El silencio no tiene género

Bismilah, me despierta una llamada de *, hablamos, quedo en llamarla después, me levanto, voy al servicio, leo Maxina ou a filla espúrea de Marcial Valladares, hago veinte flexiones y veinticinco abdominales, hago el salat (sin las abluciones), enciendo el gas, cambio mi cuchilla de afeitar, me afeito, me ducho, me visto, apago el gas, bajo, corrijo el último poema monedista que escribí ayer por la noche, cojo El País, desayuno café y croissant y vaso de agua, fumo un cigarrillo liado, leo Público, comento con mi padre cosas de política, paso revista rápida al correo y al reader de noticias, llamo a *, nos paseamos ante la colegiata, nos paseamos alrededor del parador, nos besamos, volvemos, nos despedimos y quedamos para vernos por la tarde, abro el documento de índices para la cuirtesía, trabajo duro, copio toda la nota sobre teoría queer aplicada al Roman de Silence, que es un personaje realmente curioso, comemos, tomamos un café, veo que el Roman de Silence está traducido en Siruela como el Libro de Silence, no han traducido el nombre propio, leo a Gramsci, trabajo sobre unos zejeles de Ibn Quzmân, escucho un tema de Kery James sobre Palestina, me emociono, trabajo un poco más sobre los tópicos, quedo con *, nos damos un paseo hasta el puerto, vamos a su casa, leemos a Fromm, unas páginas muy claras sobre la propiedad, Fromm cita a Marx, leemos a Galeano, qué gran regalo de **, páginas terribles sobre la explotación  de los esclavos para la producción de azúcar en Brasil y demás países de América Latina, leemos unas páginas muy lúcidas de François Jullien sobre el justo medio, el justo medio es poder hacer tanto una posiblidad hasta el final como hacer otra también hasta el final, no es en absoluto no atreverse a hacer ni una ni la otra, pienso en lo fructífero que sería analizar las bases y el desarrollo del islam a la luz del confucianismo bien entendido, leemos a Saramago, * y yo nos queremos, nos despedimos, voy a casa de mis padres, vemos el telediario, me parece bien que ZP prometa renovar la ayuda de 420 euros  a los y las desempleados que  hayan agotado sus prestaciones durante seis meses más, me parece bien que el gobierno aún siga aguantando, con dificultades, la presión neoliberal de todas partes, y de la derecha desde dentro, Carlos del Amor nos habla de la movida, cenamos, mi hermano propone de nuevo ver la película de Jim Jarmusch, The Limits of Control,  a él no le importa volver a verla, comienza la película, es evidentemente un peliculón, pasa por Madrid, el Reina Sofía, Juan Gris, Antonio López, actor-ángel negro y estatua expresiva, cafés, dos expressos en tazas separadas, Sevilla, la Torre del Oro, planos de lujo del Ave y de la energía eólica, Almería, Gael García Bernal haciendo un papelón muy corto, Bill Murray está fantástico, comentamos la película, nos despedimos, nos vamos, leo a Gramsci, abro el blog, escribo este blog, busco una imagen, corrijo, ya está. Ma’a assalâma.

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