es notorio que la madurez que tanto he elogiado recientemente en la escritura aftergore de Búfalo encuentra también en Un día cualquiera otra resonancia, aunque sea desperdiciada parcialmente por los excesos de una antología de hechos concatenados demasiado empujada hacia la disculpa. No planteo más que un enigma: ¿Sabrá la prosa de ambos autores salir respectivamente de sus limitaciones más estilísticas, y aprender en la lectura mutua? Nada más incierto, y por ello este texto es un brindis tal vez al aire, pero es que mi labor crítica comienza aquí precisamente, en los textos ajenos.

1 comentario

Archivado bajo autobiografía, criticism, Monedism, poética, queertly

Una respuesta a “Mi labor crítica comienza aquí

  1. Bufalo

    Estimado Abenyusuf,
    no sabes cuánto necesitábamos de una crítica académica, formal y atómica a estas literaturas.
    Puedo añadir muy poco. Quizá no quitaría la etiqueta “cubista” de Quitasueños, acaso entroncaría En el Desván como la fase previa a lo que es Quitasueños, en el que el primero señala los argumentos que aparecen, ya pulidos, en el segundo. La pretensión es dibujar una línea ascendente de una lírica “neutra” (por llamarla de algún modo) hacia el cubismo congelado que se refleja, fragmentario, en las paredes del hielo. La fina belleza de un bisturí quebrado, el horror que no suena como suenan los clavicordios, diseccionaré tu corazón y lo pondré a soñar en el congelador, susurraré pianos que resbalen por las paredes heladas del cielo de la boca… Un niño apuntaría de otra manera el réquiem de un desván azulado en la imagen de la belleza constante de las mejillas. Lenguaje, estructuras, estilo, narrativas… todo debe mutar melódicamente de acuerdo con la situación y el tema.
    Abenyusuf, recuerdas? “lo sublime o nada”. No se puede pretender ser mediocre y esforzarse en eso, seamos fascistas del arte y no comulguemos con piedras de molino. PODEMOS MÁS. Posiblemente los vecinos no nos dejen concentrarnos, tanta fanfarria y tanta vehemencia. Necesitamos una crítica académica, formal y atómica. No puede bastar con el “es que me gusta”. A mí también me gusta el sadomasoquismo, pero no me dejo abofetear por cualquiera. A estas alturas hay que saber abofetear exquisitamente y de veinte maneras diferentes. Si no, no.

    Un abrazo con traje de chaqueta y drogas,
    Búfalo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s