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Verdades de un blog, silencios vitales

Bismil·lâh al rahmán y rahim:

Los reyes de Marruecos, España, Libia, Estados Unidos, Francia o Arabia Saudí son en el mejor de los casos payasos, y en el peor bribones y ladrones. Me importan poco las diferencias, lo bien que se lo pasa uno en Tánger, lo guay del sufismo para occidentales, y no va por nadie, sino para desahogarme en este blog, porque aquí pongo verdades de un blog que son silencios vitales. Sigue leyendo

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Los héroes se preparan con escritores

Cita para comenzar un mes de agosto con complejos por resolver, o cómo ir dejando de ser uno de los tuyos, «los estúpidamente llamados hombres de razón», y empezar a ser un héroe de la edad de la abundancia distribuida, sin que sirva de recetario para incrédulos, sino a modo de buen ejemplo para cortar la conversación por lo sano. Es de la blanca pluma (panache) de un escritor que consigue una voz heroica, sostenida en el diálogo de la cana y el pelo negro, en árabe al-shayb wa al-shabâb. Leonardo da Jandra, Entrecruzamientos, I, p. 45: Sigue leyendo

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lecturas y ritmos (X)

Ayer leí Los caprichos de la piel, de Leonardo da Jandra, un volumen publicado en 1996 en México que recoge tres relatos, cuyo eje común es el erotismo y la visión femenina del mismo, presentes también en el personaje de Trilce en Bajo un sol herido. De hecho, el personaje de Julia del primer relato es casi un eslabón previo a Trilce, por su independencia y voluntad. Sin embargo, este relato fue el que menos me cautivó de los tres, quizás porque me pareció el menos excitante. El segundo relato es una gran locura, con un personaje principal -Ingrid- entre lo entrañable y lo trágico, con también su dosis de perversión. Pero el mejor de los tres relatos, a mi modo de ver, es el tercero, llamado «Del negro al amarillo». No desvelaré su trama, que contiene un elemento para mí un tanto molesto, pero sí añadiré que la cuestión del erotismo se conjuga aquí de manera magistral con el racismo y las relaciones simbólicas y sociales entre blancos y mestizos en México. Me gustaría citar el final del relato (p. 142):

Otto corrió a sentarse al lado de Frieda y los tres se quedaron viendo cómo pestañeaba la pantalla. Las imágenes mostraban ahora las Puertas de Brandenburgo como si fuese la boca de un hormiguero alborotado.

Afuera, un taxi con placas del estado de México se estacionaba a una distancia prudente de la casa. Al tiempo que Agustín se ponía unos guantes y extraía un filoso cuchillo de la caja de herramientas, su sobrino y el que venía al volante observaban con detenimiento el muro electrificado.

El final está anunciando toda una serie de purgas finales que acompañan el estallido libertario de Berlín. Me resultó luminoso leer un relato que acaba allí donde empieza Punks de boutique, de Camille de Toledo, apreciando además la perspectiva común a los dos escritores frente a las vanidades mediaticosociales. En ese sentido, Leonardo da Jandra entra dentro de la constelación de geniales narradores como Bolaño, o incluso el mismísimo Cortázar. Ahorita iré leyendo la Arousiada, aunque sólo sea el primer volumen, y su ensayo Presentáneos, pretéritos y pósteros. Salvo que mi hermano lo lea antes, y me lo resuma muy bien. Aún así creo que me lo leeré en cualquier caso, porque el planteamiento es de una exigencia muy escasa hoy en día -el tiempo, eros y tánatos,  lo profano y lo sagrado, la ecología-, y por supuesto seguiré con Samahua. El resto vendrá después, cuando llegue el momento.

Lecturas muy atentas de Duby (El amor en la Edad Media y otros ensayos) y Fanjul, que a pesar de sus excesos provocativos un tanto necios y pueriles escribe con seguridad sobre moros y moriscos, demostrando que sabe ser buen investigador, aunque menos acertado polemista y látigo de la «progresía» que tanto vitupera ( cf.  Al Andalus contra España, la forja de un mito). Ya se irá comentando. La vida como el arte del buen leer. Vita aut ars legendi.

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