El terrorismo unívoco: sobre Gaza, Israel y Hamás

Bismilah al rahmán y rahim

Los bombardeos israelíes de antesdeayer, ayer y hoy (27-29 de diciembre) en Gaza son un ataque a la población palestina y a Hamás. No han sido condenados por las democracias occidentales ni por la ONU. España, por ejemplo, emite a través de Moratinos un comunicado malvado. Israel no está respondiendo desproporcionadamente, porque la justicia no tiene proporción. No hay legitimidad para el asesinato, incluso de sospechosos, y menos para ampararlo como ejercicio entre la pragmática bélica y el fatalismo retributivo. En la izquierda, se formulan mensajes de todo tipo. Dieudonné deja en Francia que R. F. hable en nombre de los palestinos ante 5000 personas que aplauden o se callan. Los blogs independientes analizan con rigor y rabia la situación, y se decantan en su inmensa mayoría por mostrar una solidaridad sincera con el pueblo palestino, sin forzosamente hacer explícita la separación entre esa solidaridad y la condena de los lanzamientos de cohetes por la fracción armada de Hamás.

En ese mismo punto, el comunicado de Izquierda Anticapitalista (ofrece el ejemplo claro de suficiencias y carencias:

Solidaridad con el pueblo palestino: no a los bombardeos en Gaza

El reciente ataque contra Gaza que ha conllevado la muerte de unos 270 civiles y que ha provocado más de 900 heridos, la mayoría de los cuales se encuentran en estado muy crítico, muestra una vez más la voluntad del gobierno de Israel de aplastar al pueblo palestino  y su vulneración sistemática de los derechos humanos más elementales. Ante estos ataques, la pasividad de los gobiernos occidentales es inaceptable y pone de relieve su complicidad con la política israelí.

Desde Izquierda Anticapitalista manifestamos, una vez más, nuestra solidaridad con la lucha del pueblo palestino y con las organizaciones pacifistas israelíes que también la apoyan. Consideramos muy importante organizar una respuesta rápida y unitaria en el conjunto del Estado español que exija el fin de esta ofensiva israelí y el reconocimiento de los derechos nacionales del pueblo palestino.

La juventud de este partido no se desprende de la inevitable prudencia de los saltos idealistas. El primer párrafo es objetivo y muy escueto. No se contextualiza por ejemplo la situación de asedio y embargo absoluto de bienes materiales desde hace meses, que supone además de una enorme carencia de medios médicos, una debilidad crónica de la población debido a la malnutrición. Las bombas han asesinado a los mejores jóvenes de una juventud castigada materialmente en la época de la bonanza material más aguda. Pero donde la contención da paso a la ocultación y a la incomprensión de los hechos es en el segundo párrafo. La Izquierda Anticapitalista va tan lejos en Israel como para recordarnos la existencia de organizaciones pacifistas israelíes, como si tuvieramos que suponer que han desaparecido, mientras que al mismo tiempo ni nombra la existencia de un gobierno en Cisjordania de al-Fatah y uno de Hamás en Gaza. No se nombra a Hamás, el blanco objetivo reconocido por las víctimas (los palestinos) y los asesinos (los soldados israelíes).

La presencia fantasmagórica del fondo antisemita de la Carta Fundacional de Hamás se ha apoderado hasta tal punto del análisis de la situación que llegamos a estos puntos de ceguera voluntaria. Al igual que en el verano del 2006, cuando muchos quisieron apoyar a Hizbollah sin nombrarlo, desde la Dogmática Situacionista Islamista emití unos mensajes de apoyo explícito a Hizbollah, sin que eso supusiera aceptar su antisemitismo. Era una situación de guerra, y todo estaba hecho para que el apoyo popular a Hizbollah se limitara al mundo árabe. Pero para sorpresa de todos menos del propio líder de Hizbollah, cheikh Nasrallah, el apoyo popular a Hizbollah durante el mes de agosto fue alcanzando puntos inéditos no sólo ya en el islam suní de los países islámicos, sino en los espacios realmente críticos de la izquierda europea e internacional.  Hoy desde le situjihadismo se renueva la misma situación, la necesidad de brindar un apoyo a Hamás sin aceptar su ideología ni sobre todo su antisemitismo. La solidaridad con la población palestina en Gaza no puede no ser solidaridad con la resistencia palestina, qu está en manos de Hamás. Naturalmente, me encantaría no tener que apoyar a Hamás, como me encantaría no haber tenido que apoyar aquí a Zapatero o a Obama en EEUU. Pero no me sumo a la ceguera de la Izquierda Anticapitalista hasta que no tenga más remedio: cuando se trate de situaciones similares en nuestros espacios más inmediatos.

Hamás no tiene una legitimidad solamente democrática, además de la que han obtenido violentamente. Tiene en estas circunstancias históricas una legitimidad vicaria. El terrorismo de Estado practicado por Occidente en su larga historia, desde el colonialismo hasta el totalitarismo y pasando por el imperialismo, y que practica hoy concretamente en el eje  Gaza-Bagdad-Teherán-Kabul, hace del resultado de la lucha singularmente desigual entre Hamás e Israel el primer bastión de un Choque de Civilizaciones diagnosticado en el año 1996 por Samuel Huntington, muerto ya hoy.  Es evidente que no se trata solo de la lucha del pueblo palestino, el pueblo más castigado proporcionalmente con su población en el incipiente  siglo XXI. Efectivamente, lo que la sociedad histórica no entiende es que el cambio de siglo a puesto las cuentas de muertos a cero.  Naturalmente, odio tener que reacionar con el análisis, pero pensar es lo que sigue caracterizándonos como seres vivos con inmensas ganas de seguir viviendo.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “El terrorismo unívoco: sobre Gaza, Israel y Hamás

  1. Bueno, yo ni apoyo a Al-Fatah (que empezaron como grupo terrorista) ni mucho menos a Hamás. La justicia, como bien has dicho, no se negocia según las circunstancias, sino que es universal y única.

    Tampoco apoyo al supuesto estado de derecho israelí, puesto que practican un terrorismo de estado con una falta de vergüenza que resulta escandalosa, inmoral e inaceptable.

    Yo apoyo al pueblo palestino como una víctima de dos frentes de fanatismo; yo apoyo a aquellos que quieren vivir en paz y en democracia, con todos los derechos garantizados a TODOS sus ciudadanos y CIUDADANAS.

    Yo apoyo a todos los palestinos que quisieran vivir en libertad, tan necesaria para poder participar del progreso y de la soberanía popular.

    Y condeno, categóricamente, TODAS las muertes, sean de inocentes o de terroristas, puesto que un estado que se pretende democrático y moderno no puede rebajarse a la podredumbre moral de aquellos que aceptan empuñar un arma y matar inocentes si hace falta.

    No neguemos la independencia individual de cada persona (y su RESPONSABILIDAD) achacando sus malas decisiones a circunstancias que legitimen saltarse las normas más elementales de la ética. Asesinos hay en todas partes, y siempre aprovechan las injusticias para salir a la luz, da igual el frente al que pertenezcan.

  2. Duckie, te copio:

    “[…]no puede rebajarse a la podredumbre moral de aquellos que aceptan empuñar un arma y matar inocentes si hace falta.”

    En ciertas circunstancias, tomar las armas no es podredumbre moral sino todo lo contrario. Se llama resistencia, y la habido siempre en todos los frentes.
    No haré comparaciones porque los hechos hablan por sí mismos:
    – encierre.
    – bloqueo material.
    – bloqueo internacional a nivel político.
    – bombardeo.
    – propaganda a nivel internacional para que se rindan en nombre de “la paz”. ¿Qué paz? ¿La paz de los muertos?

    No me gusta nada tener que escribir esto desde mi comodidad, pero me sentiría peor si dejara pasar lo que has escrito.
    Un abrazo,

  3. Hey, no pasa nada porque no estés de acuerdo, y me alegro de que hayas expuesto lo que piensas.

    Te respondo:

    Desde 1789 no conozco en la Historia ninguna aventura revolucionaria que haya ido de la mano de las armas que no haya acabado en un rotundo y sanguinario fracaso; como dijo Gastón (¿era “Gastón”? me refiero a uno de los líderes más populares de la Revolución Francesa) en el proceso que le abrió Robespierre y del que salió guillotinado, “la revolución es Neptuno devorando a sus hijos” (creo que era así, más o menos).

    Nómbrame una sola de ellas que haya funcionado y revisaré mi postura (hey, la de los claveles no fue un revolución con una ruptura de clases, sino un golpe de estado por la democracia, es distinto).

    Sin embargo, yo sí que puedo nombrarte a países que han sabido adelantarse a las circunstancias, como es el caso de Inglaterra, y que no sufrieron revolución alguna; desde 1715 (creo, dos años más o menos)es Inglaterra una democracia parlamentaria (sí, sin sufragio universal y sometidos a la cámara de los lords- pero ese esquema resultó ser de lo más “revolucionario” cuando los Bolcheviques lo mejoraron y anularon todo sufragio y todo quedó sometido a la cámara de los Lords particular de Stalin); decía que desde 1715 era Inglaterra de hecho una democracia parlamentaria, unos 74 años antes que Francia.

    Ese espíritu hace, históricamente, innecesarios los movimientos de choque, en mi opinión; un estado preocupado por la cultura y la ciencia es un estado con los pies en el suelo. Y eso es todo lo que hace falta (en política).

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