La gente quiere derrocar el sistema

Pasan los días y la revolución egipcia cobra siempre mayor amplitud. Llevo días escuchando los vídeos de youtube y es una idea que me trabaja profundamente, a saber, la contundencia, lo explícito del mensaje más repetido: al-shaab yurid isqat annizam. El pueblo quiere que caiga el régimen, pero sobre todo más universal: la gente quiere derrocar el sistema. Nizam es el nombre de la amada de Ibn Arabi en las Futuhat al-Makkiya, puede y tiene una dimensión de armonía, pero en la boca de los manifestantes nizam es el sistema, ese mismo sistema que privilegia siempre a los ricos, allá y aquí, y empobrece solo a la gente honrada y a los pobres, y de forma tan trágica en un país como Egipto, donde los niños abandonados sobreviven en los cementerios, cualquier trámite burocrático tiene costes que suponen sacrificios que ofenden todo sentido de la justicia,  cuando los grandes ladrones viven en la opulencia más ostentosa (solo comparable con la de los príncipes saudíes). El fortalecimiento del sujeto, la gente, la multitud, el cuerpo plural de la ciudadanía es el objetivo por el que llevan trabajando las y los feministas, los defensores de los DDHH, los abogados honrados, pero el sistema/nizam ha excluido sistemáticamente toda transparencia, toda justicia, toda equidad, toda honradez. Por ello el pueblo no tiene nada que negociar con el sistema, y solo le interesa derrocarlo.

No comparto el interés de muchos, sobre todo desde la izquierda solidaria con las manifestaciones, por borrar toda la textura islámica de la revolución, de los gestos, de la facilidad del sacrificio de los que la llevan a cabo. No quiero decir que sea una revolución islamista, nunca la he visto como tal, pero tampoco es una revolución contra el islam. Sí lo es en parte contra el islam oficial dentro del sistema /nizam. Por ello es una batalla ganada de cara a la reforma necesaria del islam que los musulmanes egipcios se desentiendan de los representantes corruptos de los discursos islámicos. No es poco importante comprobar que asumen un mensaje con resonancias tan anarquistas.

Pienso pues, y de manera muy concreta, en el islam como anarquismo espiritual, que ha presentado en más de una ocasión Abdennur Prado. Y lo que parecía hace apenas seis meses una lectura contemporánea andalusí tiene hoy una dimensión geopolítica y civilizacional que está determinando el curso del siglo. Entre este anarquismo espiritual, o islam entendido como tal, y el fenómeno situjihadista, creo que en cualquier caso se está fraguando una fórmula inédita de realización del mensaje profundo (batin) de la revelación/revolución en una situación de grito explícito (zahir) por el derrocamiento del sistema que devuelve al sujeto histórico colectivo, la multitud, una capacidad trascendente.

Foto copiada del excelentísimo blog 3arbawy, uno de los actores infatigables de la movilización que ha conducido a la revolución.

Enlaces:

http://www.arabawy.org/2011/01/27/saturday-san-francisco-solidarity-protest-with-jan25-egypt-intifada/

http://abdennurprado.wordpress.com/2011/01/24/el-islam-como-anarquismo-mistico-ed-virus-2010/

https://abenyusuf.wordpress.com/2010/07/27/la-multiculturalidad-islamica-y-su-mimesis-de-la-umma/

5 comentarios

Archivado bajo anarquismo, arabismo, Interpretatio, islam, Izquierda Anticapitalista, Jihâd, orientalism, politics, Postmodernism, sent-hoyo, situjihadism, TAZ, كرامة, Virtual bonfire, [[الله اكبر]], القران الكريم

5 Respuestas a “La gente quiere derrocar el sistema

  1. As salamu aleykum, Abenyusuf

    Con tu permiso, he publicado el post en webislam:
    http://www.webislam.com/?idt=18564

    Un abrazo, ab

    • Wa alaikum assalam Abdennur,
      Gracias lo vi hace un rato, me parece excelente que salga en webislam, además así acompaña tu perfecta reflexión sobre “el islam de Mubarak”. Siento que hay ideas importantísimas que están cuadrando. Se comenta el comportamiento ejemplar de convivencia en la plaza Tahrir, donde parece que no se percibe el acoso sexual que sufren las egipcias en la calle. Esta revolución es feminista, joven, ciudadana, y digámoslo con orgullo, islámica en su mejor sentido.

      ¡Un abrazo!

  2. bro

    Abenyusuf,

    efectivamente, me parece que haces muy bien señalando ese matiz de los rezos militantes, porque por aquí no se dejan de escuchar lástimas: “ah, es que estaba muy bien mientras era algo cívico, pero si ya empezamos con los rezos…” o algo así. Es como si, en cierta forma, parece que se estuviera resolviendo ese otro conflicto de fondo, insostenible por más tiempo aunque sea desde el punto de vista teórico, del choque de la civilizaciones, y que ese relato parece la proyección impuesta a los otros de nuestra historia secularizada. La libertad de culto está bien, pero en ella no caben dogmas.

    un saludo

    • La revolución ya es un éxito en su funcionamiento: asambleario, popular, no-jerárquico. El empleo de la fila de los musulmanes en posición de salat como resistencia pasiva a los chorros de las mangueras o a los gases lacrimógenos es espeluznante. Las fábricas egipcias están siendo ocupadas, igual que las calles de las ciudades. La plaza Tahrir está concentrando una fuerza magnética similar a la de La Meca.

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