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Programa de la revolución situjihadista

Para Carlos Sardiña Galache

 

La inminente caída de Mubarak es un terremoto político que pone la situación de la insurrección situjihadista en su punto más decisivo, con una disyuntiva sin medias tintas: o la victoria de la revolución popular en todos los frentes y la expansión progresiva en todo el espacio del islam, o la represión sanguinaria del pueblo por el ejército. Creo que esta victoria in extremis de la dictadura no va a suceder, y que podemos programar las diferentes cuestiones desde la perspectiva de una victoria total de la voluntad del pueblo y el éxito de su estrategia situjihadista. Creo que la contra-revolución no va a tomar la iniciativa porque los reaccionarios están absolutamente desconcertados y desconectados de la realidad social en las calles, del mundo moderno y de las armas cibernéticas, que son ni más ni menos que la decisión emancipadora colectiva y libre puesta en acción.

El problema de los análisis que se muestran escépticos ante la idea de pensar la democracia ya iniciada en Egipto es que prefieren contemplar la posibilidad del poder en manos de Suleiman o del ejército, porque es la solución americana, y occidental en definitiva, antes de pringarse en la realidad inconmensurable de la autodeterminación de un pueblo duramente oprimido durante décadas. El ejército puede controlar las calles, pero no puede poner las fábricas en marcha ni sustituir a los médicos, a los jueces, a los profesores y a los barrenderos. La extensión de las luchas en todas las esferas de la sociedad y de la economía ha llegado a un punto de madurez tal, debido a la ineptitud pobremente violenta de la dictadura, que ninguna vuelta atrás a la normalidad parece posible.

Wael Ghonim, que podemos considerar ya uno de los líderes legítimos de los jóvenes en cólera, tiene una larga y profunda experiencia en software libre, de forma tal que no debe resultarle nada difícil adelantar las jugadas que van a marcar los hitos más grandiosos del porvenir más próximo: la organización no-centralizada de la vida social de la población de tal forma que las redes constituidas por intereses compartidos prevalezcan sobre las pequeñas decisiones cortoplacistas; a su vez, la disolución imparable del imperio de la corrupción y la violencia terrorista desde el Estado; y finalmente, la emergencia de la filosofía/tejné ubuntu como modus operandi en un contexto de reorganización desde las bases de todos los aspectos de la producción, distribución y desarrollo de los productos de consumo, y de experimentación, sin límites, de los avances puestos a disposición por las nuevas tecnologías libres de la información: para decidir, expandir las luchas y crear nuevas alianzas.

Un poeta egipcio decía ayer: “Dejad los viejos poemas y los viejos cuadernos, y traedme una poesía como esta”, refiriéndose a la revolución. El sabio sufí dice a sus discípulos: “Traedme carne fresca”. Solo la belleza de un revolución puede refrescar las ideas matriciales tan manoseadas de la democracia, la libertad y la belleza. El vigor de esas palabras en árabe viene dado hoy por lo concreto de su realización, sin preámbulos intimidatorios. La utopía, eso que quisieramos desear pero que el hechizo de la historia del siglo XX nos ha prohibido, a nosotros, los europeos, debe ser autorizada, -como propone Camille de Toledo en El haya y el abedul-, por la creación de un común compartido. Pero en el caso de la revolución situjihadista, esa utopía es el presente mismo vibrando en las TAZ que se alzan por puro afloramiento de la vida sin cortapisas, en el valle del Nilo que ya una vez nos dio a un Moisés llamado a llevarnos a la Tierra Prometida.

 

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Postpoesía, cine y tele en España-Marshall

Mil palabras para presentar la literatura de Manuel Vilas, Agustín Fernández Mallo y Juan Francisco Ferré son suficientes. Los tres escritores han alcanzado cierto éxito de crítica y público en España, editados por Alfaguara y Anagrama. Tienen una amistad compartida y varios puntos en común a la hora de escribir, la influencia de la televisión y los soportes visuales de la red (youtube, etc.), la apuesta por los lenguajes cinematográficos y la revisión crítica de las tradiciones literarias y estéticas del siglo XX presentada explícitamente por las obras mismas, y también de forma colateral, en ensayos, entrevistas y artículos de la prensa especializada, con su participación directa o no, en formato impreso o en blogs. Los tres tienen un blog activo por lo menos. La postpoesía es una forma de superar los corsés mentales que impiden que percibamos que un poema puede ser una valla publicitaria, y que sin embargo no nos advierten de lo anticuado de un poema formal, pero sin aspiraciones de ningún tipo. El ensayo de Agustín Fernández Mallo, Postpoesía, explora conexiones de la poesía por hacer o ya en marcha con la ciencia, o incluso demuestra que ciencia y poesía están más cerca estéticamente de lo que nunca se pensó desde la crítica literaria. También Manuel Vilas, en su novela Aire Nuestro, hace coincidir la poesía de la Generación del 27 con la fiesta deshinibida del paraíso de los inmortales de nuestro tiempo: Elvis Presley y Johnny Cash a la cabeza. En su novela Providence, Juan Francisco Ferré destapa en forma de diarios un gran experimento de videojuego donde el héroe puede ser terrorista, máquina sexual y profesor de cine en una universidad americana. España se americaniza de la mano de estos tres sus mejores escritores, y hay que celebrarlo, porque también los mejores escritores de Francia se giran hacia los Estados Unidos.

“¡Nos estamos acostumbrado al sueño americano!”, cabría exclamar. No puede ser de otro modo cuando internet crece gracias al impulso constante de los diseñadores, informáticos y creadores de Silicon Valley, cuando el cine encuentra siempre y para siempre en las mejores películas de Hollywood de los cuarenta, los cincuenta y los sesenta una fuente inagotable de maestría en los guiones, en la fotografía, en la ingenuidad y la rapidez de las narraciones. No puede ser de otro modo cuando Obama es capaz de reinventar los Estados Unidos que Bush nos había acostumbrado a odiar, cuando las guerras de los marines crean la tensión necesaria para seguir enfrentándonos al horror moral del islamofascismo, lucha que tenemos que seguir llevando a cabo por solidaridad con los millones de musulmanes rehenes de los peores oscurantistas del salafismo. No puede ser de otro modo cuando Estados Unidos reinventa en sus series y en sus errores la gesta de la burguesía que Marx y Engels, en su honestidad intelectual, no hacían sino elogiar en las mismas páginas del Manifiesto Comunista. Ningún compromiso serio con la emancipación humana puede desentenderse de la lucha a muerte entre la burguesía internacionalista y las corporaciones nacional-capitalistas, que son hoy en día el núcleo duro de los fascismos en China, Irán, Libia o Corea del Norte. Las democracias europeas necesitan unirse a la democracia americana para vencer al Mal.

En Francia, Camille de Toledo publicó en 2007 Vidas y muerte de un terrorista americano, donde esta apuesta clara por los Estados Unidos como espacio estético era tan evidente como lo es en la novela citada de Manuel Vilas, en la de Juan Francisco Ferré y en la trilogía de Agustín Fernández Mallo, Nocilla Project. En la novela de Camille de Toledo seguimos en diferentes niveles o estratos de ficción las aventuras de Ted Kaczynski y Eugene Green, por un lado, la autoficción o memorias prematuras del autor de la novela con Eugene Green en París por otro lado, y finalmente el destino común de los terroristas de nuestra época en un campo de detención secreto de los Estados Unidos. Esta novela es la segunda entrega de la prevista Tetralogía Artificial, de la que también forma parte El Bosco al revés, publicada en Francia en 2005. Camille de Toledo presentaba en la primera novela un mundo invertido donde un personaje carismático en su desapego por los privilegios que da el poder, construye un imperio de los sentidos sexuales de escala internacional, Designing Desire, que debe enfrentarse primero a las corporaciones americanas de la industria farmacopornopolítica aunque una vez vestida ésta con la camisa de fuerza del éxito y vencida en el terreno del Espectáculo, se enfrenta entonces a la rivalidad desde fuera del sistema, representada por El Monje, un personaje misterioso que al reivindicar los desastres ecológicos reta a Designing Desire en el campo de batalla de la ciudad de Viena. En la novela, la división de la población vienesa entre las juventudes favorables a la castidad antisistema del Monje y las masas de la buena gente contraria a la alianza contra natura de la industria del Espectáculo americano y el partido del orden burgués, es decir, entre los demócratas de ambos lados del Atlántico, que a su vez quieren negociar una tregua con el Monje, acaba con el derrumbe del imperio de Designing Desire y la muerte de Eugene Green, la mitad del Monje. Así pues, la segunda novela es una precuela de la primera, pues descubrimos la adolescencia y hasta la infancia de Eugene Green en los Estados Unidos, que se entrecruzan en unas escenas muy cinematográficas con la vida real del terrorista más buscado durante muchos años en los Estados Unidos, Ted Kaczynski, alias Unabomber. La revisión de nuestras ideologías comunes desde que Reagan y Gorbachov estrecharon los lazos entre las dos potencias de la Guerra Fría, lo que Guy Debord llamó el Espectáculo integrado, es la noble tarea de los cuatro escritores, tres españoles y uno francés, que más y mejores resultados están obteniendo en el panorama de nuestra narrativa de cara a la segunda década del siglo XXI.

Juan Asís (Madrid, 1978), es traductor y poeta.

(La imagen de la portada del libro Providence de Juan Francisco Ferré está tomada del reportaje de libros del diario El País, del periodista Jordi Costa, 29/01/2010, “¡Apocalipsis en las librerías!“)

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La multiculturalidad islámica y su mímesis de la Umma

I. El jardín-ser

1. De la unidad de Al·lá no se desprende una uniformidad de la cultura islámica. Esa es tal vez una de las verdades más evidentes y menos operantes en el siglo XXI. Todo tiende a presentarnos un determinismo no ya fundamentalista, sino culturalista, que se encarna en la semántica mediática del islam y que, sin base alguna en la realidad vivida no ya solamente por los millones de musulmanes sino por todo lo que podamos entender como realidad histórica de nuestra época, domina el storytelling del mundo, entre burkas, mezquitas en llamas y 11 de septiembre’s todos los días.

2. La victoria de Obama en 2008 ha evidenciado en los Estados Unidos una posibilidad de alternativa que lleva una década cobrando peso frente al mito de la unidad cultural del islam, aquí en España, o si se prefiere en al-Andalus, entendido como territorio del pensamiento andalusí contemporáneo. Esta posibilidad de alternativa es tan artificial como la propia postmodernidad, pero no menos prometedora que cualquier vanguardia que haya recorrido y sembrado frutos en el siglo XX: dadá, el surrealismo, los situacionistas y, más cerca en el tiempo, el colectivo francés Tiqqun. Lo que Obama encarnaba de oxigenante en 2008 para el panorama político estadounidense está representado en Europa por una pluralidad de artistas, pensadores y activistas que se identifican con el islam desde su individualidad y contra el Bloom, lo que Tiqqun define como el Stimmung de nuestros tiempos, la convergencia dominante del Espectáculo y el Biopoder.

3. No debemos caer en la tentación de reducir el pensamiento andalusí contemporáneo a un nuevo averroísmo, por muy atractiva que pueda resultarnos esa propuesta. Porque ni Averroes es un filósofo de la técnica que pueda darnos instrumentos para pensar el capitalismo desde la ética islámica, ni la influencia de Averroes en el feminismo islámico agota todo lo que éste supone en términos de visibilidad de la construcción positiva de nuevas identidades basadas en una ética islámica de la hermenéutica progresista. Averroes, Ibn Rushd, no es ni el abuelo juez de la ciudad ideal ni el nieto filósofo de la agenciación de libertades en la metrópolis cosmopolita del Nexus andalusí. Como mucho, es el muñeco en llamas del viaje dantesco por los círculos de la narratividad del western eterno, entre guerras (Irak, Afganistán, Gaza, etc.) y de entreguerras (lo que comienza en 1979 con la victoria de Thatcher y acaba en 2008 con la victoria de Obama).

4. El modo de vida halal no es tanto la observación ritualista de consejos futbolísticos y censuras puritanas soft, como la articulación diaria de una práctica basada en un ecologismo integral (deep ecology), una sexualidad reencantada por la fidelidad conyugal y la armonía familiar, y un liberalismo social tan alejado del marco farmacopornopolítico como cercano al cosmopolitismo del facebooking, de las redes sociales en general y de la amistad clásica entre pares ciudadanos. No es casual que la revitalización a la que asistimos en nuestros días de los modelos de producción agraria, energética y cultural sostenibles coincida con la internacionalización de las empresas más punteras en el campo de la producción halal. Isabel Romero, responsable del Instituto que certifica los productos halal, fue precisamente invitada por la administración de Obama para que compartiera su experiencia con otras empresas emprendedoras que marcan el rumbo hacia una economía sostenible cuya implementación general el siglo XXI no puede seguir postergando.

5. En una Europa que destaca en el panorama internacional como espacio de cohesión social basado en un Estado de Bienestar que, a pesar de las dificultades provocadas por las crisis de origen neoliberal, es todavía el mejor marco para desarrollar modelos de convivencia, la presencia de millones de inmigrantes musulmanes es contemplada bajo un prisma amenazador por unas sub-élites conservadoras que no nos parecen representativas del sentir real de la ciudadanía. En efecto, cuando no hay una orquestación securitaria demagógica, como ha sucedido y sucede en Italia, Francia, Holanda, Suiza y se quiere provocar en Catalunya, la población ciudadana no solamente aprovecha el enriquecimiento del tejido social integrando a los nuevos inmigrantes conforme se asientan los que llevan ya en Europa varias generaciones, sino que también descubre nuevas formas de ser que no son ni las de los inmigrantes ni las que se conocían en el siglo XX. Estas formas de ser son evidentes en lo que aquí llamamos el marco hermenéutico de al-Andalus, donde confluyen comunidades rurales de las Alpujarras, familias del cinturón barcelonés, jóvenes de Rianxo y estudiantes nacidas en el Magreb asentadas en París. Pero son también las formas híbridas de ser del coreográfo belga de origen marroquí, de los periodistas especializados en productos financieros islámicos o halal con apellidos pakistaníes y de los diputados alemanes con familia en Turquía o con vínculos estrechos de cooperación con los movimientos asociativos sufíes de la cuenca del Rín.

6. Los pensadores andalusíes contemporáneos más destacados tienen en buena parte una filiación común marcada por el trabajo seminal de reconstrucción de al-Andalus del maestro Haŷŷ Abderramán Maanán. Ya sea en la obra plástica Hashim Cabrera, en la epistemología de los monoteísmos y chamanismos del niponólogo y experto en haikús Abdelmumin Aya, en la vertiente más militante del blasinfantismo anticapitalista, en la internacional del feminismo islámico de Ndeye Andújar y Abdennur Prado, en la respiración acompasada de las hadras en la Zawiya de Sevilla, ya sea en los latidos de cada una de mis frases, encontramos los acentos melillenses de quien acometió, casi en solitario, la traducción y divulgación de las azoras mecanas más influyente de las postrimerías del siglo de la Revolución Rusa, Auschwitz, Mayo del 68, el jomeinismo postmaoísta y el ADN.

7. Al-Andalus como meseta del PAC (Pensamiento Andalusí Contemporáneo) es también la sierra del anti-PAC (Política Agraria Común) de la UE, la resistencia-para-bandolera del árbol de olivo frente a los olivares-industria-holding de la Castellana, la hermenéutica de las aleyas del agua frente a las autopistas del agua del Levante, la propedéutica de las charlas andalusíes frente a las stories identitarias neo-fascistas. Al-Andalus como red rizomática de saberes es la contraposición exacta del haya europeo que ha descrito con acierto Camille de Toledo. El autor de Punks de boutique, El Bosco al revés y Vidas y muerte de un terrorista americano ofrece la imagen del banyan surasiático del postcolonialismo como alternativa al haya, árbol de la tristeza mnémica tras los crímenes que presenció el abedul. Nosotros vemos en las flores de los arrayanes de las nawriyyat andalusíes una imagen más fresca y embriagadora de lo que puede ser el futuro.

8. Dice Ibn Zaydûn en versión de Mahmud Sobh:

aún en Arruzafa brotan muchas flores muy sonrientes

en sus almunias tan regadas por las nubes abundantes;

¡cuán hermosos jardines de diversión que en su sombra

todavía nos escancian vino de locura los obsequiantes!

9. El criterio halal debe ser el motor del ser-máquina sentimental que artificialmente se construye a sí mismo afectivamente, socialmente, espiritualmente. Somos esclavos de Al·lá como el vino es esclavo de la uva y la uva de la parra y la parra del jardinero, pero somos los jardineros de nuestro jardín-ser en el jardín ontológico de la biotécnica que nos constituye. Por eso no se trata de remar con los fundamentalistas en la afirmación de las raíces, sino de florecer en las almunias según los criterios de la agricultura ecológica. Es decir, sostenibilidad, diversión y “prohibido prohibir”, frente a las lógicas neuróticas de la haramización, el romanticismo de la violencia y la pulsión de muerte. Porque es mucho más que el horror producido por los crímenes de Al Qaeda lo que debemos conjurar entre todos; sin retóricas de las malas hierbas y las erradicaciones, de los plaguicidas y los ciclos frigoríficos, nos enfrentamos ciertamente a una desertificación que necesita ser frenada con medidas urgentes de fertilización: cultura en la tolerancia, educación para la ciudadanía, reconocimiento de las multiculturalidades y coordinación de las estrategias de I+D+i.

10. El criterio halal es el sistema de preguntas que la conciencia va creando para seguir manteniendo activa la máquina del jardín-ser. Una vez que la psicología individual se familiariza con la halalidad, las situaciones creadas son pasos prometedores de nuevas situaciones. No la sucesión pasiva de estímulos como película, sino la prolongación de la ebriedad creativa en la deriva del poeta que nombra todo aquello que admira, todo aquello que ve o su ebriedad le hace ver.

II. Mudanzas del sujeto en la noche

11. La Yihad es el espejo exacto del fundamentalismo republicano de los Estados Unidos. La victoria de Obama es también la derrota de Osama Bin Laden. Eso es algo que los fundamentalistas de todas las vertientes no quieren reconocer en toda su importancia. Que los Estados Unidos tengan un presidente que marca otra vía diferente al fatalismo deprimente del bushismo es sin duda una mala noticia para muchos que prefieren sea donde sea seguir la senda del machismo, de los nacionalismos, de los discursos de la amenaza y la economía entendida como violencia.

12. El terrorismo yihadista tiene la capacidad de segar muchas vidas y matar sin piedad a seres humanos de forma especialmente cruel. Es un terrorismo que ha sido descrito como internacional, y no es falso decir que, efectivamente, los yihadistas han conseguido sembrar el terror en todo el planeta. Lo peor que podemos hacer en estas circunstancias es tener miedo de estos terroristas, o pensar que conviene no perseguirlos, juzgarlos y condenarlos. Tampoco podemos sucumbir ante la tentación de procurar construir una tregua. Ahora bien: no lograremos derrotar al terrorismo yihadista con guerras coloniconvencionales como las que conocemos hoy en Irak, Afganistán y Gaza. Los países europeos deben reinventar su política exterior para que Occidente sea un aliado para la paz, en vez de un obstáculo. Cuanto más se prolongan éstas y las guerras en general, más se enriquecen las industrias de armamento y más se empobrecen las retóricas de lo común. Descubrimos que nuestros vecinos son paquistaníes, argelinos, marroquíes o iraquíes y acabamos teniendo miedo de los que siguen siendo y seguirán siendo nuestros propios vecinos. Pero ese miedo es el fruto de nuestra falta de comunicación, pues en cuanto los conocemos personalmente aprendemos a diferenciar a cada individuo y a racionalizar la amenaza (o no) que podamos sentir. La proliferación del miedo en la sociedad europea es un fenómeno más inquietante si cabe que el desarrollo brutal de la islamofobia. Me refiero aquí a las mujeres suizas convencidas de una amenaza de banalización del burka, de burkalización de la calle. Me refiero al habitante de banlieue que votó a Sarkozy, pero no a Le Pen ni nunca lo haría por el viejo racista, y sí repetiría por el pequeño chovinista. Al-Andalus es para las personas europeas que viven este miedo no un jardín, sino el bosque de columnas de la mezquita de Córdoba: Respeto, silencio, y acorde con la decoración de la catedral barroca incrustada, anulación del yo. Y eso da miedo.

13. Para que Mansur Escudero pueda rezar en la Mezquita-Catedral de Córdoba, ha tenido que pedir permiso a la Iglesia Católica, que se lo ha denegado. Pero lo sorprendente es que la ciudadanía no sabe si apoyar a Mansur Escudero o si burlarse de él, para no tener que darle la razón a la Iglesia Católica. Estamos ante un ejemplo clarísimo del malentendido que provoca la evocación de al-Andalus para la ciudadanía española y europea en general. No ya los famosos malentendidos sobre el archislam (la religión islámica, la cultura islámica, el islam, la vida islámica, etc.) hasta la saciedad (y el agotamiento de cualquiera), sino del malentendido entre vecinos por el uso de la fuente. ¿A quién debe molestarle que Mansur Escudero rece en la Mezquita? ¿Qué noche ha invadido el recinto cordobés, que el sujeto perdido recorre aterrorizado por las sombras del pasado? ¿Qué mudanzas debe emprender para descubrir que la amistad, la fuente del pueblo, y la fertilidad del agua pública no tienen precio?

14. La mezquita que se ha pretendido construir en la zona cero de Nueva York se llamaba Cordoba, en un márketing del andalusismo que fracasó, una vez más, por sus connivencias con wahabismos kuwaitíes, lo cual no deja de ser desolador. Que la mezquita no se construya. Que los wahabíes puedan recurrir tan fácilmente al andalusismo de pacotilla sin que la respuesta aquí se haya apenas oído. Y que el PAC (Pensamiento Andalusí Contemporáneo) no haya tenido ninguna posibilidad de influir en la batalla como voz oficial de la política exterior europea, y más concretamente española, en este episodio. Los vínculos apenas comienzan a ser eficaces entre Junta Islámica, la Generalitat de Catalunya y ahora el Ministerio de Igualdad sobre el feminismo islámico. Pero es que el feminismo islámico debería ya estar en las agendas de todas las políticas europeas de cara a su acción exterior en África, Asia y el mundo árabe. La postura republicana de rechazar la mezquita Cordoba en la zona cero de Nueva York es la más tardía de las victorias de Bush y Osama Bin Laden. Esperemos que sea una de las últimas.

15. Dice Muhámmad: “Id a buscar la ciencia hasta en China”.

16. El amor no es el valor que debe regir nuestras relaciones sociales, sino el respeto. Para amar ya tenemos bastante con los seres más queridos, o simplemente con uno mismo. Al-Andalus no es por tanto la utopía del amor sino la ultratierra del cuidado. Las ideas sobre el islam como cultura de la paz popularizadas, entre otros clichés, por las traducciones de islam como paz no pueden en ese sentido ser más equívocas. Claro que el islam se opone a la guerra, pero no porque sea violenta, sino porque es destructiva, ciega, absurda. Hay violencia en el islam: contra la ignorancia destructiva. Los terrorismos islamistas destruyen en el mundo lo que el islam más aprecia: la urbanización, la socialización, la puesta en común de las riquezas en el mercado simbólico de la ciudadanía. Al-Andalus es más que un espacio rural, es sobre todo un espacio urbano, pero eso sí, con suficientes jardines y parques como para que la ciudadanía piense su día a día como jardinero.

17. Mehdi Flores, Abdennur Prado, Camille de Toledo. Un toque de perfume recorre los nombres de los pensadores andalusíes contemporáneos.

18. Nunca se repetirá suficientes veces que, mal que pese a los fundamentalistas, la riqueza de al-Andalus era el fruto de la conjunción de varias culturas, identidades y religiones, como de varias tradiciones de pensamiento técnico de la ciudad, de la ciudadanía: la democracia griega, la queertesía de Bagdad, la topología de la traducción de la Escuela de Toledo.

19. Al-Andalus no es el territorio de ninguna reconquista islámica política, geográfica o demográfica, sino el espacio artificial que el ser-máquina, el sujeto sentimental, el jardín-ser atraviesa en las mudanzas de su agenciamiento como viajero en la noche del alma. Ni la enésima resurrección de un proyecto camufladamente islamista, ni la desterritorialización absoluta de la macdonalización, ni el storytelling de las raíces nacionales, el territorio contractual de al-Andalus flota como el céfiro que recorre el jardín al atardecer. Oculto en los poemas, en el arte, en las utopías tazísticas, el esplendor de al-Andalus se permite florecer sin pedir permiso más que al fluir incesante de las propuestas y las situaciones. No hay Medina ni Meca que lo valga.

20. A partir de ahora, me referiré a pensadores andalusíes contemporáneos musulmanes o no musulmanes, españoles o extranjeros, con el propósito de señalar la pluralidad de al-Andalus, y desmentir el mito de la uniformidad cultural islámica, que solo es una mitopoyética culturalista con derivas fundamentalistas. En la multiculturalidad islámica se puede apreciar una tensión mimética cuya energía se plasma en al-Andalus para representar la Umma, pero no entendiendo la Umma como la comunidad fundadora y primigenia de Muhámmad, sino como la Umma multicultural compuesta por los millones de musulmanes en el planeta hoy en día. Las mudanzas del sujeto en la noche son las moradas del ser-jardín en las cartografías del islam plural, en tres o cinco continentes, en los siete mares, en 189 naciones, en millones de pueblos, ciudades y grandes urbes. Al-Andalus es el anhelo y la expresión de esa Umma reflejándose idealmente aquí y ahora, en el espacio escrito del deseo de convivencia de los ciudadanos.

III. El más allá de la mansedumbre

21. Tenemos, todos tenemos un problema con el salafismo, pero además los ciudadanos tienen derechos, que aunque no les gusten a otros han de ser respetados. El auge del salafismo en Catalunya es real. Mezquitas salafíes reciben a musulmanes de muchos países diferentes, pero este falso cosmopolitismo se genera porque ellos se refuerzan mutuamente en oratorios que son espacios únicos de defensa y seguridad frente a la hostilidad de buena parte de la población vecina, y demasiadas veces, de las autoridades locales. Cuando las vías de la integración se bloquean para colectivos determinados, éstos se autoexcluyen no ya del espacio imaginario de un al-Andalus, sino del espacio social español, europeo en su sentido más prosaico. Acción: alcalde prohíbe, dificulta la apertura de nuevas mezquitas. Reacción: la mezquita existente se masifica, se densifica. Contrarreacción: alcalde cierra la mezquita existente. Situación final: clandestinidad mayor de la práctica del islam en Lérida/Lleida, cuya representatividad pasa a estar en manos de los salafíes de forma soterrada y sin alternativa.

22. Si la vergüenza es un sentimiento revolucionario, reflexión atribuida a Karl Marx, estamos haciendo de los fundamentalistas y salafíes, en concreto en la inmigración, los revolucionarios del nuevo siglo. Pero la revolución que esa gran vergüenza prepara no augura nada bueno ni para al-Andalus, ni, de paso, para España o Europa. Si los inmigrantes musulmanes practicantes pudieran decir lo que sienten, si los salafíes del proletariado en nuestra sociedad pudieran levantar la voz en la esfera pública, los problemas de su día a día se nos aparecerían como llagas en la piel de la ciudad. Pero no queremos ni ver ni oír, ni a los andalusíes ni a los salafíes, y esperamos que todo se arregle por la vía de la policía, la multa y la prohibición. Haram, burka, velo-gates y una multiplicación de pequeños roces. Que a la larga desgarrarán el tejido de las calles, de las discusiones, de los hogares.

23. El caos violento de las banlieues francesas no es una maldición caída sobre los franchutes por su ¿demostrada? antipatía, sino el resultado de un incendio que el nacionalismo y la islamofobia se han encargado de alimentar. Claro que es una violencia de débiles contra los más débiles, como denuncia Vaneigem, claro que es un caldo de cenizas que el sistema político no está dispuesto a alterar. Por eso sus réplicas en Catalunya, pronto, y también, por poner al caso, en Madrid algún día, pueden servirnos de avisos para lo que no nos podemos permitir: la repetición de las guerras de Granada, la celebración neomedievalista de la Reconquista. O nos disponemos a nombrar otras alternativas o sucumbimos ante la fatalidad de lo anunciado por los más catastrofistas. El teatro de nuestras luchas-remake tiene ya los guiones de la mañana de tambores. No merece la pena, a estas alturas, aprendernos de memoria lo que ya sabemos que tenemos que decir: sin respeto a los derechos humanos de todos, y de los extranjeros concretamente, caeremos en el regazo asesino de la Virgen de las Guerras.

24. Para ponerse en forma contra los cruzados, un tal Hisham Arquero, un hors-PAC, en un texto polemista brevísimo más pesado que constructivo (1), sostiene que los “conatos explicatorios” occidentales son “absolutamente ajenos al universo concreto cuya singularidad se intenta descubrir.” ¡Venga alguien y lo despierte! Un universo concreto. Ni más ni menos que fuera de al-Andalus, cuya dimensión es más pequeña, y abarcable, solo con zapatos, en los libros, sin telescopios hacia los firmamentos de la concreción. Porque la muerte se apodera de sus “civilización universal”, de la grandilocuencia de sus “ideas-fuerza”, del fundamentalismo que “cimenta” su singular “comunidad musulmana”. No hay espejo con la muerte porque ya no hay vida en ese tono tan antimarxista que recoge lo peor del marxismo, como de hecho también le pasa, pero por otras razones, al neoliberalismo.

25. La reivindicación del colectivo “ser andalusíes” por Hisham Arquero no puede ser más engañosa. No hay al-Andalus posible en su universo concreto del islam, no CABE en su monotonía nada más que un monoteísmo. “Por mucho que se niegue, el andaluz sigue sintiendo el Islam, lo lleva dentro, le resulta inevitable”. No haya nada más fabricado que el islam andalusí que podamos construir, artificialmente sentido, contra este andalusismo de pacotilla que se llevaría a rastras a todas partes.

26. Dice Abdel Karim Soroush, citado en francés por Jean Daniel: “el islam es una serie (suite) de interpretaciones del islam como el cristianismo es una serie (suite) de interpretaciones del cristianismo.” Es decir, al-Andalus es una suite hermenéutica de la multiculturalidad islámica, nuestro viaje de mudanzas en la noche de las identidades nos debe llevar al jardín-ser de la creación de situaciones, a la mímesis de las variaciones que Arquero quiere ver en su unidad mansa. Una suite musical implica variaciones, y una suite andalusí flores de todas partes, con sus propias risas. Como en la música, en al-Andalus se avanza hacia nuevas sonoridades. Pensar esas sonoridades es la tarea de los andalusíes, seres definitivamente sin raíces.

27. La ilaha il·la Al·lá, Muhámmad rasul Al·lá. Una frase del desarraigo, de la celebración de la técnica frente al impulso de muerte. Un limpiar la tierra (No hay más dios que la razón instrumental) para acoger al otro (Muhámmad como el que no viene sino de parte del que no está ni se le espera, que celebra la nexicidad de la razón instrumental) y para perfeccionarnos mutuamente en el diálogo. Porque la técnica ES precisamente el sentido del esfuerzo. No hay ninguna excusa para no atender lo que se explica tan sencillamente: tenemos que perfeccionarnos a nosotros mismos sin falsas jerarquías anuladoras. El capitalismo libera recursos pero agrava desigualdades. Un pensamiento que no produzca una predisposición al esfuerzo en la técnica ni generará situaciones ni protegerá contra los fundamentalismos. Y de ahí a los oscurantismos más rancios solo hay un pequeño paso que ya han dado los salafíes, los wahabíes, los que hacen de la barba un mero signo de Allâh, Allah, Al-lah, Al-lâh, Alá, Dios, etc.

28. Lo bueno de un grupo es estar fuera. Solo el conocimiento de lo que uno piensa favorece que uno pueda entrar y salir cuantas veces quiera en todos los espacios diferentes que deben ser nuestros territorios para derivas de la creación, del paseo y la amistad. Las TAZ son tan importantes en solitario como en grupo, cabría decirle a Hakim Bey, aunque tal vez él mismo ya descubrió, en estos años, que no hay buen amigo que sea tan generoso como el silencio de la biblioteca que deja pensar y escribir.

29. La ruptura con las raíces fue buena para la primera Umma, y lo es también hoy en día para la Umma, ya sea la difusa en el mundo con los millones de musulmanes o la Umma concentrada por su mímesis andalusí.

30. La ruptura con las raíces nos lleva a una utopía más allá de la mansedumbre que representa un aire fresco en el aire viciado de los fundamentalismos. Como el hachís, cuando viajó con los sufíes hasta llegar a todas las esquinas de la cultura del salón, precedente perfecto y simbiótico de la cultura de los cafés, lo que se quiere entender como una posibilidad de Europa, el libro debe circular en manos de los andalusíes como seña de identidad de los que no temen encerrarse para leer. Dice el Corán: Lee. Es una de las pocas órdenes que merece la pena obedecer en su sentido literal.

IV. Boda en Chauen de hacha y huevo

31. El PAC (Pensamiento Andalusí Contemporáneo) y Tiqqun comparten su carácter literario. Más que tierras, bibliotecas. El PAC no tiene fronteras geográficas, o están segmentadas en tantos enclaves que no se pueden trazar. Tiqqun es una idea de reparación, de rectificación, dentro del contexto específico del judaísmo. Si existiera una ciudad andalusí, sería Chauen, donde alrededor de las casas blancas se extienden los campos de cannabis. Si existiera una ciudad sefardí, sería París, donde la deriva de los situacionistas reinventó el Éxodo.

32. Un fondo de nihilismo habita el pensamiento andalusí contemporáneo, una forma de limpiar las tradiciones occidentales, las dialécticas filosóficas hasta lograr la verdad, malezas del jardín-ser, y un intento de abrazar la sabiduría china de la agilidad que ha descrito pertinentemente François Jullien. Ese nihilismo peculiar andalusí de la contemporaneidad es como un hacha que despeja conceptos para establecer una cartografía de saberes no enmarañados. Al mismo tiempo, no es una mera destrucción de lo ya pensado porque no quiere sembrar. El hacha de Chauen se compagina con la armonía de la forma ovoide. Penetra en la realidad de forma aerodinámica, sin dejar semillas, pero cargado de futuro, hacia la fertilidad.

33. La memoria de los libros escritos en al-Andalus, en Sefarad, en la Hespaña medieval, es una boda del hacha contra los debates pasados y del huevo del pensamiento del futuro. Novia y novio descienden las calles soleadas de Chauen hacia la fiesta cosmopolita de la biblioteca nupcial.

34. Cuando esperamos un desenlace feliz, la impaciencia nos impide concentrarnos en la importancia de recibir la noticia con serenidad. La virtud del andalusí reside en su preparación para lo bueno y lo malo con igual ánimo.

35. Hay una tradición del PAC que nace con los hippies que, en vez de ir a la India, fueron desde España y Europa a Marruecos. También se produjo en los años 80 y siguientes décadas del siglo pasado un romanticismo específicamente andaluz, islámico y new-age que se cristalizó en comunidades de las Alpujarras. Lejos de querer olvidar ese periodo, es preciso reivindicarlo. Es el antídoto contra cualquier tentación elitista, virtual, que pretenda despertar y revitalizar el nefasto debate entre campo y ciudad.

36. Los andaluces pueden sentirse orgullosos de Andalucía sin tener que pensar en al-Andalus. No hace falta recurrir a esa época para pensar, vivir y amar Andalucía. El andalusismo suele pecar de kitsch. No es ni estético ni creativo, es a menudo restauracionista, cursi y falto de intuiciones.

37. La cultura andalusí del Norte de África es patrimonio de los respectivos países. Hay un fondo de colonialismo en diversos intentos de des-marroquinizar, des-argelizar o des-tunecizar la música andalusí, la cultura de esas ciudades. El Pensamiento Andalusí Contemporáneo no es ni debe ser una operación de márketing para crear un turismo de ricos que descuide la realidad social, política y cultural de los países magrebíes.

38. La hermandad entre los andalusíes es la hermandad panarabista sin la grandilocuencia nasserista, es la hermandad europea sin la arqueología malsana del juedocristianismo, es la hermandad panislámica post-islamista, es la hermandad del sionismo sin supremacismo judío, es la hermandad de la hermenéutica sin texto obligatorio.

39. Al-Andalus y Palestina son dos caras de una misma moneda. Pero allí donde Palestina es pesadilla, al-Andalus quiere ser sueño. Allá donde Palestina es colapso, al-Andalus quiere ser agilidad. Siempre que Palestina se sumerge en la desolación, al-Andalus promete otra vía. No hay al-Andalus para los seguidores de Al Qaeda, ni para los de Hamás. No hay Palestina tampoco para ellos, o no debería, ni para los ocupantes israelíes, pero sí para los andalusíes israelíes.

40. La obra de Ibn Arabi es tal vez el núcleo exotérico del pensamiento contemporáneo de al-Andalus, porque es el mayor exponente del pensamiento clásico andalusí. La obra del poeta Ibn Sahl, es, en contrapartida, el núcleo esotérico de pensamiento andalusí contemporáneo, porque su poesía está aún queriendo decir todo lo que dice.

V. Ibn Sahl, el queertés andalusí

41. El poeta Ibn Sahl de Sevilla es un poeta judío y musulmán. Sevilla es además de la capital de Andalucía la ciudad que dio su cultura híbrida al poeta de la queertesía andalusí. Ibn Sahl escribió una poesía en árabe que no discurre por la ontología de los sufíes ni por el realismo de los moaxajeros. La poesía amorosa de Ibn Sahl está dedicada a un joven judío llamado Musa. Después de amar a Musa, escribió poemas para otros mecenas, en Ceuta, y para un chico llamado Muhammad.

42. La queertesía es la cortesía queer que precede a las cortesías europeas y les da su forma, aliento y sentido. Es absurdo pensar que el erotismo de Catulo no merece las alabanzas que se suele reservar para los trovadores. Pero igual de absurdo es pensar que la poesía de Abú Nuwás no es igual de importante que la de Catulo. Sin mencionar la poesía erótica queer en la corte de Bagdad no se explicaría ni al-Andalus en el pensamiento contemporáneo ni los desarrollos de la cortesía en Occidente. No se explicaría nuestra cultura europea.

43. La queertesía es el origen del fenómeno de la moda que nace en Europa en torno a la mitad siglo XIV, pero ese origen andalusí no es mencionado por Gilles Lipovetsky en su estudio sobre la moda como evolución de la cortesía medieval (2). La sofisticación, el esfuerzo por perfeccionar la seducción, el carácter híbrido de la atracción como fuente de conocimiento y de desconocimiento son los objetivos que trata de alcanzar el poeta queertés transitando en las mudanzas del sujeto en la noche que invade el jardín-ser. La base del criterio queertés comparte con el eje halal la querencia por lo efímero de un destello de la rosa, la pasión por la fertilidad de situaciones que creamos en el jardín de lo común.

44. El saber hacer del poeta queertés, y de Ibn Sahl en concreto, se aprecia en el erotismo prácticamente desprovisto de obscenidad. Porque en la metáfora erótica se esconde lo que diferencia nuestra cultura de la pornografía. La pornografía no solamente es una pantalla de los abusos de las redes de prostitución. La pornografía es una claudicación, un derrotismo de nuestra propia capacidad de imaginar la sexualidad. El auge de la pornografía firma nuestra falta de poesía, de queertesía, de saber hacer en materia de amor y sexo.

45. Ibn Sahl se hizo musulmán para los judíos, y siguió siendo judío para los musulmanes. No sólo porque algunos musulmanes no lo aceptaran como musulmán, sino porque evitó romper con el judaísmo, o complacer a los curiosos que le preguntasen si era realmente musulmán. O tal vez rompió con el judaísmo, pero sin que eso supusiera romper con la cultura judía. Aunque escribió placenteramente toda su poesía en árabe, si es cierto que como se ha escrito compuso un poema en hebreo, estaríamos ante un poeta que entendía su cultura como doble. Igual que debería entenderlo el andalusí, por lo menos una cultura doble. Y si es posible todo lo híbrida que su anhelo de perfección pueda conseguir. La multiculturalidad islámica debe ser con el criterio halal el hecho fundacional del andalusí, sea o no musulmán, y su capacidad de mimetizar los matices de la Umma en su cotidianidad el vector de la proliferación de situaciones enriquecedoras, queerteses, artificiales. Un cosmopolitismo doméstico que lo haga sentirse cómodo con sus vecinos de todo el planeta.

46. Ibn Sahl murió ahogado, doblemente humillado, como amante y como judío; “la perla regresó al mar”, dijeron. No, Ibn Sahl no era duro y redondo como una perla, sino ágil, dinámico y polifacético como un jardín-ser. Los andalusíes debemos cargar con la humillación doble de ser amantes y judíos. Vivir un islam que remita a la destrucción del judaísmo europeo. Al musulmán que describió Agamben en Auschwitz. Y debemos estudiar el jardín-ser como amantes que deben cuidar el marco de sus seducciones.

47. La poesía andalusí es el espacio de traducción virgen que los arabistas han poco a poco comenzado a explorar, es el tantas veces evocado jardín secreto. Sin embargo, el andalusí no debe limitar su hermenéutica a lo que los poetas andalusíes clásicos denotaban, sino ampliarla a todas las connotaciones contemporáneas de esta y cualquier otra poesía. Rechazo al arabista que quiere entender al-Andalus sin apreciar en su justa medida, sin conocer a Warhol. Desprecio al musulmán que ve en al-Andalus una posibilidad de revancha contra Occidente.

48. Ibn Sahl, en su tragedia maravillosa que le hizo ser precursor de la sabiduría de Proust y del malestar en la cultura de Freud, emprendió una tarea loable. Hizo de su doble religión un juego de posibilidades siempre al límite entre la sofisticación manierista y la irreverencia sapiencial. Debord decía que era un estratega, y no cabe duda de ello al apreciar la meticulosidad de sus comentarios sobre el espectáculo. De Ibn Sahl diremos que es un espía pacifista, siempre entre lo enemigos para engañar a la guerra. En todas las guerras de hoy faltan espías pacifistas.

49. Los nacionalistas del andalusismo más primario prefirieron el boato de la grandeza de Ibn Arabi a la ambigüedad del poeta Ibn Sahl. Ya es hora de que en al-Andalus crezcan más flores y menos iluminaciones. En al-Andalus queremos películas, no bombillas.

50. Tras el fenómeno del cine 3D, el Espectáculo sólo podrá ofrecer el acoplamiento de sensaciones olfativas. La halalidad es ante todo un arte de la cocina halal, donde se combinan los cinco sentidos de forma mucho menos espectacular, y mucho más nutritiva.

Notas:

(1) Acerca del Islam, Universidad islámica internacional Averroes de al-Andalus, Yama’a islámica de al-Andalus, Córdoba y otras ciudades andaluzas, s. f., págs. 5 y 6.

(2) L’empire de l’éphémère. La mode et son destin dans les sociétés modernes, Gallimard, París, 1987, págs. 29-44.

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La visibilidad de la cultura queertés: el caso de Ibn Quzmân

Es curioso comprobar cómo lejos de estar más expuesta por efecto de una voluntad de sobresaltar los aspectos más heterodoxos de la cultura andalusí, en aras de desislamizar la historia de al-Andalus, ni por activa ni por pasiva se destaca en el relato domesticador de la derecha nacionalcatólica tardofranquista, ni menos ahora por parte de los abogados de la Alianza de Civilizaciones,  los componentes homoeróticos en la poesía sub-cortés del gran Ibn Quzmân (c. 1078-1160). Si un poeta al que los dos mayores arabistas  (E. G. G. y F. C.) que han vivido en este país le han dedicado sendas grandes investigaciones no es más a menudo puesto en primera línea como contrapeso no al machismo, pues misógino era, pero sí al sistema tradicional islámico heteronormativo, no es de extrañar que un poeta mucho menos llamativo como es Ibn Sahl ni siquiera se conozca por el camino lógico de las referencias generales. También es cierto que de las seis versiones (árabe, catalán, portugués, español, francés y inglés) de la entrada dedicada a Ibn Quzmân en la wikipedia, solamente la española mencione en una frase que su poesía estaba dedicada en buena parte a amantes varones. Pone “jóvenes varones”, pero no era exclusivo, también dedicaba requiebros a hombres maduros.

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Apología del feminismo islámico occidentalizado

Bismilah al rahmán y rahim

Las opiniones circulan muy rápido en Internet, de forma tal que nuestros posicionamientos deben seguir adaptándose a medida que otras personas intervienen, y eso a veces implica que demos pasos que no pensábamos dar en un primer momento.

Me ha pasado esta mañana al leer un texto en webislam que me causó preocupación, indignación y ganas de emitir una respuesta inmediata. Se trata de la entrevista Acerca del feminismo islámico, realizada con respuestas de Masuma Assad de Paz, que es licenciada en Sociología recibida en la Universidad de Buenos Aires, y residente en Irán. Mi primera reacción era de cierta sorpresa por ver publicado en webislam un texto en clara contradicción con el pensamiento del feminismo islámico. Porque no deja de ser curioso que la principal plataforma de artículos islámicos sobre feminismo, o de artículos sobre feminismo islámico, al menos en castellano, publique, sin ninguna réplica en el mismo enlace, un texto que ataca en toda forma el feminismo islámico, ya que más que “despejar dudas” acerca del feminismo islámico, como puede llevar a engaño el subtítulo, la autora vierte toda una argumentación razonada contra todo lo que éste supone.

Peor mi respuesta inmediata ya no puede ser tan inmediata, porque Abdennur Prado ya ha publicado una excelente respuesta, llamada precisamente Respuesta a Masuma Assad de Paz sobre el feminismo islámico. La brillante articulación de la réplica por parte de Abdennur me desarma parcialmente, y bien podría dejar las cosas como están, puesto que lo que él ha aclarado solamente puedo enturbiarlo con peores ejemplos y más confusos argumentos. Pero también en parte, y aún a riesgo de desandar parte del camino voy a insistir un poco más en una parte del debate, a saber, la primera gran acusación de Masuma Assad que va dirigida a los que defendemos el feminismo islámico. Con una claridad bastante de agradecer escribe que

En realidad, estas feministas islámicas pretenden, a través de los principios de la cultura occidental tales como el humanismo, secularismo, derechos humanos, igualdad del hombre y la mujer, hacer una revisión e interpretación de las aleyas del Corán presentando así, un nuevo modelo. En realidad, la idea es presentar la cultura occidental con un color islámico a los musulmanes.

Y básicamente, lo que me sucede es que le doy la razón, que no me ofende, que estoy de acuerdo, quizás me parece una forma un poco simplista de presentar las cosas, pero lo básico está, ahí mismo, está en la breve enumeración. No quiero decir que Abdennur Prado exagere cuando insiste en que

El feminismo islámico deriva su mandato única y exclusivamente del Corán. Y esto es algo en lo que están de acuerdo todas las feministas del islam.

Pero sinceramente, me parece que es una batalla menor. Renuncio al examen de “pata blanca” coránica. Me parece más importante aceptar que sí, efectivamente, parto de los principios que menciona Masuma: humanismo, secularismo, derechos humanos, igualdad del hombre y la mujer. Porque no los veo en absoluto contradictorios con el Corán, y porque son los principios que me importan, tanto  o más que la fidelidad y/o mi adscripción a la tradición islámica. El Corán nos recuerda constantemente que son nuestras acciones y nuestra fe las que deben ser valoradas, que Allah (s.w.t.) nos juzgará por nuestras acciones y nuestra fe. No solamente por nuestra fe, sino también por nuestras acciones. La fe puede ser sincera, pero se realiza de verdad en un compromiso (jihad) inquebrantable por la justicia. Por eso soy situjihadista, porque el islam actual está sobrado de legitimidades y falto de ética.

Sin ética, el islam se convierte en un fenómeno demesticado por el neoliberalismo, por el capitalismo. Así, recientemente, Juan José Tamayo, respondiendo sobre lo que a su juicio aportaba el islam hoy en día , dijo que

“El Islam tiene un planteamiento de la economía en choque con el neoliberalismo, es decir, plantea una ética liberadora frente a la teoría del neoliberalismo, que podría conseguir que se acabase con ello, que estamos viendo los problemas que conlleva”

Me parece evidente a estas alturas que un debate como el que se ha producido entre Masuma  Assad y Abdennur Prado pone en evidencia el dilema en el que páginas como webislam deben posicionarse con cada vez mayor claridad, a saber, si rompe con los discursos de inspiración antioccidentalista más o menos ligados al islamofascismo iraní, o si profundiza decididamente por esa “ética liberadora” que defiende con tanta perseverancia Abdennur Prado y tantas y tantos más musulmanes que nos declaramos feministas, anticapitalistas y proabortistas, como Ilham Moussaïd, candidata del NPA francés, tan atacada por todos los frentes mediáticos por ser feminista y llevar velo.

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As Medusas, ao Mar

Son o Poeta do Corpo e  son o Poeta da Alma…

Son o poeta da muller non menos que o poeta do home,

E digo que é tan grande ser muller como ser home,

E d igo que nada e maior que ser a nai dos homes…”

Walt Whitman

Os mitos son historias que transmitidas oralmente, explican e/ou xustifican unhas conductas ou situacións determinadas. Coa insistencia e permanencia suficientes,  acaban por ser  tomadas como acontecementos reais polos oíntes, medrando  de forma tal, que rápidamente pasan a ser vox pópuli aceptándose como relatos veraces e incuestionables. Son as formas narrativas das crenzas de cada comunidade, e soen sustentar o seu arraigamento na ambigüedade e na falla de fontes e datos reais, nas contradicións e nas oposicións. A través do mito, pódese transmitir unha gran variedade de valores que moitas veces son positivos e didácticos. A través deles explicáronse  as culturas, a natureza, a humanidade e principalmente as relixións. Máis tamén poden intencionadamente transmitir valores moi negativos e dañinos, dependendo da intención coa que se crean. Estes últimos soen nacer no seo dos grupos que ostentan o poder social e que pretenden a través deles xustificar e promover conductas de sometemento e control da poboación, que doutra forma serían probablemente contestados. A permanencia destes mitos apóiase en supostos falsos e degradantes para  pobos,  razas, culturas, relixións e grupos como no caso das mulleres, sendo moi difíciles de desmontar, precisamente pola ausencia de autor determinado e pola rapidez coa que se estenden.

É ben sabido que a muller históricamente foi negada, anulada e aniquilada polas sociedades patriarcais, de tal forma que, en Europa, careceu dos dereitos humanos máis básicos ata ben entrado o século XX cando as voces do Feminismo foron tan fortes que derribaron por fin a prohibición do dereito ao voto. Foi o principio da batalla e somentes a punta do Iceberg. Iso sabémolo moi ben aquí, onde  fai menos de 50 anos, as nosas aboas tiñan que pedir a firma dos  maridos para ir ao banco, ou para ir de viaxe. As mulleres do mundo traemos unha mochila cargada de atributos nada fermosos que adornaron aos mitos mentirosos que sobor de nós se verteron, e cuxa presenza deambula aínda hoxe polo imaxinario colectivo, alimentados polos estractos do poder máis conservador e machista, que segue querendo dominar e someter, e que debatiron sobor da existencia da alma feminina: variables, caprichosas, indecisas, malas, bruxas, histéricas, frías, falsas, mentireiras, carentes de intelixencia, insaciables, débiles, torpes, víboras…foron algunhas das lindezas que nos acompañaron ao longo da historia ás mulleres en todas as culturas.

Na actualidade do noso entorno, como consecuencia dunha crecente conciencia e sensibilidade social, instauráronse en España e en Galicia unha serie de medidas xudiciais de protección da muller contra a violencia machista, que supuxeron un cambio de importancia incuestionable no recoñecemento da situación real de desprotección e indefensión na que as mulleres se atopaban. Ao mesmo tempo, fóronse creando novas historias baseadas en falsas crenzas e apoiadas pola forte tradición patriarcal, que deron  luz a novos mitos. Mitos que foron medrando paradóxicamente a medida que as leis se foron facendo cargo da situación tan grave na  que se atopaban e atopan as mulleres.

Foi máis concretamente a Lei Orgánica 1/2004 de 28 de decembro, de Medidas de Protección Integral contra a Violencia de Xénero (Boe 313 de 29/12/2004), a que  provocou a furia dun sector da sociedade que con mentiras asasinas trata de xustificar o seu rexeitamento á dita lei alegando que é discriminatoria para os homes que se ven en situación de indefensión, dando vida a un novo Mito, ao que chamo o Mito das Mulleres-Medusa, e que corrobora a coexistencia de contravalores en canto ao Feminismo é a Igualdade entre mulleres e homes, o que fai, se cabe, máis urxente e necesario seguir traballando dende o Estado, as Leis e as institucións educativas para acadar unha sociedade igualitaria e libre de calquera tipo de violencia.

As Mulleres-Medusa son seres que gozan con perseguir, aniquilar e devorar homes.  Mulleres que se alimentan das pobres vítimas ás que lle chuchan ate a alma. Mulleres crueles que afastan  aos homes dos fillos, que cuspen veleno, que matan lentamente aos homes, ata deixalos cadabres, sen diñeiro, sen teito e sen familia.  Son mulleres que baixo aspecto normal agochan os anceios máis despiadados. Son frías como o xeo, calculadoras e vingadoras. Cóntanse historias  terroríficas de homes que nos últimos anos foron denunciados por estas mulleres, e que inocentes, caíron  para sempre no abismo do sufrimento, despoxados de todos os bens materiais e arrincados do amor dos seus fillos aos que endexamáis poideron ver. Agora, estes homes son almas perdidas que non atopan consolo e contan as súas vivencias para que os homes do mundo teñan moito coidado de cair  presas nos tentáculos destas mulleres, porque están por todas partes.

Este novo mito, caracterízase pola xeneralización desta muller, pois non está en ningún lugar especial nin se agocha nas fragas. Está presente na sociedade. É unha muller casada e con familia, traballa fóra e/ou dentro da casa, e non pertence a unha clase social determinada, senon que podería dicirse que se trata da maioría das mulleres, que no fondo, están cheas de malos sentimentos, de avaricia e de crueldade. Unha das principias características desta Muller-Medusa é que busca sempre facerse con todos os bens materiais do home. Poseer e enriquecerse é o seu principal obxectivo e para elo, pon en marcha as súas estrategias máis velenosas. Curiosamente, estamos ante un mito de vitimización do verdugo, que se achega a femme fatale do cine dos 50 americanos, mais neste último atopamos que se trataba de mulleres especiais, singulares, mentres que no actual mito, son case tódas as mulleres as que son medusas, coma os bancos que se achegan as orillas do mar, aos que todos temen.

Os estereotipos e tópicos que se crean a partires destas falsas crenzas están moi presentes no cine e nos medios de comunicación, que moitas veces os seguen transmitindo de forma máis ou menos sutil. Series televisivas, documentais e longometraxes promoven o mellor e pior da sociedade, e no caso que nos ocupa, aínda sendo certo que dende fai décadas se está tratando a violencia contra a muller dunha forma máis  respetuosa, hai que destacar a presenza de non poucas series televisivas e filmes que seguen sendo canles de mensaxes machistas e conservadores que transmiten valores discriminatorios e degradantes para as mulleres.

A violencia machista contra as mulleres non é un mito. Os malos tratos e o asasinato están presentes todos os días na nosa sociedade. E as mulleres necesitan todo o apoio e a protección posibles dende o Estado e a sociedade en xeral para defenderse e protexer a vida. É algo moi serio, tanto, que un estudo realizado por un grupo de expertos e expertas do CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) para analizar a aplicación da Lei de Protección Integral polas Audiencias Provinciais, editado en setembro de 2009, viu necesario destacar que de 530 sentencias que integraron o estudo, solo existe unha susceptible de ser encadrada como falsa, e podendo estar aberta a outras interpretacións.

Así o deixa moi clariño Inmaculada Montalbán Huertas, Vocal do CGPJ e Presidenta da Comisión de Igualdade e do Observatorio contra a Violencia de Xénero:

O estudo efectuado … permite concluir que as afirmacións que, en determinados sectores, se efectúan a propósito de que as mulleres que denuncian delitos de violencia de xénero fano en falso carece do máis mínimo fundamento, tanto na pretendida xeneralización das denuncias falsas que xustificarían consideralo como un fenómeno extendido como, incluso, en canto suposto dotado dunha mínima relevancia singularizada … Efectivamente, das 530 reslolucións estudiadas, exclusivamente unha, equivalente a un 0,19% do total, refírese directamente a un suposto que podería encuadrarse en este ámbito, sen perxuizo de permitir outras lecturas posibles” (px. 88 do estudo citado).

A isto hai que engadir o que, segundo Vicente Magro, presidente da Audiencia de Alacante e coautor do informe do Poder Xudicial, é un dos problemas de fondo da sustentación desta utilización  do mito, sucedendo que a metade das denuncias non chegan  a xuízo ou non seguen a diante porque os maxistrados non atoparon suficientes probas de cargo en contra do agresor, e porque  as mulleres teñen que pasar por moitos obstáculos que as fan desistir antes de chegar ao xuízo. Isto, engadido á situación de medo e estrés agudo, que moitas  veces conleva a retirada da denuncia, por non decir da situación de dependencia sicolóxica que está presente na maioría dos casos.

Por outra banda, os fiscais de malos tratos de Valencia, nos catro anos de funcionamento dos xulgados especializados, de entre 15.000  denuncias por malos tratos atoparon só en dúas indicios de ser falsas, menos dos que se atopan en denuncias comúns, que é onde se dá o maior número deste tipo de denuncias.

Polo tanto, estamos de celebración, pois xa podemos defendernos mellor, conseguíuse desmontar unha farsa machista, o que nos libera un pouquiño máis a todas as mulleres.

Marmurar, marmuradores. E as medusas, ao mar.

Eva Cañizares Alvarez

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La tensión entre los sujetos anteutópicos digitales (SAD)

La trasposición al contexto de al-Andalus de una problemática moderna tal y como la de la lucha de clases puede ser un ejercicio estéril si no conocemos la historia económica de la Edad Media peninsular, y sin embargo, la reflexión sobre la cuiridad de la clase acomadada ligada a las aristocracias gobernantes demuestra que esta élite se ve enfrentada al coservadurismo moral extraído de la sunna, y condicionada por un discurso no tanto homófobo como heteronormativo, defendido por el cuerpo jurídico de alfaquíes y demás jueces. La represión sexual  se ejerce sobre el cuerpo social inferior (súbditos), y solamente de forma tangencial alcanza  a ambas clases, ya sea como víctimas o verdugos; de ahí los ecos ambiguos en los motivos que van desde la castidad hasta el más abierto (homo)erotismo.
***
No podemos conocer precisamente qué postura adopta la gran mayoría de los súbditos en esta dialéctica entre los defensores de la institución islámica por excelencia, la familia patriarcal, y los privilegiados por su propia condición de altos parásitos cuir de los gobernantes. Menos aún podemos identificar la masa variada de súbditos, urbanos y rurales, con un proletariado germinal; no hay pues ninguna opción que  que nos deje apostar por una problemática a priori que pueda ser resuelta con categorías del materialismo diálectico (trabajo, capital, alienación, etc.).  Ahora bien: si la aspiración de cualquier hombre o mujer de al-Andalus es ascender socialmente, su principal instrumento será la cultura árabe y la educación, y en el caso de los varones, la religión en sus facetas mística o legalista. Naturalmente, la sociedad andalusí pone filtros para dicha ascensión social, como la discriminación por orígenes étnicos y por razones económicas, pero incluso estos obstáculos son sorteados sin mayor problema cuando la operación de escalada social se pone efectivamente en marcha. Pensamos así que las discriminaciones paradigmáticas del capitalismo (género, clase y estirpe)  son  poco relevantes para el entendimiento de la “lucha entre iguales” cuirizada en al-Andalus. Esta lucha es en cierto modo una lucha entre dos vertientes de una misma  homosocialidad que se disputan el mayor grado de refinamiento, es decir, perfección (kamâl). El ejercicio de la guerra contra cristianos o la persecución de minorías como mozárabes o judíos se enmarcan en un código de valores ennoblecedores homosociales, y no dentro de un enfrentamiento burdo por recursos. La caballerosidad es la máxima expresión de la hombría, aunque no esté exenta de crueldad, pero ese es un problema hermenéuticamente vacío (¿somos crueles hoy con el Tercer Mundo?).
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Cuando pensamos en las poblaciones rurales andalusíes, podemos pensar que el régimen es asimilable a un modelo feudal más equiparable con los medievales europeos, y que se integran sin mayor contradicción en la narrativa marxista. Pero la población en al-Andalus fue, sin lugar a dudas, mayoritariamente urbana. De forma parcial al menos, cabe meditar sobre una inspiración neoandalusí para salir hoy del capitalismo, un anticapitalismo post-marxista y situjihadista basado no esta vez en una sinergía homosocial, sino feminista. Si el modelo andalusí hecho de complicidades y tensiones entre clases homosociales supo cuajar en un contexto medieval -integrando plenamente otros modos de coexistencia-, no hay razones para que la igualdad de género, que tanto contraría la experiencia real del capitalismo contemporáneo, no alumbre también una complicidad de intereses entre clases subproletarias digitales, compuestas por sujetos anteutópicos, los SAD.  Pero para ello es necesario avanzar mucho más en el ámbito de la cultura y en la cultura literaria como instrumento de emancipación, y evidenciar más claramente que la dialéctica con el poder que necesitamos no tiene una naturaleza tanto de economía política, sino de educación ciudadana y sexual.

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