Una frase sefardí

El maestro escribió en árabe en la pizarra una frase, podía ser “La paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces”, o algo más silencioso, no buscaba el espectáculo con estas frases, sino acostumbrarnos a la enormidad de la sabiduría y a sus múltiples formas, registros e intenciones, pero ese día escribió también, después, como para no dejarla en el aire, una frase más, esta vez era sefardí, “Me tomo las de Villadiego”, sí, típica aún en mi cultura anticuada de lector del ABC. Pues bien, entre la paciencia, el olor de los jazmines, y las de Villadiego, la golondrina de la lluvia recompuso en un instante en mi mente la leyenda del Corán celeste, guardado en una región incontrolada por los humanos quizás a medio camino entre Villadiego y al-Quds, entre el sufismo y Sefarad, ni en el Sur ni en la pizarra, pero sí entre siglos y maravillas.

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Archivado bajo situjihadism, Sufism, tale, TAZ

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