Archivo de la categoría: léxico

Contemplaciones filobibliófagas

profanis-eruditionibus

“Pero no era posible seguir cultivando la imagen per se, que se traduce en orgía de los sentimientos espirituales, si vale la expresión.  Y como la atracción del mundo simbólico -reino intermedio entre el de los conceptos y el de los cuerpos físicos- seguía frente a nosotros, decidimos abordar una sistemática exploración de la materia simbólica, hasta que ésta, rendida en lo factible, nos entregara algún oro de su caverna, a riesgo de percibir a veces los mítico de la empresa. De este modo nos pusimos al trabajo, consultando libros y libros, obras al parecer tan alejadas entre sí como el Mundus Symbolicus in Emblematum… cuam Profanis  Eruditionibus ac Sententiis illustratus… del reverendísimo Domino Philippo Picinello; y los más recientes tratados de antropología y psicología profunda, sin descuidar –hypocrite lecteur, mon semblable, mon frère– obras ocultistas como las de Piobb y Shoral, guiado en esto por la esclarecedora actitud de Carl Gustav Jung, en sus análisis sobre alquimia, que atestiguan hasta la saciedad su espíritu de humanista tan preclaro y abierto como riguroso en su sentido científico; avanzamos hacia el laberinto luminoso de los símbolos, buscando en ellos menos su interpretación que su comprensión; menos su comprensión -casi- que su contemplación, su vida a través de tiempos distintos y de enfoques culturales diversos, que ejemplarizan aproximadamente los nombres de Marius Schneider, René Guenon y Mircea Eliade, entre otros.”

Juan-Eduardo Cirlot, prólogo de la primera edición (1958) de Diccionario de símbolos, Siruela, Madrid,  1958 y 1997 (2006),  p. 13.

Deja un comentario

Archivado bajo books, Interpretatio, islam, léxico, Le Coeur Un, Middle Age, pictures, poética, quotes, rhetorics, scenes, Sufism, tale, القران الكريم

La verdad sea dicha sobre cierta poesía española

paisaje

Hay poetas y poetas, hay poetas de verdad y poetas que luchan por ser poetas, y también poetas que pretenden ser poetas y nunca logran más que un intento perezoso. Hay poetas que se salvan no por su poesía sino por ser de izquierdas y valientes, mientras que los poetas de derechas, cuando además son malos poetas, no tienen remedio. Hay poetas de derechas buenos, y muchos poetas de izquierdas muy buenos, y unos cuantos poetas de izquierdas malos. Hay poetas cristianos, musulmanes, ateos y protestantes, judíos y/o cosmopolitas, y autóctonos y/o localistas. Modernistas y académicos, bohemios y enrabiados. Hoy voy a hablar de un gran poeta que ha sido insultado por un poeta regular, que además lo ha hecho para vender un libro (probablemente más que prescindible) sobre otro poeta. Una historia de poetas.

La historia comienza con una muerte, la muerte de un excelente poeta, Mario Benedetti. El gran poeta Antonio Gamoneda, molestado por algún ignorante periodista que no había leído a Benedetti ni a Gamoneda, porque si no, uno no se explica a cuento de qué le pregunta al segundo sobre el difunto primero, tuvo la osadía y sinceridad de decir que Benedetti llevaba tiempo alejado de la esencia de la poesía.

Y ahí comienza la historia. Empecemos por esa declaración: me emocionan muchos poemas de Benedetti, no comparto la crítica feroz que le han dedicado algunos amigos también poetas, pero Gamoneda tiene todo el derecho y además con razón para declarar lo que ha declarado. Basta con repasar las muchas publicaciones de Benedetti para tener que admitir que no todo vale lo mismo, y que, en general, la falta de imagen poética labrada en el duro momento de intensidad áspera se suple con simpatía, arte en el que Benedetti, por ser tan profunda y auténticamente de izquierdas, superaba con creces a todos los demás.

Pero la sinceridad de Gamoneda molestó. Y molestó a una serie de personajes que se retratan a sí mismos en su indignación: Chus Visor, editor y mercantilista, Benjamín Prado, arribista profesional, y Luis García Montero. Me quedaré con el tercero.

Admitía hasta hace poco que García Montero criticara espontánemente a Gamoneda por su declaración, que siendo poeta de la nueva sensibilidad, u otra sensibilidad, o incluso de la experiencia, ni más ni menos, o sea, de los de la palabra que te llega directamente, defiendera la poética de Benedetti. Todo entra dentro de lo razonable. Pero sale de lo razonable cuando hoy en una entrevista en directo para un canal tan comercial como CNN+, en horario de gran audiencia, repite los insultos a Gamoneda, esta vez con mala fe, puesto que se permite sugerir que si premiaron a Gamoneda fue por razones políticas, y que es un “Cervantes sin lector”, literalmente. Y ahí es donde salto yo, defiendo a Gamoneda y me enfrento a García Montero.

Porque Luis García Montero está insultando a un poeta que durante años fue castigado por la censura de Franco, por escribir una poesía dura y sin concesiones. Y cuando escribió poesía pura, pasó por una travesía del desierto que se explica básicamente por la falta de cultura del público. Cuando el reconocimiento general le llegó, a través de tan grandes e importantes premios como el Nacional de poesía o el propio Cervantes, Gamoneda se comportó con toda la elegancia y dignidad requeridas. Antonio Gamoneda se ganó su público lector por mérito propio. Con gobiernos de derechas (PP) y con el PSOE (derechas e izquierdas, no nos engañemos mucho).  Yo llegué a Gamoneda por recomendación y así es como crecen y se dan a conocer los buenos poetas.

Luis García Montero, en cambio, tiene su puesto de profesor, cosa que está muy bien en abstracto, pero que en lo concreto le pierde, le hace comportarse como un sabelotodo de izquierdas que se pasa el día dando lecciones, para vender libros casi siempre, como la biografía de Ángel González que  ha perpetrado y que está promocionando esta temporada. Mala debe ser dicha biografía para que tenga que ensalzar la figura del poeta biografiado achicando la de Antonio Gamoneda.  Y malo será como profesor cuando se repite en sus clases extra-muros. La segunda crítica a Gamoneda en televisión y con alevosía ha sido un acto vil de resentimiento, despecho, ignorancia y mala fe. Luis García Montero será muy de Izquierda Unida, pero se comporta cada vez más como los burros de UPyD, Antonio Muñoz Molina, Fernando Savater y Jon Juaristi (no sé si este ya es directamente del PP). En realidad, y aunque se comportó decentemente en época de Aznar, defendiendo en solitario a los estudiantes andaluces contra la LOU, Luis García Montero se ha encasillado él solito en un puesto cómodo de gerifalte de los  literatos advenedizos de las letras españolas, con más presencia mediática que poética. Otor día in shâ’ Allah atacaré a otros de su pandilla…

Pero basta de palabras, y comparemos en frío dos fragmentos de dos poemas, uno del insultado y otro del insultante insultador, adivinen de quién es cada uno. No merece la pena decir mucho más, basta con leerlos:

“[…]

Yo me bajo en la próxima, murmuras.
Me conmueve el recuerdo
de tu piel blanca y triste
y la hermandad humilde de tu noche,
la mano que dejaste
olvidada en mi mano,
al venir de la ducha,
hace sólo un momento,
mientras yo me negaba a levantarme.

[…]”

Luis García Montero, del poema “Mujeres”, en Poesía urbana, Renacimiento, Sevilla, 2002 y 2007, p. 176 sq.

“[…]

Callada tempestad. La vibratoria
existencia del sol, la que tortura
lívidas lomas, parameras turbias
en la tierra exterior, aquí sostiene
un lienzo musical: nervios de sombra,
como un árbol delante del crepúsculo,
no imponen pausa sino negro impulso
en la arbolada vidriería.
Es
un mundo. No músculos, cabellos;
no túnicas redondas, accidentes;
sólo estaturas, transparencias, fuegos.
No libros, atributos, gestos, lomos
hirvientes de corcel, águilas, cetros,
ballesteros y muerte; sólo una
cegadora, bruñida altanería.

[…]”

Antonio Gamoneda, de un poema sin título del poemario “Pasión de la mirada” [1963-1970].

Hay poetas y poetas, hay poetas de verdad y poetas que luchan por ser poetas, y también poetas que pretenden ser poetas y nunca logran más que un intento perezoso. Hay poetas que se salvan no por su poesía sino por ser de izquierdas y valientes, mientras que los poetas de derechas, cuando además son malos poetas, no tienen remedio. Hay poetas de derechas buenos, y muchos poetas de izquierdas muy buenos, y unos cuantos poetas de izquierdas …

9 comentarios

Archivado bajo books, criticism, enumeración, Gazal, léxico, Le Coeur Un, Left, Literature's Theory, loci a persona, loci a re, lyrik, metáfora, Monedism, nationalism, pictures, poética, Poetry, politics, Postmodernism, qasîda, quotes, rhetorics, situjihadism, ديوان عزيز نورة

Construcciones narrativas de la islamofobia mediante la figura del moro traidor en la crónica de Diego Hurtado de Mendoza

titian63

Salió el marqués de Vélez de Terque por estorbar el socorro que los moros de Berbería continuamente traían de gente, armas y vitualla, y los de la Alpujarra recibían por la parte de Almería. Vino a Berja (que antiguamente tenía el mismo nombre) , donde quiso esperar la gente pagada y la que daban los lugares de la Andalucía. Mas Aben Humeya, entendiendo que estaba el Marqués con poca gente y descuidado,  resolvió combatirle antes que juntase el campo.  Dicen los moros haber tenido plática con algunos esclavos, que escondiesen los frenos de los caballos; pero esto no se entendió entre nosotros : y porque los moros como gente  de pie y sin picas recelaban la caballería, quiso combatirle dentro del lugar antes del día. Llamó la gente del río de Almería , la del Boloduí, la de la Alpujarra , los que quisieron venir del río de Almanzora , cuatrocientos turcos y berberíes : eran por todos cuasi tres mil arcabuceros y ballesteros, y dos mil con armas enhastadas. Echó delante un capitán que le servía de secretario, llamado Mojajar,  que con trescientos arcabuceros entrase derecho a las casas donde el Marqués posaba, diese en la centinela ( lo que ahora llamamos centinela, amigos de vocablos extranjeros, llamaban nuestros españoles en la noche, escucha, en el día, atalaya; nombres harto más propios para su oficio), llegando con ella a un tiempo el arma y ellos, en el cuerpo de guardia: siguióle otra gente, y él quedó en la retaguardia sobre un macho, y vestido de grana.

Diego Hurtado de Mendoza, Guerra de Granada, edición de Bernardo Blanco-González, Clásicos Castalia, Madrid, 1970, p. 253 sq.

Texto base en Internet Archive.

Deja un comentario

Archivado bajo al-Andalus, antisemitismo, arabismo, books, colonialism, Cosmopolitanism, criticism, culture's distortion, dâr al-Harb, derivatio, imperialism, Interpretatio, islam, islamofobia, Jihâd, léxico, loci a persona, loci a re, Middle Age, orientalism, pictures, politics, Postmodernism, Postmodernity, queertly, rhetorics, scenes, situjihadism, كرامة, صبر

Construcciones narrativas de la alienación femenina/castrada islamizada en Pushkin

Bakhtchissarai

Non, les femmes pusillanimes de Girey ne rêvent et ne désirent rien; elles n’oseraient aspirer au bonheur; elles fleurissent dans un morne repos ; sous une garde vigilante et froide, sous le poids d’un accablant ennui, elles méconnaissent la trahison. Leurs appas se dérobent à l’ombre d’un cachot bien gardé. Ainsi se cachent les fleurs de l’Arabie derrière les vitres d’une serre. Pour elles, les jours, les mois, les années, se passent dans le même ordre monotone, emportant insensiblement la jeunesse et l’amour avec eux. Un jour ressemble à l’autre, et le cours des heures est lent et long. La paresse gouverne la vie du harem; la volupté y pénètre rarement. Les odalisques qui veulent étourdir un moment la rêverie de leur cœur, changent leurs pompeuses toilettes, causent, jouent, ou bien, au bruit des cascades jaillissantes, elles se promènent par troupes légères près des ondes transparentes, à la fraîcheur des platanes  touffus. Un méchant eunuque les suit partout; elles ne peuvent se soustraire à sa vue; son oreille et son regard jaloux les persécutent à chaque instant. Un ordre éternel règne par sa volonté; celle du khan est sa loi unique; il n’observe pas la loi sainte du Coran avec plus de rigidité. Son âme n’invoque jamais l’amour; il supporte, comme une statue, la malice, la haine, le blâme, l’offense d’une espièglerie indiscrète, le mépris, les prières, le timide regard, et le soupir léger, et le faible murmure. Il connaît à fond le caractère des femmes; il en connaît la ruse lorsqu’il est libre et lorsqu’il est en captivité. Un tendre regard, un reproche muet, les larmes ne produisent rien sur son âme; il est sourd à tout.

[No, las mujeres pusilánimes de Girey no sueñan ni desean nada; no se atreverían a aspirar a la felicidad; florecen en un triste descanso; bajo una custodia vigilante y fría, bajo el peso de un aburrimiento abrumador, desconocen la traición. Sus atractivos se escapan en la sombra de una celda bien guardada. Así se esconden las flores de Arabia detrás de los cristales de un invernadero. Para ellas, los días, los meses, los años, se suceden en el mismo orden monótono, llevándose imperceptiblemente la juventud y el amor consigo. Un día se asemeja a otro, y el curso de las horas es lento y alargado. La pereza gobierna la vida del harén. Allí entra raramente la voluptuosidad. Las odaliscas que desean aturdir durante un rato la monotonía de sus corazones,  se cambian sus pomposos trajes, charlan,  juegan, o, si no, al ritmo ruidoso de las cascadas emergentes, se pasean por pequeñas tropas ligeras cerca de las aguas transparentes, al fresco de los plátanos frondosos. Un eunuco malo las sigue por doquier; no pueden sustraerse a su vista; su oído y su mirada celosa las persiguen en todo momento. Un orden eterno reina mediante su voluntad; la del Ján es su única ley; no suscribe con mayor rigor la ley santa del Corán. Su alma no invoca nunca el amor; soporta, como una estatua,  la malicia, el odio, la crítica, la ofensa de una travesura indiscreta, el desprecio, las súplicas, la mirada tímida, y el leve suspiro, y la débil labia. Conoce hasta el fondo el carácter de las mujeres; conoce su astucia cuando está en libertad o en cautiverio. Una mirada tierna, un reproche mudo, las lágrimas, nada producen en su alma; está de todo sordo.]


Aleksandr S. Pushkin, Oeuvres choisies, T. I,  La Fontaine de Bakhtchissarai, trad. fr. de H. Dupont, París y San Petersburgo, 1847,  p. 308 sq.

Deja un comentario

Archivado bajo Bagdad, books, colonialism, Cosmopolitanism, criticism, culture's distortion, Education, enumeración, feminism, France, Gazal, Gender, imperialism, islam, islamofobia, léxico, Le Coeur Un, loci a persona, loci a re, orientalism, pictures, poética, Postmodernism, queertly, quotes, rhetorics, scenes, Urban Culture, كرامة, Virtual bonfire, webislam, القران الكريم, تهكمية, حرب في أفغانستان, ديوان عزيز نورة, صبر

Queertesía: la cortesía en clave queer

Queertesía: la cortesía en clave queer

Juan Asís

La cortesía, tal y como se ha estudiado y enseñado en las universidades y otras estructuras académicas, ha sido un bastión antiestructuralista de romanistas, medievalistas y arabistas que pretendían, y siguen pretendiendo aún en parte sus élites dentro de sus redes de influencia y poder, mantener firmemente dentro de las premisas intactas del romanticismo tardío y las fronteras de su interpretación decimonónica y veladamente puritana. Pero, por su misma centralidad en la cultura, la cortesía es más que susceptible de verse asaltada por una revisión y relectura radicalmente alternativas y socialmente exigidas por la propia revolución postmodernista de las ciencias humanas: el anticapitalismo.

El Quijote queer: del Quejote al Queerote

Tanto por su centralidad en la cultura hispanoamericana como por su universalidad, la gran obra de Cervantes El Quijote sentencia su inevitable colusión con la revisión y relectura queer de la cortesía, la queertesía, en detrimento por supuesto de la interpretación capitalista hegemónica. Lo queer está en el centro del Quijote como el Quijote en el centro de la cortesía y la cortesía en el centro de la cultura. Y sin embargo el ente queer es el margen sistemático de cada uno de dichos círculos epistemológicos, autoritarios, normativos, defensivos del capitalismo. Dentro y fuera de la cortesía, el hombre queer más concreto e irreductible es, a su vez, el archiexcluido y autoexcluido de la norma y la cultura, sin dejar de ser él mismo la encarnación más libre y más determinada de la cultura y la norma. La singularidad del Quijote resiste ante cualquier comparación con otro personaje cultural, y ni siquiera su pareja Sancho Panza se explica a sí mismo y a todo personaje con la misma rotundidad. El Quijote es diferente de cualquier otro personaje y contiene parcialmente lo universal de todos los demás. Más allá de su virtualidad literaria, lo queer del Quijote es lo queer de todos y cada uno de los seres humanos. El Quijote resume ontológicamente lo queer del ser humano. El Quijote es por tanto la ontología del queer.

El Quijote, o la antología del queer.

El Quijote, la antología del queer

Las multitudes que recorren las páginas del Quijote siguen las aventuras del hidalgo como los lectores múltiples construyen su cultura en el espejo de las palabras que formula Cervantes. Cervantes no supo crear tantos personajes perfectos como Shakespeare, pero sí consiguió sintetizar un maestro queer susceptible de guiar a las multitudes hacia su liberación introspectiva y emocional. Cervantes se parece más a Avicena, cuando el médico compone un canon para la salud integral de todo el ser humano en cuerpo y alma, que a Shakespeare, a pesar de las confluencias históricas entre los dos genios contemporáneos de la modernidad. La violencia de los personajes de Shakespeare no alcanza en Cervantes la misma intensidad, porque la violencia de Quijote no es más que una: la resistencia. La ira, el ímpetu, el arrojo y la inconsciencia del Quijote no son sino variantes menores de su resistencia a morir sin la dignidad salvaguardada de su ontología incondicional. La resistencia es el camino, y las retóricas de la queja y el goce las rosas de bordes. El Quijote es el que se queja como un quejica que resiste las cien, mil humillaciones de sus prójimos y de su superyo, en aras de alcanzar la felicidad para él y para quien le siga. Sus aventuras, sus pasos, sus quejas, son las enumeraciones fantásticas de las mil y una velas del camino nocturno del alma. Pero como el Quijote no es un profeta, su cuerpo no responde del impulso purificador, sino que se obstina más que el alma: no llega al orgasmo, a la meta, al resultado. En ese sentido, su queja es nuestro goce, y el Quijote es el creador de su propia condición de hiperquejica, el Quejote.

Quijote hiperquejica: El Quejote

De la queja al goce hay menos distancia gracias a la cultura. La terrorífica anulación de la mujer en lo que algunas han calificado como el ginocidio contemporáneo no debe en ningún caso autorizar a nadie para culpabilizar al hombre en tanto que ser de sexo masculino. Lo único justo es luchar contra el género masculino capitalista en todas sus formas, concentradas o difusas, fundamentalistas o ligeramente románticas. La violencia de género es la violencia del capitalismo a lo humano. Solamente una revolución anticapitalista pondrá en pie los nuevos templos de lo sagrado, el cuerpo que goza y se queja a voluntad. Revolución económica para la multitud y revolución cultural para el cuerpo. Economía del goce y cultura de la queja, queja de la economía y goce de la cultura. El Quijote anuncia en sus aventuras la posibilidad de ese mundo que vislumbramos en el anticapitalismo radical, asambleario, cibernético, postmoderno, vividor. El cura a Dorotea (Q. I.28): “Lo que vuestro traje, señora, nos niega, vuestros cabellos nos descubren, señales claras que no deben de ser de poco momento las causas que han disfrazado vuestra belleza en hábito tan indigno, […]”. Poco esconde la mujer disfrazada de mozo, de joven, que no sea su sexualidad expansiva, ya que su dolor y su extrema belleza son otros trajes de los motores pasionales de su personaje que irán desvelándose solamente en su debido momento. La teatralidad de su aparición combina la queja de sus palabras y la voluptuosidad de sus rasgos presentados ante los furtivos voyeuri. Queja y goce, aunque sea para los demás (el cura, el barbero y Cardenio, y nosotros lectores), aunque el goce sea lo único que compartamos realmente y a su pesar. Sus quejas son nuestro goce, el goce nos viene con sus quejas, nuestro disfrute se cumple con la exhibición seductora de su dolor.

La exhibición del dolor o queja, tópico seductor involuntario

Temáticamente, los amores de los personajes secundarios del Quijote poco contienen ya de los modelos arcaicos del amor antropológico sin endulzarlos con sentimentalismo oriental, piénsese en Bollywood, desfigurados además por su secuenciación en episodios más o menos amenos. No son sin duda lo más valioso del Quijote. En casi cada una de las intervenciones del propio Quijote, las reglas del amor cortés son más nítidas, quizás por la fuerte personalidad de Cervantes. En esto mismo nos recuerda Cervantes el tono decidido del tratado sobre el amor y los amantes de Ibn Ḥazm, el Tawq al-Ḥamāma. “Cuando Ibn Ḥazm emprende la redacción del Collar de la Paloma,” escriben Brigitte Foulon y Emmanuelle Tixier du Mesnil, “la cultura árabe ya ha producido varias obras centradas en este tema. Entre estas, tres tratados son cosiderados fundamentales. El más antiguo es la epístola de al-Ŷāḥiẓ llamada Sobre el amor y las mujeres (Al-Risāla fī l-cišq wa l-nisāʾ). Está a continuación el Libro de la Flor (o Libro de Venus: Kitāb al-Zahra) de Ibn Dāwūd al-Iṣfahānī, jurista bagdadí muerto en 907, fundador de la doctrina ẓāhirí profesada por nuestro autor. El tercero de estos tratados, por fin, es más tardío, puesto que se trata del Libro de los secretos protegidos del amor [sic] (al-Maṣūn fī sirr al-hawā al-maknūn), de Ibrāhīm al-Ḥuṣrī, autor de Ifrīqiya muerto en 1012 [sic; Ibn Jalliqān ofrece la fecha de 413 /1022, pero también señala que Ibn Bassām fechó su muerte en el año 453/1064, vid. IBN JALLIKĀN : Wafayāt al-acyān, trad. inglesa de Slane, vol.1, p. 34]. Indudablemente, Ibn Ḥazm se sitúa en una relación de continuidad con sus predecesores, a pesar de que la única alusión explícita concedida a dichas obras sea aquella en la que declara estar retomando los postulados platónicos del Libro de la Flor, cuya paternidad atribuye en cambio a Ibn Dāwūd. Cabe sin embargo perfectamente pensar que el autor cordobés se inspiró todavía más en el tratado de Ibrāhīm al-Ḥuṣrī, cuya superación debió imponerse a sí mismo, dado el clima de emulación reinante entre los letrados andaluces [sic] y los de Ifrīqiyaii.”

Emulación y humillación: el palomo en el collar

El Collar de la Paloma organiza e impone las reglas del bien amar a la belleza con el collar de la sumisión, somete a ley de Dios la juventud dominada y bella en los cuerpos amordazados, doloridos, excitados. El cuerpo del joven es como una flor escogida, cortada, paseada, lucida, manoseada, apretada, y finalmente tirada con el agua de lavarse. Esta misma semántica del ceñimiento está explícita en las moaxajas, las muwaššaḥāt, composiciones estróficas en árabe clásico, sustantivo formado de la raíz wašaḥa que indica ceñir el cuerpo con un cinturón, o adornarlo. La plasticidad del cuero se une a la canción en una fórmula desarrollada con especial profusión en al-Andalus. Literalmente, el estribillo ciñe las estrofas, los órganos son situaciones engarzadas por una misma contricción no exenta de placer y deseo. El cuerpo perseguido, ese oscuro y luminoso “objeto del deseo”, se vistirá pues de cielo y estrellas, de piedras, agua, manzanas y vino, para recitar mansamente los gemidos agenciados por una música propiamente de nómadas deslumbrados en palacios ajenos ganados con sangre y rezos. Su encadenamiento es sensiblemente multiforme, tortuoso, escurridizo también. El cuerpo del poema estrófico no se nos ofrece con la unanimidad y la domesticidad del cuerpo admirado e imitado por ambos sexos, como al contrario se aprecia claramente en el primer retrato del Duque de Nemours, al comienzo de la novela de Madama de La Fayette (1672) La princesa de Clèves (La Princesse de Clèves), que retrotrae la época de la acción un siglo antes, durante los últimos años del reinado de Enrique II de Francia:

«[…] ce Prince estoit un chef-d’œuvre de la nature ; ce [ 15 ]qu’il avoit de moins admirable, estoit d’estre l’homme du monde le mieux fait et le plus beau. Ce qui le mettoit au-dessus des autres, estoit une valeur incomparable, et un agréement dans son esprit, dans son visage et dans ses actions, que l’on n’a jamais vû qu’à luy seul ; il avoit un enjouëment qui plaisoit également aux hommes et aux femmes, une adresse extraordinaire dans tous ses exercices, une maniere de [ 16 ]s’habiller qui estoit toûjours suivie de tout le monde, sans pouvoir estre imitée, et enfin, un air dans toute sa personne, qui faisoit qu’on ne pouvoit regarder que luy dans tous les lieux où il paroissoit.

Ce prince était le chef d’œuvre de la nature; ce qu’il avait de moins admirable, c’était d’être l’homme du monde le mieux fait et le plus beau. Ce qui le mettait au-dessus des autres était une valeur incomparable, et un agrément dans son esprit, dans son visage et dans ses actions, qu’on n’a jamais vu qu’à lui seul; il avait un enjouement qui plaisait également aux hommes et aux femmes, une adresse extraordinaire dans tous ses exercices, une manière de s’habiller qui était toujours suivie de tout le monde, sans pouvoir être imitée, et enfin un air dans toute sa personne qui faisait qu’on ne pouvait regarder que lui dans tous les lieux où il paraissait

(Este príncipe era una obra maestra de la Naturaleza; lo que tenía de menos admirable era el ser el hombre mejor hecho y más bello del mundo. Lo que lo ponía por sobre los demás era un valor incomparable y tenía un encanto en el espíritu, el rostro y las acciones que jamás se vieron sino en él. Tenía una amenidad que gustaba igualmente a los hombres y a las mujeres, una destreza extraordinaria en todos los ejercicios, un modo de vestir que en seguida era copiado por todos, pero que resultaba inimitable, y en fin, un aire en toda su persona que hacía que sólo se lo mirara a él en los sitios en que se presentaba.)

(trad. de Vicente Clavel)

El Duque de Nemours encarna un claro prototipo de personaje unívoco, calificado sabiamente como un “espléndido tête à claques” por Philippe Lançoniii. Un cuerpo confirmado y azotado por la mirada de sus admiradores como una cara herida por las tortas: un guaperas repelente cuya chabacanería exteriormente elegante bien se merecería a veces una bofetada. El consenso crea una pareja donde el cuerpo homosocial solo convoca la disposición de la armonía, de la simetría sexual, de los géneros simbióticos, cerrados y entregados, como se aprecia en la escena de la expectación general del primer encuentro del Duque de Nemours con Madame de Clèves, descrita por Mitchell Greenberg como un claro ejemplo de subjetividad absolutista (“absolutist subjectivity”)iv:

«Lorsqu’elle arriva, l’on admira sa beauté & sa parure ; le bal commença, & comme elle dansoit avec Monsieur de Guise, il se fit un assez grand bruit vers la porte de la Salle, comme de quelqu’un qui entroit, & à qui on faisoit place. Madame de Cleves acheva de danser, & pendant qu’elle cherchoit des yeux quelqu’un qu’elle avoit dessein de prendre, le Roi lui cria de prendre celui qui arrivoit. Elle se tourna, & vit un homme qu’elle crut d’abord ne pouvoir être que Monsieur de Nemours, qui passoit pardessus quelque siege, pour arriver où l’on dansoit. Ce Prince étoit fait d’une forte, qu’il étoit difficile de n’être pas surprise de le voir quand on ne l’avoit jamais vû, sur tout ce soir-là , où le soin qu’il avoit pris de se parer , augmentoit encore l’air brillant qui étoit dans sa personne ; mais il étoit difficile aussi de voir Madame de Cleves pour la premiere fois, sans avoir un grand étonnement. Monsieur de Nemours fut tellement surpris de sa beauté, que lorsqu’il fut proche d’elle, & qu’elle lui fit la reverence, il ne put s’empêcher de donner des marques de son admiration. Quand ils commencerent à danser, il s’éleva dans la Salle un murmure de louanges. Le Roi & les Reines se souvinrent qu’ils ne s’étoient jamais vûs, & trouverent quelque chose de singulier de les voir danser ensemble sans se connoïtre.

Lorsqu’elle arriva, l’on admira sa beauté et sa parure ; le bal commença, et comme elle dansait avec monsieur de Guise, il se fit un assez grand bruit vers la porte de la salle, comme de quelqu’un qui entrait, et à qui on faisait place. Madame de Clèves acheva de danser et pendant qu’elle cherchait des yeux quelqu’un qu’elle avait dessein de prendre, le roi lui cria de prendre celui qui arrivait. Elle se tourna, et vit un homme qu’elle crut d’abord ne pouvoir être que monsieur de Nemours, qui passait par-dessus quelques sièges [sic] pour arriver où l’on dansait. Ce prince était fait d’une sorte, qu’il était difficile de n’être pas surprise de le voir quand on ne l’avait jamais vu, surtout ce soir-là, où le soin qu’il avait pris de se parer augmentait encore l’air brillant qui était dans sa personne ; mais il était difficile aussi de voir madame de Clèves pour la première fois, sans avoir un grand étonnement. Monsieur de Nemours fut tellement surpris de sa beauté, que, lorsqu’il fut proche d’elle, et qu’elle lui fit la révérence, il ne put s’empêcher de donner des marques de son admiration. Quand ils commencèrent à danser, il s’éleva dans la salle un murmure de louanges. Le roi et les reines se souvinrent qu’ils ne s’étaient jamais vus, et trouvèrent quelque chose de singulier de les voir danser ensemble sans se connaître.»

(Cuando llegó causaron admiración su belleza y su tocado. Comenzó el baile, y como ella debía bailar con el señor de Guisa, se produjo bastante ruido hacia la puerta de la sala, como si entrara alguien a quien se hiciera lugar. La señora de Cleves acabó de bailar, y, mientras que buscaba con los ojos a alguien para tomarle de compañero, el rey le gritó que eligiera al que acababa de llegar. Se volvió, y vio a un hombre, que creyó desde un principio que debía ser el duque de Nemours, caminando por encima de unas sillas para llegar al sitio en que se bailaba. Aquel príncipe estaba de tal suerte hecho, que era difícil que una mujer no se sorprendiera al verle, por vez primera, sobre todo aquella noche, en que el cuidado con que se había vestido aumentaba el brillo de su persona. Pero era también difícil ver a la señora de Cleves por primera vez sin sentir gran admiración. El señor de Nemours quedó tan sorprendido de su belleza que, cuando estuvo cerca de ella y le hizo la reverencia, no pudo dejar de dar muestras de su admiración. Cuando comenzaron a bailar se produjo en la sala un murmullo de ponderaciones. El rey y las reinas recordaron que ambos no se conocían y les pareció cosa singular verlos bailar juntos sin conocerse.)

(trad. de Vicente Clavel)

Los dos cuerpos que bailan son dos epifanías de la juventud archiafirmada en un instante mágico, pero también dos cuerpos anulados por su extrema definición. La trabazón semántica de la sorpresa, el extrañamiento y la singularidad no debe llevarnos a engaño, ya que, en su astucia sutil, no nos repite nada más que la inevitable previsibilidad de los sentimientos y la banalidad de su belleza. El baile sella los movimientos nulos de la aproximación frontal al otro sexo, derrota pasional mucho más ordenada por la Naturaleza que encendida por la posibilidad de seducción. Significativamente, es el propio Rey quien dicta, ordena, “grita” a la recién casada Madama de Clèves que “elija” y que tome fatalmente al distinguido guaperas en sus inocentes brazos de princesa. “Lo que resulta llamativo y emblemático de esta escena”, prosigue Mitchell Greenberg, “es que pueda servir como la “Urszene” del deseo clásico, un deseo basado en la “visión” de una estricta separación entre sexos dentro de una simetría “naturalizada”.v” El orden hegemónico se disfraza de Naturaleza para imponer su forma despótica de concebir y narrar la belleza de los cuerpos de ambos sexos, con la ayuda inestimable del antiqueer, el guaperas. Aún así, y parafraseando libremente a Raymond Tallis, como todo intento de “falsificación consciente o deliberada de la realidad”, la ficción del cuerpo antiqueer danzando arrastra con las mangas su condición artificial (“artefactual status”), fracasando de esta forma como tal baile de salón en su sola finalidad de engaño, de falsificación hegemónica de un cuerpo coherente y apaciaguado, sin las contradicciones somáticas que solo se superan con la emancipación queertés del cuerpovi.

El antiqueer: el guaperas repelente

La belleza exultante e insultante, inmediata y evidente del guaperas carece de la queja en los gestos, giros y vueltas que señalan al cuerpo queer. La seducción de la queja y con la queja es improbable, equilibrada por su excepcionalidad. La multiplicación de metáforas y metonimias, de comparaciones y enumeraciones, apenas garantiza un mínimo resquicio de la atención del ser amado. Y sin embargo, ese resquicio es todo la esperanza que no podemos abandonar.

Notas:

i Cfr. SALVADOR J. FAJARDO: “Unveiling Dorotea Or the Reader as Voyeur”, Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America 4.2 (1984): 89-108.

ii FOULON, B, Y TIXIER DU MESNIL, E., (2009): Al-Andalus, Anthologie, antología de textos, traducción y presentación de __ , Flammarion, París, p. 156: “Lorsque Ibn Ḥazm entreprend la rédaction du Collier de la colombe, la culture arabe a déjà produit plusieurs ouvrages centrés sur ce thème. Parmi ceux-ci, trois traités sont considérés comme fondamentaux. Le plus ancien est l’épître d’Al-Djâhiẓ intitulée De l’amour et des femmes (Al-Risâla fî-l-cišq wa l-nisāʾ). Vient ensuite le Livre de la Fleur (ou Livre de Vénus : Kitâb al-Zahra) d’Ibn Dâwûd al-Iṣfahânî, juriste bagdadien mort en 907, fondateur de la doctrine zâhirite professée par notre auteur. Le troisième de ces traités, enfin, est plus tardif, puisqu’il s’agit du Livre des secrets préservés de l’amour (al-Maṣûn fî-sirr al-hawâ al-maknûn), d’Ibrâhîm al-Ḥuṣrî, auteur d’Ifrîqiya mort en 1012. Ibn Ḥazm se situe indéniablement dans un rapport de continuité avec ses prédécesseurs, même si la seule allusion explicite concédée à leurs ouvrages est celle où il déclare reprendre les postulats platoniciens du Livre de la Fleur, dont il attribue toutefois la paternité à Ibn Dâwûd. Il y a néanmoins tout lieu de penser que l’auteur cordouan s’inspira plus encore du traité d’Ibrâhîm al-Ḥuṣrî, qu’il se devait de chercher à dépasser, vu le climat d’émulation régnant entre les lettrés andalous et ceux d’Ifrîqiya.”

iii Philippe Lançon, Sarkozy et la Princesse de Clèves (1): quand la galanterie régnait en France, en el suplemento blog de filosofía del periodico francés Libération, 6 de Mayo de 2009. http://philosophie.blogs.liberation.fr . Texto en francés antiguo de una edición de 1678. Para la traducción española, véase La princesa de Clèves de Madame de la Fayette, prólogo de Daniel Sueiro, traducción de Vicente Clavel, Estella (Navarra), Círculo de Amigos de la Historia, Salvat, 1973, y La princesa de Clèves de Marie-Madelaine Pioche de la Vergue La Fayette, introducción de Caridad Martínez, traducción de Ricardo Permanyer, Barcelona, Clásicos universales Planeta, Planeta, 1983.

iv MITCHELL GREENBERG (2001): Baroque bodies: psychoanalysis and the culture of French absolutism, Cornell University, Ithaca (Nueva York), 2001, p. 116. Texto en francés antiguo de una edición parisina de 1752.

v Mitchell Greenberg (2001 : 116): “What is strikingly emblematic about this scene is that it could serve as the “Urszene” of Classical desire, a desire predicated on the “vision” of a strict separation of the sexes into a “naturalized” symmetry.”

vi RAYMOND TALLIS (1998): In defence of realism, University of Nebraska Press, Nebraska, 1998, p. 73 :”The various arguments against realism examined […] are centred on a common thesis: that realism overlooks the constructed nature of reality, presenting it, by implication, as objectively given rather than as the product of historical conflict and as coherent rather than riddled with contradiction. Conscious or deliberate falsification of reality, as in fantastical or romantic fiction, is comparatively harmless because the texts in question – and the worlds portrayed in them – wear their artefactual status on their sleeves. The distorted reality of realism, however, is potentially more dangerous.”.

Deja un comentario

Archivado bajo al-Agânî, al-Andalus, al-Maqqarî, anarquismo, anáfora, anástrofe, annominatio, anteUtopia, apóstrofe, arabismo, asíndeton, âge hypermoderne, Bagdad, Bible, books, Borders, capitalism, Cosmopolitanism, criticism, culture's distortion, derivatio, Education, enumeración, feminism, France, Gazal, Gender, Ibn Sahl, individualismo, Interpretatio, Ishbilya, islam, islamofobia, Izquierda Anticapitalista, judeofobia, léxico, Le Coeur Un, Left, Leonardo da Vinci, Literature's Theory, loci a persona, loci a re, lyrik, metáfora, Middle Age, mobility, Monedism, musics, Nafh al-Tîb, nasîb, orientalism, poética, Poetry, políptoton, polisíndeton, politics, Postmodernism, Postmodernity, qasîda, queertly, quotes, rhetorics, scenes, situjihadism, Sufism, tale, TAZ, troubadours, Urban Culture, كرامة, موشح, القران الكريم, صبر

Nosotros los jóvenes hemos envejecido

manchester50s

Poema de Dylan Thomas, copiado de healingheel, lectura revisada con la edición de Daniel Jones, The poems of Dylan Thomas, New Directions Publ., 2003, p. 44 sq. . Foto no relacionada.

We Who Are Young Are Old

‘We who are young are old. It is the oldest cry.
Age sours before youth’s tasted in the mouth
And any sweetness that it has
Is sucked away.’

We who are still young are old. It is a dead cry,
The squeal of the damned out of the old pit.
We have grown weak before we could grow strong,
For us there is no shooting and no riding,
The Western man has lost one lung
And cannot mount a clotheshorse without bleeding.

Until the whisper of the last trump louden
We shall play Chopin in our summer garden,
With half-averted heads, as if to listen,
Play Patience in the parlour after dark.
For us there is no riding and no shooting,
No frosty gallops through the winter park.
We who are young sit holding yellow hands.

No faith to fix the teeth on carries
Men old before their time into dark valleys
Where death lies dead asleep, one bright eye open,
No faith to sharpen the old wits leaves us
Lost in the shades, no course, no use
To fight through the invisible weeds,
No faith to follow is the world’s curse
That falls on chaos.

There is but one message for the earth,
Young men with fallen chests and old men’s breath,
Women with cancer at their sides
And cancerous speaking dripping from their mouths,
And lovers turning on the gas,
Ex-soldiers with horrors for a face,
A pig’s snout for a nose,
The lost in doubt, the nearly mad, the young
Who, undeserving, have suffered the earth’s wrong,
The living dead left over from the war,
The living after, the filled with fear,
The caught in the cage, the broken winged,
The flying loose, albino eyed, wing singed,
The white, the black, the yellow and mulatto
From Harlem, Bedlam, Babel, and the Ghetto,
The Picadilly men, the back street drunks,
The grafters of cat’s head on chickens’ trunks
The whole, the crippled, the weak and strong,
The Western man with one lung gone—
Faith fixed beyond the spinning stars,
Fixed faith, believing and worshipping together
In god or gods, Christ or his father,
Mary, virgin, or any other.
Faith. Faith. Firm faith in many or one,
Faith fixed like a star beyond the stars,
And the skysigns and the night lights,
And the shores of the last sun.

We who are young are old, and unbelieving,
Sit at our hearths from morning until evening,
Warming dry hands and listening to the wind.
We have no faith to set between our teeth.
Believe, believe and be saved, we cry, who have no faith.

Deja un comentario

Archivado bajo anarquismo, anáfora, anteUtopia, asíndeton, âge hypermoderne, books, Cosmopolitanism, criticism, encabalgamiento, enumeración, individualismo, Interpretatio, léxico, Le Coeur Un, Literature's Theory, loci a persona, loci a re, lyrik, metáfora, poética, Poetry, politics, Postmodernism, Postmodernity, Punks de boutique, quotes, rhetorics, scenes, situjihadism, TAZ, Urban Culture, كرامة, موشح, دعاء

“غزة على الشاشات” (citando a Bilal Jubayz/ بلال خبيز)

De  “A la espera de convertirnos en unos bárbaros“:

في انتظار أن نصبح برابرة “:

“[…]

بين لوحة اعدامات ايار لغويا ولوحة غيرنيكا لبيكاسو ثمة فارق يحسن بي تبيانه. في لوحة غويا تلك ثمة رجال يعدمون رجالاً، وبكلام آخر يمكننا تعداد القتلة والقتلى في تلك اللوحة وحتى طلقات الرصاص يمكن تعدادها ايضاً. وتالياً يمكننا ان نسمي الناس بأسمائها خصوصاً الضحايا. ذاك ان القتلة ليسوا اكثر من عتلة مزيتة في ماكينة نظام عملاقة ولا عبرة لأسمائهم في هذا المقام. في لوحة غيرنيكا ثمة بكاء وعويل على كثرة الضحايا. كما لو ان البكاء في تلك اللوحة، في الاعناق الممتدة والممسوخة والأفواه التي تعجز عن التسمية والتفريق من طريق اللغة واللسان، تقول ان الموت الذي حصل يمنع اللغة من ان تستأنف سيرها في التفريق والتدقيق والتسمية. وقد” علّم آدم الإسماء كلها”، لكننا امام هول ما تبثه غيرنيكا فينا وتذكرنا به ندرك ان استعادة الأسماء بعد مثل هذه الفاجعة تشبه نسخ كل ما تهدم من المدينة المقصوفة وإعادة اعمارها كما كانت بالضبط. مثل هذا السعي لإعادة اعمار مدينة غارنيكا مثلما كانت من قبل ناقص الناس الذين ماتوا، يكاد يكون في وجه من الوجوه تخففاً من ثقل الموت الذي حل بها، ورغبة معلنة وحادة بأن الأحياء انجزوا كل ما عليهم من طقوس الوفاء للذين ماتوا. لكن مثل هذا السعي لا يتحقق ولم يتحقق ابداً في اي مكان. استعادة الأسماء او تكرار صور الدم على الشاشات او وضع شاشات رقمية تحصي قتلى غزة لحظة بلحظة لا يهدف في حقيقة الأمر إلا إلى استبدال الأصل بالصورة. هذه غزة على الشاشات، اما غزة الحقيقية التي كانت فلم تكن ضرورية ولم تعد ضرورية ايضاً. ويجدر بنا ان نكتفي من تلك المدينة، بوصفها الأصل الذي كان، بالنسخة النظيفة عنها. وهذان السلوك والمسعى لا يتصلان بالوفاء، الذي هو فضيلة برابرة

“[…]

Deja un comentario

Archivado bajo "Socialist" Zionism, anarquismo, anteUtopia, arabismo, âge hypermoderne, Bagdad, criticism, culture's distortion, dâr al-Harb, Human Rights, humanitarism, Interpretatio, islam, Jihâd, léxico, loci a persona, loci a re, metáfora, Muslim Zionism, orientalism, Palestine, Picasso, politics, Postmodernism, Postmodernity, press, quotes, rhetorics, situjihadism, Urban Culture, USA, كرامة, Virtual bonfire, webislam, القران الكريم, المقاومة المسلحة في فلسطين, انتفاضة غيتو غزّة, حرب في أفغانستان