Las facilidades para rendirse

Cabeza de serpiente, el rufián denunciado por parte de los afectados por el síndrome del corazón de moda, alegremente, se despidió de los asistentes al juicio prometiendo un nuevo éxodo para los enfermos de la belleza en telas. Sus palabras agenciaban rastros de rainboots, retazos de malversación de tardes y conatos de huida hacia la suspensión de prisas por ojeras improcedentes. Entre las columnas macbethianas de la sala de justicia, el llanto triste de las víctimas arrepentidas sonaba a nueva réplica del embaucador de jóvenes poetas. era mi deber hacer algo. Fui a verlo personalmente.

Bill de Ville, como le gustaba ser llamado, tenía la casa llena de espacios para la relajación ritual, que aunque no fueran amplios, daban la sensación de entrar en un terreno de golf sin caddies. “Hollywood fenecerá en las playas de los jubilados enganchados a la literatura”, decía en la posición del loto. “Descubrirán que sus jardines son tan trepidantes como los nuevos productos de la industria yankee“.  Yo pensaba en dar un golpe de mano, proponerle un trabajo de adoctrinador humanista para pijos, darle las facilidades para rendirse sin que le sonara a (nueva) derrota del anticapitalismo.

¿Pero de quién era la derrota?

Deja un comentario

Archivado bajo Proust, Punks de boutique

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s