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Programa de la revolución situjihadista

Para Carlos Sardiña Galache

 

La inminente caída de Mubarak es un terremoto político que pone la situación de la insurrección situjihadista en su punto más decisivo, con una disyuntiva sin medias tintas: o la victoria de la revolución popular en todos los frentes y la expansión progresiva en todo el espacio del islam, o la represión sanguinaria del pueblo por el ejército. Creo que esta victoria in extremis de la dictadura no va a suceder, y que podemos programar las diferentes cuestiones desde la perspectiva de una victoria total de la voluntad del pueblo y el éxito de su estrategia situjihadista. Creo que la contra-revolución no va a tomar la iniciativa porque los reaccionarios están absolutamente desconcertados y desconectados de la realidad social en las calles, del mundo moderno y de las armas cibernéticas, que son ni más ni menos que la decisión emancipadora colectiva y libre puesta en acción.

El problema de los análisis que se muestran escépticos ante la idea de pensar la democracia ya iniciada en Egipto es que prefieren contemplar la posibilidad del poder en manos de Suleiman o del ejército, porque es la solución americana, y occidental en definitiva, antes de pringarse en la realidad inconmensurable de la autodeterminación de un pueblo duramente oprimido durante décadas. El ejército puede controlar las calles, pero no puede poner las fábricas en marcha ni sustituir a los médicos, a los jueces, a los profesores y a los barrenderos. La extensión de las luchas en todas las esferas de la sociedad y de la economía ha llegado a un punto de madurez tal, debido a la ineptitud pobremente violenta de la dictadura, que ninguna vuelta atrás a la normalidad parece posible.

Wael Ghonim, que podemos considerar ya uno de los líderes legítimos de los jóvenes en cólera, tiene una larga y profunda experiencia en software libre, de forma tal que no debe resultarle nada difícil adelantar las jugadas que van a marcar los hitos más grandiosos del porvenir más próximo: la organización no-centralizada de la vida social de la población de tal forma que las redes constituidas por intereses compartidos prevalezcan sobre las pequeñas decisiones cortoplacistas; a su vez, la disolución imparable del imperio de la corrupción y la violencia terrorista desde el Estado; y finalmente, la emergencia de la filosofía/tejné ubuntu como modus operandi en un contexto de reorganización desde las bases de todos los aspectos de la producción, distribución y desarrollo de los productos de consumo, y de experimentación, sin límites, de los avances puestos a disposición por las nuevas tecnologías libres de la información: para decidir, expandir las luchas y crear nuevas alianzas.

Un poeta egipcio decía ayer: “Dejad los viejos poemas y los viejos cuadernos, y traedme una poesía como esta”, refiriéndose a la revolución. El sabio sufí dice a sus discípulos: “Traedme carne fresca”. Solo la belleza de un revolución puede refrescar las ideas matriciales tan manoseadas de la democracia, la libertad y la belleza. El vigor de esas palabras en árabe viene dado hoy por lo concreto de su realización, sin preámbulos intimidatorios. La utopía, eso que quisieramos desear pero que el hechizo de la historia del siglo XX nos ha prohibido, a nosotros, los europeos, debe ser autorizada, -como propone Camille de Toledo en El haya y el abedul-, por la creación de un común compartido. Pero en el caso de la revolución situjihadista, esa utopía es el presente mismo vibrando en las TAZ que se alzan por puro afloramiento de la vida sin cortapisas, en el valle del Nilo que ya una vez nos dio a un Moisés llamado a llevarnos a la Tierra Prometida.

 

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Geert Wilders: ¿ante la Justicia o la injusticia?

¿Cómo un juez va a poder condenar a Geert Wilders por sus opiniones, por muy odiosas que sean? No lo veo, y por lo tanto no lo apruebo. Demasiado preocupado o interesado por asuntos más relevantes, he descuidado un poco demasiado mi atención a los asuntos ligados con la política holandesa, que ha sufrido un cambio a peor en los últimos tres o cuatro lustros. De ser un país eminentemente progresista, se está produciendo un fenómeno de un complejidad apenas mayor que las amenazas que va a desatar. Un político populista dice cosas, especialmente a partir de los años 2007 y 2008, insultantes, humillantes, sobre un colectivo o varios englobados en consideraciones tan sesgadas como interesadas. Y recibe un amplio respaldo en votos, creciendo y asentándose definitivamente en el panorama político. A partir de ahí, los jueces se ven interpelados por los que se han sentido agredidos por las declaraciones de Wilders, y comienza en 2010 el juicio. El político decide plantear una línea de defensa basada en la libertad de expresión, y creo que desgraciadamente un juez no podría emitir una sentencia justa, es decir que proteja tanto la dignidad de las personas y la libertad de expresión. El caso en mi opinión debe ser sobreseído, y eso sí, la sociedad holandesa ya podría movilizarse para marginar políticamente a Geert Wilders y a su formación, así como para ofrecer programas alternativos de acción política que recurran a sentimientos más nobles. Pero condenar a Geert Wilders por sus declaraciones no es una opción. La libertad de expresión está en juego.

[He escrito esto recogiendo algún dato de la entrada de la wikipedia en inglés sobre el juicio a Geert Wilders: (Trial of Geert Wilders)]

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Aullidos a favor de Mansur

Mansur, Mansur, Mansur.  Al sur del hombre y en La Meca del azul.
Tres de octubre de 2010, muere Mansur Escudero en paz con Al-lâh
y en guerra contra Al Qaeda. Y su arma ha sido el islam, nada más.
Llora ya, Abdennur, llorad, hijos de Mansur, llorad, musulmanes.
Y escuchad, vosotros que no lo conocéis: ha muerto un líder sin adornos,
un médico, un padre, un maestro, un jefe, un califa natural. Ha muerto en paz.
Mansur Escudero se prosterna en la Mezquita de nuestros corazones
Mansur Escudero se funde en la oración de nuestras mentes
Mansur Escudero vence a la ignorancia hasta en la muerte.
Victoria que nace en la fuerza sencilla de ser un amante y un alma querida.
Victoria que crece cuando la belleza señala a un amigo que la merece.
Los ríos del Janna se abren al beso que sus suaves labios le dan a Sabora
Y en tierra aullamos con su viuda, una gran mujer que compartió su vida.
Llora Hashim, llora tú, Muhámmad: tu padre te quiere desde el Jardín Eterno
Llorad todos juntos, musulmanes de España: ha muerto Mansur, ha muerto un guía.
Un astro en la noche, un fuego en la helada, un roble en la urbe, un sol al alba.
Un manto de amor, un abanico fresco, un jardinero fiel, un jornalero eterno.
Mansur, Mansur, Mansur Escudero. Tu escudo se parte al saberse huérfano.
Valiente siempre, erudito a ratos, amable con todos, humano conmigo cuando estuve errado.
Cumplidor como ninguno con los preceptos del islam: no sólo ayunaba, callaba,
no sólo ayudaba, acudía, se humillaba ante Al-lâh, y ante Al-lâh se rendía.
Mansur, Mansur, Mansur Abdussalam. Ganaste al-Andalús, y el Más Allá.

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El yihad ecosófico en Galicia

Primera parte: El futuro en llamas

1. No había pasado ni una semana desde la muerte de dos taladores en el incendio de Fornelos, el viernes 13 de Agosto de 2010, que ya la Guardia Civil y detrás el diario El País optaron por la vía fácil de señalar un chivo expiatorio para echarle, literalmente, los muertos encima: han elegido al punto más vulnerable desde el punto de vista humano, el capataz, que además era amigo y compañero en el frente de llamas de los fallecidos. El verbo empleado por el periodista incluye la insidia, la acusación, la calumnia. El capataz habría “dejado”, entiéndase abandonado, a los dos “brigadistas”, es decir taladores, porque así estaban contratados por la empresa pública SEAGA, la encargada de luchar contra los incendios. En realidad, la actuación del capataz siguió estrictamente el protocolo de actuación. No los dejó ni los abandonó, no fue un desaprensivo que se retiró preso del pánico, no fue un cobarde, sino que actuó en conformidad con el protocolo de actuación en estos casos. Pero parece que a la Guardia Civil y al periódico El País la verdad les importa menos que la posibilidad de tener un culpable, más fácil que la Xunta, que la empresa SEAGA, que los pactos secretos entre peces gordos para esconder los hechos detrás de la tragedia.

2. No quiero esconder mi sorpresa por esa acusación malintencionada. Esa noche, las personas que estaban en el terreno no estaban abandonados, cuando el capataz, siguiendo el protocolo, subió al coche con el único propósito de actuar con calma y responsabilidad. Cuando regresó, sus hombres yacían calcinados, pero aún hizo falta un breve lapso de tiempo para encontrarlos. Que los dos jóvenes cometieran el error fatal de escapar de las llamas con el viento por detrás no exime de culpa a los responsables de formación, que no deberían haberse conformado con saber que ambos ya habían participado en cinco y siete campañas de verano de extinción de incendios cada uno. Este año, para ahorrar, llevaban una semana trabajando.

3. Es evidente entonces que los fallos se acumulan en este caso trágico a todos los niveles. La Xunta, en su afán de ahorrar, no mantuvo ninguna política activa de silvicultura en invierno y primavera. La SEAGA, mal acostumbrada por el ambiente de desprecio general por la juventud y los mileuristas, llevó el afán de ahorro hasta el punto de reducir de tres raquíticos meses de contrato a dos meses, o incluso uno y medio. Esta misma empresa decidió aplicar un modelo de contrato insultante que solo aceptaron los contratados por puro amor al bosque, por pura conciencia ante el problema. Los datos están ahí, han sido publicados. Cobraban 1040 euros brutos prorateados, es decir, menos de mil euros netos. Sus trajes de trabajo son altamente inflamables. Las botas, compradas en el Corte Inglés, son de un material que se derrite con altas temperaturas. Se ha leído y se ha confirmado que ni siquiera disponían de una cantidad de agua potable en conformidad con las necesidades del trabajo en el terreno, donde el humo respirado y las altas temperaturas del aire y de la proximidad de las llamas solo pueden paliarse bebiendo mucha agua. Por contrato, las horas extras solo se pagan cuando superan las 55 horas al mes, es decir, que no se paga una semana adicional metida con fórceps en las cuatro del mes. Y además, la empresa no pagaba puntualmente. Los brigadistas no son tontos, están explotados laboralmente pero su amor al bosque los empuja cada año a aceptar un trabajo infravalorado por la Administración, la prensa y la sociedad gallega.

4. Los orígenes de los incendios de verano se explican por múltiples razones. Se ha aludido a la sustitución de los bosques autóctonos por eucaliptos, que solo son útiles para la industria de la celulosa y de conglomerados. Se ha aludido a la dispersión minifundista que hace que muchos propietarios no permitan, no consientan, no pidan que se explote sus propiedades, y que sin embargo las dejen a la merced de la la proliferación de una maleza que arde como combustible cuando se juntan los factores de humedad, temperatura y viento. Se ha aludido a los intereses específicos de los que ven en los incendios la promesa de ayudas, un capitalismo del desastre típico de una sociedad subdesarrollada. Y se ha aludido a los pirómanos, los inconscientes, los imprudentes y los desalmados. Pero todo ello no agota la cuestión, porque la lucha contra los incendios debería ser una prioridad para la Xunta que, con medios y voluntad, podría ser más fuerte que todos estos factores. Desgraciadamente, no lo es.

5. Los bosques que suponen dos tercios de la superficie de Galicia son una fuente de riqueza medioambiental única, que no se debe valorar solamente en términos de explotación racional de la madera y otros combustibles, sino en términos paisajísticos, culturales y turísticos. ¿Seguirán viniendo turistas a ver colinas ardiendo? ¿Confiaremos en una Administración que es incapaz de conservar lo común? ¿Será preciso emigrar cuando el futuro en llamas sea el presente definitivo?

6. En la parábola de la buena palabra, el Corán compara ésta con una árbol sano: “[…] Es como un buen árbol cuya raíz está bien asentada y cuya copa se eleva al cielo;” C 14: 24.

7. El cinismo que se apodera de todos los estratos de la Administración no debe fomentar a su vez el cinismo de la ciudadanía gallega. Es posible luchar contra los incendios, no es una fatalidad ni una posibilidad para cobrar ayudas, aunque pueda parecerlo. La conciencia de todos es indispensable para llevar adelante un esfuerzo colectivo contra este problema eminentemente espiritual, además de social, económico, ecológico, cultural y político. Llamo a este esfuerzo colectivo yihad, un yihad que debe ser liderado por la ciudadanía ante la desidia de la Administración y la inoperancia de la oposición política. Se trata de un yihad ecosófico, que entienda que nuestra casa común, que incluye los bosques, debe ser protegida como una filosofía de saber vivir, de saber avanzar juntos.

8. No es casual que el desastre que asola regiones enteras de Pakistán, inundadas por las aguas del Indus, coincida con el desastre de los incendios en Galicia. Podemos hablar de un desastre global, del planeta enfermo, de la conjunción planetaria de múltiples desastres que suman sequías, incendios como los de Rusia, inundaciones, contaminaciones masivas y vertidos tóxicos de magnitudes colosales. El yihad ecosófico en Galicia no debe concebirse como una prioridad local aislada de un movimiento que debe recorrer los cinco continentes. Debemos contar con los Estados, pero superar las inercias y desidias de éstos. Debemos contar con la ciudadanía y concienciarla, desde las escuelas hasta las aldeas. Debemos contar con los movimientos ecologistas y de DDHH que actúan ya en todas partes. Porque hay una estrecha relación entre justicia y ecosofía. Allí donde no se respetan los DDHH, tampoco se respeta el Medio Ambiente, y viceversa.

9. Ganaremos esta batalla contra los incendios cuando los vecinos sean los primeros en denunciar y en evitar que uno de ellos prenda un matorral. Por eso debemos evitar las estigmatizaciones, incluso de los responsables políticos, porque no podremos ganar contra ellos, sino con ellos. Más allá del rechazo que pueda suscitar el gobierno de Feijóo, debemos ser conscientes de que no lograremos resultados enfrentándonos frotalmente con sus políticas nefastas de ahorro, que esconden sus propios despilfarros y prioridades ridículas. Sabemos que han ganado las elecciones con mentiras e infamias, pero no debe llevarnos al punto de desear que sus fracasos invaliden su acción de gobierno para que así se acorte su mandato. Ojalá gobierne muchas legislaturas si por lo menos sirve para que algo tam importante como este yihad ecosófico cale en la acción común de todos los gallegos.

10. No se trata, como bien se ha señalado más de una voz estos días, de pensar que los bosques deben convertirse en jardines. Un bosque no es un jardín ni debe ser tratado como tal. Tampoco cabe confundir el espíritu ecosófico con una sacralización del bosque, una recuperación del concepto latino de lucus, donde el bosque es el espacio prohibido, que da miedo y fascina por su oscuridad impenetrable. La relación con el bosque en Galicia debe inventarse como una forma moderna de entender la naturaleza, que no está reñida ni con su disfrute ni con su explotación racional. No se trata de domesticar el bosque, ni tampoco de expulsarlo de nuestros modos de vida. Hablaría de convivir con él, con sus peculiaridades y con sus necesidades. Abandonemos las retóricas de los tiempos pasados en los que la gente necesitaba leña para cocinar, calentarse e iluminar los hogares. La leña puede tener un sitio en nuestras vidas, pero no sobreestimemos sus virtudes. Al contrario, una relación sana con el bosque debe dejar atrás los usos de antaño que finalmente destacaban sobre todo por su carácter depredador. Ni un futuro en llamas, ni un futuro en chozas. Un futuro en comunión con la naturaleza no puede significar un reciclaje de mitos sobre armonías pasadas que solo pueden servir para añadir confusión al debate y para que los que viven en zonas rurales no entiendan el propósito del yihad ecosófico. Hasta que la vida en las aldeas no sea tan cómoda como en las ciudades gallegas, no podremos aspirar a que la población gallega agraria no vea el bosque como una traba a su bienestar.

Segunda parte: Hacia el bosque-ser

11. El yihad ecosófico en Galicia se centra en la lucha contra los incendios forestales, pero supone una reflexión crítica de muchos otros factores atávicos de la sociedad gallega. Citemos el abandono del campo, cuyo trabajo es en muchos casos ruinoso, frente a la competencia de los conglomerados agroindustriales. Citemos la dispersión urbanística, que dificulta la tarea de los concellos para ofrecer servicios de calidad a toda la ciudadanía. Citemos el urbanismo salvaje en las costas, que más allá del feísmo y del impacto medioambiental, devalúa el país interior e impone un modelo de Espectáculo en el que la cultura, las inversiones, el desarrollo y los ingresos del turismo se ven acaparados por las zonas costeras en detrimento de otras regiones del país que también necesitan medios para vivir y desarrollarse. Citemos por fin la vigencia de una cultura del pelotazo importada a lo cutre en lo rural que hace que cualquier bosque se vea como un obstáculo para realizar un negocio fácil, ya sea por la vía de la recalificación de terrenos o por la de la suplantación por pastos. Bueno es que desde hace ya tiempo se haya prohibido recalificar terrenos quemados, pero ¿quién vigila que las normas se cumplan? La política de vigiliancia de los concellos brilla por su ausencia, y quizás ahí también debemos ser conscientes de que es un problema que los técnicos locales, aun en el caso de que tengan la voluntad de luchar contra la ilegalidad urbanística, no pueden resolver sin contar con una población que denuncie inmediatamente las infracciones, en vez de que predomine la cultura de la complaciencia y la no-intromisión en los asuntos del vecino para proteger las propias infracciones.

12. Los niños deben ser educados en nuestras escuelas con valores que les despierten el respeto y el interés por la fauna y la flora de nuestros bosques. Ya sea en la ciudad como en las poblaciones rurales, los niños pueden y deben conocer los nombres gallegos, las características y las amenazas que pesan sobre los árboles. Para ello nada sería más provechoso que formalizar que los propios empleados de la SEAGA contratados todo el año contasen con módulos de formación en los que ellos mismos explicasen en las escuelas los conocimientos adquiridos de forma teórica y en el terreno. No faltan archivos gráficos de los efectos de los incendios, de la urbanización descontrolada y de la belleza de nuestro país. Dichos archivos deben ser divulgados formalmente durante todo el año, en todas las etapas de la enseñanza obligatoria.

13. La poesía gallega ha cantado las raíces celtas en periodos en los que primaba la creación de un conciencia nacional. Es hora de que las instituciones gallegas fomenten la creación artística que emplee el bosque gallego como motivo de inspiración, creación e hibridación artística. Pienso en el Land Art, que puede ser estudiado como modelo de agenciación del arte en el bosque-ser, y pienso en los combates florales, qu adaptados al contexto gallego, podrían centrarse en la elaboración de metáforas que emplearan referentes provenientes de los bosques.

14. El turismo rural es una opción legítima y de futuro para un sector hostelero que, con la reciente explosión del fenómeno del Camino de Santiago, comprueba que podemos atraer con éxito turistas más interesados por la cultura que por el botellón y el salto desde los balcones hasta las piscinas de los hoteles. La equitación no competitiva de paseo, la creación de redes de talleres de escritura y traducción en aldeas que ofrezcan calma para el trabajo intelectual y la conexión con la Red de internet, la valorización decisiva de la gastronomía basada en productos ecológicos y la cocina tradicional, todos y cada uno de estos factores pueden a la larga ser alicientes de primer orden para que los bosques se vean como una fuente de desarrollo sostenible que ha de protegerse como lo más esencial de nuestro hábitat.

15. El trabajo de ebanistería y de restauración de madera de muebles es otro sector donde las condiciones privilegiadas de Galicia ofrecen una posibilidad de desarrollo óptimo con respecto a la producción de otros países. Podemos burlarnos de IKEA, pero reconozcamos que trabajan con madera garantizada. Podemos burlarnos de Marruecos, pero sepamos que en ese país las técnicas artesanales de trabajo de la madera siguen siendo ejemplares y nos podrían servir de modelo. La decoración de nuestras casas, tras la ola de plástico y fornica, podría ser inventada de nuevo con una nueva relación con la madera de calidad cuya producción y explotación fuera no solamente sostenible, sino beneficiosa para los bosques.

16. La silvicultura debe integrarse en una estrategia global de desarrollo de viveros ecológicos, de limpieza de ríos y protección de los entornos naturales. También la calidad de la carne y de la leche mejorará cuando en vez de seguir e intentar competir con el modelo francés de grandes granjas industriales, que hoy en día se queda obsoleto en ese terreno con respecto a los competidores estadounidenses y brasileños, la sociedad gallega en su conjunto apueste por la producción agroecológica de proximidad, libre de los grandes desajustes entre producción y subvenciones europeas y de kilometrajes que encarecen el impacto, la huella ecológica de nuestro consumo.

17. La regla de los cuatro años señala que si nada cambia en Galicia, dentro de cuatro años, es decir en 2014, volveremos a enfrentarnos a los problemas que hemos conocido en 2006 y este año, sin contar con los incendios de los demás años, en los que también se producen en cantidades más que alarmantes. Por ello, pongamos por objetivo que en 2014 no solamente se reduzcan los incendios, sino que las dinámicas alternativas que pueden cambiar la tendencia fatal a la destrucción se vean empezadas y aceptadas por la ciudadanía gallega.

18. Los musulmanes gallegos, que somos muy pocos y estamos dispersos en toda la geografía de nuestro territorio, tenemos un deber añadido en este yihad ecosófico de toda la sociedad. Porque los bosques son ni más ni menos que nuestras mezquitas naturales, los espacios donde entre las columnas de los carballos podemos sentir la llamada de almuédano de la naturaleza que interpela nuestro ser en el bosque, nuestro bosque-ser.

19. Los musulmanes españoles, me atrevería a decir andalusíes, amantes de Galicia y de la naturaleza, deben ser embajadores de este yihad ecosófico en el resto del territorio peninsular, y pienso muy concretamente en Andalucía y Portugal, donde también se producen incendios de grandes dimensiones. Los turistas y los peregrinos del Camino de Santiago deben volver a sus países con la idea clara de que aquí está comenzando un movimiento serio y colectivo que quiere luchar de una vez por todas contra la destrucción de la naturaleza. Habrá que conseguir que les lleguen estas ideas durante su breve estancia en Galicia.

20. La victoria del yihad ecosófico se medirá en los resultados de la lucha contra los incendios, pero también en la capacidad de pensar nuestro ser artificical, creado, sin raíces una vez que se conoce nuestro ADN bastardo, como un bosque-ser en la superficie efímera de la vida.

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La multiculturalidad islámica y su mímesis de la Umma

I. El jardín-ser

1. De la unidad de Al·lá no se desprende una uniformidad de la cultura islámica. Esa es tal vez una de las verdades más evidentes y menos operantes en el siglo XXI. Todo tiende a presentarnos un determinismo no ya fundamentalista, sino culturalista, que se encarna en la semántica mediática del islam y que, sin base alguna en la realidad vivida no ya solamente por los millones de musulmanes sino por todo lo que podamos entender como realidad histórica de nuestra época, domina el storytelling del mundo, entre burkas, mezquitas en llamas y 11 de septiembre’s todos los días.

2. La victoria de Obama en 2008 ha evidenciado en los Estados Unidos una posibilidad de alternativa que lleva una década cobrando peso frente al mito de la unidad cultural del islam, aquí en España, o si se prefiere en al-Andalus, entendido como territorio del pensamiento andalusí contemporáneo. Esta posibilidad de alternativa es tan artificial como la propia postmodernidad, pero no menos prometedora que cualquier vanguardia que haya recorrido y sembrado frutos en el siglo XX: dadá, el surrealismo, los situacionistas y, más cerca en el tiempo, el colectivo francés Tiqqun. Lo que Obama encarnaba de oxigenante en 2008 para el panorama político estadounidense está representado en Europa por una pluralidad de artistas, pensadores y activistas que se identifican con el islam desde su individualidad y contra el Bloom, lo que Tiqqun define como el Stimmung de nuestros tiempos, la convergencia dominante del Espectáculo y el Biopoder.

3. No debemos caer en la tentación de reducir el pensamiento andalusí contemporáneo a un nuevo averroísmo, por muy atractiva que pueda resultarnos esa propuesta. Porque ni Averroes es un filósofo de la técnica que pueda darnos instrumentos para pensar el capitalismo desde la ética islámica, ni la influencia de Averroes en el feminismo islámico agota todo lo que éste supone en términos de visibilidad de la construcción positiva de nuevas identidades basadas en una ética islámica de la hermenéutica progresista. Averroes, Ibn Rushd, no es ni el abuelo juez de la ciudad ideal ni el nieto filósofo de la agenciación de libertades en la metrópolis cosmopolita del Nexus andalusí. Como mucho, es el muñeco en llamas del viaje dantesco por los círculos de la narratividad del western eterno, entre guerras (Irak, Afganistán, Gaza, etc.) y de entreguerras (lo que comienza en 1979 con la victoria de Thatcher y acaba en 2008 con la victoria de Obama).

4. El modo de vida halal no es tanto la observación ritualista de consejos futbolísticos y censuras puritanas soft, como la articulación diaria de una práctica basada en un ecologismo integral (deep ecology), una sexualidad reencantada por la fidelidad conyugal y la armonía familiar, y un liberalismo social tan alejado del marco farmacopornopolítico como cercano al cosmopolitismo del facebooking, de las redes sociales en general y de la amistad clásica entre pares ciudadanos. No es casual que la revitalización a la que asistimos en nuestros días de los modelos de producción agraria, energética y cultural sostenibles coincida con la internacionalización de las empresas más punteras en el campo de la producción halal. Isabel Romero, responsable del Instituto que certifica los productos halal, fue precisamente invitada por la administración de Obama para que compartiera su experiencia con otras empresas emprendedoras que marcan el rumbo hacia una economía sostenible cuya implementación general el siglo XXI no puede seguir postergando.

5. En una Europa que destaca en el panorama internacional como espacio de cohesión social basado en un Estado de Bienestar que, a pesar de las dificultades provocadas por las crisis de origen neoliberal, es todavía el mejor marco para desarrollar modelos de convivencia, la presencia de millones de inmigrantes musulmanes es contemplada bajo un prisma amenazador por unas sub-élites conservadoras que no nos parecen representativas del sentir real de la ciudadanía. En efecto, cuando no hay una orquestación securitaria demagógica, como ha sucedido y sucede en Italia, Francia, Holanda, Suiza y se quiere provocar en Catalunya, la población ciudadana no solamente aprovecha el enriquecimiento del tejido social integrando a los nuevos inmigrantes conforme se asientan los que llevan ya en Europa varias generaciones, sino que también descubre nuevas formas de ser que no son ni las de los inmigrantes ni las que se conocían en el siglo XX. Estas formas de ser son evidentes en lo que aquí llamamos el marco hermenéutico de al-Andalus, donde confluyen comunidades rurales de las Alpujarras, familias del cinturón barcelonés, jóvenes de Rianxo y estudiantes nacidas en el Magreb asentadas en París. Pero son también las formas híbridas de ser del coreográfo belga de origen marroquí, de los periodistas especializados en productos financieros islámicos o halal con apellidos pakistaníes y de los diputados alemanes con familia en Turquía o con vínculos estrechos de cooperación con los movimientos asociativos sufíes de la cuenca del Rín.

6. Los pensadores andalusíes contemporáneos más destacados tienen en buena parte una filiación común marcada por el trabajo seminal de reconstrucción de al-Andalus del maestro Haŷŷ Abderramán Maanán. Ya sea en la obra plástica Hashim Cabrera, en la epistemología de los monoteísmos y chamanismos del niponólogo y experto en haikús Abdelmumin Aya, en la vertiente más militante del blasinfantismo anticapitalista, en la internacional del feminismo islámico de Ndeye Andújar y Abdennur Prado, en la respiración acompasada de las hadras en la Zawiya de Sevilla, ya sea en los latidos de cada una de mis frases, encontramos los acentos melillenses de quien acometió, casi en solitario, la traducción y divulgación de las azoras mecanas más influyente de las postrimerías del siglo de la Revolución Rusa, Auschwitz, Mayo del 68, el jomeinismo postmaoísta y el ADN.

7. Al-Andalus como meseta del PAC (Pensamiento Andalusí Contemporáneo) es también la sierra del anti-PAC (Política Agraria Común) de la UE, la resistencia-para-bandolera del árbol de olivo frente a los olivares-industria-holding de la Castellana, la hermenéutica de las aleyas del agua frente a las autopistas del agua del Levante, la propedéutica de las charlas andalusíes frente a las stories identitarias neo-fascistas. Al-Andalus como red rizomática de saberes es la contraposición exacta del haya europeo que ha descrito con acierto Camille de Toledo. El autor de Punks de boutique, El Bosco al revés y Vidas y muerte de un terrorista americano ofrece la imagen del banyan surasiático del postcolonialismo como alternativa al haya, árbol de la tristeza mnémica tras los crímenes que presenció el abedul. Nosotros vemos en las flores de los arrayanes de las nawriyyat andalusíes una imagen más fresca y embriagadora de lo que puede ser el futuro.

8. Dice Ibn Zaydûn en versión de Mahmud Sobh:

aún en Arruzafa brotan muchas flores muy sonrientes

en sus almunias tan regadas por las nubes abundantes;

¡cuán hermosos jardines de diversión que en su sombra

todavía nos escancian vino de locura los obsequiantes!

9. El criterio halal debe ser el motor del ser-máquina sentimental que artificialmente se construye a sí mismo afectivamente, socialmente, espiritualmente. Somos esclavos de Al·lá como el vino es esclavo de la uva y la uva de la parra y la parra del jardinero, pero somos los jardineros de nuestro jardín-ser en el jardín ontológico de la biotécnica que nos constituye. Por eso no se trata de remar con los fundamentalistas en la afirmación de las raíces, sino de florecer en las almunias según los criterios de la agricultura ecológica. Es decir, sostenibilidad, diversión y “prohibido prohibir”, frente a las lógicas neuróticas de la haramización, el romanticismo de la violencia y la pulsión de muerte. Porque es mucho más que el horror producido por los crímenes de Al Qaeda lo que debemos conjurar entre todos; sin retóricas de las malas hierbas y las erradicaciones, de los plaguicidas y los ciclos frigoríficos, nos enfrentamos ciertamente a una desertificación que necesita ser frenada con medidas urgentes de fertilización: cultura en la tolerancia, educación para la ciudadanía, reconocimiento de las multiculturalidades y coordinación de las estrategias de I+D+i.

10. El criterio halal es el sistema de preguntas que la conciencia va creando para seguir manteniendo activa la máquina del jardín-ser. Una vez que la psicología individual se familiariza con la halalidad, las situaciones creadas son pasos prometedores de nuevas situaciones. No la sucesión pasiva de estímulos como película, sino la prolongación de la ebriedad creativa en la deriva del poeta que nombra todo aquello que admira, todo aquello que ve o su ebriedad le hace ver.

II. Mudanzas del sujeto en la noche

11. La Yihad es el espejo exacto del fundamentalismo republicano de los Estados Unidos. La victoria de Obama es también la derrota de Osama Bin Laden. Eso es algo que los fundamentalistas de todas las vertientes no quieren reconocer en toda su importancia. Que los Estados Unidos tengan un presidente que marca otra vía diferente al fatalismo deprimente del bushismo es sin duda una mala noticia para muchos que prefieren sea donde sea seguir la senda del machismo, de los nacionalismos, de los discursos de la amenaza y la economía entendida como violencia.

12. El terrorismo yihadista tiene la capacidad de segar muchas vidas y matar sin piedad a seres humanos de forma especialmente cruel. Es un terrorismo que ha sido descrito como internacional, y no es falso decir que, efectivamente, los yihadistas han conseguido sembrar el terror en todo el planeta. Lo peor que podemos hacer en estas circunstancias es tener miedo de estos terroristas, o pensar que conviene no perseguirlos, juzgarlos y condenarlos. Tampoco podemos sucumbir ante la tentación de procurar construir una tregua. Ahora bien: no lograremos derrotar al terrorismo yihadista con guerras coloniconvencionales como las que conocemos hoy en Irak, Afganistán y Gaza. Los países europeos deben reinventar su política exterior para que Occidente sea un aliado para la paz, en vez de un obstáculo. Cuanto más se prolongan éstas y las guerras en general, más se enriquecen las industrias de armamento y más se empobrecen las retóricas de lo común. Descubrimos que nuestros vecinos son paquistaníes, argelinos, marroquíes o iraquíes y acabamos teniendo miedo de los que siguen siendo y seguirán siendo nuestros propios vecinos. Pero ese miedo es el fruto de nuestra falta de comunicación, pues en cuanto los conocemos personalmente aprendemos a diferenciar a cada individuo y a racionalizar la amenaza (o no) que podamos sentir. La proliferación del miedo en la sociedad europea es un fenómeno más inquietante si cabe que el desarrollo brutal de la islamofobia. Me refiero aquí a las mujeres suizas convencidas de una amenaza de banalización del burka, de burkalización de la calle. Me refiero al habitante de banlieue que votó a Sarkozy, pero no a Le Pen ni nunca lo haría por el viejo racista, y sí repetiría por el pequeño chovinista. Al-Andalus es para las personas europeas que viven este miedo no un jardín, sino el bosque de columnas de la mezquita de Córdoba: Respeto, silencio, y acorde con la decoración de la catedral barroca incrustada, anulación del yo. Y eso da miedo.

13. Para que Mansur Escudero pueda rezar en la Mezquita-Catedral de Córdoba, ha tenido que pedir permiso a la Iglesia Católica, que se lo ha denegado. Pero lo sorprendente es que la ciudadanía no sabe si apoyar a Mansur Escudero o si burlarse de él, para no tener que darle la razón a la Iglesia Católica. Estamos ante un ejemplo clarísimo del malentendido que provoca la evocación de al-Andalus para la ciudadanía española y europea en general. No ya los famosos malentendidos sobre el archislam (la religión islámica, la cultura islámica, el islam, la vida islámica, etc.) hasta la saciedad (y el agotamiento de cualquiera), sino del malentendido entre vecinos por el uso de la fuente. ¿A quién debe molestarle que Mansur Escudero rece en la Mezquita? ¿Qué noche ha invadido el recinto cordobés, que el sujeto perdido recorre aterrorizado por las sombras del pasado? ¿Qué mudanzas debe emprender para descubrir que la amistad, la fuente del pueblo, y la fertilidad del agua pública no tienen precio?

14. La mezquita que se ha pretendido construir en la zona cero de Nueva York se llamaba Cordoba, en un márketing del andalusismo que fracasó, una vez más, por sus connivencias con wahabismos kuwaitíes, lo cual no deja de ser desolador. Que la mezquita no se construya. Que los wahabíes puedan recurrir tan fácilmente al andalusismo de pacotilla sin que la respuesta aquí se haya apenas oído. Y que el PAC (Pensamiento Andalusí Contemporáneo) no haya tenido ninguna posibilidad de influir en la batalla como voz oficial de la política exterior europea, y más concretamente española, en este episodio. Los vínculos apenas comienzan a ser eficaces entre Junta Islámica, la Generalitat de Catalunya y ahora el Ministerio de Igualdad sobre el feminismo islámico. Pero es que el feminismo islámico debería ya estar en las agendas de todas las políticas europeas de cara a su acción exterior en África, Asia y el mundo árabe. La postura republicana de rechazar la mezquita Cordoba en la zona cero de Nueva York es la más tardía de las victorias de Bush y Osama Bin Laden. Esperemos que sea una de las últimas.

15. Dice Muhámmad: “Id a buscar la ciencia hasta en China”.

16. El amor no es el valor que debe regir nuestras relaciones sociales, sino el respeto. Para amar ya tenemos bastante con los seres más queridos, o simplemente con uno mismo. Al-Andalus no es por tanto la utopía del amor sino la ultratierra del cuidado. Las ideas sobre el islam como cultura de la paz popularizadas, entre otros clichés, por las traducciones de islam como paz no pueden en ese sentido ser más equívocas. Claro que el islam se opone a la guerra, pero no porque sea violenta, sino porque es destructiva, ciega, absurda. Hay violencia en el islam: contra la ignorancia destructiva. Los terrorismos islamistas destruyen en el mundo lo que el islam más aprecia: la urbanización, la socialización, la puesta en común de las riquezas en el mercado simbólico de la ciudadanía. Al-Andalus es más que un espacio rural, es sobre todo un espacio urbano, pero eso sí, con suficientes jardines y parques como para que la ciudadanía piense su día a día como jardinero.

17. Mehdi Flores, Abdennur Prado, Camille de Toledo. Un toque de perfume recorre los nombres de los pensadores andalusíes contemporáneos.

18. Nunca se repetirá suficientes veces que, mal que pese a los fundamentalistas, la riqueza de al-Andalus era el fruto de la conjunción de varias culturas, identidades y religiones, como de varias tradiciones de pensamiento técnico de la ciudad, de la ciudadanía: la democracia griega, la queertesía de Bagdad, la topología de la traducción de la Escuela de Toledo.

19. Al-Andalus no es el territorio de ninguna reconquista islámica política, geográfica o demográfica, sino el espacio artificial que el ser-máquina, el sujeto sentimental, el jardín-ser atraviesa en las mudanzas de su agenciamiento como viajero en la noche del alma. Ni la enésima resurrección de un proyecto camufladamente islamista, ni la desterritorialización absoluta de la macdonalización, ni el storytelling de las raíces nacionales, el territorio contractual de al-Andalus flota como el céfiro que recorre el jardín al atardecer. Oculto en los poemas, en el arte, en las utopías tazísticas, el esplendor de al-Andalus se permite florecer sin pedir permiso más que al fluir incesante de las propuestas y las situaciones. No hay Medina ni Meca que lo valga.

20. A partir de ahora, me referiré a pensadores andalusíes contemporáneos musulmanes o no musulmanes, españoles o extranjeros, con el propósito de señalar la pluralidad de al-Andalus, y desmentir el mito de la uniformidad cultural islámica, que solo es una mitopoyética culturalista con derivas fundamentalistas. En la multiculturalidad islámica se puede apreciar una tensión mimética cuya energía se plasma en al-Andalus para representar la Umma, pero no entendiendo la Umma como la comunidad fundadora y primigenia de Muhámmad, sino como la Umma multicultural compuesta por los millones de musulmanes en el planeta hoy en día. Las mudanzas del sujeto en la noche son las moradas del ser-jardín en las cartografías del islam plural, en tres o cinco continentes, en los siete mares, en 189 naciones, en millones de pueblos, ciudades y grandes urbes. Al-Andalus es el anhelo y la expresión de esa Umma reflejándose idealmente aquí y ahora, en el espacio escrito del deseo de convivencia de los ciudadanos.

III. El más allá de la mansedumbre

21. Tenemos, todos tenemos un problema con el salafismo, pero además los ciudadanos tienen derechos, que aunque no les gusten a otros han de ser respetados. El auge del salafismo en Catalunya es real. Mezquitas salafíes reciben a musulmanes de muchos países diferentes, pero este falso cosmopolitismo se genera porque ellos se refuerzan mutuamente en oratorios que son espacios únicos de defensa y seguridad frente a la hostilidad de buena parte de la población vecina, y demasiadas veces, de las autoridades locales. Cuando las vías de la integración se bloquean para colectivos determinados, éstos se autoexcluyen no ya del espacio imaginario de un al-Andalus, sino del espacio social español, europeo en su sentido más prosaico. Acción: alcalde prohíbe, dificulta la apertura de nuevas mezquitas. Reacción: la mezquita existente se masifica, se densifica. Contrarreacción: alcalde cierra la mezquita existente. Situación final: clandestinidad mayor de la práctica del islam en Lérida/Lleida, cuya representatividad pasa a estar en manos de los salafíes de forma soterrada y sin alternativa.

22. Si la vergüenza es un sentimiento revolucionario, reflexión atribuida a Karl Marx, estamos haciendo de los fundamentalistas y salafíes, en concreto en la inmigración, los revolucionarios del nuevo siglo. Pero la revolución que esa gran vergüenza prepara no augura nada bueno ni para al-Andalus, ni, de paso, para España o Europa. Si los inmigrantes musulmanes practicantes pudieran decir lo que sienten, si los salafíes del proletariado en nuestra sociedad pudieran levantar la voz en la esfera pública, los problemas de su día a día se nos aparecerían como llagas en la piel de la ciudad. Pero no queremos ni ver ni oír, ni a los andalusíes ni a los salafíes, y esperamos que todo se arregle por la vía de la policía, la multa y la prohibición. Haram, burka, velo-gates y una multiplicación de pequeños roces. Que a la larga desgarrarán el tejido de las calles, de las discusiones, de los hogares.

23. El caos violento de las banlieues francesas no es una maldición caída sobre los franchutes por su ¿demostrada? antipatía, sino el resultado de un incendio que el nacionalismo y la islamofobia se han encargado de alimentar. Claro que es una violencia de débiles contra los más débiles, como denuncia Vaneigem, claro que es un caldo de cenizas que el sistema político no está dispuesto a alterar. Por eso sus réplicas en Catalunya, pronto, y también, por poner al caso, en Madrid algún día, pueden servirnos de avisos para lo que no nos podemos permitir: la repetición de las guerras de Granada, la celebración neomedievalista de la Reconquista. O nos disponemos a nombrar otras alternativas o sucumbimos ante la fatalidad de lo anunciado por los más catastrofistas. El teatro de nuestras luchas-remake tiene ya los guiones de la mañana de tambores. No merece la pena, a estas alturas, aprendernos de memoria lo que ya sabemos que tenemos que decir: sin respeto a los derechos humanos de todos, y de los extranjeros concretamente, caeremos en el regazo asesino de la Virgen de las Guerras.

24. Para ponerse en forma contra los cruzados, un tal Hisham Arquero, un hors-PAC, en un texto polemista brevísimo más pesado que constructivo (1), sostiene que los “conatos explicatorios” occidentales son “absolutamente ajenos al universo concreto cuya singularidad se intenta descubrir.” ¡Venga alguien y lo despierte! Un universo concreto. Ni más ni menos que fuera de al-Andalus, cuya dimensión es más pequeña, y abarcable, solo con zapatos, en los libros, sin telescopios hacia los firmamentos de la concreción. Porque la muerte se apodera de sus “civilización universal”, de la grandilocuencia de sus “ideas-fuerza”, del fundamentalismo que “cimenta” su singular “comunidad musulmana”. No hay espejo con la muerte porque ya no hay vida en ese tono tan antimarxista que recoge lo peor del marxismo, como de hecho también le pasa, pero por otras razones, al neoliberalismo.

25. La reivindicación del colectivo “ser andalusíes” por Hisham Arquero no puede ser más engañosa. No hay al-Andalus posible en su universo concreto del islam, no CABE en su monotonía nada más que un monoteísmo. “Por mucho que se niegue, el andaluz sigue sintiendo el Islam, lo lleva dentro, le resulta inevitable”. No haya nada más fabricado que el islam andalusí que podamos construir, artificialmente sentido, contra este andalusismo de pacotilla que se llevaría a rastras a todas partes.

26. Dice Abdel Karim Soroush, citado en francés por Jean Daniel: “el islam es una serie (suite) de interpretaciones del islam como el cristianismo es una serie (suite) de interpretaciones del cristianismo.” Es decir, al-Andalus es una suite hermenéutica de la multiculturalidad islámica, nuestro viaje de mudanzas en la noche de las identidades nos debe llevar al jardín-ser de la creación de situaciones, a la mímesis de las variaciones que Arquero quiere ver en su unidad mansa. Una suite musical implica variaciones, y una suite andalusí flores de todas partes, con sus propias risas. Como en la música, en al-Andalus se avanza hacia nuevas sonoridades. Pensar esas sonoridades es la tarea de los andalusíes, seres definitivamente sin raíces.

27. La ilaha il·la Al·lá, Muhámmad rasul Al·lá. Una frase del desarraigo, de la celebración de la técnica frente al impulso de muerte. Un limpiar la tierra (No hay más dios que la razón instrumental) para acoger al otro (Muhámmad como el que no viene sino de parte del que no está ni se le espera, que celebra la nexicidad de la razón instrumental) y para perfeccionarnos mutuamente en el diálogo. Porque la técnica ES precisamente el sentido del esfuerzo. No hay ninguna excusa para no atender lo que se explica tan sencillamente: tenemos que perfeccionarnos a nosotros mismos sin falsas jerarquías anuladoras. El capitalismo libera recursos pero agrava desigualdades. Un pensamiento que no produzca una predisposición al esfuerzo en la técnica ni generará situaciones ni protegerá contra los fundamentalismos. Y de ahí a los oscurantismos más rancios solo hay un pequeño paso que ya han dado los salafíes, los wahabíes, los que hacen de la barba un mero signo de Allâh, Allah, Al-lah, Al-lâh, Alá, Dios, etc.

28. Lo bueno de un grupo es estar fuera. Solo el conocimiento de lo que uno piensa favorece que uno pueda entrar y salir cuantas veces quiera en todos los espacios diferentes que deben ser nuestros territorios para derivas de la creación, del paseo y la amistad. Las TAZ son tan importantes en solitario como en grupo, cabría decirle a Hakim Bey, aunque tal vez él mismo ya descubrió, en estos años, que no hay buen amigo que sea tan generoso como el silencio de la biblioteca que deja pensar y escribir.

29. La ruptura con las raíces fue buena para la primera Umma, y lo es también hoy en día para la Umma, ya sea la difusa en el mundo con los millones de musulmanes o la Umma concentrada por su mímesis andalusí.

30. La ruptura con las raíces nos lleva a una utopía más allá de la mansedumbre que representa un aire fresco en el aire viciado de los fundamentalismos. Como el hachís, cuando viajó con los sufíes hasta llegar a todas las esquinas de la cultura del salón, precedente perfecto y simbiótico de la cultura de los cafés, lo que se quiere entender como una posibilidad de Europa, el libro debe circular en manos de los andalusíes como seña de identidad de los que no temen encerrarse para leer. Dice el Corán: Lee. Es una de las pocas órdenes que merece la pena obedecer en su sentido literal.

IV. Boda en Chauen de hacha y huevo

31. El PAC (Pensamiento Andalusí Contemporáneo) y Tiqqun comparten su carácter literario. Más que tierras, bibliotecas. El PAC no tiene fronteras geográficas, o están segmentadas en tantos enclaves que no se pueden trazar. Tiqqun es una idea de reparación, de rectificación, dentro del contexto específico del judaísmo. Si existiera una ciudad andalusí, sería Chauen, donde alrededor de las casas blancas se extienden los campos de cannabis. Si existiera una ciudad sefardí, sería París, donde la deriva de los situacionistas reinventó el Éxodo.

32. Un fondo de nihilismo habita el pensamiento andalusí contemporáneo, una forma de limpiar las tradiciones occidentales, las dialécticas filosóficas hasta lograr la verdad, malezas del jardín-ser, y un intento de abrazar la sabiduría china de la agilidad que ha descrito pertinentemente François Jullien. Ese nihilismo peculiar andalusí de la contemporaneidad es como un hacha que despeja conceptos para establecer una cartografía de saberes no enmarañados. Al mismo tiempo, no es una mera destrucción de lo ya pensado porque no quiere sembrar. El hacha de Chauen se compagina con la armonía de la forma ovoide. Penetra en la realidad de forma aerodinámica, sin dejar semillas, pero cargado de futuro, hacia la fertilidad.

33. La memoria de los libros escritos en al-Andalus, en Sefarad, en la Hespaña medieval, es una boda del hacha contra los debates pasados y del huevo del pensamiento del futuro. Novia y novio descienden las calles soleadas de Chauen hacia la fiesta cosmopolita de la biblioteca nupcial.

34. Cuando esperamos un desenlace feliz, la impaciencia nos impide concentrarnos en la importancia de recibir la noticia con serenidad. La virtud del andalusí reside en su preparación para lo bueno y lo malo con igual ánimo.

35. Hay una tradición del PAC que nace con los hippies que, en vez de ir a la India, fueron desde España y Europa a Marruecos. También se produjo en los años 80 y siguientes décadas del siglo pasado un romanticismo específicamente andaluz, islámico y new-age que se cristalizó en comunidades de las Alpujarras. Lejos de querer olvidar ese periodo, es preciso reivindicarlo. Es el antídoto contra cualquier tentación elitista, virtual, que pretenda despertar y revitalizar el nefasto debate entre campo y ciudad.

36. Los andaluces pueden sentirse orgullosos de Andalucía sin tener que pensar en al-Andalus. No hace falta recurrir a esa época para pensar, vivir y amar Andalucía. El andalusismo suele pecar de kitsch. No es ni estético ni creativo, es a menudo restauracionista, cursi y falto de intuiciones.

37. La cultura andalusí del Norte de África es patrimonio de los respectivos países. Hay un fondo de colonialismo en diversos intentos de des-marroquinizar, des-argelizar o des-tunecizar la música andalusí, la cultura de esas ciudades. El Pensamiento Andalusí Contemporáneo no es ni debe ser una operación de márketing para crear un turismo de ricos que descuide la realidad social, política y cultural de los países magrebíes.

38. La hermandad entre los andalusíes es la hermandad panarabista sin la grandilocuencia nasserista, es la hermandad europea sin la arqueología malsana del juedocristianismo, es la hermandad panislámica post-islamista, es la hermandad del sionismo sin supremacismo judío, es la hermandad de la hermenéutica sin texto obligatorio.

39. Al-Andalus y Palestina son dos caras de una misma moneda. Pero allí donde Palestina es pesadilla, al-Andalus quiere ser sueño. Allá donde Palestina es colapso, al-Andalus quiere ser agilidad. Siempre que Palestina se sumerge en la desolación, al-Andalus promete otra vía. No hay al-Andalus para los seguidores de Al Qaeda, ni para los de Hamás. No hay Palestina tampoco para ellos, o no debería, ni para los ocupantes israelíes, pero sí para los andalusíes israelíes.

40. La obra de Ibn Arabi es tal vez el núcleo exotérico del pensamiento contemporáneo de al-Andalus, porque es el mayor exponente del pensamiento clásico andalusí. La obra del poeta Ibn Sahl, es, en contrapartida, el núcleo esotérico de pensamiento andalusí contemporáneo, porque su poesía está aún queriendo decir todo lo que dice.

V. Ibn Sahl, el queertés andalusí

41. El poeta Ibn Sahl de Sevilla es un poeta judío y musulmán. Sevilla es además de la capital de Andalucía la ciudad que dio su cultura híbrida al poeta de la queertesía andalusí. Ibn Sahl escribió una poesía en árabe que no discurre por la ontología de los sufíes ni por el realismo de los moaxajeros. La poesía amorosa de Ibn Sahl está dedicada a un joven judío llamado Musa. Después de amar a Musa, escribió poemas para otros mecenas, en Ceuta, y para un chico llamado Muhammad.

42. La queertesía es la cortesía queer que precede a las cortesías europeas y les da su forma, aliento y sentido. Es absurdo pensar que el erotismo de Catulo no merece las alabanzas que se suele reservar para los trovadores. Pero igual de absurdo es pensar que la poesía de Abú Nuwás no es igual de importante que la de Catulo. Sin mencionar la poesía erótica queer en la corte de Bagdad no se explicaría ni al-Andalus en el pensamiento contemporáneo ni los desarrollos de la cortesía en Occidente. No se explicaría nuestra cultura europea.

43. La queertesía es el origen del fenómeno de la moda que nace en Europa en torno a la mitad siglo XIV, pero ese origen andalusí no es mencionado por Gilles Lipovetsky en su estudio sobre la moda como evolución de la cortesía medieval (2). La sofisticación, el esfuerzo por perfeccionar la seducción, el carácter híbrido de la atracción como fuente de conocimiento y de desconocimiento son los objetivos que trata de alcanzar el poeta queertés transitando en las mudanzas del sujeto en la noche que invade el jardín-ser. La base del criterio queertés comparte con el eje halal la querencia por lo efímero de un destello de la rosa, la pasión por la fertilidad de situaciones que creamos en el jardín de lo común.

44. El saber hacer del poeta queertés, y de Ibn Sahl en concreto, se aprecia en el erotismo prácticamente desprovisto de obscenidad. Porque en la metáfora erótica se esconde lo que diferencia nuestra cultura de la pornografía. La pornografía no solamente es una pantalla de los abusos de las redes de prostitución. La pornografía es una claudicación, un derrotismo de nuestra propia capacidad de imaginar la sexualidad. El auge de la pornografía firma nuestra falta de poesía, de queertesía, de saber hacer en materia de amor y sexo.

45. Ibn Sahl se hizo musulmán para los judíos, y siguió siendo judío para los musulmanes. No sólo porque algunos musulmanes no lo aceptaran como musulmán, sino porque evitó romper con el judaísmo, o complacer a los curiosos que le preguntasen si era realmente musulmán. O tal vez rompió con el judaísmo, pero sin que eso supusiera romper con la cultura judía. Aunque escribió placenteramente toda su poesía en árabe, si es cierto que como se ha escrito compuso un poema en hebreo, estaríamos ante un poeta que entendía su cultura como doble. Igual que debería entenderlo el andalusí, por lo menos una cultura doble. Y si es posible todo lo híbrida que su anhelo de perfección pueda conseguir. La multiculturalidad islámica debe ser con el criterio halal el hecho fundacional del andalusí, sea o no musulmán, y su capacidad de mimetizar los matices de la Umma en su cotidianidad el vector de la proliferación de situaciones enriquecedoras, queerteses, artificiales. Un cosmopolitismo doméstico que lo haga sentirse cómodo con sus vecinos de todo el planeta.

46. Ibn Sahl murió ahogado, doblemente humillado, como amante y como judío; “la perla regresó al mar”, dijeron. No, Ibn Sahl no era duro y redondo como una perla, sino ágil, dinámico y polifacético como un jardín-ser. Los andalusíes debemos cargar con la humillación doble de ser amantes y judíos. Vivir un islam que remita a la destrucción del judaísmo europeo. Al musulmán que describió Agamben en Auschwitz. Y debemos estudiar el jardín-ser como amantes que deben cuidar el marco de sus seducciones.

47. La poesía andalusí es el espacio de traducción virgen que los arabistas han poco a poco comenzado a explorar, es el tantas veces evocado jardín secreto. Sin embargo, el andalusí no debe limitar su hermenéutica a lo que los poetas andalusíes clásicos denotaban, sino ampliarla a todas las connotaciones contemporáneas de esta y cualquier otra poesía. Rechazo al arabista que quiere entender al-Andalus sin apreciar en su justa medida, sin conocer a Warhol. Desprecio al musulmán que ve en al-Andalus una posibilidad de revancha contra Occidente.

48. Ibn Sahl, en su tragedia maravillosa que le hizo ser precursor de la sabiduría de Proust y del malestar en la cultura de Freud, emprendió una tarea loable. Hizo de su doble religión un juego de posibilidades siempre al límite entre la sofisticación manierista y la irreverencia sapiencial. Debord decía que era un estratega, y no cabe duda de ello al apreciar la meticulosidad de sus comentarios sobre el espectáculo. De Ibn Sahl diremos que es un espía pacifista, siempre entre lo enemigos para engañar a la guerra. En todas las guerras de hoy faltan espías pacifistas.

49. Los nacionalistas del andalusismo más primario prefirieron el boato de la grandeza de Ibn Arabi a la ambigüedad del poeta Ibn Sahl. Ya es hora de que en al-Andalus crezcan más flores y menos iluminaciones. En al-Andalus queremos películas, no bombillas.

50. Tras el fenómeno del cine 3D, el Espectáculo sólo podrá ofrecer el acoplamiento de sensaciones olfativas. La halalidad es ante todo un arte de la cocina halal, donde se combinan los cinco sentidos de forma mucho menos espectacular, y mucho más nutritiva.

Notas:

(1) Acerca del Islam, Universidad islámica internacional Averroes de al-Andalus, Yama’a islámica de al-Andalus, Córdoba y otras ciudades andaluzas, s. f., págs. 5 y 6.

(2) L’empire de l’éphémère. La mode et son destin dans les sociétés modernes, Gallimard, París, 1987, págs. 29-44.

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El espejismo del Apartheid

Il faut du courage pour porter une kippa dans ces lieux féroces qu’on appelle cités sensibles et dans le métro parisien ; le sionisme est criminalisé par toujours plus d’intellectuels, l’enseignement de la Shoah se révèle impossible à l’instant même où il devient obligatoire, la découverte de l’Antiquité livre les Hébreux au chahut des enfants, l’injure ” sale juif ” a fait sa réapparition (en verlan) dans presque toutes les cours d’école. Les Juifs ont le cœur lourd et, pour la première fois depuis la guerre, ils ont peur.

A. Finkielkraut.

Entre las personas educadas solemos dar por hecho que el estudio de la historia permite aprender del pasado, o por lo menos puede servirnos para no repetir los errores más garrafales cometidos previamente. Pero el estudio de la historia también puede producir un conocimiento mimético, según el cual cualquier situación es o parece el reflejo de otra, y del rcuerdo se pasa al atajo que no explica, y que en el peor de los casos, entorpece.

Me parece que entre las personas más inteligentes, concienzadas y generosas de nuestras sociedades, que identifico con los y las activistas o interesados por la causa palestina, se ha extendido una mímesis que si bien en un momento pudo ser útil, hoy en día agarrota más el pensamiento que otra cosa, hasta el punto de que la veo más como un espejismo que como un diagnóstico certero de lo que sucede entre Israel y los palestinos; me refiero a la analogía del Apartheid.

Vale la pena reconocer que no es un espejismo especulativo, sino basado en múltiples factores objetivos e indiscutibles, entre los que citaré los primeros que me vienen en mente:

-el enclaustramiento (en el caso palestino de forma más literal, con el Muro del Apartheid)  de la población autóctona por colonos “blancos” y la desposesión de las tierras; la destrucción de la vida económica de los oprimidos.

-el conflicto racista que se engarza en un discurso ultraconservador.

-la dosificación de la violencia del opresor según criterios estratégicos o técnicos, y también según criterios de emotividad y tolerancia en la recepción por la opinión pública internacional.

-la deshumanización propagandística de los oprimidos.

-el paralelismo del proceso fundacional entre el sionismo judío y los sionismos cristianos en Sudáfrica y la antigua Rodesia (y también en los Estados Unidos).

-el papel vergonzoso de la “comunidad internacional” frente a la valentía y seriedad de la resistencia alentada por la sociedad civil global.

Creo que, sin duda, se pueden añadir más paralelismos entre la situación que conoció Sudáfrica y la que viven hoy los árabes en “Palestina” ocupada por Israel y dentro del Estado de Israel. No creo haber sido exhaustivo.

Pero la cuestión que me interesa es señalar aquí por qué no solamente esos paralelismos no nos pueden llevar a reducir el conflicto, la lucha de liberación palestina, a una variante de la lucha contra el Apartheid sudafricano, y por qué dicha analogía puede incluso llegar a ser contraproducente, para los palestinos, para los ciudadanos del mundo, y también en concreto para los israelíes que quieran realmente vivir en paz con sus vecinos.

Diferenciaré dos niveles, el nivel de los problemas teóricos, y el nivel de las consecuencias negativas que, a mi modo de ver, este proceso puede llegar a generar, o está ya generando.

A nivel de los problemas teóricos que me plantea la analogía entre Sudáfrica e Israel, comenzaré señalando lo más obvio, la irreductibilidad de los parámetros específicos de la situación presente en Israel y  el no-estado de Palestina. Y el primer comentario es ciertamente provocador: a pesar de la necesidad de subrayar la continuidad de la opresión israelí, durante más de sesenta años desde la Nakba de 1948, el conflicto también ha cambiado por fuera y por dentro. Sería complicado jerarquizar cuáles son, han sido los cambios fundamentales, pero mencionaré en cualquier caso dos:  la subordinación de la agenda global americana al sionismo israelí desde la época de Reagan, proceso que se exacerbó de forma exponencial con Bush Jr., y que tiene como principal corrolario que enfrentarse a Israel es enfrentarse a la principal superpotencia económica, estratégica y militar (no era el caso de Sudáfrica, más apoyada por Suiza y los bancos que por los gobiernos de la OTAN, pese al de Guerra Fría); y la transformación radical de la resistencia palestina, que, de nacionalista, islamopoulista y tercermundista, está hoy sumida en una guerra civil de baja intensidad entre una burocracia colaboradora (la OLP) y un movimiento complejo, Hamás, que abarca desde la legitimidad democrática de las urnas hasta el islamofascismo ahmadineyadesco más insoportable. Volveremos sobre este último punto.

Si en la teoría el Apartheid no es un modelo que nos permita asir en su profundidad el motor interno y los estímulos externos del conflicto, de la lucha de liberación palestina, a nivel de las consecuencias prácticas de haber priorizado la analogía entre Sudáfrica e Israel, creo que hay muchas cosas que comentar. En primer lugar, cabe tener presente que, tal y como ha demostrado Israel recientemente, los soldados israelíes asesinarán a pacifistas musulmanes turcos con  la misma impunidad con la que asesinan a palestinos y otros libaneses. Esto viene a corroborar un riesgo que el humanitarismo occidental debe atajar urgentemente, a saber, negociar su propio imperialismo, su propio racismo larvado, de forma tal que se prevea una resistencia eficaz en la medida en que sea de “sangre blanca”. Por un lado, esto supone arrebatar la capacidad de ser eficaces solidariamente a los musulmanes por el hecho de serlos. Es un planteamiento en sí mismo vicioso por islamófobo, que puede acarrear graves consecuencias también en los territorios ocupados palestinos, con un neocolonialismo humanitario, una vez más colaborador a su pesar, que se interponga entre la violencia alegre de los israelíes y el papel de víctimas archicalladas de los palestinos.

En segundo lugar, la analogía con el Apartheid se explica también por un complejo de inferioridad, de incapacidad de los movimientos de solidaridad con los palestinos, y es que al final parece que el Apartheid permite esquivar la necesidad de colaboración, o llegado el caso, de enfrentamiento, con el movimiento que hoy encarna de forma más clara el liderazgo político de la sociedad palestina, Hamás. Más allá de lo ridículo de la propaganda israelí tras el asesinato de los pacifistas turcos, vinculándolos con Hamás, Hizbolá y Al Qaeda, lo cierto es que resulta sorprendente cómo ni tan siquiera en círculos reducidos dentro del abanico del activismo pro-palestino existe una corriente claramente dispuesta a significar su voluntad de colaboración con Hamás. No nos engañemos, esto se debe a la sencilla razón de que Hamás, por muchos esfuerzos que se quieran hacer para comprender las cosas, no deja de ser un atolladero, un camino sin salida. Por sus prácticas islamofascistas que dan escalofríos a cualquier “blanco”, por sus pecados originales antisemitas y terroristas, y por sus torpezas actuales que le hacen inclinarse al mismo tiempo hacia Arabia Saudí y hacia Irán, cuando ambos países son dictaduras que nos espantan. Con Hamás, no hay Apartheid, porque el Apartheid se derrumbó, pero Israel nunca se derrumbará ante Hamás, preferirá el Armagedón.

En tercer lugar, y acabo, la analogía del Apartheid esconde una forma de narcisismo blanco que tiende a edulcorar la historia, a darle un barniz bonito a lo que fue una tormenta precipitada por la demografía y el Gran Juego. Esta forma de narcisismo se propone atribuir al boicot, a la movilización internacional, bienpensante, antirracista, un papel tal vez demasiado hinchado en el proceso de desmembramiento de la legitimidad del régimen sudafricano racista (piensen en todo lo que acarrea la senda emprendida por John Carlin). Con el mismo narcisismo, la campaña respetable, justa y eficaz de BDS (boicot, retirada de inversiones y sanciones) contra el régimen israelí alimenta tangencialmente ensoñaciones, espejismos, batallitas en fin ridículas de “blanquitos” de campus, que se sienten así no solo partícipes de la historia, sino a veces también, por méritos de veteranía autoinducida, con derecho ganado en sucedáneo de combate a la broma antisemita, rejuvenecida en nombre de los palestinos.

Referencias adicionales:

http://en.wikipedia.org/wiki/Israel_and_the_apartheid_analogy

http://apartheidweek.org/

El apartheid de Israel: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=101959

Uri Davis, Possibilities for the struggle within: http://books.google.es/books?id=Qxo55svQBNUC&printsec=frontcover&dq=apartheid+israel&hl=es&ei=G-gOTJDXIZSr_QaQr_3vDQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CDEQ6AEwAA#v=onepage&q&f=false

Ben White, Israeli Apartheid: A Beginner’s Guide. 2009.

Alain Finkielkraut: Au nom de l’autre: Réflexions sur l’antisémitisme qui vient. 2003.

http://periodismohumano.com/en-conflicto/el-bds-israel-y-los-afrikaners.html

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Apología del feminismo islámico occidentalizado

Bismilah al rahmán y rahim

Las opiniones circulan muy rápido en Internet, de forma tal que nuestros posicionamientos deben seguir adaptándose a medida que otras personas intervienen, y eso a veces implica que demos pasos que no pensábamos dar en un primer momento.

Me ha pasado esta mañana al leer un texto en webislam que me causó preocupación, indignación y ganas de emitir una respuesta inmediata. Se trata de la entrevista Acerca del feminismo islámico, realizada con respuestas de Masuma Assad de Paz, que es licenciada en Sociología recibida en la Universidad de Buenos Aires, y residente en Irán. Mi primera reacción era de cierta sorpresa por ver publicado en webislam un texto en clara contradicción con el pensamiento del feminismo islámico. Porque no deja de ser curioso que la principal plataforma de artículos islámicos sobre feminismo, o de artículos sobre feminismo islámico, al menos en castellano, publique, sin ninguna réplica en el mismo enlace, un texto que ataca en toda forma el feminismo islámico, ya que más que “despejar dudas” acerca del feminismo islámico, como puede llevar a engaño el subtítulo, la autora vierte toda una argumentación razonada contra todo lo que éste supone.

Peor mi respuesta inmediata ya no puede ser tan inmediata, porque Abdennur Prado ya ha publicado una excelente respuesta, llamada precisamente Respuesta a Masuma Assad de Paz sobre el feminismo islámico. La brillante articulación de la réplica por parte de Abdennur me desarma parcialmente, y bien podría dejar las cosas como están, puesto que lo que él ha aclarado solamente puedo enturbiarlo con peores ejemplos y más confusos argumentos. Pero también en parte, y aún a riesgo de desandar parte del camino voy a insistir un poco más en una parte del debate, a saber, la primera gran acusación de Masuma Assad que va dirigida a los que defendemos el feminismo islámico. Con una claridad bastante de agradecer escribe que

En realidad, estas feministas islámicas pretenden, a través de los principios de la cultura occidental tales como el humanismo, secularismo, derechos humanos, igualdad del hombre y la mujer, hacer una revisión e interpretación de las aleyas del Corán presentando así, un nuevo modelo. En realidad, la idea es presentar la cultura occidental con un color islámico a los musulmanes.

Y básicamente, lo que me sucede es que le doy la razón, que no me ofende, que estoy de acuerdo, quizás me parece una forma un poco simplista de presentar las cosas, pero lo básico está, ahí mismo, está en la breve enumeración. No quiero decir que Abdennur Prado exagere cuando insiste en que

El feminismo islámico deriva su mandato única y exclusivamente del Corán. Y esto es algo en lo que están de acuerdo todas las feministas del islam.

Pero sinceramente, me parece que es una batalla menor. Renuncio al examen de “pata blanca” coránica. Me parece más importante aceptar que sí, efectivamente, parto de los principios que menciona Masuma: humanismo, secularismo, derechos humanos, igualdad del hombre y la mujer. Porque no los veo en absoluto contradictorios con el Corán, y porque son los principios que me importan, tanto  o más que la fidelidad y/o mi adscripción a la tradición islámica. El Corán nos recuerda constantemente que son nuestras acciones y nuestra fe las que deben ser valoradas, que Allah (s.w.t.) nos juzgará por nuestras acciones y nuestra fe. No solamente por nuestra fe, sino también por nuestras acciones. La fe puede ser sincera, pero se realiza de verdad en un compromiso (jihad) inquebrantable por la justicia. Por eso soy situjihadista, porque el islam actual está sobrado de legitimidades y falto de ética.

Sin ética, el islam se convierte en un fenómeno demesticado por el neoliberalismo, por el capitalismo. Así, recientemente, Juan José Tamayo, respondiendo sobre lo que a su juicio aportaba el islam hoy en día , dijo que

“El Islam tiene un planteamiento de la economía en choque con el neoliberalismo, es decir, plantea una ética liberadora frente a la teoría del neoliberalismo, que podría conseguir que se acabase con ello, que estamos viendo los problemas que conlleva”

Me parece evidente a estas alturas que un debate como el que se ha producido entre Masuma  Assad y Abdennur Prado pone en evidencia el dilema en el que páginas como webislam deben posicionarse con cada vez mayor claridad, a saber, si rompe con los discursos de inspiración antioccidentalista más o menos ligados al islamofascismo iraní, o si profundiza decididamente por esa “ética liberadora” que defiende con tanta perseverancia Abdennur Prado y tantas y tantos más musulmanes que nos declaramos feministas, anticapitalistas y proabortistas, como Ilham Moussaïd, candidata del NPA francés, tan atacada por todos los frentes mediáticos por ser feminista y llevar velo.

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