Archivo de la categoría: islam

Huelgas en Arabia Saudí

 

Concentración de tiendas en la Plaza de la Perla de Manama, en Bahrein.

La noticia pueda resultar anecdótica, nimia, un mero suceso, pero también puede interpretarse como el primer síntoma de una ola mucho más importante. Se trata de una huelga de cincuenta empleados de un call-center a su vez subcontratado por la Sociedad Nacional de Aguas de Arabia Saudí. Lo primero es un poco de hermenéutica: no llego a este enlace con la noticia por azar, o a base de leerme la soporífera prensa económica de Arabia Saudí, sino por un cuace mucho más mainstream en estos tiempos revolucionarios: un bookmark  de enlaces de 3arabawy, un blog imprescindible para seguir la actualidad revolucionaria en Egipto y Túnez. Y sin duda no me hubiera llamado la atención el tag strike que lleva años apareciendo en sus bookmarks si no estuviera acompañado del tag Saudi Arabia. Quiero decir que la organización perfecta, metódica, de la centralización de noticias para acompañar el movimiento revolucionario transfronterizo en el mundo árabe da los frutos maduros de una comunicación de masas a través de la Red.

Yendo ahora un poco más cerca del hecho concreto, la huelga de empleados de una empresa de atención de llamadas subcontratada por una empresa básica en cualquier país, encargada de la gestión del agua, y sobre todo en un país como Arabia Saudí, es una advertencia muy seria para la oligarquía que roba al país. Los empleados de un sector banal, una empresa de servicios, pueden romper con el miedo, la mansedumbre y protagonizar un ejercicio sindical desde una postura fuerte. Se ha comentado en múltiples ocasiones cómo los empleados de empresas de atención de llamadas son un ejemplo de seres desterritorializados, en novelas indias, en columnas memorables de Ignacio Escolar, hasta en películas de comedias románticas, porque los empleados hablan a veces con personas a cientos o miles de kilómetros obviando la distancia y el vértigo de las lejanías geográficas. Nadie más sensible a las noticias que bombardean el espectro televisivo que un joven empleado de una empresa recibiendo llamadas. Si además los huelguistas son súbditos de una monarquía tan cerrada, paradójicamente entenderán en toda su claridad que son ellos los que pueden mejor enfrentarse a unos jefes en el limbo.

Deja un comentario

Archivado bajo Boicot a Arabia Saudí, Boicot a las dictaduras, Human Rights, islam, Izquierda Anticapitalista, politics, situjihadism, كرامة, صبر

El poder práctico de la multitud en Libia

 

Manifestantes se congregan en Derna, un pueblo del oriente de Libia, en esta foto tomada por Xinhua, la agencia de noticias oficial de China el miércoles 23 de febrero del 2011. (Foto AP/Xinhua, Nasser Nouri) Foto: The Associated Press

La toma del control de las ciudades libias por los habitantes, organizados -o no tan organizados- en comités, “soviets”, o agrupaciones vecinales, en un marco de respeto de la ley oral más o menos entendida como sharia, o islam vivido, no tiene un símil fácil con los acontecimientos que conocimos previamente en Túnez o en Egipto. Ya sea porque, a pesar del petróleo-estalinismo del régimen, la retórica de la autogestión funcionó de alguna manera, –de otra manera-, durante ciertos periodos en Libia y reaparece hoy en una forma radicalmente más libre, o porque la revolución acarrea siempre la puesta en práctica autónoma de su devenir por los revolucionarios, el caso es que los caminos, las carreteras, las calles liberadas por los ciudadanos libios, por las tribus y por los militares que se han sumado a la revolución son hoy seguras para el tránsito de los habitantes y de los primeros periodistas que entran en el país por las fronteras terrestres. Desmintiendo los vaticinios pavlovianos que diagnostican de antemano el caos, el crimen, los atropellos, la barbarie de la violencia en cuanto no hay la mano dura de una autoridad con el monopolio efectivo y efectista, espectacular y pectoral del poder y del uso de la fuerza, lo que los revolucionarios libios nos enseñan hoy es que no necesitan ni quieren estructuras jerárquicas (como sucedió en Túnez y Egipto con sendos ejércitos) para mantener el orden y garantizar la seguridad de las personas, libias o extranjeras, en los territorios provisionalmente liberados, unas TAZ de ciudades enteras. Y lo más significativo es que además está sucediendo en un contexto en el que elementos salvajes (mercenarios y sicarios) pueden reaparecer para sabotear cualquier sensación de seguridad, pero el pueblo no tiene miedo y festeja su poder práctico.

Las paradojas históricas son realmente curiosas, porque de limitaciones y de taras fatales nacen a veces factores realmente decisivos, como la paradoja  de que Libia tenga o tuviera un dictador militar hasta hace unos días y que el ejército fuera sin embargo una estructura débil, parcelada y con una línea de mando que no logró borrar las peculiaridades de los equilibrios tribales de la propia sociedad. A pesar de la debilidad del ejército y su incapacidad para desempeñar el papel tutelar que hubiera deseado Occidente y buena parte de la opinión pública, conviene recalcar que, aunque también pueda haber facilitado la represión tan violenta de los hombres de Gaddafi allí donde han podido, sobre todo ha forzado a la deserción gota a gota de los soldados, los oficiales y los diplomáticos en el extranjero, pasándose al campo revolucionario de forma mucho más comprometida de como sucedió en Túnez y Egipto con sendos cuerpos de las fuerzas armadas nacionales.

La intifada situjihadista en Libia es pues la más radical de las configuraciones que ha adoptado la multitud en la gran revolución que lleva dos meses extendiéndose por el mundo árabe. Sin menospreciar los procesos en marcha y la voluntad firmemente revolucionaria de los pueblos tunecino y egipcio, que demuestran cada día -¡y de qué forma!- su voluntad de romper definitivamente con la represión del pasado y proseguir con, llevar adelante y hacer que triunfen sus revoluciones, solo en Libia se está gestando un fenómeno incontrolable desde fuera e irreductible a los paradigmas fukuyamistas del binomio democracia representativa + mercado liberalizado. Solo en Libia el experimento de la libertad se realiza desde una cuasi tábula rasa de décadas de aislacionismo, de hermetismo y de desierto político/turístico. Por ello, solo en Libia la confluencia de los factores más dispares (riqueza del país, fragilidad nacional y aspiraciones libertarias infinitas) alcanza la ecuación de lo posible con lo impensado: una toma de posesión colectiva de los medios para la vida sin ataduras.

Deja un comentario

Archivado bajo Intifada, islam, Jihâd, politics, situjihadism, TAZ, كرامة

Libia no es Haití

La intifada libia no es una catástrofe natural. La intifada libia es como la intifada palestina, sangrienta pero solemne. La intifada libia no necesita la movilización de las ONG’s como se movilizaron detrás del tsunami. Somos nosotros los que debemos tener la humildad de admirar el control autónomo de la población de las ciudades del Este del país. Más frialdad. Silencio. Un pueblo está acabando con un dictador. La intifada libia es poética. Hay mucho sufrimiento, un sufrimiento enorme, pero hay también un momento histórico que no admite interferencias. Que Trinidad Jiménez deje de enfatizar el enfado de sus cejas para amenazar como una profesora a un niño malo. Quiero ver a Europa por el suelo implorar al pueblo libio que los obreros reanuden la actividad de extracción de bruto. Quiero ver las imágenes truculentas del linchamiento de Gaddafi y sus hijos.  Quiero  ver a un pueblo matando a un tirano. Y quiero que nos pongan esas imágenes en las televisiones como nos pusieron el fusilamiento de Ceaucescu o el ahorcamiento de Saddam Husein. Quiero ver a Berlusconi acojonado. Quiero ver al rey de Arabia Saudí temblando de miedo. Quiero ver tribalismo puro y duro ensañándonse con los mercenarios africanos como los almohades con los castellanos en Alarcos. Y quiero ver al pueblo libio llevando la revolución hasta que cause el terror del capitalismo.

Ya lo hemos hecho en múltiples ocasiones, en Afganistán seguimos haciéndolo. Bajo la excusa de proteger, de la intervención humanitaria, se coloniza, se corrompe, se roba, se maltrata y e insulta a los pueblos protegidos. Los protectorados, ese término que empleó el imperialismo para dominar a los pueblos, fueron el instrumento legal para “acompañar a las jóvenes naciones en la senda hacia el progreso”. Propaganda. Dejemos a los libios acabar el trabajo solos. Han salido a luchar no porque los hayamos convencido de la bondad de la democracia, sino porque estaban tan hartos de Gaddafi que estaban dispuestos a todo. No nos metamos en ese asunto. Si hay Guerra Civil, que la haya. Ganarán los situjihadistas, los muyaidines, los fedayines de Libia. Si la violencia se extiende para combatir a los asesinos, matarlos allí donde se encuentren, que así sea. Si la revolución situjihadista logra derrocar pacíficamente a otros carniceros en el poder, mejor que mejor, pero si tienen que luchar para conseguirlo, no somos nadie para atrevernos a impedirlo.

Es más, el problema es que aquí ya no sabemos ni protestar pacíficamente. Tenemos tanto miedo de perder lo nuestro que tragamos con la indencencia a cucharadas. No daré ejemplos, no tiene ningún sentido mencionar nuestras vergüenzas al lado de la gloriosa insurrección libia. Tampoco comparo lo que sucede allí con lo que sucede aquí. Simplemente constato que no tenemos nada que aportar a la intifada libia. Por de pronto, podríamos seguir conociendo y dando a conocer lo que sabemos y no queremos asumir de nuestra propia miseria ética, moral, política, ciudadana. Las corporaciones energéticas nos roban a pequeña escala como han robado a gran escala durante un siglo hasta hace pocos días a Libia, negociando con Gaddafi a espaldas del pueblo. Si no sabemos enfrentarnos inteligentemente contra Repsol, ¿Cómo vamos a ayudar a los libios?

Libia no es Haití. En Libia el pueblo está caminando hacia una libertad inédita que no viene de  la mano de los partidos políticos. Los únicos referentes son el islam popular, el islam legalista, la retórica residual socialista y una buena dosis de teoría práctica libertaria aprendida en el momento mismo de la revolución. ¿Qué vamos a aportarles, si no sabemos ya cómo librarnos de la hipocresía de los políticos, de la corrupción de las oligarquías, de la dictadura de los bancos y de la amenaza del paro? Libia no es Haití, ni es Nueva Orleans tras el paso del Katrina. Libia es la dignidad luchando contra las armas, los tanques, los aviones que Occidente vendió a Gaddafi.

1 comentario

Archivado bajo "Socialist" Zionism, anarquismo, arabismo, âge hypermoderne, Bagdad, Boicot a Arabia Saudí, Boicot a China, Boicot a Israel, Boicot a Italia, Boicot a La Unión Europea, Boicot a las dictaduras, Boicot a Rusia, Boicot a USA, capitalism, colonialism, culture's distortion, dâr al-Harb, EU, Human Rights, humanitarism, II Guerra Fría, imperialism, Intifada, islam, islamofascismo, islamofobia, Izquierda Anticapitalista, Jihâd, loci a persona, loci a re, nationalism, Obama, orientalism, Palestine, politics, rhetorics, Rightist Zionism, sent-hoyo, situjihadism, Sufism, TAZ, Urban Culture, كرامة, [[الله اكبر]], القران الكريم, المقاومة المسلحة في فلسطين, انتفاضة غيتو غزّة, صلاة, صبر

Intifada y situjihadismo

Hay que leer las noticias en árabe para vislumbrar con cierta seguridad obviedades que se esconden en los filtros inherentes a la prensa occidental. La obviedad más trágica y épica en estos momentos es que lo que sucede en Libia es una intifada, literalmente “insurrección”, término que remite a la Intifada por antonomasia, la Intifada palestina. Pero lo importante de esta obviedad trascendente que se bloquea en los filtros espectaculares es que ilumina con rotundidad en qué sentido el acontecimiento, la toma de posesión de la realidad misma por el cuerpo social insurrecto, remite a una genealogía específica árabe y universal que a su vez se ha plasmado concretamente en la lucha infatigable durante décadas del pueblo palestino. Con los errores y aciertos de la resistencia palestina, con la experiencia acumulada de años de sinsabores, sufrimientos y mentiras diplomáticas, los palestinos han educado a los demás seres libres del mundo, demostrándoles que los discursos oficiales de las democracias occidentales no eran sino cómplices de la barbarie ejercida contra ellos por ser los que son, una identidad incómoda para una ideología supremacista y ultracapitalista: el sionismo cristiano, americano e israelí.

Llamar a la radicalización situjihadista en Libia por su nombre árabe, intifada, es un acto de justicia y de honestidad revolucionaria. Porque lo que está en juego en Libia es la reposición, como en la televisión, de una vieja película: el bombardeo inclemente de la población civil por fuerzas armadas con las municiones vendidas a Libia por las mismas potencias que apoyan incondicionalmente a Israel contra los palestinos. Y esta vez, la tragedia convertida en farsangrienta anuncia en su inversión histórica (la victoria de los oprimidos) una redención a posteriori del martirio de los palestinos de Gaza, de Yenín, de Sabra y Shatila. Nadie puede devolver la vida a los muertos, pero la libertad recobrada honra su memoria y devuelve, en parte, la dignidad a los familiares de las víctimas.

En cuanto a la impunidad de las masacres, de los cómplices de las masacres, evitaré falsos consuelos. La presencia insultante  de Simón Peres hoy en España dice ampliamente el grado de infamia a la que nos hemos acostumbrado. Que alguien como Gaddafi pueda ser ahora reconocido como lo que siempre ha sido, un psicópata, es apenas un entretenimiento espectacular que se añade a la galería de los desmentidos publicitarios: Ben Alí, Mubarak, el rey Abdallah de Arabia Saudí, la lista de los dictadores recibidos con todos los honores en las sedes de los gobiernos de todas las democracias más importantes de la Unión Europea es la lista de nuestra humillación. No cabe por tanto ninguna piedad con los sátrapas, mercaderes de armas y filántropos del sector energético que puedan caer en el transcurso de la revolución en marcha. Si Berlusconi tiene miedo por sus ricos negocios con Gaddafi, lo mismo cabe decir de Juan Carlos I, Sarkozy e incluso de Merkel. La extensión de la intifada a la Península Arábiga es deseable y próxima. Confio en la rivalidad de Catar con la monarquía saudí para que asistamos a una nueva fase prometedora de vibrantes liberaciones e insurrecciones.

Deja un comentario

Archivado bajo Intifada, islam, Izquierda Anticapitalista, Jihâd, politics, situjihadism, كرامة, [[الله اكبر]], القران الكريم, المقاومة المسلحة في فلسطين, انتفاضة غيتو غزّة

La radicalización del situjihadismo

En toda revolución se viven momentos tan decisivos que abrogan el mundo tal y como lo conocíamos hasta entonces. Ese momento ha llegado hoy para el capitalismo cuando los obreros libios de las plantas petroleras han decidido parar la producción de crudo que consumimos en Europa. La revolución situjihadista en Túnez y  Egipto no había tenido hasta ahora ninguna consecuencia reseñable en la economía europea: con la revolución situjihadista en Libia llegamos a una nueva fase que puede hacer tambalear el orden instaurado por las corporaciones petroleras (es decir, Repsol tiene un problema). Saludamos pues la radicalización del situjihadismo que convierte esta revolución en una lucha libertaria, antisionista y anticapitalista.

Libertaria, porque las multitudes arrancan su libertad y esa forma de apoderarse de sus vidas no tiene parangón con libertades formales que no puedan realmente ejercerse. Vemos que en Egipto el pueblo rechaza masivamente los sucesivos gobiernos mubarakianos que el ejército trata de normalizar de cara al exterior, sobre todo de cara a los Estados Unidos. La revolución es libertaria porque hay una auténtica explosión de deseos, iniciativas y luchas que no se ciñen a lo meramente político, sino que afectan a la posesión plena de la vida cotidiana.

Antisionista, porque el orden imperante de los dictadores árabes estaba hecho a medida para vender la propaganda israelí según la cual Israel era la única democracia de Oriente Medio. Nada más sintomático que leer a un patético BHL proclamar en El País que en la plaza Tahrir no había mensajes antisionionistas. Acaso BHL no quiere saber que si Mubarak era tan odiado, además de por su crueldad, su corrupción y su soberbia, se debía en gran medida al apoyo que el dictador brindó a Israel para matar a los palestinos de Gaza. “Hoy Egipto, mañana Palestina”, cantan las multitudes, sabiendo muy bien a qué se refieren.

Anticapitalista, porque los aliados de los dictadores, las corporaciones del gas y del petróleo, son los enemigos de las multitudes en cólera. Porque la poesía  revolucionaria recorre las calles, las paredes de las comisarías okupadas, las pancartas enarboladas en las plazas. Porque las situaciones de lucha ponen frente a frente a los obreros en huelga y a los directivos del sistema. Porque el mensaje más repetido en los diferentes escenarios situjihadistas es “La gente quiere derrocar al sistema”. Y el sistema que están derrocando se inscribe desde hace décadas en el orden mundial capitalista que impera en todo el planeta.

No es la primera revolución situacionista que triunfa, como dice Mehdi Belhaj Kacem, porque además de la victoria de las multitudes sin partidos que monopolicen su representación, es la victoria del islam sobre los islamismos políticos de viejas fórmulas, ya sean jerárquicas o terroristas. No es una revolución situacionista, es situjihadista, porque el esfuerzo colectivo (jihad) que protagonizan las multitudes musulmanas no tiene parangón con la (loable) movilización de una vanguardia en un contexto de marxismos urbanos varios como el que se dio en París en mayo del 68. No es una revolución árabe, como se empeñan en presentarla blogs y periódicos, porque el islam es un factor si cabe más importante que la procedencia cultural común árabe. Mis pronósticos de la semana pasada se quedaron muy cortos: la revolución no derivará en una extensión del fukuyamismo, sino en la superación por y en las situaciones de jihad de los marcos pasados de lo político. La radicalización del situjihadismo exige hoy una interpretación revolucionaria de los acontecimientos más insólitos.

Deja un comentario

Archivado bajo "Socialist" Zionism, anarquismo, arabismo, Boicot a Arabia Saudí, Boicot a China, Boicot a Israel, Boicot a Italia, Boicot a La Unión Europea, Boicot a las dictaduras, Boicot a Rusia, Boicot a USA, capitalism, dâr al-Harb, EU, France, Guy Debord, Human Rights, islam, Izquierda Anticapitalista, Jihâd, loci a persona, loci a re, Palestine, poética, politics, Rightist Zionism, sent-hoyo, situjihadism, TAZ, Urban Culture, كرامة, [[الله اكبر]], القران الكريم, المقاومة المسلحة في فلسطين, انتفاضة غيتو غزّة, حرب في أفغانستان, دعاء, صلاة

Programa de la revolución situjihadista

Para Carlos Sardiña Galache

 

La inminente caída de Mubarak es un terremoto político que pone la situación de la insurrección situjihadista en su punto más decisivo, con una disyuntiva sin medias tintas: o la victoria de la revolución popular en todos los frentes y la expansión progresiva en todo el espacio del islam, o la represión sanguinaria del pueblo por el ejército. Creo que esta victoria in extremis de la dictadura no va a suceder, y que podemos programar las diferentes cuestiones desde la perspectiva de una victoria total de la voluntad del pueblo y el éxito de su estrategia situjihadista. Creo que la contra-revolución no va a tomar la iniciativa porque los reaccionarios están absolutamente desconcertados y desconectados de la realidad social en las calles, del mundo moderno y de las armas cibernéticas, que son ni más ni menos que la decisión emancipadora colectiva y libre puesta en acción.

El problema de los análisis que se muestran escépticos ante la idea de pensar la democracia ya iniciada en Egipto es que prefieren contemplar la posibilidad del poder en manos de Suleiman o del ejército, porque es la solución americana, y occidental en definitiva, antes de pringarse en la realidad inconmensurable de la autodeterminación de un pueblo duramente oprimido durante décadas. El ejército puede controlar las calles, pero no puede poner las fábricas en marcha ni sustituir a los médicos, a los jueces, a los profesores y a los barrenderos. La extensión de las luchas en todas las esferas de la sociedad y de la economía ha llegado a un punto de madurez tal, debido a la ineptitud pobremente violenta de la dictadura, que ninguna vuelta atrás a la normalidad parece posible.

Wael Ghonim, que podemos considerar ya uno de los líderes legítimos de los jóvenes en cólera, tiene una larga y profunda experiencia en software libre, de forma tal que no debe resultarle nada difícil adelantar las jugadas que van a marcar los hitos más grandiosos del porvenir más próximo: la organización no-centralizada de la vida social de la población de tal forma que las redes constituidas por intereses compartidos prevalezcan sobre las pequeñas decisiones cortoplacistas; a su vez, la disolución imparable del imperio de la corrupción y la violencia terrorista desde el Estado; y finalmente, la emergencia de la filosofía/tejné ubuntu como modus operandi en un contexto de reorganización desde las bases de todos los aspectos de la producción, distribución y desarrollo de los productos de consumo, y de experimentación, sin límites, de los avances puestos a disposición por las nuevas tecnologías libres de la información: para decidir, expandir las luchas y crear nuevas alianzas.

Un poeta egipcio decía ayer: “Dejad los viejos poemas y los viejos cuadernos, y traedme una poesía como esta”, refiriéndose a la revolución. El sabio sufí dice a sus discípulos: “Traedme carne fresca”. Solo la belleza de un revolución puede refrescar las ideas matriciales tan manoseadas de la democracia, la libertad y la belleza. El vigor de esas palabras en árabe viene dado hoy por lo concreto de su realización, sin preámbulos intimidatorios. La utopía, eso que quisieramos desear pero que el hechizo de la historia del siglo XX nos ha prohibido, a nosotros, los europeos, debe ser autorizada, -como propone Camille de Toledo en El haya y el abedul-, por la creación de un común compartido. Pero en el caso de la revolución situjihadista, esa utopía es el presente mismo vibrando en las TAZ que se alzan por puro afloramiento de la vida sin cortapisas, en el valle del Nilo que ya una vez nos dio a un Moisés llamado a llevarnos a la Tierra Prometida.

 

Deja un comentario

Archivado bajo "Socialist" Zionism, al-Andalus, anarquismo, anteUtopia, arabismo, autobiografía, âge hypermoderne, Bagdad, Bible, Boicot a Arabia Saudí, Boicot a China, Boicot a Israel, Boicot a Italia, Boicot a La Unión Europea, Boicot a las dictaduras, Boicot a Rusia, Boicot a USA, Camille de Toledo, capitalism, Christian Zionism, colonialism, Cosmopolitanism, dâr al-Harb, ecology, Education, El haya y el abedul, EU, feminism, France, Guy Debord, Human Rights, humanitarism, II Guerra Fría, imperialism, Interpretatio, islam, Izquierda Anticapitalista, Jewish Zionism, Jihâd, Le Coeur Un, Left, loci a persona, loci a re, Muslim Zionism, nationalism, Obama, orientalism, Palestine, politics, Punks de boutique, quotes, Rightist Zionism, sent-hoyo, situjihadism, Sufism, TAZ, ubuntu, USA, كرامة, webislam, WikiLeaks, [[الله اكبر]], القران الكريم, المقاومة المسلحة في فلسطين, انتفاضة غيتو غزّة, حرب في أفغانستان, دعاء, صلاة, صبر

La gente quiere derrocar el sistema

Pasan los días y la revolución egipcia cobra siempre mayor amplitud. Llevo días escuchando los vídeos de youtube y es una idea que me trabaja profundamente, a saber, la contundencia, lo explícito del mensaje más repetido: al-shaab yurid isqat annizam. El pueblo quiere que caiga el régimen, pero sobre todo más universal: la gente quiere derrocar el sistema. Nizam es el nombre de la amada de Ibn Arabi en las Futuhat al-Makkiya, puede y tiene una dimensión de armonía, pero en la boca de los manifestantes nizam es el sistema, ese mismo sistema que privilegia siempre a los ricos, allá y aquí, y empobrece solo a la gente honrada y a los pobres, y de forma tan trágica en un país como Egipto, donde los niños abandonados sobreviven en los cementerios, cualquier trámite burocrático tiene costes que suponen sacrificios que ofenden todo sentido de la justicia,  cuando los grandes ladrones viven en la opulencia más ostentosa (solo comparable con la de los príncipes saudíes). El fortalecimiento del sujeto, la gente, la multitud, el cuerpo plural de la ciudadanía es el objetivo por el que llevan trabajando las y los feministas, los defensores de los DDHH, los abogados honrados, pero el sistema/nizam ha excluido sistemáticamente toda transparencia, toda justicia, toda equidad, toda honradez. Por ello el pueblo no tiene nada que negociar con el sistema, y solo le interesa derrocarlo.

No comparto el interés de muchos, sobre todo desde la izquierda solidaria con las manifestaciones, por borrar toda la textura islámica de la revolución, de los gestos, de la facilidad del sacrificio de los que la llevan a cabo. No quiero decir que sea una revolución islamista, nunca la he visto como tal, pero tampoco es una revolución contra el islam. Sí lo es en parte contra el islam oficial dentro del sistema /nizam. Por ello es una batalla ganada de cara a la reforma necesaria del islam que los musulmanes egipcios se desentiendan de los representantes corruptos de los discursos islámicos. No es poco importante comprobar que asumen un mensaje con resonancias tan anarquistas.

Pienso pues, y de manera muy concreta, en el islam como anarquismo espiritual, que ha presentado en más de una ocasión Abdennur Prado. Y lo que parecía hace apenas seis meses una lectura contemporánea andalusí tiene hoy una dimensión geopolítica y civilizacional que está determinando el curso del siglo. Entre este anarquismo espiritual, o islam entendido como tal, y el fenómeno situjihadista, creo que en cualquier caso se está fraguando una fórmula inédita de realización del mensaje profundo (batin) de la revelación/revolución en una situación de grito explícito (zahir) por el derrocamiento del sistema que devuelve al sujeto histórico colectivo, la multitud, una capacidad trascendente.

Foto copiada del excelentísimo blog 3arbawy, uno de los actores infatigables de la movilización que ha conducido a la revolución.

Enlaces:

http://www.arabawy.org/2011/01/27/saturday-san-francisco-solidarity-protest-with-jan25-egypt-intifada/

http://abdennurprado.wordpress.com/2011/01/24/el-islam-como-anarquismo-mistico-ed-virus-2010/

https://abenyusuf.wordpress.com/2010/07/27/la-multiculturalidad-islamica-y-su-mimesis-de-la-umma/

5 comentarios

Archivado bajo anarquismo, arabismo, Interpretatio, islam, Izquierda Anticapitalista, Jihâd, orientalism, politics, Postmodernism, sent-hoyo, situjihadism, TAZ, كرامة, Virtual bonfire, [[الله اكبر]], القران الكريم